Good Love, wrong time

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Summary

One shot Dorian, un vampiro y Ryan un simple pueblerino pero todos sabían que estaba prohibido un romance de esa índole ¿un vampiro y un humano? todos, temían al vampiro... excepto él.

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capitulo único

Good Love, Wrong Time

One shot

Aproximadamente por esta época del año, específicamente invierno, es cuando todos en el pueblo comenzaban a tener más miedo del que solían tener a aquella mansión de colores semejantes al de la champaña y la arena del mar, imponente como ella ninguna. Pero así como era imponente, después de que su último dueño murió en circunstancias desconocidas y que nunca se hallara el cuerpo, se volvió tan tenebrosa que nadie se atrevía a acercarse, aunque ya de por si daba miedo en esa época donde los árboles perdían sus hojas y el viento helado aullaba por las noches hacía que cualquiera huyera despavorido con tan solo acercarse.

Pero ese no era el caso de Ryan.

Un muchacho de 24 años, que, desde que comenzó a escuchar los cuentos y leyendas que decían de aquella mansión su curiosidad iba en aumento, a tal punto que una noche, cuando era niño, decidió acercarse, pero de tan solo poner un pie en el umbral de la puerta, que lucía tan grande para un niño de tan solo 6 años. Con el viento aullando y pequeños ruidos provenientes desde dentro de la mansión. Salió corriendo, no tanto por el hecho de los ruidos mencionados, sino más porque su madre que lo buscaba desesperada lo llamó, tenía más miedo de una reprimenda de su madre que de lo que hubiera dentro.

-Ya te lo he dicho más de mil veces, no es buena idea acercarte a esa mansión, que tal si te asusta fantasma en busca de venganza?- exclamó Dylan, su mejor amigo, el cuál conocía desde que tiene uso de razón con un claro miedo presente, como el resto hacia dicha mansión.

-Ay por favor Dylan, los fantasmas no existen, no seas infantil- dijo Ryan con fastidio, le parecía absurdo que su amigo creyera en leyendas tan banales como esa.

-Hablo en serio Ree, escuché el otro día a la señora Moore en el mercado decir que hace bastante alguien se acercó, y nadie sabe qué fue de esa persona. Temo que te ocurra algo a ti también.

-Esa historia puede ser tan real como el que todos cuentan que a la señora Moore le falta un tornillo… o dos, la vi hablándole al aire la otra vez- dijo Ryan, y lo que dijo no estaba muy lejos de la realidad, fue hace dos días, Ryan iba de regreso a su casa y la vio en su porche sentada, con una taza humeante en las manos y hablándole al aire.

Dylan suspiró, pensando que su mejor amigo no tenía remedio, a sabiendas de lo obstinado que es cuando quiere algo, y no lo deja ir hasta que lo consigue, amante empedernido de aquello que no puede conseguir, este lo va a lograr a toda costa y cueste lo que cueste.

Dylan se despidió, diciéndole que iba a rezar porque nada le pasara y que regresara en una pieza. Salió de su casa, sintiendo un escalofrío recorre su espalda y su piel erizarse por la corriente de aire helado que pasó en ese momento.

Ryan decidió terminar sus preparativos para su salida de esa noche, pensando que su mejor amigo estaba siendo demasiado infantil, era obvio que cosas como los fantasmas o los vampiros o cualquier cosa que se le pareciera no existía… que equivocado estaba.

~🦇~

Partió esa noche, aproximadamente a eso de las 10, a sabiendas de que nadie a esa hora se atrevería a decirle que no se acercara.

Ryan que entre más se acercaba a la mansión, más aumentaba su curiosidad, viendo la mansión más de cerca parecía estar abandonada por qué, por fuera se veía como la naturaleza había hecho de las suyas. Al acercarse a la gran puerta esta se abrió sola, y con muchísima más curiosidad que antes, entró. Lo primero que vio fue una escalera de dos tramos y al medio una preciosa lámpara de araña con velas que, al reflejarse en los cristales que esta tenía reflectaba un montón de arcoiris sobre el tapiz de las paredes. A Ryan le sorprendió que la mayoría eran rojas pero era agradable el contraste entre el champaña de la pintura y el Borgoña de las cortinas.

Después de dar vueltas por el primer piso entró a un estudio en el cuál no esperaba encontrarse a un muchacho de facciones cuál querubín, parado frente a un ventanal mirando la luna con los ojos inyectados en sangre. El muchacho volteó y se le quedó mirando, como si tuviera hambre. Le sorprendió el color de sus ojos, jamás había visto algo como eso… “¿Qué es?” Se preguntó, pues según él, ese color era imposible tenerlo, a no ser que… “No, debe ser otra cosa” se dijo así mismo, recordando las historias que el mismo Dylan le había contado. Según que las personas que habían hallado a los alrededores de la Mansión, eran personas que habían desaparecido, pero lo más extraño era que decían que cada cuerpo estaba seco, sin una gota de sangre.

-¿Quién te dejó entrar?- preguntó aquel muchacho con voz suave, pero de forma tosca, como si hubieran interrumpido un momento importante.

-Nadie, entre por mi cuenta- respondió Ryan - ¿Quién eres? ¿Cómo te llamas?

-No soy nadie que te deba importar, pero si de verdad gustas saber mi nombre te lo diré a cambio de saber el tuyo- respondió de vuelta, Ryan notó que sus ojos se aclaraban y sintió más impresión por él… Comenzaba a creer de verdad las historias sobre vampiros que contaban en el pueblo después de eso.

-Soy Ryan. Y tú?

-Dorian. ¿Qué te ha traído hasta aquí?

-Saber porque la gente de mi pueblo teme acercarse a esta mansión - respondió Ryan maravillado por lo aterciopelada que sonó la voz de Dorian.

Ryan sentía como su corazón se aceleraba a medida que Dorian se acercaba a él, como si quisiera inspeccionarlo mejor. De cerca se veía más hermoso, como si no fuera humano…

-¿Puedo preguntarte un par de cosas?- preguntó Ryan que cada vez se hacía más preguntas y solo Dorian podría responder

-¿Qué quieres saber?- preguntó Dorian receloso, ya sospechaba cuáles iban a ser sus preguntas, le preocupaba era la respuesta que le pudiese dar a una de ellas… Vió sus ojos tan rojos como la sangre, iba a ser imposible dar una respuesta convincente.

-¿Vives solo? ¿Por qué cuando entré tus ojos eran rojos?

Y ahí estaba la pregunta que Dorian temía que le hiciera ¿qué iba a decir? No tenía ni idea de que responder a eso.

-Sí, vivo solo… -y cortó sus palabras, aún no se le ocurría una buena excusa para la segunda pregunta.

-No has respondido mi otra pregunta…

-Debes haber visto mal, mis ojos son siempre de este color- respondió Dorian con calma, como estaba un tanto oscuro probablemente eso le ayudara a ocultar ese detalle

-Voy a hacer como que te creo.

Ryan siguió haciéndole preguntas a Dorian, este último comenzó a ser un poco más suelto ya que estaba comenzando a entrar en confianza, además Dorian ha pasado tantos años solo que por fin tener un poco de compañía aunque sea por una noche le iba a sentar de maravilla.

Entre tanta conversa no se dieron cuenta de que estaba amaneciendo, y escucharon unas voces desde fuera que gritaban el nombre de Ryan.

-¡Ah! Se dieron cuenta de que no estoy- miró a Dorian asustado- ¡Dios mira la hora! debo irme. No te preocupes, vendré pronto a visitarte- le dijo con una sonrisa.

-De acuerdo, espero verte pronto, Adiós- respondió de vuelta Dorian también con una sonrisa, la cual Ryan pensó que era la sonrisa más hermosa que había visto en su vida.

Ryan salió de la mansión, manteniendo su promesa en mente de volver a ver a aquel misterioso joven, que a pesar que estuvieron parte de la noche y toda la madrugada hablando nunca respondió su pregunta… Él no estaba loco, puede jurar que vió sus ojos rojos…

~🦇~

Y así transcurrieron los días, hasta que estos se convirtieron en meses, 3 para ser exactos, Ryan visitaba a Dorian al menos cuatro veces por semana todas las noches. Cualquiera que lo viera podría decir que eran amigos íntimos, que conocían todo el uno del otro

Hasta ese día.

Ryan como era habitual fue a visitar a Dorian, entró a la mansión y caminó por el pasillo hacia el estudio en el que siempre veía a Dorian.

Pero no esperó jamás lo que encontró.

Dorian estaba arrodillado delante del escritorio con un cuerpo entre sus manos, tenía su boca pegada al cuello de esa persona y gotas de sangre chorreaban desde el cuello del sujeto y por su boca.

Ryan gritó por la impresión, y retrocedió varios pasos. Dorian volteo al escuchar el grito, y fue en ese momento en el que recordó que la noche anterior Ryan le dijo que lo iba a visitar al día siguiente, se blasfemó mentalmente y se acercó a Ryan a paso lento.

-¡Aléjate de mí!- gritó Ryan aterrorizado.

-Déjame explicarte, por favor- Dijo Dorian con temor a perderlo.

Hace un par de días mientras analizaba porque se sentía sofocado y también porque sentía unas ganas inmensas de proteger a Ryan… Cayó en cuenta de lo mucho que le gusta Ree, a tal punto que incluso podría decirse que está comenzando a enamorarse.

-Dilo, supongo que va a ser la respuesta a la pregunta que te hice la primera vez y jamás contestaste- dijo Ryan, con la espalda pegada a la pared como si quisiera fundirse con ella y así salir corriendo- no te acerques más - dijo con la voz ahogada.

-no voy a lastimarte, lo juro… hago esto al menos dos veces por semana para poder verte y no atacarte. Pero olvide completamente que venías hoy…- Dorian juraba que, si pudiera llorar, ya lo hubiera hecho.

-Entonces… ¿Eres un vampiro? Pero creí que eran una leyenda- dijo Ryan con desconcierto, estaba pasando por un montón de emociones al mismo tiempo, temor, asombro, incertidumbre, curiosidad, que su voz era casi un susurro.

-Bueno, soy la prueba que necesitas para confirmar que son reales… acércate por favor, juro que no voy a hacerte daño- dijo Dorian, aunque esa última frase podría tomarse con ironía, sus colmillos largos y afilados todavía estaban a la luz, y en las comisuras de su boca había rastros de sangre de aquel sujeto, por supuesto que con una imagen así debería tenerle miedo.

Ryan se armó de valor. Debía tener razón ¿cierto? Si durante todo este tiempo no le había hecho nada… ¿Por qué ahora sí?

Se acercó a un paso extremadamente lento, y tomó de su bolsillo un pañuelo blanco, se lo extendió para que se limpiará los labios y quizás así ya no sentiría tanto miedo

-Límpiate, tienes la boca llena de sangre.

-Gracias.

-¿Qué vas a hacer con el cuerpo?- preguntó Ryan curioso.

-Dame cinco minutos, y te prometo que voy a explicarte absolutamente todo.

-De acuerdo.

Pasados los cinco minutos, Dorian llevó a Ryan a una salita de estar, con muebles muy bien cuidados de color negro y una mesita de centro de caoba, bastante acogedora y calientita gracias a la chimenea que Dorian se había encargado de encender.

Le contó todo, desde que se quedó congelado en unos eternos 22 años, pero si contamos los años que ha pasado desde que lo mordieron a él son 125, no llegó a morir porque alguien lo salvó pero nunca supo quién era o si aún sigue con vida para todo el tiempo que pasó, lo atacaron mientras regresaba de estar en casa de uno de sus amigos esa noche, pero llegando a la mansión alguien lo atacó y le mordió el cuello, no pudo zafarse por la fuerza descomunal de aquella criatura, después de que aquella persona desconocida lo ayudará a escapar, logró llegar a la mansión, para su desgracia sus padres también habían sido atacados, pero no corrieron con la misma suerte que él, los encontró en el recibidor y sus cuerpos sin una gota de sangre, se sentó en frente de ellos y lloró hasta que cayó dormido sobre su madre… a los tres días despertó, con una sed increíble de sangre, pero en vez de consumir sangre humana, consumió sangre de cervatillos y algún puma que logró cazar, si quería mantenerse días sin salir solo buscaba a un humano y lo mordía hasta saciar su sed.

Ryan escuchó todo atentamente, incluso lloró cuando le contó sobre sus padres, y comprendió todo.

-Perdón- dijo Ryan apenado- no debí haberte gritado.

-Soy yo el que debería disculparse, debí haberte dado un gran susto.

Pasaron los días, su amistad se volvió más estrecha que incluso Ryan cayó en cuenta lo mucho que le gustaba Jungkook, decidió que iba a contarle de sus sentimientos e iba a rezar porque fueran correspondidos.

Entró a la mansión, esta vez dirigiéndose a un salón de baile, dónde encontró a Dorian parado en el centro de este, mirando a la nada, analizando los dibujos que habían en el techo como si fueran lo más increíble del mundo.

-Dorian- lo llamó Ryan con una sonrisita nerviosa en el rostro.

-Te estaba esperando- se acercó a él quedando a tan solo 30 centímetros de su cuerpo.

-Necesito decirte algo- a medida que Ryan hablaba, sus nervios iban en aumento.

-¿Si? ¿Qué es?- preguntó Dorian con curiosidad, tenía una melodía suave de una orquesta- ven, baila conmigo.

Ryan se acercó, Dorian lo tomó de la cintura mientras Ryan ponía su mano en su hombro y entrelazaron los dedos de las manos que habían quedado libres. Ryan apoyó su cabeza en el pecho de Dorian, bailaban al compás de “Ma Belle Evangeline” a paso lento, como si quisieran que ese momento nunca terminara.

-¿Qué era lo que querías decirme?- preguntó Dorian con voz suave, tan suave como el terciopelo.

-Yo… em… bueno… quería decirte que me gustas- hablo rápido, pero lo suficiente como para que Dorian le entendiera.

Dorian lo separó de sí, para poder mirarlo a los ojos y confirmar que no era una mentira.

-¿Qué?- preguntó Dorian sorprendido, no se esperaba algo como eso.

-Me gustas, Dorian, me gustas muchísimo.

Dorian seguía sin salir de su asombro, creía que era una alucinación ¿Cómo era posible que el chico que le gustaba le hubiera correspondido? Ya debía haberse vuelto loco, tanto tiempo solo le había afectado

-¿No dirás nada?- pregunto Ryan comenzando a decepcionarse -fue una mala idea, no debí-

Pero sus palabras fueron cortadas al sentir unos labios presionar contra los suyos, en un beso suave y cálido, a pesar de que el vampiro estaba helado.

Cuando se separaron, Ryan abrió los ojos lentamente, notando que los de Dorian eran tan dorados como el oro bajo el sol.

-También me gustas- dijo Dorian después de unos segundos, maravillado por la forma en la que los ojos de Ryan brillaron por su respuesta -Curiosamente iba a decirte lo mismo, pensaba decirte primero que me gustas… Y me gustaría que fueras mi pareja.

-Yo encantado, Dee- respondió Ryan con los ojos cristalizados de lo feliz que estaba.

Luego de tan emotivo momento, volvieron a unir sus labios en un dulce beso. Dorian se sentía embriagado por el aroma de Ryan y el sabor de sus labios no ayudaba, se sentía como si estuviera probando el mejor vino que pudiera estar en este mundo y él se sentía como un alcohólico dispuesto a beber cada gota de él.

~🦇~

Pasados los seis meses fue cuando, en una de las visitas de Ryan a su novio, mientras estaban acostados en una cama que había en uno de los tantos cuartos, que le dijo:

-¿Por qué no me muerdes?- preguntó Ryan, quién se sentía curioso de saber el porqué -vamos, intentalo- le dijo mientras dejaba su cuello a disposición de Dorian

-No voy a hacerlo, porque no quiero condenarte a qué vivas una vida como la que yo tengo.

-¿Por qué sientes que es una condena?

-porque he visto como las personas que más quiero han dejado este mundo, y a veces, me encuentro a mi mismo pensando en que se sentiría seguirlos… Supongo que si sigo aquí es porque tengo una misión que cumplir- dijo Dorian con un deje de melancolía en la voz.

-Tiene sentido-dijo Ryan pensativo-Vamos, muerdeme, lo más que puede pasar es que termine como tu, y me gustaría pasar el resto de mi vida, incluso si es eterna, a tu lado.

Dorian lo pensó un rato, hasta que tomó la mandíbula de Ryan con una mano para apartar su rostro y tener mejor acceso a su cuello, se acercó con parsimonia, y posó sus labios en la piel cremosa, y dejo un beso, seguido de varios más, acompañados de pequeños chupones para dejar su marca en esa piel.

-No voy a morderte- habló contra su piel

Y para que no dijera nada, succionó de nuevo para dejar otra marca, de estar acostado a su lado pasó a estar sobre Ryan y, de atacar su cuello a besos, pasó a besar sus labios con pasión deseando que aquel momento nunca acabara.

Como pudo, Ryan se sentó sin separarse del beso que compartía con Dorian, para poder sacarse la camisa que llevaba y dejar expuesto su torso, al ser de botones se le facilitaba la tarea, volvió a acostarse y Dorian, como si fuera de cristal, un cristal tan delgado que de tan solo tocarlo pudiera romperse, acarició tiernamente su abdomen pensando en lo hermoso que era su chico.

Ryan se estremeció por el frío de los dedos de Dorian, este último comenzó a repartir besos nuevamente en su cuello, pasando por su garganta y bajando por sus clavículas, hasta detenerse en su pecho, y envolvió con su boca uno de los pezones de Ryan haciendo a este estremecerse, con su mano derecha libre acarició el costado de su cuerpo con adoración, Ryan sentía derretirse bajo su tacto, jamás había sentido algo como eso.

Dorian tomó el botón del pantalón de Ryan y lo soltó, bajó la bragueta de este, y se lo quitó dejando al descubierto su ropa interior.

Volvió a besar está vez el abdomen de Ryan, dejando besos húmedos y pequeños chupones, para seguir bajando e ir besando cada centímetro de la piel expuesta de Ryan hasta llegar al dobladillo de su ropa interior.

-Eres injusto- habló Ryan entre jadeos - ya estoy casi desnudo, pero aún tienes ropa -se quejó con un pequeño puchero.

Dorian se separó, para sacarse la camisa y dejar también su torso al desnudo revelando una piel tan blanca y fría como la nieve, luego procedió a sacarse el pantalón.

-Mejor así?- preguntó con la voz ronca de la excitación, con los ojos oscuros inundados en deseo

-Sí, mucho mejor- asintió con una sonrisita pícara.

Dorian procedió a bajar la ropa interior de Ryan dejando al descubierto su miembro que ya tenía pequeñas gotas de presemen, Dorian lo tomó con una de sus manos, Ryan se estremeció por lo frío que estaba.

Dorian comenzó a masturbarlo, moviendo su mano suavemente por toda la extensión del miembro ajeno.

-Ah! Sí, sigue así- gimió Ryan con la voz ronca.

Al cabo de un rato, Dorian soltó el miembro de Ryan, este último le dió una mala mirada y Dorian le acercó sus dedos medio y anular a la boca.

-Quiero que los chupes- dijo, y Ryan se estremeció por lo sexy que eso había sonado.

Ryan se llevó los dedos de Dorian a la boca, los lamió y chupó como si fueran una paleta.

Luego de eso Dorian llevó esos dos dedos a la entrada de Ryan, y tentando su suerte, procedió a rozar con sus dedos la entrada.

-Deja de jugar y mételos- dijo comenzando a caer en desesperación.

-Hmmm olvidas lo más importante… ¿Cómo se dice?- Dorian de verdad quería tentar su suerte

-No seas ridículo.

-Entonces dejemos esto aquí.

-No… ah!- gimió en desespero - Dorian, por favor, fóllame.

-¿Lo ves? No era tan difícil- dijo Dorian juguetón -De acuerdo, date la vuelta.

Comenzó a introducir uno de sus dedos en el interior de Ryan, y este sintió que rozó las estrellas con la punta de los dedos.

Dorian empezó a mover su dedo en un vaivén que a Ree ya lo estaba empezando a desesperar.

-Deja de torturarme, y hazlo rápido.

-Tus deseos son mis órdenes.

Ingresó un segundo dedo, y comenzó a moverlos con más rapidez, Ryan era un desastre de gemidos y jadeos.

-Oh por Dios - soltó Ryan en un suspiro.

Después de un rato, Dorian dejó de torturar a Ryan con sus dedos, se separó y se bajó la ropa interior.

-Colócate boca arriba- dijo Dorian con voz autoritaria.

Ryan obedeció, y cuando lo hizo sintió su cuerpo hacerse gelatina al ver a Dorian completamente desnudo.

Ryan reunió fuerzas de dónde no tenía, para levantarse y arrodillarse frente a Dorian después de hacer que se sentara en la cama, y observándolo con deseo, decidió llevarse el miembro de Dorian a los labios, beso la punta y luego se la introdujo de lleno en la boca, moviendo su cabeza de arriba a abajo para también jugar con fuego.

-Ah! Sí, sigue así, lo estás haciendo muy bien- habló entre gemidos Dorian.

Al cabo de un rato Ryan se detuvo, y volvió a ponerse de pié, Dorian tomó sus manos y lo tiró sobre el colchón atrapando sus muñecas en un agarre sobre su cabeza con una sola mano. Subió una de las piernas de Ryan sobre su hombro para tener mejor acceso a su entrada.

Pegó su frente a la de Ryan y con parsimonia comenzó a introducirse en su interior, Ryan soltó un gemido alto.

-Ah! Estás demasiado estrecho- Dijo Dorian con los ojos cerrados y gruñendo bajo.

Comenzó con un vaivén de caderas lento, pero profundo, que para Ryan era como ver como las estrellas aparecían una a una con cada estocada que rozaba aquel punto dulce en su interior.

Dorian continúo con sus estocadas, aumentando la velocidad de estas.

-Ah! Dorian, más rápido - gimió Ryan con un hilo de voz.

Dorian obedeció entre gruñidos y gemidos.

-Ryan, oh cielos- Habló Dorian con la voz ahogada, sintiendo como el orgasmo se hacía nudo en su vientre bajo

-Vamos házlo, haz que me corra.

Y con eso ambos sintieron el placer explotar en sus interiores, y Ryan sintió aquel líquido blancuzco llenar su interior.

Dorian cayó al lado de Ryan después de haber salido de su interior, este último se acurrucó en su pecho casi cayendo dormido.

-Te amo- dijo Dorian en un murmullo, como si fuera un secreto el cual solo quería que Ryan supiera.

-Yo más.

Y con eso Ryan cayó en un profundo sueño.

~🦇~

Dos días después de su apasionado encuentro, Ryan había estado pasando esos dos días con Dorian en la mansión, sin detenerse a pensar que alguna vecina chismosa notaría su ausencia.

La señora Lee, una señora coreana de unos ya bien puestos 65 años de edad, vecina de Ryan desde que este tiene memoria, cotilla como ella no había, se sabía la vida de todos en el pueblo, y como era un tanto pequeño, como no.

Esta al notar la ausencia de Taehyung, fue a buscar a Dylan, para ver si le podía sacar algo de información.

-Hola Dylan, cariño ¿Cómo has estado? -Preguntó cortésmente la señora.

-Muy bien señora Lee, ¿Y usted cómo ha estado?

-Bien mi niño… Perdona que te moleste pero ¿Qué has sabido de Ryan? Hace ya dos días que no lo veo salir a regar su rosal.

-¿No ha vuelto a su casa? Que extraño -Dijo Dylan comenzando a lucir nervioso.

Si decía algo sobre que Ryan estaba en la mansión probablemente lo iban a enviar a un psiquiátrico, todos pensaban que cualquier persona que se acercara a esa mansión estaba demente.

-Vamos mi cielo, eres el único que puede saber dónde está, eres su mejor amigo, además no queremos preocupar a su madre con su repentina desaparición ¿O si?

Dylan lo meditó unos segundos…

-Me dijo que iba a averiguar qué había en la mansión, le juro que le dije que no lo hiciera pero no me escuchó. Por favor no le diga a su madre.

-¿No decirle? Ese pobre muchacho pudo haberse perdido, o peor aún, puede estar muerto. Ay, que ni Dios lo quiera- dijo la señora mientras se persignaba.

La señora se dió media vuelta y, corriendo como pudo, fue a buscar a la mamá de Ryan para contarle lo de su hijo.

Ay Dylan ¿Qué fue lo que hiciste?

~🦇~

La señora Lee fue a buscar a la mamá de Ryan para contarle lo que sabía de su hijo, cuando le contó, la señora Scott alterada por la desaparición de su hijo y enterada de su posible paradero decidió pedir ayuda a varios (por no decir todo el pueblo) habitantes para ir a buscar a su hijo, con la esperanza de que aún siguiera con vida…

Por otro lado tenemos a Ryan, creyendo que vivía una vida color de rosas, pero como toda rosa tiene espinas, no todo puede ser perfecto, porque en la perfección debe haber algo de imperfección.

Estaba dando vueltas por la mansión con Dorian cuando de repente este último lo tomó repentinamente de la cintura y lo pegó a su cuerpo, mientras este reía a carcajadas por la acción tan repentina, Dorian se acercó y, posando sus labios en el cuello de Ryan, dejó un pequeño beso en la piel un tanto tostada que este tenía. Luego comenzó a mordisquear la piel para dejar pequeñas marcas.

Hace un tiempo, cuando Ryan descubrió que Dorian era vampiro para ser exactos, este último le explicó que, para poder transformar a alguien en un igual, era como cuando una serpiente venenosa muerde a alguien, esta tiene que expulsar su veneno, pero en este caso el veneno era la ponzoña que este tenía en su cuerpo. No bastaba únicamente con morder a la persona.

Por eso, podía darle pequeños mordiscos sin llegar a preocuparse por si se iba a transformar o no.

Sin percatarse de que cada vez se acercaba más se iba acercando un grupo de personas un tanto numeroso, entre ellos la madre de Ryan y la señora Lee.

Cuando estos llegaron a las grandes puertas de la mansión, las abrieron para encontrar dentro a Ryan con Dorian ocultando su rostro en su cuello como si… lo estuviera mordiendo.

Efectivamente así era, Ryan le había vuelto a insistir a Dorian que al menos probara su sangre, por el simple hecho de pensar en ello le causaba morbo, tanto así que cuando lo mordió gimió alto, no solo de dolor, sino también de placer, y Dorian creía y podía jurar que en sus largos 125 años jamás había probado una sangre tan dulce como la de Ryan.

La mamá de Ryan se desmayó, el señor Wilson, que era el que estaba más cerca de ella fue quien la atrapó de darse de bruces contra el suelo, la señora Lee tenía una expresión horrorizada, y muchas de aquellas personas gritaron al ver aquella escena, en la cual unas pequeñas gotas de sangre se derramaban desde los labios de Dorian, eran pequeñas, pero lo suficientemente escandalosas como para alterar a los pueblerinos.

Cuando escucharon a la gente gritar, se separaron el uno del otro, Dorian mantuvo sus manos en los brazos de Ryan para sostenerlo y darle apoyo.

Ryan miró a Dylan entre el grupo personas que fueron en su búsqueda y, con ira de saber quién era el causante de todo eso le gritó con furia:

-¿CÓMO PUDISTE HALL DYLAN? YO CONFÍE EN TI Y ¿ASÍ ME PAGAS? ¿QUÉ FUE LO QUE TE HICE?- dijo mientras un río de lágrimas se derramaban por sus mejillas.

Dylan empezó a llorar, de tristeza y arrepentimiento por lo que había hecho.

-Perdoname Ryan yo… estaba demasiado preocupado por ti y… perdón -dijo Dylan mientras sollozaba.

-¡Separenlos!- gritó alguien del grupo asustado de que el vampiro pudiera hacerle algo más a Ryan.

-¡NO! Él no es malo, todo este tiempo me ha cuidado- dijo Ryan mientras forcejeaba para que no lo alejaran de Dorian.

-¿Qué le hiciste? ¿Huh? ¿Lo hechizaste? De seguro fue eso- dijo el señor Cooper con desprecio

-¿Qué? No, él no me ha hecho nada- dijo Ryan con la voz quebrada.

A todas estas Dorian no dijo nada, estaba consciente de que los habían visto en una situación que se podía fácilmente tomar de mala manera, y es que, no todos los días te encuentras a tu vecino, hijo, amigo con un vampiro bebiendo de su sangre.

-Vamonos mi amor- dijo la mamá de Ryan que ya había logrado recuperarse del susto- él es peligroso y puede hacerte más daño, mira como tienes el cuello.

-No mamá, él no es malo, lo juro- dijo Ryan por última vez, ya no forcejeaba, ya no gritaba. Solo lloraba al saber que probablemente no lo volvería a ver.

Volteó para mirar a Dorian encontrándose con que este también lo estaba mirando y, con sus labios, módulo un “te amo” solo para que él lo entendiera. Le respondió con un “Yo te amo más”.

Y de ahí se separaron, a saber Dios hasta cuando.

~🦇~

Los pueblerinos estaban asustados, nada más el saber que un vampiro estaba encerrado en un calabozo de la casa principal les causaba escalofríos, nadie sabía qué hacer con él.

Luego de arduas horas de búsqueda, encontraron una solución que acabaría con el terror del pueblo, debían acabar con el vampiro. Solo así lograrían volver a dormir en paz.

Se corrió la voz en todo el pueblo, hasta que llegó a los oídos de Ryan por su madre, este parecía muerto en vida, apenas dormía, no comía y casi no lo dejaban solo por miedo a que atentara contra su vida. Estaba deprimido, su madre ya no hallaba qué hacer.

Cuando llegó el día de la ejecución todo el pueblo estaba reunido, a excepción de Ryan.

Al enterarse de lo que iban a hacer se colocó un par de zapatos, un abrigo y salió de su casa.

Corrió.

Corrió como nunca lo había hecho.

Corrió como si su alma se fuera de su cuerpo.

Hasta que llegó a la plaza principal y lo vió, con la cabeza gacha y arrodillado en el suelo, en espera de un final inminente.

La persona que lo iba a ejecutar levantó el arma pero…

-¡NO!- se escuchó a lo lejos

Corrió hasta tirarse en la espalda de Dorian con lágrimas inundando sus ojos, y reuniendo fuerzas de dónde no tenía miró al verdugo, luego a su madre y por último al alcalde.

-Si lo matan, tendrán que matarme también -dijo apretando los dientes.

-Deja que lo haga, sabíamos desde un principio que esto estaba mal- le susurró Dorian, tan bajo que solo Ryan lo escuchó.

-¿Te volviste loco? El amor siempre es una locura, pero prefiero ser un loco enamorado que vivir sin sentimientos, sobre todo si la persona de la que me enamoré eres tú… MATAME, HÁZLO.

-Ryan… quiero que sepas que te amo muchísimo, más de lo que cualquiera aquí presente pueda llegar a amar… nunca me olvides.

-No digas eso, tu no vas a morir, no ahora- habló con la voz entrecortada.

Ryan sintió como alguien lo tomó de los brazos, como lo levantaron y lo arrastraron lejos del vampiro, mientras observaba como el arma bajaba con velocidad.

Y con eso sintió su alma salir de su cuerpo.

Todo fue en vano.

~🦇~

Ryan nunca volvió a ser igual, no había brillo en sus ojos, así como tampoco comía, y se despertaba todas las noches por la misma pesadilla.

Pero ya no más.

Estaba parado al borde de un acantilado, tentado por la idea de dejar este mundo porque… ¿De qué le serviría vivir si le arrebataron lo que más amaba? Le habían arrebatado al amor de su vida, y eso no tenía perdón.

-Ryan no lo hagas, por favor- dijo Dylan con la voz agitada, rogando a los cuatro vientos que su amigo no cometiera una locura.

-Esto es tu culpa, si no hubieras dicho nada, él aún estaría aquí.

Dylan intentó acercarse despacio pero Ryan lo detuvo alzando la mano.

-No te acerques, porque no voy a cambiar de opinión… Hasta nunca, Dylan.

Y con eso se arrojó al vacío, con el pensamiento en mente de que se iba a reencontrar con el amor de su vida.

FIN.