Es Corbán.

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Summary

Es Corbán, es una novela romántica que plasma la necesidad que tenemos los seres humanos de encontrar la verdad, el temor a enfrentarnos a lo que nos inculcaron y como el verdadero amor nos da la fuerza para aceptar nuestras propias creencias y no las autoimpuestas por la sociedad. Nota de descargo: Cuando el autor se decidió escribir ésta... su primera obra se puso por objetivo no solo entretener, sino edificar, y denunciar un problema que silenciosamente nos aqueja: el machismo y feminismo, el cual, en nuestra condición de hombre o mujer, no nos permite mirar imparcialmente la realidad y cohabitar con quienes nos fueron dados por compañeros y para acompañar (valga la redundancia), sino que muchas veces nos hace ser injustos y encima sentirnos víctimas. Pero sobre todo quiso hacer ver un problema aún mayor: la religión. Pues aquello que debió unirnos en armonía ha sido distorsionado a través de los tiempos para herir y vanagloriarse, pues cientos de sectas han aparecido a través del mundo, autodenominándose como camino directo al cielo, creando fronteras, que no dividen tierras sino corazones. Olvidándose que en CRISTO JESÚS todos somos uno. Irrespetan el derecho que cada individuo tiene de profesar su credo libremente y esperar el día en que sea juzgado por sus actos, si fuesen buenos para bien y sino para condenación.

Status
Complete
Chapters
17
Rating
n/a
Age Rating
16+

Capítulo 1

Prólogo

—Ante mis ojos miles de colores danzaban y todo a mi alrededor se movía de tal forma que creí que la tierra se desintegraría conmigo en ella —Él cerró los ojos recordando aquel sueño y prosiguió maravillado —. Era como si el lugar que veía y el que había dejado atrás sufriera una desestabilización que me aterraba y cuando por fin crucé el camino hecho con agua de mar, llegué a una playa paralela en la cual caminé hasta que te vi a ti Darío, a Frank, Lucy y Andrea que aparecían cada uno por un extremo de la tierra y se acercaban a un anciano y a un joven que se encontraban sentados en dos luminosos tronos con los pies sobre la tierra, los dos vestían elegantes trajes reales y tenían una belleza que yo jamás he visto , el joven tenía en su chaqueta muchas medallas parecidas a las de los héroes de guerra, su semblante era solemne, en cambio el del anciano era triste.


Capítulo Uno

Una mañana en que yo paseaba sin rumbo fijo, coincidí con un enigmático sujeto que sin conocerme empezó a charlar conmigo y yo no tuve otra opción más que responderle (por cortesía), claro que después de un corto tiempo hasta me interesó la plática.

El hombre no era mayor, sin embargo, sabía más que muchos ancianos que conozco y era tal la seguridad que irradiaba que me maravilló, por lo que no al no poder contenerme más, le pregunté su nombre y el me respondió que se llamaba Eliú. Por supuesto, me pareció raro que tuve la impresión de que en algún lado había leído sobre él.

Pero no recordé dónde tampoco me pareció relevante. Aunque ahora creo que eso me hubiese explicado muchas cosas.

¡Quizás! lo que más me asombró fue el dolor con que me preguntó lo siguiente:

—¿Usted no se siente triste? ¡Yo sí! Por eso muchas veces recorro para ver si hay una persona que entienda, o que quiera entender. Pero no encuentro... Eso nos hace meditar si valió la pena nuestro esfuerzo o si le hemos tirado las perlas a los cerdos y nuestra esperanza es en vano…

Es que con el tiempo los seres humanos parecen haber adquirido la facultad de justificar aún lo injustificable. Es tan fácil para ellos crear reglas que solo pueden aceptar ellos. Las cuales son para su beneficio, como el Corbán. ¿Qué piensas tú de ello?

Después de sus palabras él me escudriñó con cierto interés, pero sin esperar mi respuesta se fue dejándome muy confundido.

Después de todo, la razón de su tristeza era singular y despertaron en mi mil interrogantes:

¿Qué quiso decirme con alguien que quiera entender o entienda? ¿Acaso no era lo mismo?

¿Cuál era la diferencia? ¿Por qué hablaba en plural y singular al mismo tiempo? ¿Acaso estaba loco? ¿Quién era y por qué me eligió, que pretendía hacerme entender? Pero sobre todo ¿Qué era aquello de es Corbán que tanto lo inquietaba?

Lastimosamente, cuando quise preguntárselo ya no estaba... Puesto que con el misterio que había llegado, con ese mismo había desaparecido dejándome la incertidumbre que aquella conversación despertó en mí, y ese sentimiento que no lograba definir.

A Causa de aquel enigmático desconocido me sentía realmente inquieto aquella noche. Sin embargo, me dormí apenas me acosté, y mientras dormía soñaba. Soñaba que me encontraba caminando por una gran playa, y al mirar a la distancia, en la arena se veía algo brillante que parecía llamarme. Obviamente, me acerqué para averiguar lo que emitía aquel brillo… era una moneda. Por lo que me apresuré a recogerla, y al examinarla con detenimiento me percaté que la moneda tenía tres caras:

La primera cara tenía a un joven y atractivo hombre con apariencia de príncipe. Estaba vestido con un traje que fácilmente se podría asociar con la realeza, pues, de su saco colgaban muchos botones de oro (de los bolsillos y las hombreras para ser exacto). Como las medallas de los héroes de la guerra.

Parecía que había estado en muchas batallas, pues su apariencia era imponente.

En la segunda cara había una gama de colores que jamás vi antes de ese sueño, ni después de él. Parecía un arco iris, pero no lo era. Y sus colores relampagueaban y se movían como con vida propia.

La tercera y última cara tenía impresa a un anciano con apariencia de rey que me miró y me guiñó el ojo derecho con dulzura. Yo me espanté, pero luego sonreí, pues el rostro del anciano llenó mi alma de mucha paz.

Seguí soñando que me adentraba a lo profundo del mar, y salía por el otro extremo del océano hacía una playa paralela.

Cuando entré en ella el cielo se cubrió de un color rojizo.

Relámpagos y truenos llenaron el lugar… ¡De pronto la tierra tuvo una reacción que no se definir! Fue como si se desestabilizara. Pienso que solo si lo hubiesen visto como yo sabrían lo maravilloso que fue aquello. Cuando recobré la movilidad que había perdido por el gran asombro, miré a lo lejos y vi a un anciano con un joven, que estaban ante un letrero y lloraban desconsolados.

Entonces, me acerqué lentamente para saber que los hacía llorar, y pude leer que en el letrero había escrito sencillamente dos palabras y decía así: ES CORBAN, me sorprendí al leer las palabras, pues ya Eliú las había mencionado.

Aunque, por mi sorpresa, me quedé observándolos en silencio hasta que el anciano y el joven se volvieron y me observaron sin inmutarse.

Fue en ese preciso instante cuando me Percaté que eran los de la moneda, aunque no comenté al respecto.

El señor mayor me señaló el lugar donde debía sentarme (en la arena junto a ellos) y yo obedecí.

Luego me preguntó:

—¿Qué deseas saber? Pregunta que os responderé sin esconderos nada.