Única Parte.
JiMin caminaba con sus puños apretados mirando hacía el suelo, sus sollozos resonaban en el eco de la noche mientras era cobijado por la luna que alumbraba de manera brillante y etérea en el cielo.
Nuevamente estaba huyendo.
—JiMin, por favor —la voz del hombre que corría tras él hizo que JiMin acelerara sus pasos —. Joder, JiMin, hablemos.
—No puedo —murmuró.
No estaba seguro de que su voz hubiese llegado hasta el hombre pero era lo de menos, sólo quería desaparecer.
¿Por qué le sucedía esto a él?
Finalmente el hombre lo alcanzó tomándolo del brazo obligándole a detener su paso y enfrentarle. JiMin no podía verlo a la cara por lo que se mantuvo firme con su cabeza en dirección al suelo, los temblores en su cuerpo sólo eran una pequeña demostración de la sacudida sentimental que estaba sufriendo en esos instantes.
Estaba tan destrozado.
—No lo entiendo, ¿qué ha sucedido? Todo iba de maravilla —comentó el hombre, JiMin mordió su labio inferior sintiéndose terrible por la confusión evidente que la voz del tipo demostraba —. Pensé que nos estábamos entendiendo, JiMin.
—No eres tú el problema, Taehyung, de verdad que no —susurró, el nudo en su garganta le impedía hablar con normalidad, le era imposible hallar su voz —. Yo... No puedo, simplemente no estoy en esto.
—¿Quieres decir que estos meses no han sido nada para ti? ¿De verdad mi esfuerzo por conocerte y progresar contigo no han dado frutos? —interrogó claramente ofuscado —. Porque eso es una total mierda, JiMin, a mi de verdad me gustas.
JiMin se animó a levantar la mirada, el hombre era hermoso, de piel trigueña, mandíbula fuerte, sonrisa cuadrada de infarto, ojos pequeños pero preciosos que brillaban ahora en sentimientos contrariados, nariz redonda, labios finos y cabellos castaños. Era más alto que su propio metro sententa y tres, acuerpado, dando la pinta de ser un famoso modelo.
Pero no es él...
Aquella voz en su cabeza le hizo torcer el gesto.
—También me gustas, Taehyung, créeme que estos cuatro meses han sido asombrosos, pero no puedo, tú... simplemente no mereces esto.
El hombre le miró en silencio por unos minutos, estudiando su rostro hasta que soltó un suspiro agotado soltando su brazo que todavía había permanecido bajo su mano.
—¿Esto es por alguien más? ¿Acaso no haz superado un ex tuyo? —JiMin apretó los labios.
—No es mi ex —respondió apartando la mirada del castaño —. Es complicado, de verdad lo siento, pero no puedo seguir engañándome y engañándote; eres increíble Taehyung pero no soy merecedor de tus esfuerzos.
—Yo creo que lo eres, Min —el hombre le sonrió cuándo sus miradas volvieron a cruzarse —. Eres un chico precioso con una personalidad increíble, puedo decirte con sinceridad que lo noté desde la primera vez que salimos —JiMin abrió sus ojos amplios, Taehyung adoptó una pose que parecía avergonzada encogiendo los hombros mientras guardaba sus manos dentro de los bolsillos delanteros de su pantalón —. Pareces tener una nube negra sobre tu cabeza en ocasiones.
—¿Es así? —tragó saliva con aspereza —. Me lo han dicho cientos de veces, pero he sido incapaz de notarlo.
—Éste tipo... —JiMin le prestó atención —. ¿Realmente no es un ex tuyo?
JiMin rió entre dientes, una risa hueca y carente de gracia, negó con la cabeza sintiéndose ridículo.
—No —suspiró —. No lo es —rodeó su propio cuerpo con sus brazos tratando de darse calor a sí mismo —. Te dije, es complicado.
—Pero todavía piensas en él —chasqueó la lengua cuándo JiMin no respondió —. Y a pesar de que llevamos cuatro meses saliendo y estuve a punto de pedirte que lleváramos nuestra relación al siguiente nivel, definitivamente no lo haz olvidado, ¿no quieres acaso sacarlo de tu mente?
—¡Por supuesto que quiero! —gimió molesto en su dirección, Taehyung sonrió irónico —. De verdad lo que más quisiera es olvidarlo Taehyung, pero no puedo.
—¿Por qué no?
JiMin abrió la boca a punto de responder, una figura tras Taehyung bastante conocida le hizo cerrar la boca parpadeando varias veces para cerciorarse de que no estaba imaginando cosas.
Debía ser una jodida broma.
—¿Minnie? —Taehyung giró su cuerpo para ver al reciente llegado —. Te llamé pero no respondiste —reprochó ignorando olímpicamente la presencia del castaño —. ¿Dónde estabas?
—Kook... —susurró.
Taehyung estudió el panorama con ojo crítico, ¿Kook? ¿Acaso ese era el hombre que JiMin no podía olvidar? Analizándolo con la mirada se dio cuenta lo atractivo que era.
Tenía el cabello largo y negro cayendo en ondas sobre su rostro enmarcándolo de ese modo, mandíbula marcada y fuertemente apretada, parecía enojado, con sus cejas oscuras fruncidas a profundidad. Ojos negros profundos y grandes, su nariz era prominente pero encajaba perfectamente en sus facciones acompañadas de unos labios finos y delgados. Era más alto que él y mucho más musculoso.
—¿Dónde estabas, Minnie? —volvió a preguntar ladeando la cabeza.
—Yo... —JiMin tragó saliva nuevamente, parecía afectado por la presencia de aquel tipo —. Estaba en una cena.
El tal Kook estrechó sus ojos, su lengua empujó con malestar su mejilla para posar por fin su mirada sobre Taehyung, inevitablemente se tensó al ver el odio en esos ojos oscuros, lo recorrió con una mirada prepotente y altanera alzando el mentón de manera orgullosa sonriendo divertido. Taehyung frunció el ceño por aquellos gestos.
—¿Con él? —preguntó con evidente sorna señalando con su mentón en dirección al castaño —. ¿Quieres olvidarme con un tipo cómo él? Ambos sabemos que no es tu estilo.
—Cállate —gruñó JiMin, sus puños estaban presionados a los lados de su cuerpo con fuerza, levantó la mirada en dirección al pelinegro —. Eso no es de tu puta incumbencia.
El pelinegro se rió.— Tú siempre serás mi incumbencia, amor, pero está bien, puedes jugar un rato más si es lo que quieres —se giró en dirección a Taehyung quién estaba demasiado aturdido para decir algo en defensa propia —. No es personal amigo, pero JiMin es mío.
—¡No digas esa clase de cosas, Jungkook!
Jungkook.
Ese era el nombre del tipo.
—Min, te llevaré a tu casa —murmuró con voz plana Taehyung, el más bajo retiró su mirada del pelinegro, se habían sumido en una guerra de miradas —. Podemos hablar del tema después.
—Taehyung, cómo lo siento, de verdad... —murmuró dando ademán de acercarse, Jungkook lo tomó por el codo llamando la atención de JiMin —. Suéltame, Kook.
—No, bonito, tú no vas con él a ningún lado —JiMin le miró fijamente apretando la mandíbula —. Anda, dime lo contrario, sé que no quieres.
—De verdad cállate —musitó, su labio inferior tembló con impotencia —. Eres un grano en el culo.
—Yo también te amo, mi amor.
—De acuerdo, no puedo con esto, escríbeme si es que quieres hablarlo JiMin —Taehyung bufó incrédulo sacudiendo la cabeza —. Es obvio que tienes una mierda complicada y si, tienes razón, definitivamente no merezco esto.
—Uy que pena —Jungkook sonrió, soltó el agarre que ejercía en el brazo de JiMin —. Mi moto está a una calle de aquí, te espero en la esquina, Minnie.
—Eres un bastardo hijo de puta —masculló.
Jungkook lo tomó del cuello acercando sus rostros bajo la atenta mirada de Taehyung, el castaño apretó la mandíbula al ver que JiMin no hacía esfuerzo alguno para soltarse.
—Lo soy, pero aún así sabes perfectamente que me perteneces sólo a mi Minnie, sólo mío —beso de manera casta sus labios soltándolo para alejarse comenzando a regresar sobre sus pasos —. No tardes.
Ambos observaron al pelinegro caminar hasta la esquina de la calle sacando una cajetilla de cigarrillos, se quedó allí fumando tan tranquilamente sin tomar en cuenta la situación que había dejado caer sobre los dos hombres.
Taehyung regresó su mirada a JiMin viéndolo observar con fijeza al pelinegro, sonrió sin gracia alguna.
—Vaya mierda, ¿no es así? —JiMin apartó su mirada de Jungkook para llevarla hacía el castaño, sus ojos estaban inundados en lágrimas —. Pudiste ser honesto conmigo desde el comienzo cuándo te pregunté si estabas con alguien.
—No estamos juntos —murmuró peinando sus cabellos rubios hacía atrás, se veía agotado, cansado, destrozado —. Es...
—Complicado, si, ya lo dijiste —interrumpió Taehyung de manera mordaz —. Todavía puedo llevarte a casa, JiMin, a menos que quieras ir con él.
JiMin lo miró fijamente deslizando su mirada hacía Jungkook, Taehyung suspiró un bufido.
—De acuerdo, tomaré eso cómo una respuesta —pasó por el lado del rubio comenzando a alejarse —. Puedes escribirme si es que quieres hablar, JiMin, pero definitivamente no estás para una relación o algo más.
—Taehyung... —susurró.
Pero el castaño ya se había alejado lo suficiente para no escuchar su llamado. JiMin se quedó allí de pie por unos minutos mirando la silueta de Taehyung desaparecer en la penumbra de la noche, debería seguirlo, debería dejar botado a Jungkook y tomar la oportunidad que tenía, una oportunidad positiva y buena, alguien que realmente pensaba en él, pero no lo hizo.
Giró sobre sus pies caminando con completo desgano hacía Jungkook quién lo esperaba de brazos cruzados. Al llegar a él Jungkook lo tomó del brazo acercándolo a su propio cuerpo en un abrazo reconfortante, JiMin lloró.
¿Cómo podía sentir consuelo en los mismos brazos que lo rompían?
No estaba seguro de ello, pero el sentimiento era terriblemente doloroso.
—¿Por qué me haces esto? —murmuró rodeando la cintura del más alto, sentía que se iba a derrumbar en cualquier instante —. ¿Por qué no me dejas olvidarte?
—No puedo hacer eso, amor, te lo he dicho, eres mío —murmuró del mismo modo Jungkook —. Me perteneces únicamente a mi.
—No es justo, Kook —JiMin se alejó unos centímetros para verlo a los ojos, Jungkook tenía una mueca inexpresiva en su rostro —. No es justo que tengas este control sobre mi, no es justo que me uses de este modo, que te burles de mis sentimientos, no es justo que no estés conmigo pero tampoco me dejes estar con nadie más, esto no es justo —sollozó.
Jungkook soltó un suspiro pesado atrayéndolo una vez más a su pecho dejando que el amor de su vida llorase con gusto, necesitaba hacerlo.
—El amor es una perra, Minnie, hay muchas cosas en la vida que no son justas —susurró peinando sus cabellos rubios con delicadeza —. Yo no te uso, bien sabes que te amo.
—No, no lo sé —se quejó separándose de su pecho empujándolo para poner distancia en sus cuerpos —. No me sirve de nada que me lo digas si no eres capaz de demostrármelo.
—No vamos a tener esa conversación de nuevo —gruñó entre dientes Jungkook tomando la mano más pequeña entre la suya —. Andando, te llevo a casa.
—Eres un imbécil.
—Lo sé, pero soy tu imbécil, no olvides eso amor.
—Así qué, ya no estás saliendo con Taehyung —la voz de su amigo le hizo levantar la mirada en su dirección, Yoongi señaló tras él con un movimiento de cabeza, JiMin llevó su mirada hasta el sitio señalado viendo al castaño reír con sus amigos, cuándo sus miradas se cruzaron JiMin la apartó inmediatamente regresando a mirar a su amigo —. Es una pena, se ve un tipo genial.
—Puedes invitarlo a salir si quieres, Gigi, a mi no me molesta —Yoongi lo miró en silencio —. Lo digo enserio.
—Sé que lo dices enserio, idiota, pero no es por eso que te miro de este modo —Yoongi suspiró —. ¿Es Jungkook otra vez?
JiMin apartó la mirada incapaz de responder, escuchó el bufido del mayor haciéndole morder su labio inferior sintiéndose culpable.
—Mimi...
—No lo digas, ya lo sé —murmuró cerrando sus ojos para evitar la mirada de decepción de su amigo —. Créeme que ya lo sé.
—Entonces, ¿por qué sigues cayendo en eso una y otra vez?
—No busco volver a él, Gigi, sabes perfectamente que puedo vivir sin buscarlo, sin hablarle, sin verlo, sin escucharlo, sin tenerlo en mi vida —musitó, parpadeó un par de veces queriendo alejar las lágrimas de sus ojos —. ¿Crees que no sé el mal que me hace? Soy consciente de ello, pero por una mierda que no puedo alejarme cuándo vuelve a buscarme.
—Dime por favor que no pasaron la noche juntos —JiMin no respondió —. Joder, Mimi, odio al imbécil.
—Yo también quisiera odiarlo.
Yoongi llevó su mano hasta él entrelazando sus dedos, JiMin lo miró regalándole una sonrisa agotada.
—Taehyung viene para acá —susurró, soltó su mano prestando atención a su comida sobre la mesa.
—JiMin —el rubio giró la cabeza para encontrarse con la mirada de Taehyung, el castaño parecía incómodo de pie frente a él —. Hola.
—Hola, Taehyung, ¿cómo estás? —sonrió lo mejor que pudo, Taehyung hizo una mueca peinando sus cabellos castaños hacía atrás.
—Bien, todo genial, ¿qué hay de ti?
No hablaban desde hace tres noches cuándo Jungkook irrumpió en su conversación en medio de la calle, JiMin había tenido deseos de escribirle, sin embargo, Jungkook había pasado todo el fin de semana metido en su apartamento acaparando su atención evitando su objetivo. Al final, se había sentido lo suficientemente avergonzado para desistir de la idea.
—Estoy bien —murmuró, miró hacía Yoongi —. Uh, creo que no te he presentado a Gigi, aunque seguramente lo distingues.
Taehyung llevó su mirada al de cabellos negros asintiendo con una suave sonrisa. Yoongi levantó la mirada para chocarla con el castaño sonriendo tímidamente.
—Lo he visto, tenemos música juntos, ¿no es así?
—Si, Min Yoongi, un gusto —Yoongi levantó su mano en dirección al castaño.
—Kim Taehyung, el gusto es mío —cuándo sus manos se estrecharon sus miradas se mantuvieron fijas en el otro, JiMin sonrió por ello, Taehyung carraspeó soltando la mano del hombre lentamente —. Yo, um, quería hablar contigo.
—Oh, si, claro —se levantó de su lugar —. Vuelvo en unos minutos, Gigi.
—Aquí estaré, Mimi.
Ambos hombres se alejaron de la mesa yendo hacía la zona verde buscando un espacio solitario. Cuándo lo hallaron se quedaron en silencio frente a frente. JiMin era incapaz de mirar al castaño a los ojos mientras Taehyung lo estudiaba con la mirada.
—No escribiste —fue lo que dijo el castaño después de que el silencio se prolongara de manera incómoda —. Aunque puedo imaginar el porqué.
—Lo siento, en verdad, Kook se quedó en mi apartamento el fin de semana y... —apretó sus labios en una fina línea, suspiró levantando su mirada —. Sentí que era mejor no hacerlo, creo que, era inoportuno de mi parte.
Taehyung hizo una mueca asintiendo.— Si, probablemente si, no creo que ese tipo te hubiese dejado coger el teléfono.
—No realmente —admitió avergonzado —. Lo lamento.
—Está bien, JiMin, parece que realmente es algo complicado —JiMin sonrió sin gracia —. Podemos ser amigos todavía, ¿verdad?
—Si, claro que si, si no te molesta —Taehyung le sonrió ampliamente negando con la cabeza —. Enserio lo siento, Taehyung.
—Hombre no pasa nada —Taehyung hizo un gesto con la mano restándole importancia —. Estábamos saliendo, fue increíble, la pasé muy bien contigo en cada momento que tuvimos así qué, cero rencores, lo prometo.
—Eso me alivia —suspiró, sus manos jugaron entre sí con indecisión —. Parece que mi amigo te llamó la atención.
Taehyung se sonrojó riendo con vergüenza mientras peinaba los cabellos de su nuca, mordió su labio inferior tímido.
—Uh, si, es lindo.
—Puedes hablarle sin miedo, Taehyung, a mi realmente no me importa.
Taehyung asintió.— Gracias JiMin, pero creo que me lo tomaré con calma, digo, acabamos de romper aunque no éramos nada oficialmente.
JiMin rió.
—Si, tienes razón, lo siento, no estoy tratando de empujarte a él ni mucho menos.
—No, está bien —Taehyung suspiró —. ¿Puedo...?
JiMin lo miró, asintió lentamente dejándose rodear por los brazos del más alto, se quedaron allí en silencio por unos minutos. JiMin cerró los ojos sintiendo un enorme vacío en su pecho al no sentirse reconfortado de la manera que esperaba, no era en lo absoluto cómo debería ser.
No eran los brazos de él.
Taehyung suspiró aparentemente consciente de la tensión que comenzaba a crearse en su cuerpo, lo soltó mirándolo al rostro para inclinarse dejando un beso en su comisura.
—Eres asombroso, JiMin, pero deberías intentar arreglar ese pequeño desastre, te estás opacando mucho por su culpa.
—Gracias... Por el consejo.
Taehyung asintió alejándose por completo de su cuerpo, comenzó a caminar dejando a JiMin allí con sus pensamientos y su corazón destrozado. Tomó un par de respiraciones profundas para regresar a la cafetería en busca de su amigo. Yoongi seguía en el mismo lugar mirando con aburrimiento el alrededor, se acercó compartiendo una pequeña sonrisa con Taehyung cuándo pasó cerca a su mesa.
—¿Y bien? —preguntó Yoongi en cuánto lo tuvo sentado frente a él —. ¿Qué sucedió?
—Terminamos por completo —murmuró mirando la bandeja frente a él, hizo una mueca empujándola a un lado —. Pero, dijo que le pareces lindo.
—Joder Mimi, eres increíble —gruñó haciendo reír a JiMin —. Es muy pronto, idiota.
—Eso dijo él, pero enserio, a mi no me importa, así que no se detengan por mi, y lo digo sinceramente.
—Lo sé —Yoongi suspiró —. Andando, tenemos clase.
JiMin estaba esperando su orden de café a un lado de la barra mirando desinteresadamente la madera bajo su mano dibujando patrones imaginarios sobre ella. La cafetería estaba llena a esa hora del día pero JiMin no había podido pasar en la mañana por su café diario por lo qué, había decidido que al salir de clases iría.
—Aquí tienes —un vaso fue puesto frente a sus manos, levantó la mirada viendo unos resplandecientes ojos verdes, el chico le guiñó un ojo —. Deberías sonreír, eres muy bonito para verte tan triste.
JiMin se sonrojó tomando el vaso sonriendo tímidamente al barista.
—Gracias —musitó.
Giró su cuerpo para salir de allí chocando con un pecho fornido derramando su café sobre sus ropas, gimió con malestar levantando la mirada a punto de insultar a la persona cuándo su mirada se encontró con esos profundos ojos negros, se congeló en su lugar olvidando lo que iba a decir.
—Minnie —murmuró Jungkook con voz ronca —. ¿No sueles venir en las mañanas?
—Uh... —tartamudeó queriendo decir algo.
—¿Quién es él, Kookie?
JiMin parpadeó un par de veces mirando a la chica que tenía su brazo enredado en el del pelinegro, apartó la mirada inmediatamente sintiéndose estúpido, su corazón se quebró con dolor.
—Nadie —respondió JiMin en voz baja —. No soy nadie.
—Minnie...
JiMin rodeó a la pareja ignorando la voz del barista que lo llamaba, salió de la cafetería a paso rápido odiando la intensa sensación que lo sacudía en el pecho exigiéndole llorar desolado y roto.
¿Por qué justamente ese día?
—¡Minnie!
JiMin siguió caminando a paso rápido haciendo caso omiso de las miradas que la gente le daba, del frío que se colaba en su suéter debido a la humedad del café, del dolor en su pecho que hacía que su vista se nublara y su garganta se apretara en un doloroso nudo.
—¡Joder, Kook, bájame idiota! —gritó con rabia cuándo unos conocidos brazos lo alzaron cargándolo cómo un costal de papas —. ¡Jungkook que me bajes!
Golpeó la espalda del mayor, pero Jungkook parecía no sentir sus golpes trotando lejos de allí. Nuevamente las miradas de los transeúntes sobre ellos no importaban.
—No, te estaba llamando y me ignoraste.
—¡Déjame, mierda!
—Escúchame Minnie —Jungkook lo bajó cuándo entró en un callejón encerrándolo entre la pared y su propio cuerpo, JiMin intentó golpearlo, sin embargo, Jungkook tomó sus manos poniéndolas sobre su cabeza con rudeza, JiMin se quejó —. Minnie, cálmate amor.
—¡No me llames así, bastardo! —gritó sintiendo cómo las lágrimas comenzaban a caer sin permiso de sus ojos, sollozó molesto —. No me llames así —murmuró.
—Estás malinterpretando todo, amor —se quejó Jungkook secando sus lágrimas con una mano, era tan fácil para él incapacitarlo —. Es una amiga, Minnie, una amiga.
—¡Me importa una mierda, Jungkook! ¡Déjame ir, ahora! —Jungkook gruñó tomándolo del cuello —. ¡Jung...! ¡Hmmp!
Jungkook unió sus labios en un brusco beso, JiMin mordió su labio inferior con rabia hasta reventarlo sintiendo el sabor a hierro en su lengua, ambos gimieron ante la sensación, JiMin inevitablemente comenzó a sentirse maleable por los besos compartidos.
Odiaba lo mucho que Jungkook podía afectarlo.
—Eso es —susurró sobre sus labios dejando castos besos —. Cálmate amor.
—Que no me llames así —musitó aturdido —. Vete con tu puta amiga y déjame en paz.
—Joder, Minnie, no es nada mío, no me la cojo o algo por el estilo —se quejó alejándose para mirarlo a los ojos —. Es la novia de Seok, me dice Kookie por culpa de Seok, sólo la estaba acompañando, estoy con ellos.
—No me importa —susurró tratando de apartar su mirada del mayor, gimió cuándo Jungkook apretó el agarre sobre su cuello —. Kook...
—Si te importa y te estoy explicando, así que deja de armarte películas tontas en esa preciosa cabecita tuya —Jungkook sonrió besándolo nuevamente, cómo siempre JiMin correspondió —. Te amo sólo a ti, Minnie.
—Eso no es cierto, tú no amas a nadie que no seas tú, prepotente hijo de puta —mordió con rabia en su dirección.
—Mmh —Jungkook acarició con la punta de su nariz su mejilla repartiendo suaves besos bajando en dirección a su cuello, JiMin suspiró de gusto ante el acto —. Puede ser, pero también te amo a ti, amor.
—Odio que me llames así —susurró entre un gemido —. Te odio, imbécil.
—Sabes tan bien cómo yo que eso es mentira, me amas Minnie —mordió su manzana de adán sacándole un quejido cuando retiró la mano del cuello del rubio —. Me amas tanto cómo te amo yo.
—Lo sé —susurró con voz rota —. ¿Qué haces aquí?
—Te dije, estoy con Seok y Yongsun, Nam me va a tatuar hoy, primero estaba tatuando a Seok así que fuimos por café con Yongsun —explicó siguiendo con sus besos y pequeñas mordidas —. ¿Quieres acompañarnos?
—No debería...
—No pregunté eso —murmuró soltando las manos de JiMin —. Ven conmigo, amor, quiero que veas lo que voy a tatuarme.
JiMin asintió aturdido, Jungkook sonrió entrelazando sus manos para salir del callejón. Los llevó por la calle hacía el estudio de tatuajes de Namjoon, la chica de antes estaba allí sentada sobre las piernas de Seokjin mientras Namjoon limpiaba la zona tatuada a punto de cubrirla con vinipel.
Los tres giraron en su dirección cuándo sintieron la presencia del pelinegro, JiMin miró hacía el suelo avergonzado.
—Oh, JiMin, hace tiempo no te veía, hombre —el primero en saludar fue Namjoon con una gran sonrisa de hoyuelos en su dirección —. Hobi a preguntado por ti un par de veces.
—Si, lo siento hyung, he estado ocupado con la universidad —musitó incómodo apretando su mano entrelazada con Jungkook —. Pero puedes decirle que iré a visitarlo pronto.
—Iremos —aclaró Jungkook, JiMin le miró —. No me mires así amor, yo voy dónde vayas.
—Diablos JiMin, pensé que la tierra te había tragado —esa fue la voz de Seokjin, su mirada se dirigió al mayor —. Mira, hasta tengo novia y ni habías hecho acto de presencia.
JiMin sonrió avergonzado.— Si, lo siento hyung.
—Así que él es el famoso JiMin —Yongsun le regaló una amplia sonrisa —. Lo siento si los hice discutir, Kookie mencionó que esa es tu cafetería favorita pero no esperábamos encontrarte allí, juro que fue una confusión.
—Si, lo siento —susurró inaudible JiMin, no tenía idea de cuántas disculpas había soltado en esos minutos de conversación, estaba definitivamente avergonzado —. Un gusto, noona —ella mantuvo su sonrisa aún en su dirección.
Los dos mayores fruncieron el ceño confundidos.
—Te he dicho que dejes de agarrarme el brazo cuándo vamos caminando en la calle Yongsun, mira lo que provocas con tus niñerías —gruñó Jungkook en su dirección halando de la mano a JiMin para acercarse.
La mujer boqueó ofendida.— Disculpa mi ansiedad social por las multitudes idiota insoportable.
—No te disculpo, estúpida.
—¿Qué diablos pasó? —preguntó Seokjin manteniendo su mueca confundida.
—Minnie pensó que estaba saliendo con tu novia porque la vio agarrada cómo una garrapata a mi brazo, tuve que perseguirlo para explicarle el malentendido —comentó con voz plana Jungkook, JiMin permaneció en silencio sintiéndose ridículo —. ¿Pediste el café extra que te dije?
—¿Eh? Ah, si —señaló el buro a un lado de ellos —. Café amargo con dos shots de vainilla sin azúcar.
JiMin miró hacía Jungkook con sorpresa, Jungkook sonrió divertido inclinándose para besar su comisura.
—Por supuesto que sé cuál es tu café favorito, amor, te he visto cientos de veces pedirlo y prepararlo de ese modo.
—Hijo de puta, a nosotros nos conoces desde que estamos en pañales y osaste a preguntarnos qué queríamos —se quejó Namjoon en su dirección.
—¿Acaso eres Park JiMin?
—Obvio no.
—Entonces cállate y dime si ya terminaron con Seok —Namjoon rodó los ojos asintiendo —. Bien, quiero que Minnie vea mi tatuaje.
—Oh —Seokjin sonrió burlón bajándose de la camilla con Yongsun en sus brazos —. Cierto, éste tatuaje es por JiMin, ¿no es así?
JiMin miró aturdido hacía Jungkook, el pelinegro se encogió de hombros.
—Puede ser —sonrió divertido —. Anda Nam, alista la camilla, ven amor, mira mi diseño.
Haló nuevamente a JiMin de la mano para acercarse al escritorio de Namjoon mientras éste cambiaba el vinipel de la camilla, botaba los utencilios usados y sacaba unos nuevos. JiMin tomó la hoja que Jungkook le extendía con su mano libre, observó el dibujo en silencio.
—Yo soy el sol y tú eres la luna, así que agregaré esto a mi manga —levantó su brazo mostrando los innumerables tatuajes que se extendían a lo largo de el —. No es el único tatuaje que tengo en referencia tuya, pero eso ya lo sabes.
—¿Por qué otro? —susurró con un nudo en la garganta.
—Vi el de tu espalda la semana pasada que me quedé contigo —murmuró acercándolo a su costado —. Sé muy bien que es por mi, Minnie, te conozco perfectamente.
—Kook... —parpadeó un par de veces evitando que sus ojos desbordaran lágrimas de nuevo —. Eres un egocéntrico de mierda.
Jungkook rió.— Lo soy, pero sé que tengo razón.
—Ya tenemos otros tatuajes juntos —susurró tímido.
Era estúpido tatuarse con una pareja, era aún más estúpido tatuarse con alguien que nunca ha sido nada tuyo y sin embargo, JiMin compartía varios tatuajes simbólicos muy significativos con el pelinegro.
—Lo sé, eso qué importa, Minnie, me gusta tener tu recuerdo en mi piel —murmuró besando su sien —. Recuerda que, tú siempre serás mío.
JiMin inevitablemente sonrió.
Sabía que luchar con ese sentimiento era absurdo, sabía que su situación con Jungkook era complicada, que ellos mismos no se comprendían del todo. Jungkook era un veneno sumamente tóxico para él, su relación era jodidamente difícil, no sabían estar juntos pero tampoco sabían estar separados.
JiMin había tenido suficiente tratando de alejarse del mayor, había tenido suficiente tratando de reemplazar el inmenso amor que sentía por el pelinegro saliendo con otras personas porque sin importar lo que intentara hacer también sabía muy bien que Jungkook era el único hombre que podía amar, era el único dueño de sus besos, de su cuerpo, de su alma y sobretodo de su corazón. No había persona en el planeta que pudiera borrar la huella enorme que Jungkook había dejado en él, era imposible tratar de opacar a alguien que constantemente le recordaba que existía.
Jungkook no iba a dejar que JiMin lo olvidara, estaba allí para hacerle saber una y otra vez que el rubio era sólo de él. Se pertenecían mutuamente y eso nadie lo cambiaría.
—Eres un idiota —dijo girando a verlo, Jungkook sonrió.
—Pero soy tu idiota, siempre seré tuyo, Minnie —soltando su mano lo tomó de la nuca obligándolo a inclinar la cabeza hacía atrás —. No importa qué tanto te esfuerces en tratar de borrarme, estoy grabado incluso con tinta en tu bonita piel.
—Ya no intentaré eso —susurró manteniendo su mirada fija en la oscura del mayor —. Es ridículo.
—Que bueno que lo sepas amor, me perteneces únicamente a mi —Jungkook le beso con fuerza haciendo gemir a JiMin —. Así cómo yo te pertenezco únicamente a ti.
—Te amo, Kook.
—Lo sé —susurró sobre sus labios —. Te amo más, amor.
JiMin ya no iba a luchar contra el sentimiento, estaba agotado, ¿para qué? Si de todos modos, Jungkook no le permitiría olvidarlo, podría dolerle no estar juntos pero le dolía más pensar en no tener al pelinegro con él. De algún modo bizarro funcionaban de esa manera, sabiendo que se pertenecían mutuamente y que no podrían aunque quisieran entregarse a alguien más.
Así eran las cosas malditas del amor.