Árbol sin raíces.

Summary

Estancado y viviendo un infierno. Esa es mi vida. ·Yoonseok. · Obsesión y posesión contra el bottom. · Temas sencibles. · Advertencias bien dadas.

Status
Excerpt
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
18+

01

Está historia tiene representaciones de conductas tóxicas o "Red flags" en una persona. Además de encierro y manipulación hardcore hacia uno de los protagonistas.

Si eres muy sensible o no te gusta es mejor que no leas y así evitas las quejas para otras lectoras que les gusta este tipo de historias.


Encadenado, siendo abusado tan violentamente por un tipo palido el cual lo conocía muy bien.

El cuerpo lleno de moretones, mordidas por distintas partes de cuello, muslos y pezones, Hoseok miro la nada mientras escuchaba hablar al palido.

– Hoseok, para. – El palido hizo que Hoseok lo mirará con esos ojos azules. – Aún no es tarde... – El palido vio las lágrimas que se deslizaban lentamente por las mejillas sonrojadas del moreno.

– ¿Sigues sin darte por vencido? – dijo en un suspiro lento y débil.

– No puedes escapar de aquí, te dije que no te dejaría ir. ¿Que es lo que estás pensando? ¿Quieres volver a huir? Vivirás aqui conmigo el resto de tu vida, hasta que ambos terminemos muertos. – Hoseok giro su cabeza, haciendola a un lado, algo que molesto a Yoongi. El sabía que le molestaba aquella acción y comenzó a llorar.

– ¿Porque lloras? – Yoongi se moviendo en el interior de Hoseok. – ¿Es algo tan malo como para imaginarselo? ¡Ah! – Embistió con furio y enojo. – ¿Odias tanto vivir conmigo que eso te hace llorar? ¿Acaso te parece un infierno?

– ¡Agh! ¡Ngh! ¡Para! ¡AHH! – El sonido de la cadena en su tobillo lo atormentaba, el ruido viscoso del pene entrando y saliendo de él le daba asco.

– No puedo hacer nada, tu te lo buscaste. – Yoongi lo volteo, poniéndolo boca abajo. – Sabes que todo esto es porque lo iniciaste tu.

Hoseok miro los ojos verdes de Yoongi. Tembló y grito, llegó a la inconsciencia. Yoongi salió del interior con delicadeza y beso la mejilla del moreno de ojos azules.

– Tu te lo buscaste, Hobi. – Yoongi se recostó a un lado del cuerpo inconsciente, y se pregunto de nuevo “¿Porque me hago esto?".


Hace 8 años era como un arbol, yo tenía todo igual que ellos.

No vagaba por el mundo como el resto, siempre me quedaba en un solo lugar, era como una y estable raíz.

– ¡El estudiante de la azotea! ¡Baje ahora mismo! – Una oficial hablo por su megáfono.

¿Cuántas veces he intentado esto? Veía a los estudiantes desde lo más alto del edificio de la escuela murmura los patéticos intentos de acabar con mi vida.

Estaba estancado como esos árboles grandes que tienen unas raíces enormes y que ni la lluvia ni el viento los puede derribar. Pero yo no era un árbol en si.

– ¡Oye! ¡Min Yoongi! – Agh, otra vez ella.

Soy Min Yoongi, 19 años y era invierno.


– ¿Estabas filmando algo? ¿Querías atención? – Ella es tan irritante, pero es la única que se preocupa por mí. – Mocoso, sabes que eso solo funciona una vez, ahora los maestros no les importa lo que hagas ¿No piensas saltar de allí? ¿No? Acaso no sabes que todo el mundo piensa que estás volviendo a hacer un show?

– Lo se. – apreté mi mandíbula, Basta, no me juzgues por hacer esto, solo soy un cobarde. – Solo es un show.

– ¿Que?

– Todo el mundo sabe que yo hago un show ahí. ¿No es cierto? Además, siempre hay una persona que lo reporta. – Me levanté en dónde estaba sentado, y comenzó a caminar, no quería hablar con nadie en mi día.

– ¿Que? Oye... ¿Ah? ¡Espera! – corrí hasta perderla y también llegar a mi casa más rápido que lo normal.

Entre a la casa, ví aquel regaló por mi cumpleaños, lo sostuve en mis manos y escucha hablar a mi madre adoptiva por teléfono.

– ¡Si, si! Lo entiendo. Claro, Yoongi está muy bien. – hablo con un mueca amable. – Ah eso... seguro debe estar pasando un momento difícil en la preparatoria. Si, repito, no hay nada de que preocuparse. Entonces sobre el apoyo a mi hijo el próximo mes... – la mujer se dió cuenta de mi presencia. – Lo lamento pero le hablaré después, si, hasta luego. – Cortó la llamada y me miró. – ¿Porque me miras así? Da miedo.

– ¿Es cierto que volviste a subir a la azotea de la escuela? Te dije que no hagas esas cosas. Me averguenzan. Si de verdad quieres matarte. Busca otro lugar en donde matarte. Pero no en la casa porque su precio de venta podría bajar... ¡De dónde sacaste esto?! – la mujer me arracho el regalo de cumpleaños de mis manos.

– Creo que es mío.

–¡¿Que?! ¿Acaso algo en esta casa es tuyo? ¿Eres un ladrón? ¿Porque eres tan codicioso? ¡Debes entender que estás aquí porque nos das pena...!

– He vuelto~ – El hijo de la mujer llegó. La mujer cambio de personalidad rápidamente por su hijo.

– Hijo~ ¿Que haces aquí? Tienes hambre, ¿Verdad? Espera un minuto te cocinaré algo. Oh y Yoongi, estarás castigado por haber subido a la azotea hoy así que no cenaras.


Odio esto.

Odios mi vida.

Odio todo mi ser.


– Volveremos en una semana de nuestras vacaciones. Cuida la casa. – Como si fuera su perro guardia. – No trates de hacer un alboroto.

Vi como salieron por la puerta, siendo cerrada con llave, impidiéndole salir de aquella casa.

– ¿Que debería hacer ahora?

Revise cada esquina de la casa en busca de más respuestas.

No sé quién será la persona que llama a la policía cada vez que subo a la azotea.

Tampoco se quién es la persona que envía esos regalos en mi cumpleaños.

He pasado 10 años recibiendo dinero para mi padres adoptivos.

Él es alguien a quien no he visto en persona.

– Jung Hoseok... – miro lo profundo del armario y Vi el regalo que me fue arrebatado. Abrí aquella caja envuelta y mire el contenido. Era una bufanda roja con un perfume dulce.

Sonríe, he recibido dinero para mí por 10 años y no he podido vivir con cosas que no sean del hijo mayor de aquellos padres.

Rompí todo en aquella casa y prendí un fósforo.

Recordé aquella persona y me pregunte.

– ¿Porque eres tan amable conmigo? – solté el fósforo haciendo que prenda en fuego el cuadro donde estaba aquella familia.

Incluso si no te veo en persona,

no tengo otra elección más que forzarte a salir.


– ¿Que sucede?

– Un incendio.

– ¡Un paciente de urgencia! ¡Háganse a un lado!

Sabía que el aparecerá cuando yo esté en peligro de muerte.

Y tuve razón.


En el hospital, veía a quien se supone que era mi cuidador. Sentado a un lado de mi cama de hospital. Era joven y... Bello.

Un chico moreno de ojos azules.

Se levantó así de pronto. Si no actuó ahora lo perderé para siempre.

Me estire a alcanzar su muñeca, reteniedolo, lo miro con mis ojos verdes y pregunté.

– ¿Tu eres Jung Hoseok?


–LeonellCortes.