Una bebé y dos solteros

Summary

Jeon Jungkook es el típico hombre gay soltero y está perfectamente feliz de serlo... hasta que recibe una llamada del hospital local que le informa que su mejor amiga murió en el parto. Kook acordó proveer su esperma para que el sueño maternal de Yun Ha se hiciera realidad, pero jamás esperó tener que tomar decisiones sobre una niña recién nacida. Intenta darla en adopción, pero una vez la ve, Kook no puede hacerlo, así que ahora lucha por aprender a cuidar de su hija. Su compañero de casa y amigo, Park Jimin, se ofrece a ayudar, pero no se podía imaginar que terminaría enamorándose tanto del bebé como de Kook. Todo parece perfecto hasta que una visita de Servicios Sociales provoca que Kook entre en pánico, haciéndole sentir que tiene que escoger entre su hija y una relación con el hombre que ha comenzado a amar. **************** • KookMin • Jungkook Activo / Jimin Pasivo • Posibles menciones de otras parejas • Esta es una adaptación solo para entretenimiento y sin fines de lucro • La temática y los personajes no me pertenecen, los créditos son para su autor original • La historia tiene variaciones en su trama original

Genre
Romance
Author
Juliana
Status
Complete
Chapters
21
Rating
5.0 15 reviews
Age Rating
16+

1

—¿ME permite hablar con Jeon Jungkook, por favor?

—Soy yo —replicó Jungkook, que no reconocía la voz.

—Señor, le habla Anne Smith. Soy una de las trabajadoras sociales del Royal Prince Alfred Hospital. Usted es el número de emergencia de Choi Yun Ha y también, según lo que nos informó, el padre del bebé—continuó hablando la voz.

—Sí, es correcto —Jungkook asintió, pensando en el acuerdo que había tenido con su amiga, el cual le había permitido tener un bebé sin un hombre con el cual compartir su vida—. ¿Va todo bien?

—Desafortunadamente, no —continuó la señora Smith—. La niña nació esta mañana y está perfectamente saludable, pero la Señora Choi desarrolló eclampsia y a pesar de nuestros intentos para estabilizarla, no sobrevivió al parto.

Jungkook no sabía qué decir. No estaba enamorado de Yun Ha, pero sí la amaba, de la forma en la que se ama a los mejores amigos. Su corazón se le estrujó en el pecho al recordar su risa, su alegría y su entusiasmo por la vida y el hecho de que ya no estaría en este mundo.

—No —dijo inmediatamente—, debe haber un error.

La trabajadora social comprendía las etapas del dolor tan bien como conocía su propio nombre.

—Lo lamento, señor Jeon. Desearía decirle que es un error, pero la señora Choi ya no está con nosotros. Ahora debemos pensar en el bebé.

—¿El bebé está bien? —verificó Jungkook, aunque sabía que la trabajadora social lo había mencionado con anterioridad. Podía sentir como su mente comenzaba a bloquearse mientras luchaba por comprender el repentino cambio en su vida.

—Está bien —le aseguró—. Es una niña saludable de 3.4 kg, sin embargo, hay varias decisiones que debe tomar. Como padre del bebé necesita venir al hospital para que podamos entregársela.

—No, eso no es así —balbuceó Jungkook, demasiado impactado con las noticias de la muerte de Yun Ha como para pensar con claridad y más en la promesa que había hecho de no decirle a nadie que él era el padre de la criatura—. Es el bebé de Yun Ha. Solo fui el donante de esperma.

—¿Disculpe? —preguntó la trabajadora social.

—Yun Ha y yo no somos, éramos, una pareja —explicó Jungkook lentamente, aún demasiado conmocionado por toda la conversación—. Era una amiga cercana y cuando quiso tener un bebé, como no tenía una pareja, me ofrecí acompañarla a la clínica de fertilidad y donar el esperma. Iba a criar al bebé sola.

—Ya veo —dijo la señora Smith lentamente—. ¿Tiene familiares que podrían estar interesados en hacerse cargo del bebé?

—Era hija única —respondió automáticamente—. Sus padres murieron hace algunos años. Jamás mencionó si tenía más familia.

—Entonces quizás debamos buscar otras opciones —sugirió la trabajadora social, con su tono de voz profesional—. Si usted es en realidad el único familiar del bebé y no tiene interés en hacerse cargo de ella, necesito hacer arreglos para poder ponerla en adopción. De lo contrario será responsabilidad del Estado y estará bajo el cuidado de hogares sustitutos hasta que le encontremos una familia.

—Entiendo —respondió Jungkook sin ánimo, aunque en realidad no entendía. Se supone que estas no debían ser sus decisiones, ni siquiera estaba en sus planes ver al bebé más de lo que fuera necesario. Yun Ha y él eran amigos, pero no se veían a diario, ni siquiera cada semana. Nadie más sabía que la niña era suya… Yun Ha se había negado a revelar el nombre del padre a sus conocidos, así que incluso si las hubiera visto, las habría tratado con la misma normalidad con la que lo hacía a sus otros amigos y sus hijos. No comprendía por qué Yun Ha había puesto su nombre en los formularios del hospital. Pensó que ella pretendía ser la única inscrita como madre de la niña.

—No puede venir a firmar la renuncia de la patria potestad hasta que hayan transcurrido cuarenta y ocho horas desde el parto —explicó la trabajadora social—, así que tiene un día para pensarlo. Si quiere, pongamos una cita; nos podemos reunir el día jueves por la mañana y discutir sus opciones y así podríamos incluso acelerar el proceso para que el bebé pueda irse a casa con una familia lo más pronto posible.

—Sí, claro —respondió automáticamente, y ni siquiera verificó su agenda para ver si tenía alguna cita de trabajo. Esto era su prioridad. Si tan solo pudiera resolverlo y continuar tranquilamente con su vida—. ¿A qué hora?

—El bebé nació a las 11:41 de la mañana, así que legalmente no podrá firmar los papeles sino hasta esa hora del jueves, pero podría venir aquí a las once y así podremos hacernos cargo de todas las decisiones preliminares. Debido a que usted estará dándola en adopción voluntariamente, podría incluso opinar a qué hogar puede ser enviada, incluso podría, si gusta, seleccionar una familia para ella.

Seleccionar una familia. Como si fueran un tipo de plato en un menú. Al pensar en ello, su estómago comenzó a darle vueltas.

—Llegaré a las once—aceptó—, pero no me siento calificado para tomar decisiones para su futuro. Se supone que yo no estaría involucrado en esto.

—No tiene por qué estarlo—agregó la señora Smith—, pero si no lo hace, el proceso será más largo para ella y para usted. Al menos, con una adopción voluntaria, podemos contactar con una agencia para que puedan colocarla en un hogar. Si no lo hace, se convertirá en otro número más de nuestro ocupado sistema. Hacemos lo mejor que podemos por ellos, pero no será tan rápido, a menos que usted tome una decisión.

—Lo pensaré —prometió Jungkook. No estaba seguro si se podría comprometer más que a eso.

—Cuando llegue al hospital, pregunte por la sección de maternidad —le instruyó la señora Smith—. Mi oficina está al final del pasillo. Cualquiera de las enfermeras le puede guiar una vez llegue a la planta.

—Gracias por llamar —respondió Jungkook automáticamente mientras desconectaba la línea y miraba distraídamente a la pared.

Una niña. Su bebé.

No se supone que debería ser su bebé, era de Yun Ha. Excepto que Yun Ha, la brillante, graciosa, extrovertida Yun Ha, ya no estaría para criarla.

Tenía un amigo que era adoptado, Chen conocía a su madre biológica, pero su conexión verdadera era con sus padres, aquellos que lo amaron y criaron. No era como si Jungkook perdería algo si la daba en adopción. Además, nunca planeó ser algo más que un conocido en su vida. Esto no cambiaría nada.

—Oye, Kook, ¿bajarás a cenar?

—Sí, estaré ahí en un minuto, Jimin —contestó Jungkook, todavía pasmado.

Jimin y Yoon Gi, sus dos compañeros de casa, ya habían comenzado a comer cuando Jungkook bajó por las escaleras.

Como siempre, la concentración de Yoon Gi estaba dedicada a un libro puesto que se preparaba para el interminable ciclo de clases y exámenes que conformaban la escuela de medicina. Jimin se percató de su llegada y se sorprendió al ver la expresión en el rostro de Jungkook y la forma tan mecánica en la que se movía por la cocina; mientras se servía la comida.

—¿Kook? —Jungkook no levantó la mirada y Jimin frunció el ceño—. ¿Kook? — repitió. Aun así, no recibió una respuesta—. ¡Jungkook!

Cuando Jungkook finalmente miró hacia arriba, su mirada parecía tan confundida y perdida que Jimin quería darle a su consternado amigo un abrazo para reconfortarlo.

—Escuché sonar tu teléfono —dijo Jimin en su lugar—. ¿Has recibido malas noticias?

—No… no sé…—dijo Jungkook lentamente. El ceño de Jimin se frunció más.

—¿Qué pasa?

—Al parecer, soy padre —dijo Jungkook, su voz reflejando su absoluta confusión.

—¿Qué diablos? —preguntó Yoon Gi. La conversación lo había distraído de sus estudios—. Pensé que eras gay.

—Lo soy —respondió Jungkook inmediatamente.

—Entonces, ¿cómo es posible que hayas dejado embarazada a una chica?

—No fue así —explicó Jungkook—. Fui con Yun Ha a una clínica de fertilidad para ayudarla. Se supone que solo haría eso.

—¿Acaso cambió de opinión? —preguntó Jimin titubeante. Jungkook sacudió la cabeza.

—Murió.

—Oh, Dios, Kook, cuánto lo lamento —dijo Jimin inmediatamente. No conocía bien a Yun Ha, no habían socializado mucho. Jungkook y él eran compañeros de casa y cada uno de ellos tenía su propia vida, pero no se podía ni imaginar cómo se sentiría perder a una amiga, especialmente a alguien que era lo suficientemente cercana como para ser su donante de esperma, como Jungkook lo había sido.

—¿Hemorragia obstétrica? —preguntó Yoon Gi inmediatamente—. Supongo que también pudo ser eclampsia, o quizás una embolia por el líquido amniótico.

—Yoon Gi —interrumpió cortantemente Jimin—. Era una persona, no un caso de estudio. No importa cómo, pero el hecho es que murió y ello ha afectado a Kook. Cállate y no digas nada hasta que tengas algo útil que aportar, ¿vale? —Por lo general no era tan intolerante con la intensidad con la que Yoon Gi se concentraba en cada aspecto médico de todo. No es que fuera un mal tipo, solo era que estaba demasiado obsesionado con terminar la universidad y las residencias, aparte de ser el mejor de su clase, para así poder conseguir un empleo y poder pagar sus préstamos estudiantiles. Pero de vez en cuando, su falta de sensibilidad hacía que Jimin se preguntara si algún día tendría éxito en su relación con los pacientes.

Afortunadamente, Yoon Gi permaneció en silencio después de eso.

—Entonces, ¿ahora qué pasará? —preguntó Jimin.

—Se supone que debo encontrarme con la trabajadora social este jueves y decidir qué pasará con el bebé —respondió Jungkook lentamente—. Se supone que no debía involucrarme en nada de esto.

—No lo harás —le aseguró Yoon Gi—. Entrarás, firmarás unos papeles y no tendrás que volver a preocuparte por ello jamás.

—¡Yoon Gi! —le regañó Jimin—. No seas tan frío.

—¿Qué? —preguntó Yoon Gi encogiéndose de hombros, y solo por ello Jimin deseó golpearlo—. No es como si Kook planease hacerse cargo del bebé. No cambia nada.

—Por supuesto que sí —argumentó Jimin—. Es posible que no haya planeado ser padre, pero sabía quién sería la madre y vería al bebé ocasionalmente.

—No tengo ni la más mínima idea de qué hacer con una niña —murmuró Jungkook. Su cabeza aún le daba vueltas—. No puedo quedarme con ella y se suponía que no me involucraría en nada de esto.

—Exactamente —dijo Yoon Gi, lanzándole una mirada de triunfo a Jimin, aunque trató de ocultar la emoción de su voz al darle su apoyo a Jungkook—. Ve el jueves, firma los papeles, y piensa que has tomado la mejor decisión y que harás a una familia sin niños muy, muy feliz.

Tenía sentido, se dijo Jungkook a sí mismo. De todas formas, no iba a tener contacto regular con el bebé y si participaba en la decisión de la adopción, al menos sabría que alguien cuidaría bien de ella. Si renunciaba ahora a toda responsabilidad, terminaría en el sistema y quien sabe en qué condiciones.

Luego pensó en sus padres, que habían regresado a China ahora que sus abuelos habían envejecido. Ya se habían dado por vencidos y dejaron de intentar arreglar un matrimonio para él. No les había dicho que era gay, pero tampoco lo había ocultado. No planeaba casarse o tener una familia, pero sabía lo importante que los nietos serían para sus padres. Le habían dado cientos de sermones acerca de sus obligaciones como el hijo mayor, cuando era joven. Su hermana les había dado el nieto que querían el año anterior, lo que ayudaba un poco, sin embargo, estaba casada y su apellido, y el del bebé, era distinto al de ellos. Una nieta no sería tan emocionante para ellos como lo sería un nieto, pero al menos tendrían uno, uno de su parte. Le regañarían por no haberse casado con la madre, pero Yun Ha estaba muerta. Podría inventarse cualquier historia que quisiera y ellos la aceptarían.

Mierda. No era posible que estuviera contemplando esa idea. ¿O sí? Claro, ganaría algunos puntos con sus padres, pero tendría que comprometerse por el resto de su vida y sin nadie que le ayudara. Además, este no era cualquier compromiso, ¡era una hija! No sabía nada de niñas, sin contar a su hermana. Evitó a las chicas como a una plaga cuando era más joven porque no eran geniales. Y una vez se dio cuenta de que era gay, no tenía razones para interesarse en ellas. Claro, tenía algunas amigas mujeres, Yun Ha la más cercana, pero eso no lo cualificaba para ser padre de una niña.

Yoon Gi tenía razón, necesitaba firmar los papeles y olvidarse de todo ello.

Cuando su mirada volvió a registrar sus alrededores, Yoon Gi ya se había marchado de la mesa.

—¿Estás bien? —preguntó Jimin, quien ya había terminado de cenar, pero no podía abandonar a Jungkook en este momento de crisis. Eran amigos después de todo.

—¿Tú lo estarías? —replicó Jungkook.

—No —dijo Jimin sacudiendo la cabeza—. Estaría hablando por teléfono con mi madre rogándole que viniera aquí tan rápido como le fuera posible para que me ayudara.

—Crees que debo quedármela —no era una pregunta.

Jimin sacudió la cabeza, tratando de responder de una forma que le ayudara y a la vez fuera honesta.

—No, tiene que ser tu decisión —dijo después de un momento—. Si fuera mi hija, sí, me la quedaría porque quizás nunca tenga otra oportunidad, pero mi familia vive cerca. Tengo niñeras disponibles. Además, ayudé a mi madre a cuidar a mi hermano y hermana menor, así que no soy completamente ignorante en ese tema. La adopción es mucho mejor que el aborto, pero, aun así, casi nunca ves a bebés coreanos en esa situación porque por lo general la familia lejana se involucra y alguien se hacer cargo del bebé.

—Lo mismo pasa en China —agregó Jungkook—, pero no tengo a nadie aquí.

Todos han regresado a Pekín.

—Podrías conservarla y regresar a casa—propuso Jimin—. Sé que en China también se necesitan diseñadores de sitios web.

Jungkook sonrió tristemente.

—Y si lo hiciera, me obligarían a casarme con una pobre chica en menos de un mes. Soy gay, Jimin. No hay un lugar para mí en China como no hay lugar para ti en Corea. No sería justo para nadie, ni para el bebé, ni para la chica con la que me case, ni para mí.

Jimin no podía rebatir eso. Sus padres sabían que era gay, pero también sabía que no les habían dicho nada a sus abuelos en Corea. Dudaba que su abuela sobreviviera a la sorpresa. No estaba feliz por el secreto, pero tampoco es que los viera muy seguido. Además, en estos momentos no estaba saliendo con nadie formalmente, aunque tenía esperanzas con Félix, el chico con el que se había estado viendo este último mes. Tampoco era como si fuera a presentar a un hombre a su familia como su pareja, así que al menos por ahora, sus abuelos continuarían felices en su ignorancia. Pero eso no ayudaba a Jungkook. Jimin ya sabía cuál sería su respuesta si dependiera de él, pero no podía influenciar la decisión de Kook, no cuando esto había ocurrido tan repentinamente.

—Haz lo que creas que es mejor para todos—dijo finalmente Jimin—. En lo que sea que decidas, te apoyaré.

Jungkook asintió y regresó a su dormitorio, mirando alrededor del pequeño espacio especulativamente. El dormitorio estaba bien para una persona, tenía suficiente espacio para su cama, un cajón, un escritorio e incluso una silla, pero no había espacio para la parafernalia de una niña. No tenía idea de qué cosas necesitaría un bebé recién nacido, pero no creía que cupiera aquí. Jimin y Yoon Gi tenían un dormitorio cada uno, pero no tenían espacio extra. Quizás tenían mucho menos, ya que él tenía el dormitorio principal. Tal vez podrían poner algunas cosas en la esquina de la sala, excepto que eso no era justo para los chicos. El bebé no era responsabilidad de ellos.

«Tampoco es tuya», le recordó una pequeña voz.

Se dejó caer sobre la cama y miró al techo. Su enfado comenzó a crecer lentamente en su interior al pensar en la forma en la que había sido arrastrado a este problema. Era el bebé de Yun Ha, ¡maldición! Sí, había acordado donar el esperma, pero con la condición de que sería anónimo, cosa que ella aceptó inmediatamente. Les dijo a todos que había usado un donante del centro. ¿Entonces por qué no dijo lo mismo en el hospital? Si lo hubiera hecho, no lo habrían contactado y no tendría que lidiar con esto. Podría continuar con su vida sin ser molestado.

«Eso es mentira», insistió su conciencia. «Aún sabrías que Yun Ha murió, aunque lo hubieras leído en un periódico. Te habrías preguntado qué le ocurrió al bebé y no tendrías forma de averiguarlo. Al menos de esta manera, sabrás que alguien cuidará de ella».

Lágrimas se acumularon en sus ojos al pensar que Yun Ha fue sola al parto, muriendo acompañada únicamente por el personal del hospital, sin nadie que sostuviera su mano y le dijera que todo estaría bien, incluso si al final, no lo estaba. Sus pensamientos continuaron viajando por la misma ruta hasta que el cansancio lo venció y se quedó dormido.