Por una y mil razones

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Summary

La llegada de unos seres misteriosos comienza inhabilitando los aparatos electrónicos en todo el mundo. Una situación compleja azota a Velt cuando su novio se ve afectado por el extraño rayo lanzado, con su novio convertido en joyería y decidido a traerlo de vuelta empieza a idear un plan para detener a los recientes invasores. ¿Que misterios le esperara al joven Velt en su travesía?

Genre
Scifi/Fantasy
Author
Scor
Status
Ongoing
Chapters
4
Rating
n/a
Age Rating
16+

Prologo


Tres de la tarde. La lluvia empapaba mis gafas circulares dificultando mi vista. Ondas que mantenían el color del cielo cambiante viajaban a gran velocidad por la atmosfera casi al ritmo de mis pasos. El noticiero notifico que un extraño objeto volador empezó a emitirlas de repente, esto tenía un extraño efecto en las personas del mundo, convirtiendo parte de ellas en baratijas.


Me plante en la puerta de mi destino y gire la perilla. Cerrado.


—Maldita sea.


Eche para atrás, agarre carrera y me estrelle con todas mis fuerzas contra la puerta. Abrió. Me apresuro a subir las escaleras lo cual me hace casi imposible llegar al cuarto piso. Sin perder tiempo en perillas pateo la puerta de la habitación, todo se encontraba a oscuras. La taza donde solía tomar mis tés cuando venía se encontraba en el mesón de la cocina. Enciendo la luz. No logro verlo por ninguna parte, empiezo a revolver el lugar desesperado por encontrarlo.


—¡Damián!, ¡¿Dónde estás?!.


Me acerco a la sala intentando buscar algo que me dé una señal de que sigue aquí.


—Por favor, contesta.


Un pequeño resplandor en la mesa de la sala llama mi atención, al acercarme puedo ver un mediano montón de ropa tirado entre el sofá y la mesa. El pequeño resplandor provenía de un anillo con una piedra de lo que parecía zafiro, al lado del anillo se encontraba una nota a medio escribir.


“Querido Velt, no encuentro palabras para pedirte unas disculpas. Creo que te mereces algo mejor que esto… mejor que yo. Pero escribo esta carta con la intención de que me perdones, nunca fue mi intención llegar a estos extremos. Es difícil tomar este tipo de decisiones y aunque parezca contraproducente yo sé que podremos superarlo juntos. Has sido la única persona en esta gran ciudad con la que me he sentido feliz, no quisiera tener que irme de aquí… no quisiera dejarte aquí. Pero lo he pensado y llegue a la conclusión de que, si quieres, podrías acompañarme. No te preocupes por los gastos ni por la residencia, me hare responsable de todas esas cosas, inclusive te ayudare a conseguir una universidad que acepte equivalencia de otro país. Podríamos ser solo tú y yo, dos pequeños aventureros en este basto mundo. Esto me llevo a otra conclusión y quisiera que al momento de terminar de leer la carta me mires a los ojos para darme tu sincera respuesta. Velt, te casar…”


Una lágrima se resbala por mi mejilla cayendo en el anillo de zafiro, este emite un pequeño resplandor seguido de un sonido familiar que me dice “estoy aquí”. Tomo en manos el anillo apretándolo en mi puño y llevándolo a mi pecho. Las lágrimas bajan lentamente hasta golpear el suelo, lo único que queda de él es este anillo, toda su esencia condensada en esta pequeña capsula azul.


Me seco las lágrimas decidido a acabar con esto de una vez por todas, el ya no está aquí para detenerme. Vuelvo a la cocina deslizando mi mano por el mesón recordando cada cosa que hicimos aquí, entendía cada vez más la palabra “efímero”. Mi mano choca con un cuchillo bien afilado. Al tener la mano en el mango escucho los pasos de alguien a mi espalda. Volteo rápido y veo a alguien empuñando una navaja. Se mueve a velocidad ya lo suficientemente cerca de mí para hacerme daño, estira su brazo para clavarme la navaja.


—¡Detente!