La vida que me fue Impuesta.

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Summary

Aunque Niccy había crecido sin un padre, su vida fue plena en la infancia hasta que a los nueve años perdió a su madre y tuvo que irse a vivir con sus abuelos maternos. Después de meses allí su adinerado y desconocido padre había llegado por ella. Lastimosamente al tener su padre una familia oficial y al ser ella el fruto de un romance clandestino le fue imposible encontrar un lugar en esa casa por lo que el ejercito había sido su salvación. El lugar en donde si tenia valor y el cual nunca quería abandonar, lastimosamente el ser hija de su padre le exigía algunos sacrificios: Dejar su vida, el hogar que conoció en las barracas y a sus compañeros que se habían convertido en su verdadera familia para casarse con un hombre que no solo era un completo extraño, también era arrogante, y dominante e irracional. El cual no aprobaba su profesión, y reprochaba que le hubiesen impuesto a una mujer que distaba de ser la mujer perfecta que su posición le exigía.

Status
Ongoing
Chapters
3
Rating
n/a
Age Rating
16+

Capítulo 1

El día transcurría normal para Niccy Rizzo, en compañía de sus colegas de destacamento, y amigos, aunque en el fondo de ella algo le preocupaba. Siempre había sido una persona de instintos, eso no lo negaba, ni lo ignoraba, quizás se debía al hecho de que, en su no tan larga vida, había pasado la mayor parte del tiempo sola, y sin muchas cosas buenas que le sucedieran que aprendió a escuchar a su conciencia cuando le decía que había peligro, y fue precisamente eso lo que le salvó muchas veces la vida, cuando estaba en una misión. Y ahora ese sexto sentido le gritaba que algo no andaba bien.

Mmm, mi reino por sus pensamientos teniente— fue la voz que volvió al presente a Niccy, y al volver el rostro, la hermosa joven vio al capitán Edison Lucas, su compañero de misiones y no pudo evitar sonreír ante la angelical mirada que le ponía el atractivo hombre...

Sin duda podía decirse que era un hombre hermoso, con los músculos nada exagerados, pero letales que le daban una apariencia de un hombre al que temer; con sus ojos muy azules y tez blanca que contrastaban con el azabache de su cabello.

—Ningún pensamiento mi querido Capitán...no hay nada que escarbar allí, solo cansancio después de un arduo día de entrenamiento con novatos— Replicó sonriente la joven, mientras intentaba apartar de sus ojos el ayer—

—Sí, ya me dijeron que hoy te divertiste mucho, torturando a los novatos— dijo divertido el alegre capitán a lo que ella respondió con ironía:

— Aprendí del mejor mi querido...es más recuerdo que en mis inicios hubo un cierto cabo que estuvo a punto de echarme a patadas de la fuerza, más de una vez.

Él, sentando frente a su compañera se inclinó riendo sonoramente, como solo podía hacerlo con Niccy, luego le dijo:

—Touché...pero en mi defensa debo confesar que no conocía a alguien más inepto que tú...—

—Oh, gracias— Exclamó volteando los ojos en blanco, simulando estar ofendida por lo que su compañero y amigo dijo sencillamente:

—En la verdad no hay ofensa. Eras casi tan mala como ahora buena, teniente Coronel...tanto que me has superado en rango. Ahora eres mi superior, y eso es digno de admiración— Ella sonrió con cariño y apretando su mano le dijo:

—Lo que soy te lo debo a ti capitán, me enseñaste todo lo que sé y no te rendiste cuando todos lo hicieron. Y con respecto al rango, bien sabes que el apellido Dunkan pesa en las fuerzas. Sin él posiblemente no hubiese pasado de soldado raso —acotó intentando esconder la amargura que su apellido le causaba. Pues, en verdad cuando fue pequeña, al ser solo su madre y ella en el mundo, se había sentido feliz al enterarse que tenía un padre; por lo menos al principio...Pero después comprendió su realidad.

A los 9 años, después de haber perdido a su madre y estar con sus abuelos maternos por unos cuántos meses de pronto le habían dicho que era producto de una aventura que tuvo su madre en su juventud y que su millonario padre ahora la cuidaría.

¡En ese momento, como cualquier niña se sintió cenicienta y pensó que no necesitaba un príncipe para tener su final feliz...!Que equivocada estaba¡

Para su padre era y aún es el recuerdo amargo de una estupidez de su juventud.

Para su madrastra era el rostro de una rival y el escarnio que por su matrimonio y familia tuvo que soportar; para sus medios hermanos siempre fue la intrusa... La don nadie, hija de una mujer que siempre sería la sombra gris en el perfecto matrimonio de sus padres.

Y para sus abuelos, los padres de su padre, era lo mismo que para los de su madre: Un error que les demostraba que habían fallado en la crianza de sus hijos...la vergüenza que había matado lentamente a su madre y la estupidez con la que ahora cargaba su padre.

No importaba cuanto destacara en el servicio militar, ni su maravillosa carrera militar, es más, cualquiera podía percatarse como se le revolvía la sangre al joven coronel Yiank Dunkan, cuando lo felicitaban por los logros de su media hermana, a pesar del honor que con llevaba para la familia.

Pero no importaba se dijo otra vez manteniendo la sonrisa amable que la caracterizaba, aquella que todos sus amigos conocían bien, pero de la que nadie hablaba en voz alta.

Levantándose luego la joven dijo riendo:

— Se terminó mi almuerzo, qué tal si después de que comas me alcanzas en el gim y le enseñas a los novatos lo que no debes hacer para ganar en una competencia.

—Oh, la Teniente coronel quiere darme una lección?— preguntó inquisitivo el oficial a lo que su compañera respondió:

—Sería bueno competir con el mejor luchador de la fuerza—Edison Lucas, Edd para sus amigos respondió con naturalidad:

—Jajjaja suena encantador mi querida compañera, pero la triste realidad es que hace mucho eres mejor que yo, y no estoy loco para presentarte lucha hoy, que he escuchado sobre tu estado de ánimo.

¿tienes miedo Capitán?— preguntó con voz de desafío, pero él sin caer en la provocación le advirtió:

—Buen intento, pero no, gracias—Concluyó empezando a comer, luego haciendo una pausa exclamó en voz alta—Pero debe haber algún valiente que te quiera presentar batalla...Señores nuestra Teniente Coronel Dunkan busca una víctima...o lo siento digo un valiente voluntario que practique con ella en el Gim —Ambos miraron como todos en el comedor inclinaron sus rostros hacia los platos y empezaron a comer fingiendo ignorar la conversación que tenían. Luego sonando su muela dijo:

—Lo siento querida lo intenté—

Ok creo que no puedo hacer nada para obligarlos- acotó contrista ella, empezando a caminar. Pero deteniéndose en la puerta dijo: Oh ahora que recuerdo, lo siento si puedo, todo aquel que tenga menor rango que el mío, lo espero en el gim en media hora. Y a los que tengan mayor rango espero que sus pantalones vayan acordes y nos acompañen en media hora—concluyó, luego le guiñó el ojo a su amigo y camarada el cual levantándose con los demás oficiales se cuadró saludándola, al momento que respondían al unisonó:

—Sí señora— sentándose después para verla como salía del comedor con ese aire tan altivo y esa aura desvalida que lo había enamorado desde el primer día que la vio...hacía ya 10 años.


“Branko Giordano, D Luca”

Branko Giordano, D Luca intentó escuchar lo que exponían en la junta de emergencia de la Multinacional Giordano Dunkan, aunque el dolor de cabeza que traía, lo estaba volviendo loco. No es que se quejaba. Pues, siendo un hombre maduro, como era, estaba consciente de que después de una borrachera épica como la que se pegó la noche anterior tenía que dolerle hasta el alma.

Así que hacia su mayor esfuerzo para no demostrar a los socios de la empresa su debilidad...

Claro que tampoco hubiese importado, pues era el mayor de su familia, y el presidente de la millonaria multinacional. No solo por ser el bisnieto mayor de la influyente y poderosa familia Italiana, ni por ser el nieto mayor, o el hijo mayor, si no por ser, según los medios de economía, el empresario más influyente de la actualidad, debido a su sagaz tenacidad. Pero a pesar de sus esfuerzos no podía olvidar la migraña, ni lo que la ocasionó:

Escúchame Branko, tenemos que hacer algo— le expresó frustrada su madre, la noche anterior a lo que él respondió de mal talante:

—Pero cálmate madre, no podemos perder el control, si vemos las cosas con la cabeza fría no tiene por qué causarnos problemas el matrimonio del mayor de los Rizzo, aunque son los tercer socios de nuestra multinacional “Giordano-Dunkan”—explicó el joven heredero, intentando infundir a su madre una tranquilidad que ni el mismo sentía...después de todo que el principal heredero de los Rizzo se casara con una heredera de una multinacional Americana podía desestabilizar la empresa de un forma muy mala. Ya que era bien sabido que en el circulo en el que Vivian, los matrimonios se concertaban en pro de las arcas familiares...¿Cómo no podía comprender eso el idiota de Rizzo, ahora en la bolsa se temía que la familia Giordano, D Luca y los Dunkan tuviesen problemas financieros escondidos que los Rizzo hubiesen descubierto, y estos los hubiesen orillado a buscar una balsa a la que aferrarse con la unión matrimonial con los Ferrets, y eso había desencadenado un colapso...

Como nunca las acciones caían de picada, todos vendían, o querían vender y los teléfonos reventaban debido a las llamadas de los amigos que querían saber si corría peligro su dinero y las cosas casi estaban fuera de control.

Eso quedaba en evidencia ahora que ambas familias escuchaban las proyecciones de los expertos, mismas que no eran nada alentadoras y lo tenían vuelto loco intentando crear un plan...el que por supuesto podría crear si no estuviese con esa migraña infernal, que por cierto ahora amenazaba con agravarse con la idea que formularon sus padres para detener la crisis financiera.

—¿Branko, me escuchas?— Sí te escucho, pero no puedo creer que hables en serio madre. ¿Quieres concertar una boda relámpago con una Dunkan, para detener esta crisis y pretendes que nadie se dé cuenta que es una estratagema para evitar la inminente ruina?— preguntó el empresario, luchando para controlar su mal genio, después de todo su madre solo quería salvar la empresa familiar que tenía más de 130 años.

—Tiene razón Branko, madre. Todos saben que entre las múltiples conquistas de mi hermano nunca ha estado ninguna Rizzo o una Dunkan, por ende sería más que lógico deducir que una unión ahora, no es más que un terrible intento por detener el éxodo de inversores que actualmente tenemos — acotó la tercera hermana de BRANKO, para socorrer a su ya perdido hermano, pero el destino ya se había decidido y no podían cambiarlo...eso fue evidente cuando Alessia Rizzo de Dunkan, preguntó con misticidad, quizás no haya una Rizzo con la que no has tratado lo suficiente y a la que puedas desposar, pero sin duda hay una Dunkan— BRANKO Giordano, miró suspicaz a la madura esposa al principal socios de sus padres, y replicó:

— Conozco a todas las Rizzo y a las Dunkan, así que no. Creo que ese plan no funcionará —acotó el joven, aunque con cierto temor, pues ya sospechaba a quien se refería la elegante mujer; sin embargo, guardó silencio y escuchó con horror como la mujer le decía:

—Creo que no conoces lo suficiente a Niccy Dunkan mi hijastra... todos la conocen, aunque no muy bien, ella es la hija que tuvo mi esposo en su juventud, con una fulana Griega. Y viene unas pocas veces al año a la casa. Así que será muy fácil crear una romántica historia de amor contigo Branko. Piénsenlo, una cenicienta hija ilegitima que de pronto se convierte en el amor del soltero más cotizado que hay— dijo la rubia señora con cierta soberbia...después de todo no era fácil proponer al soltero que deseaba para una de sus hijas, que se casara con su hijastra, la cual por cierto odiaba. Pero eso se trataba de la empresa familiar y su honor...además siempre podrían divorciarse luego, ahora lo importante era salvarse y Niccy tendría que ayudar.

—No funcionará, ¡si habla usted de la mujer que viste como hombre todo el tiempo, que una vez intentó hacer un té y casi quema la casa porque se le quemó el agua...Definitivamente no funcionara! aquella mujer siempre que viene trae como cinco hombres con ella¡ No le daré mi apellido a una mujer así, que no sé cuántos esposos ha tenido antes y creo que saben a lo que me refiero —concluyó enojado.

Por algún motivo el solo recordar a aquella Niccy, acompañada con esos hombres lo enojaba sobre manera! Sin embargo, tuvo que controlar su malhumor cuando su abuelo decretó:

—No es momento para discutir la experiencia o falta de ella, de Niccy Dunkan, estamos hablando de salvar la empresa. Tu solo tienes que firmar, lo demás sobre la marcha, pero ¿Quién convencerá a Niccy de casarse? y ¿Cuándo será la boda? preguntó la madre del heredero y Alessia Rizzo de Dunkan se apresuró a responder:

—Este fin de semana será el matrimonio—

—Dudo que mi hija acepte esta idea tuya Alessia querida— protestó el elegante señor, intentando salvar a su hija. Pues, aunque nunca se habían llevado muy bien era su sangre y no quería que sufriera, y sin duda lo haría si se desposaba con alguien tan soberbio y autoritario como Branko Giordano D Luca. Sin embargo, sus protestas fueron fácilmente descartadas por su esposa, quien le dijo:

—Le dimos un hogar, un nombre y una profesión. Tú sabes muy bien que la Niccy que nos entregaron y la de ahora son dos Niccy completamente diferentes... Ahora también le daremos de esposo a uno de los solteros de oro...ella no se negará...yo me encargaré de ello.

Ella tiene su vida— protestó el padre de la joven oficial, pero su esposa replicó cruelmente:

—Se la quitaremos de ser preciso, la llevaremos al punto en el que sea como un náufrago a la deriva y solo tenga este matrimonio como asidero— decretó desafiante la hermosa mujer, levantándose con la dignidad de una reina, para después retirarse dejando a todos perplejos y a Branko con un amargo sabor de boca, ante el hecho de comprender que destruirían a la Niccy Dunkan actual para crear aquella que les conviene y así obligarla a aceptar la unión. Y a pesar de que sabía que era definitivamente necesario, no podía evitar sentir lastima por aquella mujer.