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CR 02 - El abrazo del Este [KaiSoo]

Summary

Kim Jongin no tenía el odio hacia los humanos que muchos de su especie tenían. Era un conocido hecho que los seres humanos eran débiles. Cada dragón lo sabía. Cuando el Rey lo manda a tomar un humano como compañero, Jongin esta inmediatamente prendado por Kyungsoo pero plenamente consciente de que debe tratar a su pareja con cuidado suave, incluso si sus instintos le dicen lo contrario. Do Kyungsoo es un segundo hijo. Él no tiene ninguna posibilidad de ser nunca nada más de lo que es, hasta que se ve obligado a hacerse pasar por su hermano en la ceremonia de coronación del Rey. Cuando el nuevo Rey le ordena que se aparee con un dragón, Kyungsoo está seguro que su artimaña será descubierta. El apareamiento para fortalecer el vínculo entre el clan y la manada es una cosa. El permanecer acoplado es una historia diferente, sobre todo cuando los que rodean a Jongin y Kyungsoo creen que los dragones y los seres humanos no tienen nada de que enamorarse y harán todo lo que esté a su alcance para mantenerlos separados.

Status
Complete
Chapters
16
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo Uno

Kyungsoo Do frotó la parte posterior de su cuello mientras miraba por la ventana la noche negra.

Las nubes se habían reunido, oscureciendo la luna y cubriendo todo el mundo en las sombras.

La oscuridad ominosa le recordaba el agujero que podía sentir, en el que se hundía más en cada momento que pasaba. No solo provenía de la falta de sueño que había experimentado la noche anterior, cuando dio vueltas, incapaz de coger un guiño de sueño, a partir de la pesadilla en que su vida se había convertido.

Había estado enfermo del estómago desde que recibió el pedido de su hermano mayor y daimyo de su clan, para hacerse pasar por él para las celebraciones que comenzaban para celebrar la coronación del nuevo Rey. Kyungsoo sólo sabía que alguien iba a verlo y saber que no era el daimyo. Él no era un líder de ningún tipo. Cuando él había tratado de explicar esto a su hermano, sus protestas ardientes habían caído en oídos sordos, u oídos que simplemente no querían escuchar lo que tenía que decir.

Desde que llegó a las celebraciones reales, y en cada acontecimiento social al que había tenido que asistir, Kyungsoo trató de esconderse en las sombras. Mientras ansiosamente, esperó a que alguien no lo reconociera, mientras salía adelante con todo el grupo de personas que se reunían para celebrar la coronación de un nuevo Rey. La coronación final no sería sino hasta dentro de un año, pero estas ceremonias de celebración tenían que ser atendidos por cada líder en el reino. Kyungsoo sabía que iba a ser descubierto antes de que todo acabara.

Por suerte, Kyungsoo se salvó de cualquier vergüenza cuando finalmente pudo excusarse. Corrió a las habitaciones que le habían sido asignadas tan rápido como era humanamente posible y puso llave a las puertas detrás de él. Tenía que quedarse unos días más, asistir a algunas funciones más y luego él esperaba apresurarse a casa tan rápido como se había apresurado a los cuartos de invitados. Su hermano podía asistir a la ceremonia de coronación final. Kyungsoo se quedaría en casa.

Kyungsoo apoyó la cabeza contra el cristal frio, mirando por la ventana en la dirección de su tierra natal. Su corazón palpitó con anhelo. Él quería ir a casa. La vida no podría ser perfecta de vuelta a casa, pero era una vida a la que estaba acostumbrado. Él sabía cómo comportarse para asegurarse de quedar por debajo del puño de hierro de su hermano y su ojo vigilante. En la mayoría de los días, a veces incluso semanas, su hermano no reconocía su existencia.

Y luego estaban los días como la semana pasada, cuando él había sido convocado a las cámaras de su hermano e informado del plan de Hoseok para enviar a Kyungsoo a la ciudad capital en lugar de ir él mismo.

Hoseok al parecer, tenía mejores cosas que hacer que asistir a las ceremonias reales de coronación de su nuevo Rey.

Kyungsoo quería decirle a Hoseok que su plan era una muy mala idea, pero después de haber sido advertido de las consecuencias, él sabía que no iba a replicar una sola palabra a su líder del clan. Daimyo Hoseok Do no era un hombre que perdonara, incluso a su hermano menor sobre todo con su hermano menor. Si Kyungsoo desafiara a Hoseok, sería castigado, mayormente azotado públicamente para que otros supieran que no se desafiaba al poderoso Daimyo. Ya había ocurrido en el pasado.

Aun así, Kyungsoo conocía perfectamente en las profundidades de su alma, que mentir incluso si era a un recién coronado Rey era una muy mala idea. Si alguien se enteraba, habría mucho que pagar, ni siquiera Hoseok podría concebir cuánto.

Un fuerte golpe en la puerta envió al cuerpo ya nervioso de Kyungsoo un temblor en toda regla. Se obligó a ponerse de pie, Kyungsoo pasó una mano por sus ropas coloridas y caminó hacia la puerta. Sentía la lengua demasiado gruesa para su boca mientras trataba de lamer sus labios secos.

Al abrir la puerta, Kyungsoo contempló dos extremadamente grandes guardias reales.

¡Oh, no! Ya desconfían.

—¿Puedo ayudarle? —preguntó su voz un pequeño chillido. Kyungsoo sabía al instante que había cometido un error cuando uno de los guardias levanto su frente. De pie, derecho, cuadró los hombros y se aclaró la garganta, tomando el aire majestuoso de su hermano mayor—¿Qué puedo hacer por ustedes, caballeros?

—Daimyo Hoseok, el Rey ha solicitado su presencia en el salón del Trono.

Kyungsoo tragó su pánico y mantuvo sus rasgos faciales cuidadosamente en blanco. Tal vez no sabían exactamente quién era después de todo.

—¿Ahora?

—Sí, estamos aquí para acompañarlo.

—Por supuesto —Kyungsoo agitó una mano desdeñosa en el aire, imitando una acción que había visto a su hermano realizar muchas veces a lo largo de los años—. Muestrénme el camino.

Kyungsoo no estaba seguro de por qué el Rey quería una audiencia con él, pero asumió, ya que los guardias se referían a él como Daimyo Hoseok, que era una buena señal.

Al cerrar la puerta tras él, los guardias tomaron posiciones a cada lado de él, y comenzó a caminar por el largo corredor de piedra. Se sentía pequeño en comparación con los gigantes guardias dragones, pero intentó no parecer intimidado. No era Kyungsoo Do en este momento.

Él era el líder de su pueblo y necesitaba recordar ese hecho, mientras estuviera en presencia del Rey. Era importante que no trajera vergüenza a su familia. Si alguien se enterara de la verdad, podría ser desterrado o algo peor.

Con cada paso que daba hacia la sala del trono, Kyungsoo se volvía cada vez más paranoico y ansioso. Su estómago era un gran nudo. Sus ojos se movían alrededor del palacio, mirando a cada cara y esperando que nadie lo reconociera. Sus palmas estaban húmedas, el sudor corría por su cuello, y su corazón latía más rápido, haciéndolo sentirse mareado.

Cuando llegaron a las grandes puertas dobles que conducían a la sala del trono, no estaba seguro de si quería continuar. ¿Debería dar vuelta y correr? ¿Era posible escapar de los guardias reales?

Kyungsoo trató de mantener la calma exterior, cuando él se venía abajo en el interior.

Las puertas se abrieron, y fue conducido dentro. Había dos hombres en el interior de la habitación, el Rey estaba sentado en su gran trono de oro en lo alto de un largo estrado. Mientras que otro hombre, Kyungsoo lo reconoció como el asesor del Rey de pie a un lado del trono. Dos guardias fuertemente armados a ambos lados de la tarima.

Otro hombre se ponía de pie ante el estrado de espaldas a Kyungsoo.

Cuadrando los hombros y tomando una respiración profunda para detener la tartamudez de su corazón, Kyungsoo caminó por el suelo de azulejos de mármol blanco hacia el Rey. Mantuvo los ojos fijos en el suelo, sin querer mirar al Rey, temeroso de encontrar los ojos del hombre. Una sensación extraña pasó sobre él y Kyungsoo se preguntó si la broma había terminado. ¿El Rey lo castigaría? ¿Este era el final?

—Su Majestad —dijo Kyungsoo, tan educadamente cómo fue posible, cuando finalmente llegó a la parte inferior de las escaleras que conducían a la tarima donde el Rey se asentaba. Él comenzó a inclinarse, pero rápidamente se dio cuenta de que no tenía idea de cuál era el adecuado protocolo. Mirando hacia arriba, hizo contacto visual con el Rey y rápidamente desvió la mirada.

Mierda. Maldita sea. Infiernos.

Finalmente, después de unos momentos de silencio, Kyungsoo se inclinó a pesar de que él sabía que no era lo adecuado. Ninguno de los hombres lo comentó mientras se paraba allí, mirando el patrón en el mármol en el suelo.

¡Él iba a morir!

—Levántate, Daimyo Hoseok.

Kyungsoo se puso de pie, manteniendo su postura perfecta cuando se enfrentó al Rey. Él no se inquietó o movió mientras esperaba averiguar lo que el Rey necesitaba de él. ¿Cuántos segundos tendrían que pasar antes de que pudiera correr de regreso a sus habitaciones y esconderse? No tenía ni idea de qué esperar del hombre.

El Rey Youngjae era el nuevo Rey. Había estado a cargo desde la muerte de su padre, pero la coronación pública no tendrá lugar hasta dentro de un año. Aun así, él estaría a cargo durante ese tiempo. Era más joven de lo que Kyungsoo pensó que sería. Por otra parte, Kyungsoo no tenía ninguna idea de cómo se vería.

—¿Has conocido al dragón Daimyo Kim Jongin? —preguntó el Rey, señalando al hombre de pie junto a Kyungsoo.

Kyungsoo miró hacia el hombre que estaba casualmente junto a él. Sus ojos verde esmeralda eran hipnóticos. Kyungsoo habría continuado ahogándose en ellos si no fuera porque quería conseguir una buena mirada del resto del musculoso cuerpo del hombre, y él parecía tener músculos en todos lados. Kyungsoo no estaba seguro de haber visto a un hombre tan poderoso como el desconocido de pie junto a él.

Sabía que nunca había tenido el placer de conocer al hombre antes, pero eso no significaba nada. Él exprimió su cerebro, tratando de recordar si su hermano había conocido al líder dragón oriental. No creía que lo hiciera, y él sabía que nunca lo hizo. Su lugar en la familia era de segundo génito.

Él carecía de importancia real, lo que significaba que nadie compartía nada con él.

—No, no he tenido el placer, Su Majestad.

—Este es un placer entonces —sonrió el Rey, lo que Kyungsoo encontró un poco fuera de lugar—. Me gustaría presentarlos.

En ese momento, Daimyo Jongin lo enfrentó. Su mirada era aguda mientras miraba a Kyungsoo de arriba a abajo, inspeccionándolo. Kyungsoo sabía lo que un bicho bajo el vidrio sentía cuando la intensa mirada del hombre lo exploro de pies a cabeza. Kyungsoo estaba bastante seguro de que el hombre no estaba impresionado cuando simplemente gruñó y se volvió hacia el Rey.

El Rey Youngjae se levantó, alisando su túnica pesada antes de dejar su trono. Kyungsoo observo de cerca cada paso. El Rey se acercó a una mesa auxiliar de mármol y piedra fija contra la pared. Abrió una ornamentada caja de plata con incrustaciones de piedras preciosas que estaba apoyada en la parte superior de la mesa y sacó algo. Se lo metió en el bolsillo antes de cerrar la tapa.

Tirando de su labio inferior en la boca, Kyungsoo se mordió, preguntándose lo que iba a ocurrir a continuación. ¿Qué demonios el hombre escondería? Fuera lo que fuese, Kyungsoo tenía la sensación de que toda su vida estaba a punto de cambiar.

—Mis enemigos han decidido utilizar la muerte de mi padre como un medio para conspirar y quedarse con mi reino —el Rey habló mientras se movía para estar en frente de Kyungsoo y Jongin—. No puedo tener disensión entre mi gente en un momento como este. Hay que unirse para mantener a raya a los que pretenden destruirnos. —hizo una pausa por un momento y Kyungsoo se encontró asintiendo en acuerdo—. Juntos, ustedes dos dominan sobre uno de los territorios más fuertes en mi reino, del este Daimyo Do en la ciudad y Daimyo Kim en los cielos de esa ciudad. Los necesito para ser más fuerte y sólo hay una manera de hacerlo. Extiendan sus manos, las palmas hacia arriba.

La mano de Kyungsoo se sacudió, pero obedeció la orden sin rechistar y tendió la mano. El Rey Youngjae sacó una daga con joyas incrustadas de su bolsillo y Kyungsoo al instante se congeló. El Rey hizo con calma dos cortes de pulgada de ancho en la palma de Daimyo Jongin y luego en Kyungsoo antes de presionarlas juntas. Las cejas de Kyungsoo se dispararon en confusión. Miró a Jongin para ver cuál era su reacción. El hombre no hizo contacto visual. Se quedó mirando al frente y Kyungsoo decidió seguir su ejemplo. Seguramente él sabía lo que debían hacer.

El Rey sacó una cinta blanca de su bolsillo y la envolvió alrededor de sus dos muñecas. —Repitan después de mí—ordenó y Kyungsoo asintió con la cabeza. No estaba dispuesto a discutir con una orden directa del Rey, incluso si no la entendía.

—Aliento de mi aliento, sangre de mi sangre, hueso de mis huesos, alma a alma. Por la vida que cursa dentro de mi cuerpo y el amor que reside en mi corazón, toma mi mano, mi corazón y mi espíritu, para ser mi único elegido. Doy mi cuerpo, dos serán uno solo. Doy mi espíritu hasta que nuestra vida se cumpla. Yo lo juro de corazón a corazón y de mano a mano, confirmando mi voto sagrado.

Kyungsoo repitió las palabras como el Rey lo había mandado, preguntándose lo que querían decir y por qué el Rey quería que se tomara de la mano con un desconocido. Sus labios comenzaron a curvarse cuando oyó al hombre junto a él repetirlas también. Daimyo Jongin tenía una bonita voz, profunda y ronca. Se sentía casi como una caricia física. Kyungsoo sabía que no le importaría escuchar un poco más, pero dudaba que sucediera.

Cuando una luz blanca intermitente pasó a través de su cabeza, cegándolo con dolor, gritó y cayó sobre una rodilla. Sentía la cabeza como si fuera a explotar. Una mano tan fuerte como el acero lo agarró y lo arrastró de vuelta a sus pies, estabilizándolo cuando comenzó a balancearse. Cuando la niebla que llenaba su cabeza finalmente se aclaró, Kyungsoo sintió que ya no estaba solo en su cabeza.

Había algo... una presencia casi una presión. No le dolió, pero no era agradable tampoco.

—Gracias —Kyungsoo inclinó la cabeza hacia atrás para sonreír al desconocido, pero el destello de ira en los profundos ojos color esmeralda del hombre le hizo cerrar los labios y apartar la mirada, manteniendo su sonrisa para sí mismo.

Él miró hacia el Rey Youngjae y observó mientras le entregaba la daga de plata a su asesor. Había una expresión resignada en la cara del Rey, casi una mueca, como si no le gustara lo que estaba haciendo, pero sentía que no tenía otra opción.

—¿Está usted enfermo, Su Majestad?

—No —hubo una pequeña extraña sonrisa en el rostro del Rey Youngjae cuando fijó sus penetrantes ojos dorados en Kyungsoo—. Pero gracias por preguntar, Kyungsoo.

¡Oh, mierda!

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Great Character

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Strong Dialog

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author

waaaaa lo descubrieron 😱

2 years

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