Única Parte.
—¿Es enserio, JiMin? —JiMin ignoró las palabras del pelirrojo mientras guardaba los libros en su casillero —. Te estoy hablando.
—Te escuché —masculló entre dientes —. No haremos otra maldita escena en la universidad, ¿olvidaste lo que dijo el director?
Jungkook gruñó golpeando con su puño cerrado el casillero de al lado del peli rosa sobresaltando a los estudiantes que estaban por allí, JiMin suspiró dándole una mirada poco impresionada al pelirrojo.
—Muy bien —murmuró —. Suerte en clase.
Jungkook se alejó de JiMin por el pasillo, el silencio del lugar era ensordecedor mientras JiMin lo observaba irse sintiendo la ansiedad aglomerarse en su pecho al ver al chico cada vez más lejos de su cuerpo. Mordió su labio cerrando su casillero lentamente con la intención de seguirlo hasta que una mano se posó sobre su hombro sobresaltándolo.
—Deja que se calme —musitó su mejor amigo dándole una mirada preocupada —. La última vez casi termina en golpes.
—Está bien Hobs, ya sabes que ni Guk podría tocarme un pelo ni yo a él —susurró comenzando a caminar con el peliblanco a su lado —. No somos de ese estilo.
—No estoy seguro de eso —Hoseok suspiró —. Min, sé que estás enamorado de Jeon, pero, ¿no son un poco tóxicos?
—¿Por qué lo dices? —JiMin ladeó la cabeza al ver la mirada de reproche de su amigo —. ¿Qué?
—Olvídalo, sólo... cuídate, por favor.
—No tengo que cuidarme de Guk, Hobs, pero lo haré —le sonrió con tristeza —. Debería ir a buscarlo.
—Tae se fue tras él, déjalo estar un rato —le aconsejó su amigo —. Mejor vamos, tenemos inglés y ya has faltado bastante a esa clase.
—Está bien —sabía que Hoseok no lo dejaría salirse con la suya —. ¿Sabes de dónde...?
—¿De dónde salió el rumor? —le interrumpió Hoseok mirándolo con aburrimiento, JiMin mordió su labio inferior asintiendo.
Ambos ignoraban las miradas de los estudiantes que pasaban por sus lados. Por supuesto, sabían que esas miradas se debían a la gran popularidad de JiMin, aunque no precisamente por temas positivos.
—Si —se encogió de hombros —. Hay algunas fotos circulando en Twitter.
—¿Fotos? —preguntó preocupado —. ¿Qué clase de fotos?
—¿No has mirado Twitter? —Hoseok le dio una mirada extrañada, JiMin hizo una mueca por ello.
—No, quedé de ir con Guk en la tarde por un nuevo teléfono —confesó, Hoseok abrió los ojos con sorpresa en su dirección —. No fue él, Guk jamás me haría daño, Hobs.
—¿Tu papá? —JiMin hizo otra mueca —. Min, te he dicho mil veces que puedes venir a mi casa.
—No, está bien, no quiero que mi papá arme un escándalo y menos con tu hermano menor allí —Hoseok suspiró —. Estrelló mi teléfono contra la pared rompiéndolo, tuve que llamar a Guk para que me recogiera cuándo las cosas se pusieron violentas.
—Eso ya era violento —le dijo de forma mordaz, JiMin hizo un puchero —. Lo siento, sólo vamos a clases, después me cuentas qué sucedió.
El peli rosa asintió con un nudo formándose cada vez más fuerte en su estómago. No podía sacarse de la cabeza a Jungkook, menos sabiendo que había fotos en Twitter sobre el tema de su discusión.
Por otro lado, Jungkook se encontraba fumando un cigarrillo en la zona verde más alejada de la universidad en compañía de Seokjin y Taehyung. Ambos chicos miraban a Jungkook con preocupación mientras Jungkook mantenía su mirada fija en el edificio.
—Hobari no dejará que JiMin venga, Jeon —comentó Taehyung después de varios minutos en silencio —. Se lo llevó a clase.
—Bien —respondió tosco —. De todas formas, tengo que recogerlo al terminar las clases.
—¿Por qué? —Seokjin frunció el ceño —. No se vayan a pelear.
Jungkook ladeó la cabeza confundido en dirección a su mayor.
—¿Pelear? Nosotros no peleamos —los dos hermanos se dieron una rápida mirada —. Nunca tocaría a Minnie, oigan.
—No dije eso —Seokjin suspiró —. ¿Entonces?
—Necesita un nuevo teléfono, le compraré uno —respondió de forma casual, ambos chicos le miraron espantados, Jungkook rodó los ojos —. No se lo rompí yo, les estoy diciendo que no le haría daño a Minnie.
—¿Qué pasó entonces? —preguntó preocupado Taehyung.
—Su padre —fue lo único que dijo, su voz denotaba rencor hacía el hombre —. Ese hijo de puta —gruñó molesto —. Minnie se quedó en mi apartamento el fin de semana.
—¿Tu mamá no dijo nada? —Seokjin se cruzó de brazos, mirando aún más preocupado al pelirrojo.
—Le pedí a los de seguridad que no dejaran ingresar a Sunhee hasta nuevo aviso —se encogió de hombros restándole importancia —. Llamé a la policía el sábado en la noche cuándo hizo una escena en el lobby.
—Joder Jeon —Taehyung golpeó su frente —. Tu madre es una patada en el culo.
—Deja de llamarla cómo mi madre, detesto que lo hagan —los dos hermanos volvieron a mirarse —. Me llamó todo el fin de semana, bloqueé su número, compraré una nueva línea cuándo le compre el nuevo teléfono a Minnie.
—Tienes suerte de que Yoo siempre te respalde —murmuró Taehyung en un suspiro —. Venga, vamos a desayunar, muero de hambre.
—Tae, tienes clase de diseño, no deberías faltar —Seokjin le dio una mala mirada —. Y Jeon debería ir a su clase de cálculo.
—No tengo ganas de aguantar las mierdas de la profesora —tiró la colilla al piso pisándola y recogiéndola segundos después recibiendo miradas extrañas de sus amigos —. ¿Qué? Minnie odia que deje las colillas en la calle.
—A veces no sé si se hacen bien o se hacen mal —dijo Seokjin.
—Nos hacemos bien —Jungkook le dio una mirada asesina —. ¿Vienes? Quiero comer carne.
—¿Vas a gastar tú? —preguntó con desgano Seokjin, Jungkook asintió desinteresadamente —. Está bien, entonces, vamos.
—Eres un interesado de mierda —Jungkook golpeó su hombro sacándole una queja a su mayor —. Vamos.
Los tres amigos se alejaron de allí, Jungkook botó la colilla en una basura cercana mientras se dirigían a la salida de la universidad.
—¡Jungkookie! —el grito de una voz femenina hizo a Jungkook rodar los ojos manteniendo su paso mientras sus dos amigos giraban a ver quién era —. ¡Jungkookie!
—Joder, ahí viene Hyo-ri —musitó Taehyung con malestar —. Mándala a la mierda, Jeon.
—He hecho eso cientos de veces, esto es culpa de Sunhee —gruñó ignorando los llamados de la chica —. Joder, que perra tan molesta.
—Por una vez en tu vida, estoy de acuerdo contigo —Seokjin rodó los ojos —. Nos está alcanzando.
Jungkook respiró hondo cuándo sintió el cuerpo de la chica chocar con su maleta, gruñó con malestar deteniendo sus pasos para girar a verla, Hyo-ri le regaló una sonrisa de disculpa dando unos pasos hacía atrás lejos del pelirrojo, todos sabían lo mucho que Jungkook odiaba que invadieran su espacio personal, lo ponía en un modo violento automáticamente.
—No me llames así, Kang —mordió Jungkook en su dirección recibiendo un puchero de la chica —. ¿Qué mierda quieres?
Jungkook la observó mejor haciendo un gesto despectivo. Hyo-ri era hermosa, Jungkook no podía negarlo. Su cabello negro caía sobre sus hombros en cascadas, su piel era de porcelana con grandes ojos color verde y pestañas que los enmarcaban, tenía una nariz respingona y labios ligeramente rellenos, además de eso era acuerpada, con un busto pequeño, cintura estrecha y poco trasero. No era fea en lo absoluto, pero no era su estilo.
A Jungkook no le gustaban las mujeres.
Y más que eso, sólo alguien llamaba su atención.
Park JiMin.
—Uh, tenemos cálculo juntos, pensé que podrías llevarme a clases —la chica pestañeó repetidas veces en un desesperado intento de verse adorable.
Los tres hombres la miraban con evidente irritación en sus rostros, ella ignoró por completo ese hecho.
—¿Qué no ves que me estoy yendo de la universidad? —respondió de manera borde Jungkook —. Y si fuera a clase, no iría contigo, suficiente tengo con que Sunhee joda mi maldita paciencia todo el tiempo con tu puta existencia.
Hyo-ri hizo una mueca por sus bruscas palabras.
—Pero Jungkookie...
—¡Que no me llames así! —le gritó colérico llamando la atención nuevamente de los que pasaban por la zona —. Joder, que molesta que eres.
—Mira niña, creo que no deberías jugar con la paciencia de Jeon así —intervino Seokjin cuándo vio los ojos de la chica llenarse de lágrimas ante el grito —. Jeon no quiere tenerte cerca, te lo ha dicho mil veces.
—Pero si nos vamos a casar —se quejó ella —. Deberías intentar tratarme mejor, Jungkook.
—No nos vamos a casar, saca esa estúpida idea de tu pequeña mente —Jungkook rodó los ojos —. Lo que sea que Sunhee te haya prometido no es mi puto problema, ahora déjame en paz.
Jungkook volvió a girar sobre sus pies comenzando a alejarse de allí. Hyo-ri respiró hondo tratando de no echarse a llorar ahí mismo.
¿Por qué Jungkook era tan malo con ella? Ella sólo quería llevarse bien con su futuro esposo, pero él estaba empeñado en negar el compromiso. Taehyung y Seokjin hicieron una mueca retomando sus pasos tras Jungkook dejando a la chica allí de pie en medio de la entrada.
—No entiendo cuál es tu fijación por el marica ese —murmuró ella lo suficientemente claro para que llegara a los oídos de los tres chicos.
Los hermanos Kim apretaron sus labios sabiendo que Hyo-ri se había metido en mal terreno. Jungkook se detuvo abruptamente girando su cuerpo para ver a la chica quién soltaba lágrimas de cocodrilo mientras lo miraba con fijeza.
—Repite esa mierda —ordenó Jungkook, su voz había bajado varias milésimas mirando de forma completamente mortal a la chica.
Hyo-ri se sobresaltó por el cambio en Jungkook, sintiéndose repentinamente en peligro ante el aura que emanaba del pelirrojo.
—Tu mamá dijo que...
—Me importa una mierda lo que Sunhee diga —Jungkook quiso acercarse hasta ella, sin embargo, sus amigos se interpusieron en el camino —. Fuera.
—Jeon, es una chica, no puedes golpearla —se quejó Taehyung.
Hyo-ri jadeó con horror al escuchar las palabras del castaño, miró con ojos amplios la mirada mortal de Jungkook sobre ella haciéndola sentir incómoda.
—Se metió con mi Minnie —gruñó mirando a Taehyung —. Sabes muy bien qué pasa cuándo alguien se mete con él.
—No me mires así hombre, te estamos salvando de otro problema que Yoo tendría que resolver por ti —musitó Taehyung —. Ignórala, vamos, vamos, no hagas que JiMin se entere de esto.
Taehyung al parecer dio en el clavo con sus palabras cuándo Jungkook dejó de emanar esa aura escalofriante soltando un suspiro exasperado; le dedicó una mirada de odio puro a la pelinegra antes de bufar.
—No vuelvas a mencionar a mi novio, aléjate de mi, maldita loca —gruñó en su dirección.
Hyo-ri saltó en su lugar asustada viendo a los tres hombres alejarse de la universidad con pasos veloces, los murmullos sonaban a su alrededor por lo que, respirando hondo se dio media vuelta entrando a la universidad con los puños apretados.
Maldito Park JiMin.
El resto del día fue una maldita tensión para JiMin, cuándo sus clases finalizaron el peli rosa caminó hacía la salida de la universidad viendo a Jungkook recostado en su moto hablando con sus dos amigos de siempre. Jungkook era alguien bastante cerrado con las personas, únicamente hablaba con los hermanos Kim, aunque Namjoon no estaba presente. La mirada de Jungkook se movió hasta él haciéndolo sonrojar, sus pasos vacilaron un poco caminando a paso lento hasta el pelirrojo quién inmediatamente lo tomó de la cintura cuándo lo tuvo cerca, Seokjin y Taehyung le sonrieron con amabilidad, JiMin les regresó la sonrisa.
—Llámanos cualquier cosa, Jeon —Taehyung se despidió golpeando el brazo de Seokjin —. Adiós JiMin.
—Adiós Taehyung, adiós Seokjin hyung.
—Adiós peli rosa —los dos chicos se alejaron lentamente de ellos.
—¿Qué tal tus clases? —preguntó Jungkook sin aún soltarlo, JiMin recostó su cabeza sobre su hombro soltando un suspiro.
—Una mierda, no atendí a ninguna clase pensando en ti —murmuró —. Te busqué en mi hora del almuerzo, pero no te encontré —reprochó.
—Estaba en el apartamento de Tae, Nam y Seok —aclaró —. Me salté las clases de hoy, estaba de mal humor y empeoró cuándo Kang vino a molestarme.
JiMin se tensó ante la mención de la chica.
—¿Otra vez? —se separó ligeramente de Jungkook para mirarlo a los ojos, Jungkook asintió con malestar —. ¿Qué fue esta vez? —preguntó posando sus manos sobre los hombros del pelirrojo dando suaves masajes, Jungkook se relajó con las caricias cerrando los ojos.
—Quería que la llevara a clase —Jungkook río sin gracia —. Sunhee me las va a pagar.
—¿Todavía no haces el cambio de carrera?
—Tengo que esperar hasta que papá esté de nuevo en Corea —aclaró —. Vamos, te llevaré a almorzar, compraremos algo para que cenes más tarde y tu teléfono.
—Guk... —comenzó a quejarse alejándose del pelirrojo cuándo éste se inclinó para tomar el casco rosa —. Te dije que no era necesario.
—Y yo te dije que sí, necesito saber dónde estás y además cómo me vas a llamar si Hyun hace de las suyas de nuevo ¿ah? —JiMin hizo una mueca dejándose poner el casco por Jungkook —. Anda Minnie, no discutas conmigo.
—Será un teléfono económico —Jungkook asintió desinteresadamente subiéndose en la moto, extendió su mano ayudando a JiMin a subirse también, Jungkook se puso su casco negro —. Hablo enserio.
—Sí, Minnie, te escuché —se quejó el mayor —. Agárrate fuerte.
—Cómo siempre.
Salieron de allí bajo la atenta mirada de los estudiantes que les miraban con desaprobación, preocupación y horror. No podía importarles menos a ambos, ellos sabían cómo era realmente su dinámica.
Jungkook ingresó a su apartamento después de un largo día de universidad, tenía dolor de cabeza y se sentía de un humor terrible después de no haber podido ver a JiMin ese día, le había escrito temprano en la mañana que no asistiría ese día a clases debido a que debía llevar a su maldito padre al hospital ya que se había caído por las escaleras en un mal movimiento borracho.
A Jungkook podría importarle poco lo que pasara con ese hijo de puta, sin embargo, JiMin seguía preocupándose terriblemente por el hombre a pesar de que era la principal causa de los males del peli rosa.
Escuchó movimiento en la cocina por lo que retirándose los zapatos dejó su maleta a un lado caminando hacia el lugar viendo a su padre moverse con comodidad en el espacio, sonrió.
—Papá —el hombre giró a verlo sonriendo en su dirección cuándo sus miradas se cruzaron —. ¿Cuándo llegaste? Debiste decirme para irte a recoger.
Jungkook se acercó al hombre dándose un abrazo fraternal sintiendo las caricias del mayor en su roja cabellera, se separaron lentamente.
—¿Me voy unos meses y te pintas el cabello? —Jungkook hizo una mueca escuchado la risa de su padre —. Está bien Kook, llegué hace una hora.
—¿Cómo entraste? —preguntó yendo hacía el refrigerador para tomar una botella con agua —. Cambié la clave por culpa de Sunhee.
—¿Qué pasó ahora con tu madre? —su mirada se tornó preocupada —. No he querido aparecerme por casa, pero apenas llegué a Corea tenía cientos de mensajes de ella en mi buzón —hizo una mueca —. Además, te conozco Kook, no fue difícil imaginar la clave.
—¡La maldita loca me comprometió con una chica! —gruñó, Yoo le dio una mala mirada —. No me mires así papá, estoy molesto.
—Sigue siendo la mujer que te dio la vida, Kook —el hombre suspiró —. ¿Quién es ella?
—Kang Hyo-ri la hija de Kang Woo —Jungkook apretó la mandíbula con malestar —. Ha estado detrás de mi desde el comienzo de carrera.
—Joder —el hombre peinó sus cabellos castaños hacía atrás —. Hablaré con tu madre.
—Por favor —tomó un gran sorbo de la botella —. Entró a mi apartamento para dejar a Hyo-ri aquí, llegué con Minnie ese día y me la encuentro en ropa interior, Minnie estaba tan molesto conmigo —gimió recordando aquella discusión de hace unos meses atrás.
—¿Todavía estás con JiMinnie? —su padre sonrió divertido —. Entiendo, definitivamente hablaré con ella, estuvo mal lo que hizo.
—Por supuesto que sí, Minnie es mío, papá —Yoo hizo una mueca por sus palabras —. Ya lo sé.
—Controla eso hijo, no queremos problemas, ¿de acuerdo? —Jungkook asintió —. Estaba mirando mis correos, había uno de la universidad.
—Te dije que lo mío no era la gerencia, quiero cambiarme a arquitectura, pero necesito que firmes el documento para el cambio —suspiró —. Sunhee dijo que lo firmaría sólo si aceptaba el puto compromiso.
—Esa boca, Kook —advirtió, Jungkook se encogió de hombros —. Ya lo firmé y lo envié, también concreté una reunión con el director de la universidad, dejaré constancia para que tu madre no intervenga.
—Eres genial papá, te lo agradezco —Jungkook le sonrió —. Por cierto, no sé si viste, pero le compré un teléfono a Minnie.
—Vi la compra grande, pero pensé que era algún nuevo equipo de sonido o algo así —se encogió de hombros —. ¿Te lo pidió él?
—No —negó con la cabeza terminando de tomar su agua para botar la botella plástica en la basura de plásticos —. El imbécil de su padre le rompió su teléfono, no me gusta que estemos incomunicados por eso le compré uno nuevo.
—Eso está bien —palmeó el hombro de Jungkook —. ¿Fue idea de JiMinnie el color de cabello?
—¿Mmh? Si algo así —rascó su nuca avergonzado —. Dijo que me vería guapo con el cabello rojo, quise probar es todo, pero volveré al negro en unos días.
—Te queda bien —alagó haciendo que el sonrojo se pronunciara en su hijo, sonrió —. Debes traer a JiMinnie a cenar, quiero verlo.
—Lo haré —prometió —. ¿Estabas cocinando?
—Si —antes de continuar hablando el teléfono de Jungkook sonó.
Yoo observó a su hijo sacar a la velocidad de la luz el teléfono de su bolsillo, arqueó una ceja al verlo contestar inmediatamente la llamada haciéndole una seña para indicarle que le diera unos minutos.
—Hey, Minnie, ¿qué sucede?
—Guk —sollozó en cuánto escuchó la voz del pelirrojo, Jungkook se tensó en su lugar —. ¿Estás ocupado? ¿Puedes venir por mi, por favor?
—No, no lo estoy, voy ahora mismo por ti, ¿qué paso, amor?
—Te cuento ahora, estoy en el hospital central —Jungkook maldijo entre dientes —. No tardes, Guk.
—En quince minutos llego.
Jungkook colgó la llamada mirando a su padre, éste tenía una mueca preocupada en su rostro, suspiró peinando sus cabellos rojos hacía atrás.
—Traeré a Minnie, lo verás antes de tiempo —intentó bromear, sin embargo, su padre lo seguía mirando con preocupación —. No sé qué sucedió, pero puedo imaginármelo.
—De acuerdo, hice suficiente pastel de arroz para los tres —musitó el hombre —. Los esperaré.
—Genial, no tardaré.
Jungkook salió rápidamente de la cocina poniéndose sus zapatillas para salir del apartamento, tomó las escaleras de emergencia sabiendo que no tendría paciencia para esperar el ascensor, al llegar al sótano corrió hasta su moto abrochándose con prisas el casco para subirse en ella y arrancar a toda velocidad hacía el hospital.
JiMin estaba sentado en unas bancas frente al hospital esperando a su novio, miró en todas las direcciones esperanzado de que su padre no apareciera por ningún lado, a lo lejos vislumbró la moto de Jungkook hasta parquearse frente a él, JiMin se levantó de su lugar caminando hacía el mayor abrazándose a su pecho con fuerza mientras lloraba en cuánto lo vio bajarse de la moto quitándose el casco, Jungkook lo apretó entre sus brazos besando sus cabellos rosas repetidas veces.
—¿Qué pasó, Minnie? —susurró alejándose ligeramente para tomar sus mejillas secando sus lágrimas.
—Él se molestó conmigo por traerlo al hospital —respondió entre hipidos —. Dijo que era un idiota, lo internaron porque se rompió el pie así que es obvio que no podrá tomar hasta nuevo aviso —JiMin sollozó nuevamente —. Amenazó con matarme si me encontraba, Guk, tengo miedo.
—Está bien, Minnie, te quedarás conmigo hasta entonces —JiMin negó con la cabeza gimiendo preocupado —. Amor, no puedo dejarte en esa casa.
—Pero papá va a necesitar de mí y...
—JiMin, no discutas conmigo, por favor —Jungkook hizo que sus miradas se encontraran —. Mi papá regresó, Sunhee no se acercará a nosotros.
—¿Estás seguro? No quiero meter a Yoo en esto —musitó con voz pequeña —. No puedo.
—No estás metiendo a mi papá en nada, bonito, él sólo me apoya —beso su frente con cariño —. Anda, iremos a tu casa, armarás una maleta, Hyun no sabe dónde vivo, no sabe tú número de teléfono y mucho menos el mío, estaremos bien.
—Está bien —susurró —. No quiero que me golpee si regreso, pensará que lo dejé igual que mamá.
—Tal vez ya sea hora —Jungkook suspiró —. Hablaremos de eso después, hasta nuevo aviso vives conmigo y no aceptaré un no por respuesta.
—Está bien, Guk.
Jungkook sonrió soltándolo para tomar el casco rosa y ponérselo en la cabeza, después se subió a la moto ayudando cómo siempre al peli rosa a subir. Arrancó a toda velocidad alejándose de allí haciendo una parada técnica en casa de JiMin, se bajaron juntos entrando por el patio trasero subiendo las escaleras a la habitación del chico.
Jungkook observó con ojo crítico el desorden en la casa, la ropa sucia, las latas o botellas de alcohol por todos lados, la cocina desorganizada, el suelo sucio y pegajoso. Hizo una mueca por ello, JiMin no había pasado unos cuántos días allí y ese hombre hacía de las suyas, si no fuera por el peli rosa seguramente Hyun no sabría cómo mantenerse con vida solo. El único sitio decente de aquella casa era la habitación de JiMin, pintada de un suave tono durazno completamente perfumada, limpia y organizada.
—Sé que la casa es un desastre, no he tenido tiempo de limpiar —murmuró comenzando a recoger ropa limpia del closet metiéndolas en una maleta grande rosa Nike —. He tenido muchos trabajos en la universidad.
—No te preocupes, Minnie, sé que eres alguien aseado —Jungkook sonrió tomando la maleta que usaba JiMin para la universidad guardó algunos libros, agendas, y la computadora con su respectivo cargador —. ¿Algo más?
—Mis ahorros —volvió a murmurar —. Estoy seguro de que despedazará mi habitación para encontrar dinero, no quiero que se lo vuelva a gastar.
—Nos lo llevaremos —Jungkook caminó a la pequeña biblioteca tomando el libro hueco sacando el dinero de ahí —. Lo guardaré en una cuenta, así no habrá modo de que lo encuentre.
—Bien —JiMin asintió tomando la caja de su teléfono y el cargador —. Es todo.
—Vamos, papá nos está esperando.
Salieron de allí subiendo nuevamente a la moto en dirección a la casa de Jungkook, cuándo llegaron caminaron con tranquilidad al ascensor tomados de la mano, subieron al pequeño espacio llegando al piso del pelirrojo quién puso la clave de su apartamento ingresando finalmente a su hogar. JiMin se quitó los zapatos dejando la bolsa a un lado, Jungkook hizo lo mismo recogiendo la maleta para caminar por el pasillo a su habitación.
Escuchó el ruido de fondo de la voz de su padre saludando efusivamente a JiMin mientras platicaban amenamente. Jungkook sonrió complacido por ello dejando las maletas a un lado para regresar a la cocina, su adorado peli rosa tenía mejor rostro sonriendo con cariño a su padre.
—¿Todo bien? Veo que cambiaste de nuevo el color de tu cabello —mencionó su padre mientras se movía por la cocina —. Te queda muy bien, JiMinnie.
—Gracias Yoo —el peli rosa se sonrojó —. Lo vi en un chico y me gustó así que Guk me acompañó a teñirlo, pero cambiaré de nuevo el color en unos días.
Yoo arqueó una ceja mirando hacía Jungkook quién se acercó abrazando a JiMin por la cintura besando su mejilla con cariño, JiMin le sonrió.
—Iremos juntos —se encogió de hombros —. Minnie quiere un nuevo color y yo deseo volver al negro.
—Te verías bien en rubio —murmuró JiMin peinando sus cabellos rojos de forma distraída —. Pero el negro también te queda bien.
—Podría intentar el rubio —ladeó la cabeza —. No suena mal, ¿verdad, papá?
—Seguro te lucirá, eres un Jeon, todo nos queda increíble —alardeó el hombre, ambos chicos rieron —. Vayan al comedor, llevaré los platos.
—¿No quiere ayuda? —preguntó JiMin con preocupación.
—Oh no, está bien, vayan —le sonrió con cariño —. No es una tarea difícil.
JiMin asintió poco convencido dejándose llevar por Jungkook fuera de la cocina. El teléfono de Jungkook sonó con un mensaje de texto, JiMin se inclinó sobre él para ver la pantalla.
Sunhee: ¿Sabes dónde está tu padre? Vi que su vuelo llegó hace dos horas.
Sunhee: ¿Está acaso contigo?
Sunhee: Dile que tengo que hablar con él.
Sunhee: Por cierto, hablé con la pobre Hyo-ri, está asustada de hablarte, eres un animal con tu prometida, debes tratarla mejor Jungkook.
Jungkook miró a JiMin quién rodó los ojos, el pelirrojo sonrió besando su mejilla.
Jungkook: Si supiera dónde está igual no te diría.
Jungkook: Escríbele tú, es tu esposo.
Jungkook: Ella no es mi maldita prometida, vieja loca, no tengo porqué tratarla bien. Deja de joderme, ¿de dónde sacaste mi número?
Sunhee: Jungkook soy tu madre, trátame con respeto.
Jungkook: Tú no respetas mi vida, ¿por qué tendría que tratarte con respeto?
Sunhee: Lo encontré al rastrear tu tarjeta de crédito. Por cierto, ¿quién te dio permiso de hacer una compra grande? Espero que no haya sido invertido en ese maldito aprovechador.
Jungkook: Será mejor que tengas cuidado a cómo te refieres hacía mi novio, Sunhee. Es mi puto dinero y yo veré en qué lo gasto, no me hagas ponerte una maldita orden en el banco.
Sunhee: Tú no eres gay, Jungkook.
Sunhee: Sólo dile a tu padre que necesito hablar con él, y no creas que no sabrá sobre tus estúpidas compras.
Jungkook: No soy gay, sólo me gusta mi novio. Papá ya sabe sobre mis compras, déjame en paz.
—Ella me odia —murmuró viendo a Jungkook bloquear el número de su madre.
—Ella odia todo lo que me haga feliz, no le hagas caso, no me importa lo que ella piense, me importas tú y lo que piense papá y papá te adora.
—Lo sé —sonrió tímidamente —. A veces la odio —susurró sobre su oreja —. Ella nos quiere separar, Guk.
—No lo hará, Minnie —Jungkook besó sus labios castamente —. No dejaré que nadie nos separe, eres mío.
Los ojos de JiMin brillaron con gusto ante sus palabras asintiendo repetidas veces, Yoo salió de la cocina con una sonrisa viendo a la feliz pareja en su propio mundo acaramelado.
—¿Están listos? Espero les guste mi comida —Yoo notó la mirada molesta de su hijo borrando su sonrisa —. ¿Qué sucede, hijo?
—Sunhee me escribió, quiere hablar contigo, e insultó a Minnie, otra vez —Yoo observó al peli rosa poner una mueca incómoda en su rostro, suspiró con frustración.
—¿La bloqueaste? —Jungkook asintió —. Déjamelo a mí, no se preocupen por eso, ¿de acuerdo? Sólo disfruten de la comida, anda JiMinnie, come.
Yoo dejó los platos sobre la mesa alentando a los dos jóvenes a sentarse para gozar de una cena familiar, JiMin le sonrió ampliamente haciendo de sus ojos dos adorables líneas.
—Se ve y huele delicioso, Yoo, muchas gracias —JiMin se sentó en el asiento que Jungkook deslizó para él.
—Bueno, entonces disfrútalo JiMinnie, no te preocupes por nada.
Con esas palabras de Yoo comenzaron a comer en una plática amena.
—Min —JiMin giró sobre sus pies mirando a su mejor amigo caminar hacia él —. Joder, estaba preocupado por ti —lo abrazó contra su pecho con fuerza.
—Hobs —sonrió regresando el abrazo —. Lo siento, estuve desconectado unos días, no estaba bien.
—¿Pasó algo? —Hoseok lo soltó lentamente mirándolo con preocupación, su mirada se trasladó al otro hombre quién lo miraba de forma seria —. Jeon —saludó.
—Jung —Jungkook inclinó la cabeza —. Iré a clase, te veo más tarde, Minnie.
—Si amor, ¿en el almuerzo? —Jungkook asintió, JiMin peinó sus cabellos ahora rubios besando sus labios suavemente —. De acuerdo, te amo.
—Te amo más, bonito —sonrió acariciando con la punta de su nariz la mejilla del ahora peli azul —. Nos vemos, Jung.
—Claro, Jeon.
Jungkook se alejó sin más por el pasillo ignorando las miradas que recibía de los estudiantes que por allí pasaban. Hoseok lo observó irse girando para ver a su amigo sacar los libros de aquel día de su casillero.
—Te llamé cientos de veces —reprochó el peliblanco.
—Lo sé, lo siento, cómo te dije estuve desconectado unos días —suspiró cerrando su casillero comenzando a caminar en compañía de Hoseok —. Ha sido una semana difícil.
—¿Algo pasó con tu padre?
—Está internado —murmuró, Hoseok abrió los ojos con sorpresa —. Se cayó borracho por las escaleras y lo llevé al hospital, te imaginarás cómo se puso.
—Oh Min —Hoseok lo abrazó por los hombros —. Dime por favor que no te estás quedando en tu casa, si tu padre se escapa te acabará.
—No —negó con la cabeza —. Me estoy quedando en el apartamento de Guk, él fue a recogerme ese día del incidente al hospital.
Hoseok suspiró.
—Puede hacer cosas buenas por ti.
—¿De qué hablas? Guk siempre hace cosas buenas por mi —Hoseok asintió con una mueca —. Él quiere que me vaya a vivir definitivamente a su apartamento, pero no quiero dejar a papá solo.
—Aunque no me agrade mucho la idea, creo que sería lo mejor para ti, Min —despeinó sus cabellos azules —. Por cierto, te queda asombroso el nuevo tono.
—Gracias, Hobs —JiMin sonrió —. Lo propuso Guk y me gustó un montón, ¿viste lo guapo que se ve de rubio? Le dije que se vería bien y se lo pintó de ese tono.
Hoseok sonrió sin mostrar sus dientes.
—Pues se ven muy bien —admitió con pesar —. Ustedes son una pareja demasiado extraña.
—¿Por qué lo dices? Guk me hace feliz —suspiró con una suave sonrisa enamorada en su rostro —. Siempre hace lo posible por complacerme.
—Jeon tiene problemas de ira, Min, me temo que algún día se vuelva realmente tóxica su relación —JiMin frunció el ceño mirando a su mejor amigo.
—Guk es incapaz de golpearme, Hobs —miró hacía el frente ignorando las miradas de los estudiantes —. Es el único que me comprende a un nivel personal, estamos hechos el uno para el otro, es imposible que nos separemos.
—Eso no quita sus problemas de ira y de personalidad —musitó mirando con preocupación a su mejor amigo —. No puedes depender de él, Min, eres alguien fuerte.
—Él me hace más fuerte —JiMin le sonrió sutilmente —. Estoy muy bien con él, Hobs, nadie nos va a separar —afirmó.
Hoseok lo miró por largos segundos decidido a dejar el tema de lado, siguieron caminando en silencio hasta llegar a su salón de clases qué estaba relativamente vacío, se ubicaron en los asientos de en frente comenzando a platicar alegremente mientras esperaban al profesor. JiMin notó entonces a cierta chica ingresar hecha una furia buscando con la mirada por el salón hasta dar con él, rodó los ojos con molestia. Hoseok giró su torso para ver la razón del cambio de actitud de su amigo haciendo una mueca de malestar al ver a la chica.
—A ti te quería encontrar, desgraciado —gruñó ella acercándose hasta su asiento, JiMin la miró con aburrimiento —. ¿Estás feliz ahora, no?
—No sé de qué hablas —respondió con tono plano ladeando la cabeza —. ¿Estás bien, Hyo-ri?
—¡Tengo una maldita demanda por tu culpa! —le gritó con rabia llamando la atención de los pocos presentes en el aula —. Jungkookie no quiere ni verme en pintura.
—Guk odia que lo llames así, linda, además, él desde nunca ha querido verte menos en pintura —se burló sonriendo ladinamente —. No sé de qué carajos me inculpas.
—No te hagas el maldito inocente conmigo —Hyo-ri se reclinó sobre el asiento dedicándole una mirada de odio —. Las putas fotos de Twitter.
—¿Te refieres a las fotos que tomaste en aquella cafetería dónde estoy dando tutorías a un chico al que supuestamente una profesora me recomendó? —preguntó con fingida confusión ladeando aún más la cabeza —. ¿Esas fotos que publicaste en Twitter creando rumores falsos de que yo engañaba a mi novio? Mmh —JiMin negó con la cabeza —. Tenemos evidencia de tus sobornos, Hyo-ri.
—¡Él no es tu novio! —volvió a gritar golpeando la mesa, Hoseok se sobresaltó en su sitio, sin embargo, JiMin ni siquiera se inmutó —. Jungkook no es gay.
—No, no lo es —asintió con una sonrisa más amplia —. A mi Guk sólo le gusto yo.
—No es tuyo —murmuró entre dientes —. Eres una maldita sanguijuela, un puto loco.
—¿Algo más? —preguntó soltando un falso bostezo enderezándose en su silla —. Creo que no deberías acercarte a mi hasta el día del juicio, a menos que quieras más problemas legales.
—Yo conozco tu verdadera cara —susurró ella, JiMin parpadeó divertido —. Te haces el inocente, pero eres una maldita plaga, una artimaña.
—¿Lo soy? —susurró también acercando su rostro al de ella, sus ojos se oscurecieron levemente —. Debiste entonces alejarte de mi novio si lo sabías, Guk es mío, linda, nadie me lo va a quitar.
—Sunhee no dejará que te salgas con la tuya —mordió con aspereza alejándose de su rostro.
—¿Sunhee? —JiMin soltó una carcajada divertido —. ¿Qué puede hacer ella por ti? Yoo está manejando el caso, no debiste hacer eso Hyo-ri, crear rumores falsos en internet es un delito por si no lo sabías además de sobornar a un profesor y a un estudiante para que hicieran lo que les pidieras también.
—No son rumores —negó ella —. Tú engañas a Jungkook.
—Jamás —gruñó molesto levantándose de su lugar —. Yo amo a Guk, jamás lo engañaría, pequeña tonta.
—¡Mientes!
—¿Dónde están tus pruebas reales? —JiMin se inclinó sobre la mesa —. Vete Hyo-ri, si sabes lo que te conviene sabrás mantenerte alejada de mí y de Guk.
—Tengo formas de devolverte el favor —ella sonrió —. ¿Tu papá sabe dónde te estás escondiendo? —se burló ella.
JiMin se tensó en su lugar mirándola sin expresión mientras Hoseok se levantaba preocupado de su sitio.
—Si —se encogió de hombros —. Él verá si quiere problemas también, cómo tú.
Ella parpadeó confundida balbuceando un par de veces antes de gruñir saliendo del salón echando humo por las orejas debido a la cólera. JiMin se dejó caer sobre su asiento soltando un suspiro lleno de tensión, Hoseok lo observó estupefacto.
—¿Qué mierda fue eso?
—Después de lo sucedido aquella vez, le conté a Guk cómo se dieron las cosas —comenzó a relatar en cuánto Hoseok regresó a su asiento —. Lee Dongmin se acercó a mí con una nota firmada por la profesora de física para que le diera tutorías.
—Pero... Eres pésimo en física —dijo confundido.
—Lo sé, de todos modos, la nota estaba allí así que nos reunimos en una cafetería y comencé a “explicarle” lo que sabía, después de cuarenta minutos Dongmin se levantó de su asiento con una excusa barata diciendo que debía irse —JiMin rodó los ojos cruzándose de brazos —. No volví a verlo después de eso y no supe lo de Twitter por lo que hizo mi papá, por eso Guk estaba tan molesto conmigo esa vez.
—¿Entonces?
—Bueno, cuándo le expliqué se quedó pensativo y me preguntó si llegué a ver a Hyo-ri por ahí, lo hice —admitió mordiendo su mejilla sonrojándose ligeramente avergonzado —. Cómo no se acercó a mí, la ignoré, no noté que en cuánto él se fue ella tampoco estaba allí.
—Parece que no fue difícil sumar dos más dos.
—No —JiMin rió —. Además, la nota de la profesora me la quedé yo, se la mostré a Guk y bueno, el resto es historia de él, el caso, hace unos días me comentó que estuvo averiguando quién hizo la publicación en Twitter con ayuda de su padre y también habló con la profesora, todo indicaba a que era un plan de Sunhee y Hyo-ri para hacerme ver mal ante Guk y que él decidiera dejarme. Yoo se encargó de armar la demanda.
—Vaya —Hoseok sacudió la cabeza —. Jeon de verdad te ama, Min.
—Es lo que he intentado decirte todo este tiempo —se quejó de forma adorable el peli azul —. No estaba molesto porque pensó que lo engañaba, él sabe con certeza qué sólo le amo a él, estaba molesto porque pensó que no me interesaba el rumor y eso no le gustaba.
—Pero en realidad tú no tenías idea —continuó Hoseok, JiMin asintió —. Vaya, estoy sorprendido. ¿Qué hay de tu papá?
—Fue una mentira piadosa —mordió su labio con media sonrisa —. Guk me pidió que le pusiera una orden de restricción, todavía lo estoy pensando, pero viendo las cosas cómo están será mejor que lo haga y me mude con Guk.
—Es lo mejor que podrías hacer —asintió —. Sigo pensando que su relación no es completamente sana pero no tengo dudas de que Jeon te protege.
—Lo hace —JiMin palmeó su hombro —. Guk siempre lo hace.
Se quedaron en silencio al ver al profesor ingresar al salón.
[...]
Jungkook caminó con altanería por el pasillo hacía la sala principal de la casa de su padre, al entrar Sunhee estaba sentada allí con la cabeza baja mientras su padre se encontraba de pie frente a ella con los brazos cruzados. Cuándo sus miradas se encontraron Yoo le sonrió guiñándole un ojo, sonrió.
—Papá —se acercó al hombre abrazándolo viendo a su madre levantar la cabeza hacía él —. Sunhee.
—Jungkookie —Jungkook rodó los ojos.
—No me llames así, mujer, lo odio.
—¿No tienes algo que decirle a tu hijo, Sunhee? —preguntó Yoo con rostro serio.
—Si —la mujer suspiró —. Lo siento, daré mi testimonio sobre lo sucedido, ya llamé al padre de Hyo-ri para cancelar el compromiso.
—Bien —Jungkook asintió —. Minnie se mudará conmigo definitivamente.
—Esa es una excelente noticia, Kook —Yoo le sonrió despeinando sus rubios cabellos —. Tienes qué cuidarlo.
—Siempre —Jungkook miró de reojo a su progenitora —. ¿Puedo hablar en privado contigo, papá?
El hombre asintió dándole una mirada mordaz a su mujer.
—No hagas más estupideces, Sunhee, no quieras verme enojado —la mujer asintió sumisamente quedándose en su lugar.
Los dos hombres salieron de la sala caminando hacía el pasillo en dirección a la oficina de Yoo, al ingresar Jungkook cerró la puerta tras él sonriendo ampliamente a su padre quién le miraba con una sonrisa arrogante.
—¿Y bien?
—Minnie puso la orden de restricción ayer, fuimos por el resto de sus cosas, lo dejé acomodando todo en el apartamento —suspiró complacido —. Gracias papá, de no ser por ti no lo tendría por fin a mi lado.
—Está bien, Kook, siempre apoyo tu felicidad —Yoo se acercó palmeando la espalda de su hijo —. ¿Encontraste al bastardo?
—Sí, ya le dije a Yoongi lo que debe hacer, él se encargará de Hyun, no me fio de la restricción, pero es mejor hacerlo ver de manera legal —sonrió divertido —. Ya nada molestará a mi Minnie.
—Me alegro haber sido útil para ti, hijo —le sonrió —. Quiero que cuides esas conductas inapropiadas.
—Lo haré —asintió —. Tengo que irme, sólo pasaba a contarte las buenas noticias.
—Los iré a visitar pronto, los Jeon siempre tenemos lo que queremos —los ojos del hombre mayor se oscurecieron ligeramente —. ¿Qué quieres hacer con la chica?
—Hazla sufrir —gruñó molesto —. Hace unos días se atrevió a molestar a Minnie en su salón de clases, joder, si no fuera mujer yo mismo la hubiese golpeado.
—Le daremos disciplina, no te preocupes —Yoo volvió a palmear su espalda alejándose de él —. Ve a casa, seguro que JiMinnie te debe estar esperando.
—Bien, me avisas cuándo vayas a ir a vernos.
—Claro, Kook, cuídate hijo.
—Tú igual papá.
Salió del sitio ignorando olímpicamente a su madre para dirigirse a su moto subiéndose a ella con una amplia sonrisa en su rostro. Condujo velozmente llegando en breve a su complejo de apartamentos para ingresar al propio escuchando el ruido que hacía su precioso novio moviendo cosas aquí y allá. Retiró sus zapatillas caminando hacía la habitación.
—¿Guk eres tú? —gritó su novio, Jungkook sonrió.
—Si amor, ya regresé —ingresó a la habitación viendo el desorden del closet que tenía JiMin en el suelo —. ¿Qué haces, bonito?
—Quiero el lado izquierdo del closet, estoy re organizando la ropa —suspiró contento poniéndose de pie para caminar hasta Jungkook abrazándolo por el cuello sintiendo las manos del rubio rodear su cintura —. Me siento feliz de estar aquí contigo.
—Y yo me siento feliz de tenerte conmigo, por fin —se inclinó besando sus labios —. No me vas a dejar nunca.
—Por supuesto que no, Guk —JiMin río echando su cabeza hacía atrás —. Eres mío.
—Lo soy, Minnie —Jungkook besó su cuello —. Ya no hay más problemas tras nosotros.
JiMin lo miró unos segundos en silencio antes de sonreírle con dulzura, su mirada oscurecida mientras mordía su labio inferior con coquetería.
—¿Lo prometes?
—Lo prometo amor, y si los hubiera, me desharía de ellos cómo siempre.
—Por eso te amo, Guk —se abrazó a su cuerpo sintiendo las caricias del rubio en su espalda baja —. Hazme el amor —susurró sobre su oreja.
—Todo lo que mi Minnie quiera.
Alzándolo en brazos lo recostó en la cama para comenzar a besarlo con hambre. Su relación era extraña para muchos, completamente tóxica y llena de cosas bizarras, a ellos no les importaba en lo absoluto.
Estaban felices con lo que eran. Nadie iba a cambiar aquello.
Hola!
¿Cómo están?
Aquí con un nuevo Os ligeramente diferente, no sé qué tan satisfecha estoy con el pero por ahora lo dejaré así, tal vez más adelante lo edite. De todas formas, espero les guste.
Eso es todo, ¡gracias por leerme!
Hee♡