Un Ceo Para San Valentín

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Summary

Para Averly Shelby el catorce de febrero era más que una fecha en el calendario. Era más que la gran historia de cupido. Para ella este dia significaba el dia en que le pasaban cosas: Un san Valentín se hizo con su licencia de conducir. Un san Valentín se enteró que iría a la universidad de sus sueños: Un san Valentín Tom le pidió que fuese su novia, pero también en un san Valentín la dejó y descubrió que le era infiel. Un san Valentín recibió la llamada salvadora donde conseguía un empleo bueno. Y ese mismo San Valentín conoció a Noah Bauer. Averly, cansada de las decepciones amorosas, deseó un CEO para san Valentín porque ella entendía que se merecía alguien millonario que la mimará. El cosmos conspiró a su favor y le envió al sexy y caliente Noah Bauer, magnate de la tecnología y soltero codiciado. Pero, Noah no está interesado en ella o eso cree hasta que un dia le envía un correo por error en donde le confiesa que ha llamado a su consolador por su nombre en honor a él. Lo que Averly no sabe es que Noah también la encuentra sexy, la quiere en su cama y está dispuesto a hacer cualquier cosa con tal de retenerla a su lado. Así tenga que jugar sucio. ¿Será cierto que San Valentín concede deseos? ¿Cupido es real? Averly está a punto de descubrirlo.

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
5.0 3 reviews
Age Rating
18+

Prefacio

Averly




Asunto: Mi jefe el idiota.


Te escribo por correo porque he olvidado mi móvil en casa por culpa del idiota de mi feje, ¡otra vez!


¿Sabes lo que me hizo hacer ahora?


Tuve que dejar mi cita a medias porque él tenía una cita especial esta noche y no tenia tiempo para recoger su traje.


Cada día que pasa lo odio más. Desearía no haber aplicado a este empleo ¡nunca! Cuando deseé un Ceo para San Valentín, me refería a que quería un Ceo; sexy, multimillonario y que me mimará.


Bueno…


Noah Bauer, es sexy y multimillonario, pero es un idiota. Un egocéntrico que hace todo menos mimarme. Solo se dedica a explotarme laboralmente y se olvida que soy humana.


No puedo recordar la última vez que tuve sexo, creo que tampoco puedo recordar cómo se ve una polla porque desde que empecé a trabajar para él no he podido conservar un novio y mi consolador va a gritar por el exceso de uso.


Ok, sé que te estoy dando mucha información, pero me siento frustrada de que hoy cumplo justamente dos años en esta empresa, es el día de san Valentín y el muy idiota me ha llamado para esto.


En fin, me despido. Iré a recoger el traje que usará Don idiota para su cena romántica esta noche.


Luego de eso iré a llorar a mi casa porque cancelé mi cita y mientras la de seguro estará follando como una bestia (palabras de una de sus conquistas, no mía) yo comeré helado en mi cama y luego me masturbaré hasta llegar al orgasmo con Noah, y no.


No es Noah mi jefe, sino mi consolador.


Si… le he puesto su nombre a mi consolador.


PD: ¡Esta decidido! En dos meses ¡renuncio! He ahorrado lo suficiente en estos dos años. Me iré de vacaciones a Republica Dominicana a darme el mejor bronceado de la vida.


¡Te quiero! Regresa pronto.




Averly Shelby

Asistente personal

Noah Bauer

CEO, Bauer, technology.




Asunto: RE: Mi jefe el idiota.


En vista de los datos reveladores que hay en su correo deduzco que no estaba dirigido hacia mí.


Lamento mucho que haya dejado su teléfono en casa por venir a atender las peticiones de su jefe (ósea, yo) dicho jefe que le paga tres veces más que cualquier asistente en el país, sin contar todos los beneficios extra que no mencionaré en este correo.


Le recuerdo que va con cinco minutos de retazo a la tintorería.


Prometo no tomarlos en cuenta si de paso pasa por la floristería a recoger un ramo de flores que he ordenado.


En cuanto a lo de su renuncia; le recomendaría que revise bien las cláusulas de su contrato antes de hacerlo.


Con lo de que soy un idiota y que usted pidió un CEO que la mimara, revise usted misma la cantidad que se ha gastado en lujosos spas, conciertos VIP, bolsos y zapatillas de miles dólares.


Pero, si no se siente lo suficiente mimada, podemos negociar e iniciar el proceso, cuando usted quiera. Solo pida, que yo lo haré.


Ahora un consejo: Si su cita (sea quien sea el imbécil) hubiese estado realmente interesado, esperaría por usted a cualquier hora. Yo lo haría, tan solo para verla en bragas... o sin ellas.


PD: Prometo regalarle un reemplazo para Noah.


PD de la PD: Gracias por lo de sexy e irresistible. Yo también la considero de esa manera.


Noah Bauer.

Ceo: Bauer Technology.




Observé atónita la pantalla de mi ordenador mientras leía y releía una y otra vez la cagada monumental que había hecho.


Le había enviado un correo por error a mi jefe cuando se suponia que el correo era para mi amiga Nahia…


Y ahí, justo ahí radicaba el error.


Nahia, mi amiga, tenía casi el mismo correo electrónico de mi jefe solo una sola letra los diferenciaba.


El correo de mi jefe era [email protected] y el de mi amiga era [email protected]


Una letra.


Una puta letra y había jodido absolutamente todo.


No es que me importará mucho que Noah supiera de mis pensamientos de odio había el, no.


Lo que realmente me preocupaba era que estaba en proceso de entrevista con otra empresa y las recomendaciones como asistente del Ceo más famoso de San Francisco era muy importante para mí.


Me puse en pie maldiciendo mi mala suerte y me dispuse a hacer todo lo que estaba en mi lista. Salí del edificio rápidamente y visualicé a mi chofer aparcado en la entrada del enorme edificio de Bauer Tech.


—Buenos días señorita Shelby —saludó Smith con su sonrisa de siempre.


—Buenos días, Smith —respondí deslizándome en el asiento trasero. Una vez Smith estuvo al volante ordené—. A la tintorería.


El asintió y se introdujo en el enorme tráfico, cuando llegamos a la tintorería saludé a la dependienta y pedí la orden del señor Bauer, de inmediato salió y me entregó dos trajes distintos en unas bolsas negras.


— ¿Dos trajes? —pregunté confusa y ella asintió.


—Sí, un traje negro Tom Ford y un vestido rojo de Ana Huang —me miró curiosa—. Es muy raro porque si no recuerdo mal, esos mismos trajes los enviaron el año pasado para este mismo día, tengo buena memoria y apostaría por ello.


No lo dudaba, conociendo a Noah estaba segurísima que debía de tener algún fetiche o ritual para este día. Le di las gracias a la dependienta sin abundar mucho en el tema porque, independientemente de que odiará y a Noah, era su asistente y debía de cuidar su imagen.


Me dirigí a regañadientes a la floristería que quedaba de camino a ático de Noah y esperé impaciente por el pedido. Golpeaba mi tacón en la baldosa irritada conmigo misma por ser tan idiota.


Solo porque no sabía manejar mi ira y envié ese mensaje cargado de frustración a Nahia. Ahora estaba segura que este era mi último recado para él y por una parte me alegraba, quizás debería de reprogramar la cita con Jim después de todo.


— ¿Dónde está su auto, señorita? —preguntó un chico alto y fuerte.


—Esta fuera, ¿Por qué?


—El arreglo consta de setecientos treinta rosas rojas. Es muy grande y necesitamos transportarlo entre dos personas.


—Oh —fue todo lo que pude decir mientras le indicaba al empleado dónde se encontraba el auto.


Al llegar, Smith abrió mucho los ojos mirando el exagerado ramo y yo rodé los ojos con exasperación.


—Al parecer está debe significarse mucho, o a lo mejor quiere impresionarla bastante —señale el ramo— ¡Esto es muy exagerado!


Smith sonrió como siempre mientras metían el ramo en la parte delantera del auto. Cuando terminamos entregué cien dólares de propina al chico por tremendo esfuerzo.


No me importaba que fuera mucho dinero, Noah era rico y si pagaba por tremendo arreglo de flores, que pagará también por quienes lo transportarían.


Enojada, irritada y frustrada sexualmente gracias a mi jefe troglodita que no era capaz de hacer nada por sí mismo y por eso tenía que arruinar mi día de los enamorados, llegué al ático y marqué el número de su piso en el ascensor. Smith dejó las flores en la recepción porque según él, así se lo había ordenado Noah.


Las puertas del ascensor se abrieron y ahogué un grito. Todo estaba decorado con rosas y había un camino de velas desde la puerta hasta una mesa que estaba situada en la terraza.


Bendita la mujer a la que le preparaban todo esto.


Todo era digno de una maldita película y gemí internamente sintiendo un poco de envidia por la zorra que iba a disfrutar todo esto al final de la noche. Murmurando miles de maldiciones por lo bajo hacia Noah y su dichosa cita, subí las escaleras al segundo piso en su búsqueda.


— ¡Noah! —grité y me quejé porque seguramente Jim me hubiese regalado un ramo de flores este día y gracias a Noah no tenía posibilidad de recibir nada hoy.


Estupido Noah maldito Bauer.


Esto no era justo.


Una idea loca de quemar los trajes pasó por mi mente, pero justo en ese momento apareció Noah en el pasillo. Mi respiración se detuvo por unos segundos como siempre me sucedía cada vez que lo veía.


Noah era guapísimo, bueno, esa palabra se le quedaba corta. El tipo estaba como le daba la gana; 1.90 de altura, pelo negro como la noche cortado a la moda, bajo en los lados y caía un poco ondulado en su frente justo encima de sus cejas pobladas y perfectas.


Sus ojos verdes, profundos, como un bosque siniestro, eran perfectos y sus labios… joder el tipo estaba bueno y lo sabía. Lo sabía y lo trabajaba bien porque pasaba horas en el gimnasio agregando musculo y definición a ese físico de adonis.


Realmente el tipo era un cartel andante de Follo duro, rico y te daré el mejor polvo de tu vida.


Me di una patada mental para sacarme de mi trance. Justo ahí, recordé que él había leído mi correo y que por muy bueno que estuviese había sido mi verdugo todo este tiempo y era muy probable que en los siguientes minutos me sacara a patadas de aquí y de su empresa.


Noah era mi enemigo, mi verdugo y lo odiaba.


—Llegas dos minutos tarde—es lo primero que dice mirando su carísimo reloj y solté un resoplido.


—He traído los trajes y las flores están en la recepción como me pediste —respondí ignorando su comentario, igual ya mi trasero estaba más fuera que dentro de la empresa.


Cruzó sus brazos sobre su pecho lo que hizo que su camisa se apretara en su bíceps. Dios, es que lo sexy y caliente que era este hombre debería de considerarse un pecado o un crimen.


—Antes, me gustaría discutir varias cosas contigo —su tono de voz era sereno y eso me preocupaba. Cuando Noah Bauer hablaba en tono sereno es porque estaba listo para aplastar.


Un frio recorrió mi espina dorsal.


Mierda.


Nunca debí de enviar ese maldito correo, si bien era cierto que me quejaba a menudo de exceso de trabajo que Noah me asignaba, siempre lo hacía por mensajes de WhatsApp, pero no. Hoy tuve que enviar un maldito correo.


Bueno, ya lo hecho, hecho estaba así que tampoco me iba a humillar si eso era lo que él quería. Levanté mi barbilla y cuadré mis hombros lista para enfrentarlo.


—Si piensas que me arrepiento de haber dicho algo de lo que estaba en ese correo, te equivocas. No me arrepiento, y si me vas a echar, permíteme decirte unas cuantas cosas más antes de que…


—Ese tema lo hablaremos en la cena —dijo y me quede de piedra.


¿Había escuchado bien?


—Sí, escuchaste bien —dijo sonriendo de lado, ¿Por qué diablos sonreía? Se acercó a mí y me quitó una de las bolsas de la mano—Este es mío, iré a vestirme a mi cuarto y tú lo harás en el cuarto de los invitados. He ordenado que dejen todo preparado para ti y espero que el vestido te quede a la perfección.


Ok, esto debía de ser un sueño.


—Te veo en la terraza para nuestra cena —ordenó mientras caminaba por el pasillo directo a su habitación.


Mientras, a mí me habían clavado los pies en el piso porque no era capaz de moverme.


¿Qué diablos había sido eso?


Se suponía que tenía una cita esta noche, para eso me había hecho venir, para terminar de hacer las cosas que le faltaron. Él había leído mi correo electrónico, se suponía que estaba enojado conmigo.


Bueno, ahí estaba la palabra clave se suponía, pero si en algo Noah Bauer era bueno era en dar sorpresas y debía decir que ese día me agarró desprevenida y fue el inicio de todo esto.


Pues…también había leído que había apodado a mi consolador por su nombre, bueno, eso no era tan grave teniendo en cuenta que ahora también sabía que lo odiaba.


Ese día pensé que sería mi último día en la faz de la tierra sin saber que eso solo desencadenaría algo tan grande y profundo para lo cual no estaba preparada en lo absoluto.


Porque cuando tu jefe recibe un correo como ese, podían suceder dos cosas; o te botaban de la empresa o te demandaban por acoso, pero jamás sucedería lo que paso a continuación.


El inicio de un juego peligroso, en el cual era obvio que yo tenía todas las de perder, pero antes de revelarle todo lo que pasó ese día cuando llegue a la oficina de Noah y todo lo demás, tengo que contarles como inició todo.tingn el cual era obvio que yo tenía todas las de perder, pero antes de revelarle todo lo que pasó ese día cuando llegue a la oficina de Noah y todo lo demás, tengo que contarles como inició todo...