Amigo, Date Cuenta (Taekook) Mpreg

Summary

Taehyung/Top Jungkook/Botton Advertencia: Promiscuidad sexual elevada, tríos sexuales, homofobia, trastornos mentales, violencia física y mental, Mpreg, embarazo masculino, infidelidad, relaciones toxicas, violación, acoso sexual. Escenas fuertes. Especialmente para gente madura que sabe que es solo ficción. Contiene Jimin x Namjoon, Hoseok x Yoongi, Seokjin x Yoongi, Triangulo amoroso y sexual de Seokjin, Yoongi y Hoseok.

Status
Ongoing
Chapters
16
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1

La buena condición física del equipo de baloncesto era admirable, mientras se vestían, Jungkook atestiguaba los frutos de ejercicios y prácticas constantes. Sus cuerpos musculosos, robustos y bronceados, eran dignos de admiración.

Jungkook apreciaba la belleza masculina de forma completamente profesional. Simplemente, cuerpos así de trabajados debían ser admirados con detenimiento. Especialmente Namjoon; su espalda gruesa se tensaba magníficamente al cubrir su cuerpazo de dios griego con la profana camiseta del equipo. Era tan apuesto, grande, e inteligente. Jungkook no podía mirarlo sin fascinarse.

Alguien se interpuso entre él y la imagen celestial del hombre perfecto. Jungkook trató de esquivarlo para seguir viendo a su adonis, pero su rostro fue retenido. Taehyung sonrió en cuanto logró su atención. – Jung-Koo-kie – Canturreó masajeándole las mejillas con las palmas abiertas, sacándole un pucherito encantador. – Estas babeando. –

Jungkook se sobresaltó limpiándose los labios. – ¿Qué-que mierda, Taehyung? – Graznó percatándose de que no babeaba. Retrocedió poniéndole mala cara, el idiota lo engañó completamente. No solía caer tan fácil en las bromas de Taehyung, pero estaba viendo a Namjoon.

Era Namjoon, cualquier cosa vergonzosa podría ocurrir si se dejaba llevar.

– ¿Qué te tenía tan embelesado? Cuéntaselo a tu amigo, Kookie. – Bromeó arqueando las cejas repetidamente.

– Estamos en un vestidor de chicos. No seas idiota, Taehyung. – Se alejó para retomar la tarea de ponerse la camiseta del equipo.

Taehyung se mordió el labio inferior examinando los abdominales de Jungkook ¿Cómo no? Eran preciosos. El instituto estaba colmado de estudiantes, pero Jungkook gozaba del segundo lugar en su ranking de cuerpos hermosos. Oh mierda ¿Qué estaba tratando de lograr al construir semejantes brazos? Se relamió los labios. No supo que lo poseyó en ese momento, pero mordió la piel gruesa de su bíceps.

– ¡¿Pero qué haces?! – Jungkook chilló quitándoselo de encima. Taehyung se alejó poniéndole ojitos de cachorro. Sus expresivos ojos café contrastaban con su cabello rubio recién pintado, dándole un aspecto angelical.

– ¿Lo hice muy fuerte? – Puchereó agachando la cabeza, frotándose las manos con pesar.

– N-no, pe–

– Genial. – Sonrió acariciando la tenue marca que dejó sobre la piel de Jungkook. – ¿En que estábamos? – Sonrió estrechando los ojos como un pervertido.

Jungkook se le quedó viendo con incredulidad, tensó la mandíbula y los ojos se le encendieron en llamas. Estaba molesto. A Taehyung le daba igual, provocar a Jungkook se había convertido en su gusto culpable.

No todos tenían este privilegio, cabe destacar.

– ¿Qué estás pensando? – Provocó con inocencia fingida. – Respeta a tu hyung, Jungkookie. –

– ¿Qué clase de Hyung hace esto? –

–Tu hyung favorito. – Se señaló a si mismo guiñándole un ojo.

– Estas a años luz de serlo. – Jungkook resopló burlonamente.

– ¿Ah sí? –

– Si, solo un niño de prima har- – Taehyung lo interrumpió haciéndole cosquillas. – ¡Taehyung! – Vociferó carcajeándose. – ¡No puedo respirar! ¡Idiota! – Trató de empujarlo, pero Taehyung traía la camisa desabrochada y se sintió extrañamente cohibido. Su amigo carecía de músculos por su flojera en los entrenamientos, pero tenía un bronceado natural bonito y un cuerpo similar al protagonista de una saga que vio.

Taehyung se detuvo temiendo que Jungkook convulsionara en sus brazos, preocupándose en cuanto vio la mirada perdida en sus ojos. Ignorando que por su culpa Jungkook estaba teniendo un flashback, de la trilogía gay que se tiró durante toda la noche. Donde Alam, el capataz de la hacienda, sometió al señorito Willian de manera muy placentera.

Las mejillas de Jungkook se pusieron rojas, soltó una exhalación lenta que llamó la atención de Taehyung sobre sus labios. Estaban entreabiertos, se veían suaves y brillantes, dulces. Taehyung se relamió los propios como si tuviera un atisbo de su sabor.

Namjoon llamó al equipo subiéndose a una de las bancas y Jungkook reaccionó dándole un empujón a Taehyung para terminar de cambiarse. El rubio trastabilló hasta chocar con alguien tras suyo. – ¡Que mierda contigo imbécil! – Min Yoongi vociferó empujándolo de vuelta. La fiereza de su mirada daba escalofríos. – Dejen de hacer el tonto y salgan de una maldita vez, retrasan a todos con sus mamadas. – Los chicos dentro del vestidor rieron.

Taehyung se encogió avergonzado y Yoongi chasqueó la lengua marchándose sin darle tiempo a disculparse. – ¿Viste? – Taehyung se quejó señalando a Yoongi con pesar. Todos sus avances se irían por el desagüe. Yoongi no olvidaba fácilmente e interpretaría el accidente como una de las tonterías que le hacían los buscapleitos. – Va a odiarme por tu culpa. –

– ¿En qué estábamos? – Jungkook ladeó la cabeza con burla y salió del vestidor peinándose el flequillo. Su sonrisa arrogante hizo boquear a un muy indignado Taehyung. Namjoon palmeó su espalda para que se diera prisa, Taehyung saltó dejando de ver el camino por donde Jungkook se había ido.

– No tenemos todo el día, Taehyung. –Taehyung asintió viendo a Namjoon marchar y prosiguió con su cambio de ropa.

Luego se desquitaría con Jungkook, tenía un compromiso importante en la cancha.

***

En la cancha los chicos más agiles del instituto competían por el balón, sus movimientos limpios y fluidos despertaban la admiración de los espectadores. Taehyung sacaba fotos, especialmente en los descansos, cuando sus cuerpos sudados y atléticos iban desprendiéndose de la camiseta hasta quedar en franelas muy reveladoras.

Solo estaba en el equipo por las suplicas del ingrato de Jungkook, pero no se quejaba, estar aquí le daba muy buen material al lente de su cámara.

Jungkook saltó alzando sus manos para recibir el balón que se le había arrojado. La franela elevándose alrededor del ombligo, las puntas de los dedos impulsando el balón hacia la canasta; Taehyung se quedó sin aliento, apreciando el cabello negro revoloteando entre rayos de sol, la concentración de su rostro cambiando a una sonrisa luego de encestar.

Capturó cada momento con su cámara.

– ¡Eso es Jungkook! – Gritó sumándose a los gritos y aplausos de los estudiantes en las gradas. Jungkook lo buscó con la mirada entre los espectadores, al hallarlo le sonrió mostrándole el pulgar. Taehyung sonrió tan ampliamente que le dolieron las comisuras de los labios, estaba emocionado y feliz por su amigo.

Namjoon corrió hacia Jungkook desde el otro extremo de la cancha, trayendo el balón en su brazo izquierdo. Le dijo algo a su amigo, haciéndolo sonreír y bajar la cabeza con inesperada modestia. Namjoon le despeinó el cabello y se alejó para hablarle a otro miembro del equipo. Jungkook lo siguió como si fuera su cachorro o algo así.

Taehyung puchereó sentándose en la banca de mala gana. Empezó a revisar las fotos tomadas deseando ser un poco más atlético. Aunque los deportes no eran lo suyo, no estaba mal un poco de ejercicio si involucraba el roce con chicos apuestos; solo miren a Jungkook.

Suspiró cansado de ver a los jugadores pasarla bien y buscó a Yoongi entre los alumnos. Estaba bebiendo juguito en el césped como solía después de los ejercicios. Taehyung tanteó el terreno haciéndole un gesto con la mano, Yoongi mordió la pajilla y se volteó para no verlo.

Taehyung suspiró.

–Jiminie, te extraño. – Murmuró, acariciando la foto de Jimin guardada en su cámara.

Jimin llegó a sus vidas como su fantasía hecha realidad, convirtiéndose en la musa de su vida y en el dueño de su corazón. Su preciosa sonrisa, su gentileza, su enorme talento para el baile; Taehyung estaba prendado, tan enamorado. Pero no podía confesarse. No quería defraudar a su padre, tampoco a los de Jungkook. Le tocaba aguantar, fantasear con un mundo más amable, uno donde sus alas no son cortadas por ser diferente, uno donde las personas pueden amarse libremente.

***

– ¡Estoy de vuelta! – Jungkook anunció encontrando a su madre empinada contra la pared, extendiendo su mano para encajar la última foto familiar. Jungkook acomodó la mochila en su hombro. – Dame eso, mamá. –

– Pero si ya la... – Su madre calló cuando Jungkook dejó la foto en la pared con facilidad. – Tanto te gusta presumir tu altura, sigues siendo un mocoso. – Sonrió negando. Jungkook besó su mejilla pícaramente y empezó a subir las escaleras hacia su habitación. – ¡Dúchate y ven a cenar! –

–Ok, mamá. – Se dirigió a su habitación sonriendo de dicha. Namjoon estaba tan emocionado por su desempeño que lo invitó a almorzar. Hablaron durante todo el receso. Solo de baloncesto, pero fue tan reconfortante, como si... como si Namjoon quisiera conocerlo más a fondo.

Se le calentaron las mejillas pensando cosas indebidas, Jungkook no se consideraba un pervertido, pero joder, estuvo con su crush en algo parecido a una cita. Anda... tócame como una canción de amor. Tengo este dulce deseo. Si florezco florezco solo para ti. Florezco solo para... – Jungkook se detuvo frente a su puerta abruptamente.

La puerta estaba abierta y de la impresión dejó caer la mochila. Recogió la mochila y entró a su habitación temerosamente. La sangre se le fue a los pies cuando vio a su hermano mayor sentado en su escritorio, con la computadora encendida.

El maldito historial, sus malditas ventanas de búsqueda siempre se abrían en la última página visitada y él quería morirse por haber visitado ESOS sitios antes de dormir.

Hoseok se sobresaltó al escuchar la puerta cerrarse de golpe, volteó temblorosamente y no supo cómo sentirse cuando vio a su hermano. Jungkook estaba pálido como un muerto, no era para menos. Aparentaba tan heterosexual, o eso pensó Hoseok, hasta que un montón de páginas de contenido homosexual se desplegaron como locas. Contenido tan explícito que consideró ir por ayuda psicológica, para evitarse un trauma permanente, porque traumado ya estaba.

– Jungkookie. – Hoseok sonrió, pero en lugar de su sonrisa habitual, parecía mostrar los dientes a un dentista.

–Hy-hyung. – Sus ojitos de bambi lo decían todo y Hoseok se sintió muy triste por él. Claro que estaba consternado, pero más que eso, sentía lastima por su hermanito; con los padres que tenían era un logro que siguiera cuerdo, o tal vez no lo estaba, y por eso toda esa cosa del BDSM.... Hoseok se regañó a sí mismo, seguía siendo su hermano cuales fueran sus gustos.

– Perdón, Jungkook. Mi computadora está-está teniendo problemas con el sistema operativo. Te-tenía que-que un proyecto de investigación, enviarlo si o si y yo...– Jungkook se angustió aún más al escucharlo tan nervioso.

Hoseok se levantó de la silla para consolar a su hermano. – Está bien, Jungkook. – Le dio un abrazo intentando no temblar como lo hacía, o tal vez era Jungkook quien temblaba, no sabía. Estaba tan turbado que no podía discernirlo. – Nuestros padres no lo sabrán. – Jungkook asintió con los ojos húmedos. – ¿Quieres habla- –

– Por favor, hyung, finge que no pasó. – Rogó mirándolo con ojos aguados.

Hoseok sabía, sabía que no era correcto complacer a su hermano en tan descabellada petición. Jungkook necesitaba hablarlo. Él quería de alguna manera confortarlo, ser su confidente y apoyo, porque nadie más de su familia lo entendería. El día que sus padres se enteraran perderían la cabeza. Tal vez era egoísta de su parte, pero prefería que nunca lo supiesen. No quería ni imaginar el calvario al cual someterían a su hermanito.

Jungkook tragó mirándole con las lágrimas en las pestañas y Hoseok no tuvo corazón para insistir. –Ok, pero cuando quieras... –

–Gracias, hyung. – Lo interrumpió restregándose las lágrimas con el dorso de la mano. – Mamá y papá nos esperan para cenar, debemos darnos prisa. – Abrió la puerta de la habitación y se sostuvo en ella, haciéndole un gesto para que saliera. – No hagas esperar a mamá. –

– Si, tienes razón. – Hoseok tenía un enorme vacío en el estómago, pero concedería la petición de su hermano. Salió de la habitación y la puerta se cerró al instante, impidiéndole cualquier intento de interacción.

Jungkook se sentó en la cama exhalando e inhalando, tratando de calmar los fuertes latidos de su corazón. Fue a su computadora y borró el jodido historial, borró las carpetas de novelas eróticas entre hombres y todo lo relacionado. Se sentía tan cansado y desesperado.

Sabía que no podría ocultarlo por siempre, que de no enderezarse su familia terminaría descubriéndolo. Pero no pensó que ese momento llegaría tan pronto. Fue descuidado porque todos tenían sus propias computadoras, hasta ahora habían respetado la privacidad de su habitación.

“Al menos fue Hoseok” Sonrió amargamente, dejando caer su pecho sobre el escritorio, usando sus brazos como una almohada para su cabeza. Tenía miedo, mucho miedo de perder a su familia, apenas podía respirar. La garganta se le cerraba con sollozos contenidos, pero no iba a llorar, porque los hombres no lloran.

***

Jungkook bajó al comedor sonriendo como aprendió para ocultar su homosexualidad, desplazando toda culpabilidad de su rostro, dejando a cambio una falsa seguridad. Hoseok evitaba mirarlo, pero honestamente prefería eso a su lastima.

Su madre se jactaba de sus nuevos muebles, de cómo sus vecinas la envidiaban por ello. Su padre y su hermano, al igual que él, fingieron emocionarse; Hoseok tuvo la amabilidad de hacerle preguntas.

– ¿Y qué tal vas con la universidad? hijo. –

– Puras A, padre. Esta carrera es más fácil de lo que imaginé. –

El señor Jeon sonrió cogiendo el vaso de agua. – ¿Cuándo vas a presentarnos a tu novia? – Cuestionó antes de beber.

Hoseok se frotó la nuca con nerviosismo, notando la incomodidad de su hermano en la sonrisa torcida. – Papá, no tengo novia. –

–Ya tienes edad para ir sentando cabeza, no entiendo que estas esperando. – Hoseok miró a su mamá por ayuda. Ella pretendió ser ajena al asunto, pero obviamente estaba dejando a su marido ensuciarse las manos por ella.

– Estoy conociendo a una chica, pero no estoy seguro, tal vez no sea la indicada. – Respondió perdiendo el apetito.

Jeon Hwan suspiró apretando el hombro de su hijo suavemente. – Hijo, me preocupo porque soy tu padre. – Le sonrió sinceramente. – Dale una oportunidad a la chica. Que venga a casa y tu madre y yo te daremos nuestra opinión. Además, Jungkook ya tiene 17 años. Espero que le des ejemplo con el tipo de mujer que elijas. – Hoseok miró rápidamente hacia Jungkook. Su hermano continuaba cenando como si nada. Se le pareció a su madre. –Jungkook. – Hoseok se contuvo de agarrar a su hermano y salir huyendo de la incómoda situación. – ¿Algo nuevo que contarnos? –

–Mis notas son muy buenas y mi posición en el club de baloncesto está segura. –

– Ese es mi chico. – Sun Hee celebró recogiendo los platos vacíos. Le pidió a su hijo mayor que ayudara. Hoseok obedeció muy a su pesar, por el momento no podía hacer nada por su hermano.

– ¿Tienes... Ya sabes ¿Alguna chica que te guste? – Su padre cuestionó con ojos brillantes, esperando una respuesta distinta a las anteriores. Jungkook sintió la cena en la garganta y tragó rogando no vomitar.

–Yo-

El timbre los interrumpió y Jungkook dio gracias al cielo por Taehyung.

– Debe ser Taehyung. Abriré la puerta. – Explicó levantándose de la mesa apresuradamente. Hwan boqueó pero terminó dándole autorización para que fuese.

Jungkook trotó hacia la puerta, la abrió, y Taehyung le sonrió jugando con las mangas del enorme suéter que traía puesto. – Hola, Kookie. – Se quitó el gorro hipster de lana enrollándolo en sus manos.

Jungkook lo tomó de la manga devolviéndole la sonrisa, trayéndolo a la sala donde su padre estaba encendido la televisión. Se quedaron inmóviles antes de llegar al sofá del señor Jeon, se veía furioso. La pantalla mostraba a dos hombres en una clínica, uno de ellos estaba en cama sosteniendo un bebé. “Un milagro de la naturaleza se repite por segunda vez. Alex y Daniel están felices con el nacimiento de su hijo Benjamín, a quien Alex dio a luz hace pocas horas en esta misma clínica.

El mundo aun no cree que sean casos reales, pero se ha producido otro milagro que ha conmocionado a la ciencia, y cambiado por completo la visión que teníamos de la naturaleza. A este paso la homosexualidad dejará de ser vista como antinatural. La misma naturaleza ha hablado.

En diferentes países del mundo se está solicitando que los hombres menores de 35 años sean sometidos a una prueba que verifique si contienen o no el material genético que posi...” – El padre de Jungkook apagó la televisión. Los miró con ojos tan airados que Jungkook soltó la manga de Taehyung. Sentía un gran letrero de neón poniendo “gay” en su frente. Quiso salir corriendo hacia su habitación, pero se contuvo de hacerlo apegándose al raciocinio de que su padre no tenía pruebas. – ¡Malditos homosexuales! ¡No quiero ni imaginar lo que hicieron para llevar esa mentira a este nivel! –

– ¿Qué sucede? Querido. – Sun Hee llegó alarmada. Miró a Jungkook y a Taehyung angustiada. Hoseok llegó detrás de ella pasándole un paño para que secara sus manos. Ambos estuvieron lavando los platos hasta que escucharon al señor Jeon gritar. – Volvieron a poner esas aberraciones en internet, esa de hombres pariendo. –

– ¿Qué? – Sun Hee jadeó cubriéndose la boca con una mano. – No pueden hacer eso ¿Qué hay de los niños? Podrían dañar sus mentes. – Chilló.

–Es lo que digo. – Ondeó las manos exasperadamente. – Ningún hombre que guste de otro hombre puede ser llamado humano. Y esas cosas que paren son peores a gallinas fertilizadas. Nadie estará a favor de algo así – Hoseok se quedó perplejo y Jungkook inmóvil, con una sonrisa congelada en el rostro.

Taehyung se humedeció los labios pasando de un pie a otro. Hizo una reverencia queriendo huir de tan incómoda situación. – Buenas noches, señor Jeon. Disculpe ¿Puedo subir a jugar video juegos con Jungkook? Mañana es feriado, no tenemos que presentar tarea hasta el lunes. – Suplicó.

Hwan se relajó invadido por la buena vibra que le daba el hijo de Seung, era un chico bueno y tan educado como su padre. –Taehyung, no tienes que preguntar cada vez que vengas. Estas es tu casa. –

–Gracias, señor. – Hizo una reverencia saludando al resto de la familia, disculpándose por no hacerlo antes. Jungkook subió las escaleras mientras él se despedía de la amable señora Hee y de Hoseok.

Taehyung entró a la habitación de Jungkook tratando de ver en la oscuridad. Su amigo estaba abriendo los servidores para jugar Overwatch. Bien, mientras más rápido entrara al juego mejor, porque las palabras de Hwan le pegaron muy fuerte y necesitaba cuanto antes una distracción.

Jungkook tomó el primer turno sin jugar a piedra, papel o tijeras para decidir los turnos, cosa que lo indignó. Estaba tan desalentado que no dijo nada. Jungkook empezó la partida con su avatar humanoide, al cual hizo correr por una selva mística y morir sin sentido en un lago. Cuando sucedió una tercera vez, Taehyung se irguió en la cama preguntándose si se trataba de un nuevo reto o broma. – ¿Jungkook? –

Jungkook negó, sus hombros encorvados haciéndolo pequeño. –Tae ¿Podrías irte? Estoy, no estoy de humor para jugar hoy. – Pidió bajito. Taehyung apenas entendió lo que decía.

– ¿Por qué? No quiero estar solo en casa, Kookie. – Gimoteó. – Si quieres puedes ir a dormir. No haré ruido, lo prometo, pero no me eches. – Dramatizó. – Además... ¿Estas llorando? – Preguntó al escuchar un pequeño sollozo.

–Taehyung, los hombres no lloran. – Jungkook rió nasalmente.

Taehyung bajó de la cama y se agachó junto a las piernas de Jungkook. Lo miró a la cara con el ceño fruncido. Jungkook escondió su rostro abrazando sus rodillas, pero al hacerlo la luz de la pantalla brilló sobre el rastro de sus lágrimas.

Taehyung sintió la urgencia de consolarlo, porque el sufrimiento de Jungkook se sentía propio. – ¿Si hay algo en lo que pueda ayudarte? Dímelo, Kookie. Tu hyung lo hará para ti. – Jungkook bajó los pies de la silla y miró a Taehyung inexpresivamente, pero sus ojos estaban aguados. – Por favor, no soporto verte así. – Taehyung rogó acariciándole las rodillas.

– Tae. – Se retiró las lágrimas con el dorso de la mano. –Taehyung, mi hermano descubrió... – Rió nerviosamente. – No sé cómo decirte esto. –

– ¿Qué te tiene así? Kookie ¿Qué es eso tan terrible que no puedes decirme a mí? Dime para que podamos solucionarlo. Siempre lo logramos cuando trabajamos juntos. – Le sonrió cariñosamente.

Jungkook cerró los ojos y lágrimas volvieron a correr por sus mejillas, se cubrió el rostro sintiendo vergüenza de sí mismo. – Soy ga-gay, Taehyung. – Confesó temblorosamente. – Hice hasta lo imposible por fijarme en las chicas, pero no puedo. Sé, sé que es repugnante ¿Pero qué puedo hacer? – Sujetó los brazos de Taehyung mirándolo a los ojos de manera suplicante. – Necesito que al menos tú me entiendas, por favor, no dejes de ser mi amigo por esto. –

– Me alegra. – Taehyung murmuró aliviado, sonriendo poquito.

Jungkook se quedó perplejo, mirándolo con extrañeza e indignación. – ¿Acaso me estas entendiendo? Taehyung, no estoy bromeando. Te estoy diciendo que soy gay. – Explicó frustrándose con la idiotez de su amigo.

Taehyung ensanchó su sonrisa tomando las manos de Jungkook. – También soy gay, Jungkook. Ambos somos gay. – Lo atrajo sorpresivamente hacia su cuerpo.

Jungkook cayó de la silla a sus brazos. – ¡¿Qué?! Espera... ¡Taeh-! – Calló cuando su amigo lo apretó fuerte, estaba temblando más que él.

– Yo también soy gay, Jungkook. Estamos juntos en esto, vamos a superarlo. – Jungkook no pudo articular palabra, pero sus temores fueron opacados por la calidez de Taehyung abrazándolo.

Jungkook cerró los ojos aferrándose a él. Si este era un sueño, no quería despertar.

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