It's you » SeKai | Omegaverse

Summary

Jongin es un omega declarado como defectuoso debido a que no tiene feromonas y, por ende, no emana olor alguno. En base a este problema, su vida ha ido de mal en peor a lo largo de los años, por lo que se ha rendido consigo mismo y su futuro. O al menos, así era hasta que llega un alfa extraño que asegura poder sentir su aroma de todas formas, y estar enamorado de él. ¿Es acaso esta persona un rayo de esperanza para Jongin? Jongin no quiere tener fe, pero Sehun ha llegado para quedarse. _-_-_-_-_-_ » universo alternativo omegaverse; romance; drama; smut; m-preg. » sehun alfa; jongin omega. » sekai (sehun!top) parejas secundarias: chanbaek, sookai (leve). » rated: +18 ⚠ ADVERTENCIA ⚠ Escenas de bullying y abuso sexual. Leer con discreción. ¦¦ Este fanfic es solo ficción, para entretener, y no pretende representar ni ofender a ningún integrante de exo o cualquier otrx mencionadx de ninguna forma en particular. Por otro lado, esta historia es de mi autoría, y se prohíbe cualquier adaptación ¦¦

Status
Ongoing
Chapters
4
Rating
n/a
Age Rating
18+

🔒: O1

Era finales de noviembre. Sus ojos estaban fijos en aquella gran ventana del salón, que daba la vista de un viejo árbol que se balanceaba suavemente con la poca brisa otoñal que aún quedaba. Jongin no tenía otra cosa que hacer además de observar esa tranquila escena a través del cristal.

A su corta edad de diecisiete años se sentía perdido, alguien fuera de lugar. Mientras los demás estudiantes se dedicaban a compartir sus preciados años de escuela con sus amigos, Jongin se sentía más cómodo desde su asiento, disfrutando de aquellos libros que lo llevaban lejos de la realidad que tanto odiaba, y también de aquellos lápices que le ayudaban a dibujar un sueño que no existía, un mundo solo para él.

Jongin era un omega, pero a diferencia del resto de personas con su mismo sexo secundario, él no era capaz de emitir ni una sola feromona, las cuales son esenciales para muchas cosas, ya sea para dar aviso o señal de su próximo período de celo, llamar la atención de los alfas cuando estuviera interesado en ello, expresar sus emociones más profundas, defenderse de los alfas u otros omegas, calmar a sus futuros cachorros, etc. Pero más que todo eso, lo que más molestaba a Jongin era no tener ningún aroma en sí. Nada.

Tampoco era como si su caso fuera el único, sin embargo, era uno de los pocos que había en el mundo que nacían con ese tipo de problemas biológicos; de la minoría que era rechazada debido a sus defectos físicos incontrolables. Como si ser diferente hubiese sido una elección propia, por el mero gusto de joderse a sí mismo. Jongin nunca supo si quería llorar o reír ante este hecho tan ridículo.

Desde el descubrimiento de su condición a temprana edad, su vida había tomado un rumbo completamente diferente al que se imaginó. Las miradas y el trato que le dirigían nunca volvieron a ser igual. El crudo fin de una efímera felicidad de niñez.

Aún tenía vagos recuerdos de cómo eran sus días antes de enterarse de que era un omega con problemas de feromonas. Era un niño feliz, con muchos amigos. No se sentía diferencia alguna entre alfas, betas u omegas, y todos podían jugar y compartir juntos como iguales.

Hubo momentos a lo largo de los años en los que Jongin deseó poder volver a como las cosas eran antes, pero al final se dio cuenta que solo era un pensamiento molesto e imposible, que no valía la pena. Por más que lo deseara, nada iba a cambiar. Simplemente debía aceptar el presente y hacer su vida lo mejor que pudiera.

—¡Nini! Aquí estás, al fin te encuentro... ¿Vayamos a almorzar?

La reconocible voz hizo que los apagados ojos marrón miel se distrajeran de su garabato en el papel y se dirigieran hasta la delgada y pequeña silueta de su amigo en la puerta.

Baekhyun era uno de los pocos que nunca lo trató diferente ni extraño. Era un omega al igual que Jongin, con la diferencia de que Baekhyun era muy popular en el instituto. Sus feromonas eran fuertes, y su aroma a rollos de canela era muy agradable, por lo tanto, siempre fue muy llamativo para los y las alfas, e incluso para algunos betas soñadores. Y desde que se habían conocido en 4to grado de primaria, Baekhyun se había convertido en ese pilar en el que Jongin solía aferrarse cuando más lo necesitaba. Pero Baekhyun, desde hace ya un tiempo, había encontrado a su alma destinada, y Jongin sintió que ya no le quedaba de otra más que continuar sin su pilar. No quería volverse una carga en la vida de su mejor amigo, por supuesto que no. Y si era necesario esconder sus problemas y emociones deprimentes de Baekhyun para dejarlo avanzar con su vida en paz, lo haría sin dudarlo ni una vez. Lo último que quería era no dejar ser feliz a su mejor amigo.

—No tengo hambre. —Sonrió levemente—. Además, tu novio te está esperando en el patio delantero desde antes del toque de campana. —Desvió su mirada hacia la ventana donde, debajo del árbol que antes estaba viendo, el cabello crespo y desordenado del novio de Baekhyun se confundía con la madera vieja.

—¡¿Ah?! ¡¿Chanyeol ya está allí?! —el castaño gritó asombrado. No tenía idea de que su torpe alfa ya se encontraba esperándolo afuera, pues ni siquiera lo había visto durante su camino hasta el salón de Jongin—. Ya veo, gracias por avisarme... Aunque, ¿no te gustaría venir con nosotros a comer? Ya sabes, los tres juntos. —Baekhyun sonrió algo nervioso.

—No te preocupes, me sentiría mal de interferir entre tu novio y tú. La última vez que acepté una invitación a estar entre los tres, tu chico se la pasó haciendo pucheros porque no podía abrazarte cómodamente como él quería conmigo en medio.

—Pero Nini...

—Ve tranquilo. Tú también tienes ganas de verlo a solas, ¿no es así? —La sonrisa que escapó de sus labios fue casi imperceptible—. Mejor nos vemos después de clases.

Baekhyun no tuvo de otra más que rendirse con un suave suspiro, pues Jongin tenía razón. No podía mentirse, y mucho menos mentirle a Jongin. El moreno tenía una gran habilidad para ver a través de sus mentiras, después de todo. Por lo que, con prisa y luego de una floja despedida, desapareció de la puerta, dejando el aula nuevamente en silencio.

Esa paz fue como un regalo para Jongin, que nuevamente posó su mirada en el árbol viejo fuera de la ventana y comenzó a trazar con suavidad y sin apuro sobre el papel.

En momentos tan relajantes como ese, la cabeza de Jongin a veces comenzaba a hacer algunas reflexiones acerca de sí mismo. Como en que no quería esforzarse en disfrutar su vida porque solo terminaba en más y más decepciones; en que no quería tener sueños o metas demasiado grandes porque no los cumpliría; y en que no necesitaba que el día de mañana llegara porque no había razones en su rutina diaria para que el tiempo pasara más lento o rápido. Pasara lo que pasara, todo sería igual.

Él era y siempre sería un omega aburrido y defectuoso, pero le daba igual mientras pudiera disfrutar de una buena lectura y un jugo en caja sabor manzana, o también mientras pudiera dibujar cualquier cosa que le llamara la atención a su alrededor con lo que tuviera a su alcance en el momento. Y siempre iba a preferir no tener a nadie cerca para evitar sentirse diferente u odiado; para evitar recordarse la realidad. Daba igual si para el mundo eso era de un cobarde, débil, o como quisieran decirle, Jongin estaba bien con eso. Así era su vida, y así sería.

—Qué lindo dibujo, ¿lo has hecho tú?

Jongin dio un pequeño saltó sobre su silla al sentir aquella voz profunda tan repentina a su lado. Fue tanta la sorpresa que, debido al salto que dio su cuerpo, empujó por accidente la mesa y los lápices rodaron sobre la plana superficie hasta caer al suelo.

—Ah, lo lamento. No quería asustarte, permíteme —dijo el extraño chico mientras recogía los materiales del suelo con apuro, y al cabo de unos segundos todo estaba como antes sobre su banco.

—Q-... ¿Qué? —La voz de Jongin por fin había salido, algo floja debido a los nervios. Una sensación eléctrica recorrió su cuerpo después de ver el rostro de aquel desconocido y, por alguna extraña razón, su corazón palpitó con fuerza, ansioso.

El muchacho se puso de pie con torpeza (ya que se encontraba de cuclillas al lado del banco de Jongin), dejando ver lo alto que era. Un suave y lacio cabello negro, oscuro como la noche, caía sobre su frente, pero sin cubrirla del todo. Su piel era clara, y se veía tan suave y limpia como un papel sin usar. Y su mirada... Algo había en su mirada que la hacía misteriosa, adictiva y penetrante. La filosa quijada que delineaba su elegante rostro fue lo que terminó de encantar a Jongin. Algo o alguien gritó en su interior en ese momento, pero no fue su consciencia; no se sintió como su propia voz interior, sino como ‘algo’ más. Pero, al no entender lo que era, el moreno simplemente decidió ignorarlo.

Volviendo al tema, el chico era todo lo contrario a Jongin. El pelo de Jongin estaba descuidado, algo rubio debido a la tintura que una vez había dejado que Baekhyun usara en él y que ya asomaban las raíces de su tono castaño oscuro original. Su piel tostada estaba seca, y llena de traviesos lunares y manchas que nacieron con el tiempo debido a no usar crema solar. Y aunque su altura era superior a la común entre los omegas, tampoco era destacable. Lo peor de todo, eran sus labios gruesos y descuerados que arruinaban por completo la poca imagen que trataba de mantener (en su opinión).

En resumen, con solo ver al guapo desconocido a su lado, Jongin se sintió inseguro de sí mismo, y quiso que se lo tragara la tierra en pocos segundos. ¿Por qué alguien así estaba hablando con él de la nada?

—Me llamo Sehun, Oh Sehun. Soy nuevo, me transferí este semestre, y estoy en la clase de al lado, soy de último año —divagó, sin dejar de sonreír—. Espero no hacerte sentir incómodo, pero tu aroma me ha estado llamando desde que entré al instituto. Apenas me he podido concentrar en clases incluso, necesitaba saber quién era el dueño de tan maravilloso olor. La ansiedad de saberlo, de conocerte, me ha traído hasta aquí. —Sonrió el muchacho, mientras Jongin sentía que su cara cambiaba bruscamente de expresión al no encontrar la lógica en sus palabras.

—... ¿Disculpa?

«¿Mi olor? Es imposible».