Mas que Un Novio (Taekook)

Summary

Su amor es perturbador. "¿Tú también sentiste esa conexión?" Advertencia: Incesto y sexo explicito

Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1

Kim Taehyung tiene un novio de ensueño y lo ama más allá de lo razonable. Lo conoció cuando estaba saliendo del karaoke con sus amigos. En ese momento sus ojos se encontraron sin proponérselo, pero fue imposible ocultar la atracción.

Jeon Jungkook. Cabello negro hasta los pómulos, orejas perforadas, ojos de bambi y sonrisa devastadora. El chico era tan dulce de preciar que robaba suspiros a cualquier mortal.

Era arte.

Como si hubieran estado predestinados a que así fuera, aquel ángel dejó a sus amigos de lado, para ir a su encuentro. Lo abordó por encima de sus acompañantes, sin prestar atención a ninguno más que a él. Taehyung simplemente correspondió a su sonrisa incitadora y acudió a su llamado silencioso. El chico lo invitó a cenar rascándose el cuello tímidamente, Taehyung no pudo resistirse, e importándoles poco los vítores burlones de sus amigos, siguieron el deseo de sus corazones.

La noche colorida de Seúl consagró el magnetismo que los arrastró a estar juntos, tomar sus manos fue el clic, que solo creyeron posible en sueños o cuentos de hadas. Cenaron en un restaurante modesto, pidiendo los platos favoritos del otro solo para conocerse más allá de las anécdotas y bromas compartidas. Jungkook vivía en Seúl, había venido a conocer la casa donde se alojaría un amigo para sus estudios universitarios. Le contó que habían aprovechado para divertirse en un nuevo ambiente, pero que dichos planes cambiaron al verlo.

Taehyung era consciente de su belleza y gustaba sentirse atractivo. Usaba accesorios como collares, anillos, y una que otra vez, aretes bonitos, que adornaban sus rasgos; haciéndolos aún más atrayentes. Recientemente pintó su pelo de azul y sus admiradores se multiplicaron desmesuradamente. Sin embargo, era muy exigente en el tema de las relaciones, porque sabía, era de los que se daban por completo al enamorarse. Esto había desencadenado una racha constante de confesiones a las que se negó ingeniosamente, para no lidiar con malos entendidos o resentimientos innecesarios. Su lema era: sexo casual, sí. Noviazgos, no. pero ante sus ojos se manifestaba la persona que removió sus cimientos y estaba dispuesto a darle más de lo que jamás concedió.

Ambos habían sentido el enlace, en cada poro, en cada mirada, en la necesidad de estar juntos. Incluso en ese momento, debajo de la mesa, Taehyung no dejaba de acariciar los nudillos de la mano que Jungkook le había concedido sostener.

Fueron a bailar a un club de la entera confianza de Taehyung, donde la seducción mutua y el instinto, los llevó manosearse, tan excitados que Taehyung casi le propuso ir a la cama esa misma noche. La mirada hambrienta de Jungkook gritaba estar tan dispuesto como él, pero no quería algo de una noche. Jungkook era tan bello y carismático, merecía privilegios.

Se tomaría su tiempo degustando cada detalle de Jungkook, porque era a quien había esperado, quien soñó y adoró antes de conocer.

Hicieron travesuras hasta el amanecer, solo entonces se besaron entre risas y promesas de reencuentro, entrelazando sus manos, acurrucándose en una fría banca de metal hasta que el taxi de Jungkook llegase. Intercambiaron números y se despidieron dándose un beso inocente en los labios.

Luego de ese día volvieron a encontrarse varios fines de semana, un mes de conocerse iniciaron su noviazgo. Dos semanas después de ser novios, tuvieron sexo por primera vez. Taehyung estaba tan enamorado que pensar en Jungkook dolía bonito en el corazón.

****

Taehyung esperaba en la entrada del club, su novio no llegaba, lo tenía preocupado. Jungkook era puntual y llamaba para avisar ante cualquier imprevisto. Se remangó el dobladillo de la camisa azul celeste floreada que traía puesta, para ver la hora en su reloj y suspiró confirmando el retraso. Alcanzó el teléfono en el bolsillo delantero de su pantalón y marcó a Jungkook nuevamente, mordiéndose el labio inferior mientras fruncía el ceño. – Jungkook. – Habló suavemente, casi temblando. – ¿Dónde estás? ¿Por qué no contestas tu teléfono? –

Taehyung sintió un golpecito en su espalda y se dio vuelta. Jungkook lo miraba con lágrimas en los ojos, intentó hablar pero soltó un sollozo. Taehyung lo abrazó fuerte, sintiendo que el alma le regresaba al cuerpo con su presencia. – Tranquilo, conejito. – Lo mesó suavemente, dándole besos en el cabello. Su bebé empezó a llorar ahí mismo, desahogando su pesar.

El alivio de Taehyung se convirtió en angustia, retrocedió un paso atrás examinando su rostro, su cuerpo, intentando descifrar si tenía heridas o golpes. – ¿Qué pasa? – deslizó sus pulgares por las mejillas mojadas de Jungkook, quitando sus lágrimas gentilmente.

Jungkook negó intentando sonreír, bajó la cabeza ocultando la mueca temblorosa que se le escapó. – Nos perderemos la función de Jazz, Tae. En otro momento podemos...

Taehyung cogió la mano de su novio, entrelazando sus dedos, el calor de sus manos encajando como uno. – Prefiero escucharte. –

Jungkook ensanchó los ojos, sus pestañas húmedas sosteniendo nuevas lágrimas. Se aferró al brazo de Taehyung apoyando la cabeza en su hombro, quedándose así un ratito. – Gracias, Tae. –

***

Su nido de amor, como lo llamaba Taehyung, era la habitación de huéspedes del departamento de Jimin. El amigo de Jungkook se lo prestaba a cambio de unos cuantos miles de wons al mes. Jimin estaba subsistiendo por sí mismo y necesitaba dinero extra, la vida era costosa; comprendía aún más ahora, que ideaba el presupuesto para mudarse de la casa de su madre, para finalmente independizarse, y en un futuro, vivir con Jungkook. Pronto Jimin regresaría de su estancia en New York, y estaba más que claro que no podrían ocupar el lugar de la misma manera.

La habitación constaba de la cama donde solían consumar su amor, un sofá junto a la ventana, donde compartían detalles de su vida; comiendo pizza o bebiendo un trago. Otras veces besándose, acariciándose, poniéndose al día entretanto escuchaban a Justin Bieber, IU, o las canciones Jazz y R&B que tanto le gustaban a Taehyung. Fotografías tomadas durante sus salidas decoraban las paredes en los lugares donde no habían pintado. Tenían una lámpara que simulaba un cielo estrellado, era bonito y solían mirarlo sosteniéndose de la mano, haciendo planes para el futuro.

El cielo estaba en su habitación, en las estrellas que contenía la lámpara diseñada por Jungkook, en los pequeños toques y miradas genuinas, pero sobre todo, en la intimidad de estar juntos sin que nadie alterase su santuario. Pero esta noche, algo impedía sumergirse en su mundo. Aunque Jungkook estaba tumbado a su lado, contemplando las estrellas brillando en el techo de la habitación, no tomaba su mano ni le hablaba, parecía dispuesto a guardarse lo que lo atormentaba. – Conejito. – Taehyung lo llamó acunando su mejilla para que volteara a mirarlo. Se arrastró arrugando las sabanas bajo su cuerpo, deteniéndose cuando pudo darle un beso suave y gentil como la caricia de una pluma.

– Papá me confeso que tengo un hermano. – Abrazó a Taehyung, ocultando el rostro en su pecho. – Me enojé mucho y le falté al respeto. –

Taehyung se quedó inmóvil, no sabiendo que decirle a su novio, era una situación extraña e incómoda para cualquiera. Prefirió arrullarlo con caricias y besos. Jungkook alzó la cabeza estrechando el abrazo, frunciendo los labios antes de continuar. – Me dijo que debo conocerlo, me rehusé y quiso manipularme sonsacándome las cosas que hizo por mí. – Bufó arrugando la nariz. – Es el hijo de la amante de mi papá ¿Cómo pudo engañarla? No quiero conocerlo, lo odio y a su madre también. –

– Tu padre es un idiota. – Taehyung sentenció acariciándole el cabello.

–Unhu. – Jungkook asintió tomando su mano para conducirla a su mejilla, teniéndola allí cerró los ojos, confortándose en ella.

– Pero eso no justifica que tú también debas serlo. – Taehyung declaró confiadamente.

Jungkook le frunció el ceño. – Perdón ¿Me estás diciendo idiota? –Taehyung se rió cerrándole los labios con los dedos. Jungkook rodó los ojos y lo empujó. – No es gracioso. –

– Eres lindo, conejito. –

– Bah, no soy un conejo. –

Jungkook se alejó enfurruñado, amagando levantarse, pero Taehyung se lo impidió abrazándolo por la cintura. – Mi conejito. – Tarareó. – Piénsalo detenidamente, ni conoces a esas personas ¿Cómo puedes decir que los odias? –

– Mi papá y esa mujer engañaron a mi mamá. –

– Pero el niño no tiene la culpa, y su madre, supongo que no le puso una pistola en la cabeza a tu padre para procrearlo. –

– No es un niño, es mayor que yo. –

– Eso quiere decir que la señora aquella pudo conocer a tu padre primero, o algo así. – Jungkook resopló y Taehyung le dio un beso en el cuello.

– Mi mamá tuvo problemas para tener hijos los primeros años de matrimonio, ella le perdonó que haya buscado otra manera de tener hijos, pero yo no lo acepto, esa mujer no debió meterse con un hombre casado. –

Taehyung suspiró audiblemente, apretando poquito más a su novio. – Hay mujeres muy débiles cuando se enamoran, mi mamá es el claro ejemplo de ello. Me tuvo con un hombre que juró amarla, luego la abandonó y terminé siendo la mancha en su expediente. Hace mucho tiempo comprendí que jamás conocería a mi padre, al escucharte tengo menos ganas de hacerlo. – Rió burlonamente.

– Lo siento. –

– ¿Por qué? No es tu culpa, como no es culpa de tu hermano ser el bastado de tu padre. –

– Eso sonó bastante cruel. –

– Lo es más odiar a un chico que ni conoces. Si tu padre quiere que lo conozcas, déjalo ser. Es mejor un malo conocido a uno por conocer. No te preocupes, si se atreve a molestarte le pegaré. –

Jungkook asintió conteniendo la risa. – Lo pensaré. Gracias por escucharme, Tae. –

– Honestamente, creí que sucedía algo más grave. – Jungkook se tensó en sus brazos y se volteó a encararlo de mala gana. Taehyung le sonrió y le dio un beso en la nariz. – No te equivoques, entiendo. Es un mal sabor de boca, aun mas con lo perfecta que parecía tu familia. Pero eso no justifica que no respondieras mis llamadas, estaba asustado por ti. –

Jungkook se sonrojó bajando la mirada, alcanzó la cintura de los pantalones de Taehyung y empezó a jugar con el botón. – ¿Recuerdas que te dije que lo irrespeté? A mi papa, me refiero. Es que, yo, él eligió el peor momento para decírmelo, y la manera fue tan, yo le tiré el teléfono cuando no pude escuchar más. Mi intención no fue golpearlo, pero casi lo hice. – Explicó nerviosamente, perdiendo la determinación con cada palabra dicha. – Ahora no tengo teléfono y dudo que papa quiera comprarme otro. –

– ¿Qué? – Taehyung se rió mitad incrédulo, mitad sorprendido por lo narrado.

–No te rías, no me siento bien al respecto, pero-pero simplemente no me lo esperaba de él. Él era mi orgullo. –

Taehyung sujetó sus mejillas acunándolas en sus manos y besó su labio inferior chupando poquito. – Esta bien, conejito. Eres un buen niño, tu padre lo sabe. – Besó su labio superior. – No te compliques, pídele una disculpa y él entenderá. –

Jungkook puchereó sonrojado en las mejillas, mirando los labios de Taehyung antes de rodearle el cuello con las manos y acariciarle la nuca. –Pero sigo molesto con él, no debió hacernos eso. –

Taehyung se encogió de hombros. – Puedes continuar con tus berrinches luego de disculparte. –

– Tonto. – Jungkook sonrió. Sus ojos se hicieron pequeños con el gesto, al mostrar sus bonitos dientes perlados en una sonrisa entrañable.

Tan adorable, tan bonito, tan suyo.

–Lindo, te ves tan lindo cuando sonríes. –

Jungkook dejó de sonreír mordiéndose el labio inferior, removiéndose en la cama hasta sentarse en la entrepierna de su novio. – ¿Qué tan lindo soy? – Ladeó la cabeza destilando encanto.

Taehyung alcanzó su nuca con una mano y lo atrajo hacia sí, logrando que se agachara contra su cuerpo, devorándole los labios en un beso profundo. – Tan lindo como la aurora boreal. – Respondió dejando un besito en su garganta.

– Me halagas, pero no creo que quieras coger con la aurora boreal. – Jungkook se burló sonrojado.

Taehyung deslizó las manos por dentro de su camiseta, sujetando la pequeña cintura de su novio. Jungkook se removió encantado por el calor de su tacto, frotándose contra la creciente erección que se hacía espacio entre sus nalgas. – Afortunadamente, mi aurora boreal no es tan simple. – Desabrochó el pantalón de su novio y tiró de la parte trasera hasta desnudar su trasero. – Es un hombre hermoso que gusta de los placeres carnales. – Musitó haciendo lo mismo con la ropa interior. – ¿Quieres polla bebé? – Tarareó acariciando el trasero de su Jungkook con las palmas abiertas, deleitándose en la suavidad de su piel. Deslizó sus dedos hacia la piel fruncida entre sus nalgas, donde jugó y tentó, hasta sacarle un jadeo entrecortado.

–Si quiero, quiero tu polla. –

– Mi bebé es tan impaciente. – Concluyó hundiendo un solo dedo en sus paredes internas. Jungkook se estremeció cerrando los ojos, entreviendo los labios mientras la sensación lo arropaba. – Pásame el lubricante. – Taehyung demandó. Jungkook se extendió sobre él para alcanzar la almohada y sacar el lubricante de debajo de ella.

Taehyung le presentó sus dedos y Jungkook exprimió el lubricante sobre ellos, soltó un gemido cuando los dedos de Taehyung volvieron a invadir la abertura entre sus nalgas, expandiéndose y reclamando cada rincón de su ser, haciendo a sus entrañas ansiarar más.

Jungkook tenía la boca hecha agua cuando Taehyung terminó de prepararlo, se incorporó en sus rodillas dando espacio a sus manos de maniobrar en los pantalones ajenos. Abrió el cierre de los pantalones de Taehyung y sujetó su erección con una mano temblorosa. En otro momento la habría lubricado con su saliva, pero estaba tan caliente y ávido por sentirse lleno. Alineó la punta contra su ano y se dejó caer lentamente, engullendo todo dentro de sí, estremeciéndose al sentir la piel hormiguear, sus pezones ponerse duros y su pene agitarse gustoso.

–Mierda, estas tan bueno. – Jungkook lloriqueó apoyando sus manos en el pecho de Taehyung. Se remeneó asimilando su tamaño, su forma, deleitándose en el placer que le provocaba tenerla dentro.

Taehyung gruñó poniendo los ojos en blanco, Jungkook empezó a dar saltitos en su polla. – Tan rico, mi conejito. – Gimió disfrutando la apariencia de su novio aun vestido, pero con su culo al aire, balanceando sus caderas con la polla adentro, para darles placer a ambos. – Joder. – Taehyung quería más.

Levantó a Jungkook por las caderas, saliéndose de su culo. Lo tiró sobre la cama poniéndolo en cuatro, volvió a penetrarlo de una sola embestida. Jungkook se estremeció completo, lloriqueando y temblando con cada furiosa embestida.

Taehyung veía su miembro llenar el ano de su novio una y otra vez, con morbosa fascinación. Se detuvo a bajarle los pantalones hasta las rodillas, acarició sus piernas hasta el culo y luego sujetó su miembro para reiniciar las embestidas. Jungkook sollozó deshaciéndose debajo de su cuerpo, empapado del sudor caliente que había mojado sus ropas.

Jungkook volvió a girar sus caderas en un movimiento lento que hizo a Taehyung apretar los dedos de los pies y aumentar la velocidad de sus embestidas. El sonido húmedo de sus pieles chocando, sus jadeos, halagos y suplicas entrecortadas, llenaron la habitación. Jungkook empezó a correrse en la mano de Taehyung, su semen cayendo de entre los largos dedos que masturbaban su miembro, ensuciando las sábanas blancas.

Taehyung siguió follándolo duro y profundo hasta alcanzar su propio orgasmo, abrazó a su novio por la espalda, viniéndose dentro de él. Jungkook tembló dejándose caer en la cama, con la mejilla sobre las sabanas y una sonrisa complacida.

Se quedaron abrazados, disfrutando los mimos posteriores hasta que sus cuerpos húmedos se sintieron demasiado mojados para su comodidad. Fueron a darse un baño que terminó con Jungkook de rodillas, chupándosela a su novio hasta saciar el gusto de tenerlo en su boca.

***

Taehyung estaba sorprendido, no podía creerlo ¿Acababa su madre de invitarlo a salir? No se llevaban mal, todo lo contrario, eran tan respetuosos el uno del otro que apenas se hablaban. Por eso estaba sorprendido, en su opinión su madre no quería tener más contacto con él que el necesario. Pero ahí estaban, dirigiéndose a un restaurante familiar donde ella de forma muy impulsiva e inquieta, le había sugerido ponerse al día en cuanto a su inexistente relación madre-hijo.

¿Sería una de esas escenas que se veían en las novelas? ¿Dónde madre e hijo se reconciliaban entre lágrimas? La simple idea lo hizo soltar una risa sarcástica. – Tu padre quiere conocerte, nos está esperando dentro. – Su madre anunció aparcando el carro en el estacionamiento del restaurante.

– ¿Qué? – Taehyung boqueó abriendo los ojos de más. – ¿Estas de broma? –

Su madre se vio en el espejo retrovisor, peinó sus cejas con los dedos y alcanzó un labial del compartimiento delantero del vehículo. – Es tu elección, si no quieres puedes irte. – Finalizo aplicándose el labial rojo, para luego devolverlo a su lugar y arreglarse el cabello sobre su inusual escote. – Pero él está pagando tus estudios, no te quejes si deja de pagarlos. –

Taehyung apretó los puños sobre sus piernas, dispuesto a maldecirla a ella y a todo lo existente. Tenía 21 años sin saber del jodido que lo engendró y ahora su madre pretendía que lo encarara como si nada. – Descarada. – Masculló impasible, saliendo del auto y golpeando la puerta al hacerlo.

– Te escuché. – Su madre se acercó a él para arreglarle la ropa en un gesto que pretendía ser cariñoso, pero terminó siendo incómodo. – No sabía cómo decírtelo, Taehyung. Entiendo que me odies por hacerte esto, pero eres grande y... temí que te negaras si lo pensabas demasiado. –

–Aun puedo irme. – Masculló.

Su madre sonrió apenada. – No teniéndolo tan cerca, se lo curioso que eres, hijo. – Taehyung iba a contradecirla pero ella se adelantó. – Además, también vino tu hermano. Siempre quisiste tener uno ¿No? Es tu oportunidad. –

Taehyung recordó las palabras que le dijo a Jungkook y se cubrió el rostro bufando. Ni siquiera podía contarle a su novio de esta ridiculez, que también conocería a un jodido hermano, porque el teléfono de su novio estaba hecho mierda. Al menos le daría a su conejito un ejemplo de la decencia y educación de la cual carecían sus familias. – Está bien. – Respondió mirando al restaurante firmemente. Su madre lo abrazó orgullosa más de sí misma que de él.

Entraron al restaurante, su madre guiándolo por las mesas, manteniendo una postura erguida y llamativa al transitar el lugar. Sintió lastima por un momento, aquella historia tenía más de veinte años, y todavía pretendía serle atractiva. Luego la ansiedad y el nerviosismo lo embargaron, conocería a su padre. Días atrás estuvo aconsejando a Jungkook, esto no podía ser más bizarro.

Su madre se detuvo frente a una mesa, Taehyung la escaneó encontrando a un hombre mayor, junto a su mujer y a Jungkook. Ambos se quedaron mirando perplejos, Jungkook sentado en medio de los dos mayores, Taehyung de pie junto a su madre.

Su madre estaba hablando, pero Taehyung no la entendía, tampoco captó cuando los padres de Jungkook se pusieron de pie o cuando obligaron a Jungkook a pararse. Solo lo miraba, en blanco, intentando despertar de un mal sueño. – ¿Taehyung? – Su madre llamó tirando de su manga. – No me avergüences. – Le masculló al oído. Pero él no podía ver más que los ojos aguados de Jungkook.

“¿Tú también sentiste esa conexión? Desde que te vi supe que formabas parte de mi”

Más que novios, eran hermanos.

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