09 - gay

Summary

Han Jisung es completamente heterosexual. Y entonces, la mujer sexy con la que está enrollado mete su dedo en donde no debería, y repentinamente él ya no está tan seguro... A los tipos hétero también les puede gustar este tipo de cosas, ¿no? Excepto que las cosas se vuelven confusas —y frustrantes— cuando los dedos y juguetes dejan de ser suficiente. Entra en escena Lee Minho, el mejor amigo de Jisung. Apenas algo de diversión entre camaradas, ¿verdad?

Genre
Erotica
Author
sss
Status
Ongoing
Chapters
10
Rating
5.0 1 review
Age Rating
18+

Capítulo 1

Normalmente, Jisung no era alguien que juzgaba a una chica caliente por probar algo nuevo en la cama, oye, que era un chico de veinticuatro años con mente abierta y una conducta sexual sana, pero pensaba que era totalmente razonable pedir alguna advertencia antes de que una chica con la que estaba conectando le metiera un dedo en el culo.

—Whoa, ¿qué haces? —dijo con una sonrisa, mirando a la rubia desnuda entre sus muslos. La vista era fantástica, la curva de su cintura y trasero le estaba haciendo agua la boca, pero el dedo mojado en el culo de Jisung lo tenía demasiado espantado como para apreciar completamente la vista.

Euddeum dejó de chupar su polla el tiempo suficiente para sonreír y decir.

—Relájate. Tal vez te guste. A mi ex le gustaba tener un dedo en el culo durante una mamada. Dijo que se sentía más intenso.

Jisung sacudió la cabeza riendo.

—No estoy en ese tipo de cosas, bebé…

Ella torció su dedo y Jisung vio las estrellas, su cuerpo se convulsionaba mientras dejaba escapar lo que probablemente fue una mezcla entre un grito y un gemido. Él se corrió, y se sintió desorientado, su cuerpo temblando de placer.

Cuando Jisung finalmente fue capaz de enfocar su mirada de nuevo, se encontró con Euddeum mirándolo con una mirada de asombro en su rostro.

—Wow —dijo débilmente antes de sonreír—, no estás en eso ¿eh?

Jisung se sonrojó, sintiéndose incómodo, avergonzado y asustado, por lo que rápidamente les dio la vuelta y se hundió en ella hasta que se olvidó incluso de su propio nombre, y más importante... de ese incidente.

Después, cuando la puso en un taxi y se dio una larga ducha, Jisung trató de no pensar en lo que había sucedido. No era un gran problema.

No lo era.


—Ya suéltalo

—¿Qué? —dijo Jisung dentro de su vaso de cerveza.

—Tienes algo en mente —dijo Lee Minho—. Suéltalo.

Jisung bajó su cerveza y miró a su mejor amigo a través de la mesa antes de pasear su mirada alrededor del pub.

—No sé lo que estás hablando, hombre.

Silencio.

Suspirando, Jisung volvió a mirar a Minho, que se limitó a levantar las cejas, expectante. A veces Jisung odiaba lo bien que Minho lo conocía. Como que, eran camaradas y todo, pero apestaba ser un libro tan abierto para Minho. Siempre le había molestado a Jisung, en el pasado cuando iban a la escuela secundaria juntos, que Minho nunca comprara su mierda cuando Jisung alardeaba sobre sus conquistas. Minho siempre se burlaba con esa mirada molestamente divertida en los ojos cada vez que Jisung... exageraba las cosas un poquito.

Era molesto que todavía no pudiera mentirle a Minho ni una mierda, incluso luego de todos estos años. No era como si vivieran inseparables hoy en día. Ya no iban a la misma escuela: Minho estaba en la escuela de derecho, mientras que Jisung no se había molestado con la Uni luego de la sexta aplicación, había decidido trabajar en el pub de su familia en cambio. Tenían diferentes amigos en estos días, diferentes intereses y todo.

Pero qué mierda. Lee Minho seguía siendo su mejor amigo. Eran camaradas de por vida; Jisung lo sabía. No habían perdido el contacto incluso en el año en que Jisung había vivido con sus abuelos en Los Ángeles. Cuando había regresado a Seúl, su amistad era tan sólida como siempre. Jisung había sido la primera persona con la que Minho había salido del closet, la persona en que Minho había confiado más. Como que, aunque realmente ellos no hablan sobre sentimientos, ya que no eran niñas, ambos sabían que se cuidaban la espalda el uno al otro, sin importar qué.

Razón por la cual Jisung estaba considerando la posibilidad de compartir su problema con Minho.

Lamiéndose los labios, Jisung se quedó mirando a su mejor amigo con incertidumbre.

Minho le devolvió la mirada, sus ojos grises expectantes.

—¿Recuerdas la pajarita rubia con la que salí hace unos días? —dijo Jisung.

Minho tomó un sorbo de su cerveza, pero había algo de curiosidad en sus ojos ahora. Minho sabía que Jisung no se enganchaba con sus ligues ocasionales. Jisung ligaba un montón; era fácil, divertido y sin complicaciones, lo cual era básicamente su lema de vida.

—¿La que estuvo manoseándote la polla en la pista de baile? —dijo Minho.

—Sí —dijo Jisung, inclinándose hacia atrás en su asiento con una sonrisa.

Minho resopló.

—Sácate esa estúpida sonrisa. Pareces un idiota. Uno más grande de lo normal.

—Las chicas que se van a casa conmigo todas las noches, claramente no están de acuerdo contigo, y lo siento, su opinión es la que cuenta.

Minho se rió.

—Es jodidamente adorable que realmente pienses que follan contigo a causa de esa sonrisa idiota. Agradece a tus padres por tus genes. Ese es el único motivo por el que logras follar. Aunque, personalmente, no veo el encanto.

Jisung rodó los ojos. En privado, él siempre pensó que Minho exageraba un poco todo ese asunto de... no encontrarlo atractivo. Era un poco insultante, de verdad. No era algún tipo de gilipollas homofóbico. Minho debería saberlo ya. No iba a salir gritando si Minho admitía que Jisung era caliente, objetivamente hablando.

Como que, Jisung era perfectamente consciente de ser un poco vanidoso, pero era por una razón, ¿de acuerdo? No era su culpa que a las mujeres les gustara tanto. Era un tipo atractivo, en forma objetiva. Tenía un bonito cabello rubio oscuro y ojos. Las chicas enloquecían con sus ojos… lo cual, a decir verdad, Jisung no entendía, pero lo que sea.

—Mis padres no me dieron estos bebés —dijo Jisung, acariciando su abdomen.

Minho —el culo— se rió.

—¡Por favor! No me digas que llamas “bebés” a tus abdominales. Por favor.

—Oh, vete a la mierda —dijo Jisung, pateándolo por debajo de la mesa—. Desearías que tu cuerpo fuera tan sexy como el mío —Bueno, para ser totalmente honesto, Minho estaba tan en forma como él. En realidad, eran casi de la misma altura y de contextura similar. Minho podría o no tener mejores brazos, pero Jisung no iba a admitir eso en voz alta. Nunca.

—Cierto —Minho descartó rodando los ojos—. Entonces, ¿qué pasó con esa chica rubia? ¿No pudiste hacer que se corriera o algo?

—Vete a la mierda. Deberías saber que la hice gritar —Jisung bajó la mirada hacia su cerveza—. Fue sólo que... ella hizo algo... fue extraño y un poco asqueroso, pero no puedo dejar de pensar en ello ahora —lanzó una mirada hacia Minho y lo encontró con el ceño fruncido.

—¿Algo? —dijo Minho.

Jisung sintió que su cara se ponía caliente.

—Como… ella puso un dedo en… en mí.

Silencio.

—¿No te gustó?

—No… sí… yo —Jisung gimió, incapaz de mirarlo a los ojos—… Me gustó, hombre. Ese es el problema. Nunca llegué tan duro. No puedo dejar de pensar en ello ahora, y está jodiéndome la mente. ¡No soy gay! ¡Sabes que no lo soy!

—Hannie.

Jisung se obligó a mirarlo.

Minho tenía una expresión de incredulidad en el rostro.

—Te das cuenta de que los tipos homosexuales no son las únicas personas que pueden sentir placer por la estimulación anal, ¿verdad? En realidad, a algunos tipos homosexuales ni les gusta. Un dedo en el culo no te hace gay, imbécil.

Jisung exhaló. Minho tenía razón. Minho lo sabía mejor. Minho era en realidad homosexual. A diferencia de Jisung.

—Pero —dijo, mordiéndose el labio—. El problema es que me tiene mal… la cosa dedo. Ni siquiera puedo pajearme sin sentir que algo falta. Me follé una chica super caliente ayer y se sintió… No sé, insatisfactorio de algún modo, hombre. Mucho menos intenso —miró a Minho implorante—. Eres gay… Lo entiendes, ¿verdad?

Minho lo miró con extrañeza.

—No realmente, en realidad. No soy… —Se pasó los dedos por su negro pelo con una sonrisa irónica— No es lo mío, Han.

Jisung parpadeó.

—Pero eres gay —Se sentía casi traicionado. Se suponía que Minho era la persona que lo entendería.

Minho le dio una mirada algo taimada.

—Como dije, no a todos los homosexuales les gusta —Se encogió de hombros—. No hace mucho por mí. No vale la pena la molestia. Creo que mi próstata no es tan sensible. Pero parece que la tuya sí, así que felicidades. Disfrútala.

Jisung lo miró con incredulidad. ¿Disfrutar?

—¿Estás bromeando, hombre? ¿Ese es tu consejo?

Minho se rió entre dientes.

—¿Qué tipo de consejo quieres? Compra algún buen lubricante y prueba con tus dedos.

—Mantén la voz baja, maldición —dijo Jisung, con el ceño fruncido dentro de su cerveza. Hasta sus orejas se sentían calientes—. Soy un hombre heterosexual. Los hombres heterosexuales no hacen eso.

Minho exhaló con fuerza.

—Dios, eres un idiota. ¿Dime por qué somos amigos de nuevo? Tengo amigos mucho más relajados.

Jisung se golpeó la rodilla contra la de Minho.

—No mientas —dijo, sonriendo—. Soy tu mejor camarada. Todos tus amigos del colegio de abogados de lujo son aburridos y horribles. Y soy totalmente el mejor copiloto que un gay pueda desear.

Minho resopló.

—No recuerdo que nunca fueras mi copiloto. No necesito un copiloto al que arrastrar de todas formas.

—¿Por qué crees que levantas algo cuando salimos juntos? Los homosexuales te ven con un tío caliente como yo y piensan que no eres el perdedor que realmente eres.

—Sí —dijo Minho secamente—. Debe ser eso.

—Oh, no me jodas.

Cayeron en un silencio agradable. Jisung echó un vistazo hacia la barra, pero no parecía que Jaemin necesitara ayuda. Jaemin era nuevo, pero no era la hora pico. Él debía estar bien.

—Lo digo en serio, amigo —dijo Minho, haciendo que Jisung volviera a mirar hacia él—. Consigue un buen lubricante y pruébalo. Si se siente tan bien como dices, te debes a ti mismo el probarlo. Si se trató de un golpe de suerte, no hay daño. Si no fuera así, bien por ti. Ponerte un dedo en el culo no te hará gay —Minho resopló y levantó las cejas— ¿Salvo que estés inseguro sobre tu heterosexualidad?

Jisung entrecerró los ojos.

—Que te den. No estoy inseguro —Era cien por ciento hétero. Minho lo sabía mejor que nadie.

Recostado en su asiento, Minho lo miró por sobre el borde de su vaso de cerveza.

—Entonces hazlo. ¿Qué tienes que perder?

Más tarde esa noche, Jisung se quedó mirando el techo de su habitación, jadeando como si acabara de correr un maratón, su polla gastada, sus dedos todavía enterrados en su culo, su cuerpo aún hormigueando luego del orgasmo más intenso de su vida.

No podía esperar a volver a hacerlo.

Y otra vez, y otra vez, y otra vez.

—Mierda —susurró.

Era todo culpa de Minho.