mi bebé - larry stylinson os (ageplay)

Summary

harry despertó temprano debido a una pesadilla, y louis sabía cuál es la mejor manera de calmar a su bebé. pero, después de ayudarlo, es él el que queda muy caliente y le propone un pequeño juego a su inocente novio. [ageplay, ambos son mayores de edad.]

Genre
Erotica/Romance
Author
c
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

parte única

Harry y Louis son pareja hace tres años. El rizado siempre se caracterizó por actuar de una forma muy inocente, llamando la atención de muchos chicos, pero sin darle atención a ninguno. Esto cambió el día que, trabajando en la pequeña cafetería, un precioso empresario de azules ojos llegó y lo cautivó rápidamente con su carisma.

Louis ayudó al rizado a descubrirse a sí mismo como pareja, y también en el ambiente sexual. De esta forma fue que ambos comenzaron con una práctica que hacía sentir bien y seguro a Harry: el ageplay. En público, era el rizado inocente de siempre, pero cuando estaban en su casa, el chico amaba usar mamaderas, pijamas enteros, dormir junto a sus peluches y así; y Louis amaba mimar a su pequeño y tratarlo con sumo cuidado y cariño.

Eran alrededor de las siete de la mañana, ambos chicos se encontraban durmiendo, Louis abrazando a Harry por su cintura y este abrazando a su peluche favorito. Todo estaba bien hasta que una pesadilla despertó al rizado, sus ojitos tenían lágrimas y abrazó más fuerte a su peluche, intentando calmarse. Pero esto no funcionó, por lo que se giró en los brazos de Louis para poder despertarlo.

- ¿Papi? – dijo con una suave voz, usando uno de sus deditos para pinchar suavemente la mejilla del ojiazul. Este se removió un poco para después abrir los ojos, encontrándose a su bebé con cara adormilada, rizos desordenados, ojitos con lágrimas y su labio en un pequeño puchero.

- ¿Qué pasó, pequeño? ¿Te sientes bien?

Harry negó con la cabeza. – Tuve un sueño feo – Louis acarició su mejilla con suavidad.

- Oh mi niño, pobrecito. ¿Quieres que te prepare tu mamadera para que te calmes, bebé? – el rizado volvió a negar, mordiendo su labio - ¿No? ¿Qué quieres entonces, chiquito?

- ¿Puedes hacerme las cosquillas que me gustan? – sus mejillas se tiñeron de un tono rojo y se escondió en el cuello de Louis.

- Obvio que puedo, bebé. Te voy a sacar tus braguitas, ¿sí? – Harry asintió aún escondido en el cuello de Louis. Este llevó sus manos hacía las rosadas bragas de algodón que estaba usando el rizado, estos días había hecho mucho calor, por lo que dormía con una polera de Louis y su ropa interior. Por otro lado, el ojiazul se encontraba solo en bóxer.

Bajó la rosada prenda y se movió para buscar el lubricante de fresas (el favorito del rizado) y untar un poco del contenido en tres de sus dedos. Cuando ya los tenía cubiertos del frío líquido, llevó uno a la apretada entrada de Harry, quien gimió suavemente ante la intromisión. Comenzó a sacar y meter el dedo suavemente, mientras el rizado soltaba pequeños quejidos de placer.

Sabía que un dedo no hacía mucho en su chico, por lo que metió un segundo, haciendo un movimiento como tijeras para abrirlo más. Los movimientos no eran tan rápidos, ambos seguían bastante adormilados como para actuar con mucha intensidad.

Harry empezó a dar suaves besos en el cuello de Louis, mientras el aumentaba ligeramente la velocidad de sus dedos. Metió el tercero, provocando un pequeño salto en el cuerpo del rizado, ya que este no se lo esperaba. Los movimientos aumentaron nuevamente, pero esta vez decidió torcer un poco los tres dígitos para dar directamente con la próstata de Harry.

- P-papi – gimió suavemente el rizado.

- Shh, bebé. Abraza tu peluche.

Y así lo hizo, apretando a su pequeño conejo debido al placer que recorría su cuerpo. Sin siquiera darse cuenta, sus caderas comenzaron a moverse, frotándose contra el muslo de Louis y buscando liberarse. Los tres dedos en su interior no paraban de dar constantemente contra su próstata, por lo que varios gemidos salían suavemente por sus labios, siendo ligeramente amortiguados por el cuello de Louis.

El ojiazul llevó su otra mano a uno de los muslos de Harry, ayudándolo a frotarse más rápido contra él, acompañando el movimiento de los dedos en el caliente interior del rizado.

- Papi, se s-siente muy bien. Algo va a pasar.

- Si, pequeño. Vas a correrte, hazlo cuando quieras.

No pasó mucho tiempo para que un agudo y fuerte gemido escape de sus labios, al mismo tiempo que su semen manchaba el muslo del ojiazul. Su respiración estaba agitada y Louis seguía moviendo muy lentamente los dedos dentro de él.

Levantó su cabecita, pidiendo por un beso, que el castaño le concedió sin problemas. Sus labios se juntaron lentamente, Harry aun ligeramente aturdido por el reciente orgasmo, por lo que los movimientos eran lentos. Louis sacó sus dedos y los llevó a los labios del rizado, este recibiéndolos gustoso, chupándolos como si fuesen su paleta favorita.

- Mmm, saben a fresa, papi.

- Sí, chiquito. Usé tu favorito.

- Gracias, papi.

- No me agradezcas, amor. Ahora, vamos a bañarnos para tomar desayuno.

- Nop, ¿podemos tomar desayuno ahora y bañarnos después? Mi pancita está sonando. – puso sus característicos ojos de cachorro y un pequeño puchero, sabía que esta era la debilidad de Louis.

- Está bien, pero déjame ir al baño a limpiarme la pierna primero y bajamos.

- Oki, papi.

Louis fue al baño para hacer lo anteriormente dicho, y después fue a la habitación para buscar a Harry, quien saltó a sus brazos al verlo, todavía vestido solamente con la polera de Louis. Bajó las escaleras con el rizado en sus brazos, para dejarlo en el sillón de la sala viendo televisión mientras él preparaba el desayuno. Cortó fruta y sirvió la mamadera de Harry, la leche tibia debido al calor que hacía.

Se le era un poco incómodo caminar ya que tenía una dura erección cubierta por su bóxer. Las imágenes de hace un momento no paraban de correr por su mente, los gemidos del inocente chico lo volvían loco, y el saber que bajo esa fachada, no era tan inocente realmente, también le hacía mal. Llevó su mano hacia su pene, acariciando suavemente para decidir volver a la sala.

- ¿Hazzie? – los verdes y grandes ojos del chico se fijaron en él.

- ¿Si, papi?

- ¿Te gustaría jugar a un juego, chiquito? – Harry ladeó un poco la cabeza, viendo como Louis se acercaba hacía él, quedando en frente.

- Está bien, pero ¿cuál?

- ¿Te acuerdas de todas esas veces que te pongo en mi regazo y tu comienzas a dar saltitos, como si estuvieses cabalgando?

- Sip, el caballito. Me gusta ese juego, papi.

- Que bueno, bebé. Ven acá entonces. – Louis se sentó en el sillón, al lado de Harry, y tomó al chico por la cintura, poniéndolo sobre él, quedando cara a cara. Debido a esto, el rizado habló confundido.

- ¿Por qué estamos así? Cuando jugamos al caballito estoy mirando al otro lado, no a ti.

- Oh, es que esta vez va a ser distinto, bebé – Harry lo miró expectante, comenzando a mover un poco sus caderas al sentir algo duro bajo él.

- Papi, ¿estás duro?

- Si, mi pequeño. Eso es lo que causas en mí y por eso vamos a jugar – Louis levantó un poco al chico para poder sacar su propia erección del bóxer y lo bajó, metiendo lentamente su pene en su entrada ya dilatada debido a lo que sucedió en la cama.

Harry apretó con fuerza los hombros de Louis mientras abría su boca en una o, soltando algunos jadeos. Sintió cómo ya estaba completamente sentado en el ojiazul, su pene entero dentro de su apretado agujero, por lo que le dolía un poco.

- P-papi, me duele un poquitito.

- Tranquilo, bebé. Ya se va a pasar, relájate y respira – Louis comenzó a repartir besos en sus labios y cuello, intentando distraerlo del dolor con éxito – cuando pare de doler, empieza a saltar, pequeño.

Harry esperó unos segundos más y comenzó a moverse, dando pequeños saltitos en el duro pene de Louis, creando un sonido cada vez que volvía a bajar, cayendo en los muslos del ojiazul. Gemía dulcemente en el oído de su papi, quien amasaba su culo con lujuria.

Louis comenzó a ayudarlo a saltar, tomando ambas nalgas en su mano y ayudándolo a subir y bajar con más fuerza y rapidez. Harry comenzó a gemir mucho más fuerte, en esa posición sentía todo con mucha más intensidad y su entrada un poco sensible provocaba que el placer sea más grande. El ojiazul decidió llevar su boca a uno de los erectos pezones de Harry, haciéndolo sisear ante el contacto de su lengua y dientes con la sensible zona.

- Papi, papi, papi. Me hace muchas cosquillas, se siente muy bien. ¡Ah! – Louis chupó con más fuerza el pezón para después pasar hacia el otro, dejándolo aún más sensibles de lo que ya estaban.

El rizado ya se estaba cansando de saltar, Louis se dio cuenta de esto así que levantó un poco el tembloroso cuerpo de Harry y comenzó a embestirlo con fuerza, dando en su punto dulce instantáneamente. Este se escondió en el cuello del ojiazul y comenzó a dar pequeñas mordidas para acallar sus altos gemidos.

El choque de las pieles resonaba con fuerza en la sala y Louis sabía que el culo del rizado estaba tiñéndose de un leve rojo gracias a esto. Podía sentir como su cuello se mojaba un poco, indicando las lágrimas de placer que Harry estaba soltando.

- Bebé, voy a hacer algo y necesito que ayudes a papi a acabar saltando un poco más, ¿puedes hacerlo? – Harry lo miró con lágrimas corriendo por sus mejillas y asintió, Louis dándole un pequeño beso para ayudar a calmarlo.

El ojiazul detuvo sus movimientos y llevó tres dedos a la abusada entrada de Harry, penetrándolo con estos y su pene. El rizado comenzó a llorar un poco más, sintiéndose muy abrumado por lo abierto que estaba en esos momentos, por lo que Louis agarró su peluche y se lo dio, Harry abrazándolo con fuerza mientras saltaba un poco, autopenetrándose.

- Papi, no puedo, mucho.

- Tranquilo, pequeño. Apóyate en mí mientras abrazas a tu conejito, yo haré el trabajo.

Harry apoyó su pecho con el pecho de Louis, provocando que su culo se levantase un poco y así el ojiazul podía embestir con los tres dedos dentro también. No movía los dedos, pero sacaba y metía su pene con fuerza, y los tres dígitos estaban constantemente tocando su próstata, las embestidas haciendo que estos a veces se presionen con más fuerza.

Sin poder avisarle a Louis, se corrió, pero este no paró ya que buscaba su propia liberación. Solo comenzó a embestir con mayor rapidez mientras metía un cuarto dedo también, así su pene se sentía más apretado, dándole más placer. Harry mordía una de las orejitas de su conejo para no gritar de placer. Su semen manchando su pancita cada vez más por los movimientos de Louis.

Un par de embestidas más y Louis se corrió con fuerza, llenando el interior de Harry, el chico gimiendo de felicidad porque le encantaba sentir el caliente líquido en su interior. Ambos se quedaron en silencio después, intentando calmar sus respiraciones.

Louis levantó la cara de su bebé para limpiar las lágrimas que habían caído, besó sus ojos, sus cachetitos, su pequeña nariz y después sus labios.

- Eres un bebé tan bueno para papi, te amo – Harry sonrió, le encantaba ser bueno para Louis. Tomó las mejillas del ojiazul suavemente para volver a unir sus labios.

- Te amo más, papi.