Dream a little dream of me 𐑺 traducción

Summary

Animado a dejar su pasado atrás y traer una nueva perspectiva de infancia a sus cachorritos, Harry Styles, un omega dulce y decidido, va en busca de su felicidad a un tranquilo pueblo en Carolina del Norte. Encontrando aventuras en la casa de al lado, albergando a su nuevo vecino, un alfa ex policía retirado y algo malhumorado. 𓈈 𓂃 🦔 🧺 𓃉 ° . traducción al español : obra original de hrrypoems ‹3

Genre
Romance/Other
Author
౨ৎ
Status
Ongoing
Chapters
14
Rating
n/a
Age Rating
18+

♡ ; prólogo

𓈈 𓂃 🦔🧺 𓃉 ° .


Tenía algo que ver con la forma en que habían ido sus conversaciones a lo largo de los años; la manera en que lo trataba, podría tener algo que ver con la forma en que sus toques dejaron de ser suaves y pasaron a ser firmes, ásperos, rudos. También podrían haber sido las palabras usadas de manera desagradable o la torpeza con que lo trataba, pero definitivamente, había sido suficiente cuando Harry dejó de ser el blanco de dichos tratos y sus cachorros pasaron a serlo.


Su vida nunca fue algo que pudiera definir como extremadamente buena o demasiado aventurera, pero estaba bien con eso. Te acostumbrarías a estar bien si nacieras en un pequeño pueblo donde desde el amanecer hasta el atardecer tus pasos serían los mismos. Donde las novedades eran raras y la ropa demasiado colorida en alguien se convertía en la comidilla de la ciudad durante una semana.


Harry siempre se contentó con vivir con lo básico, lo llamaba comodidad. Nada era lo suficientemente bueno como para sacarlo de allí, y así fue como siguió a través de los años. Sin embargo, no estaba en sus planes juntar el poco dinero que tenía con el resto de dignidad y coraje que le quedaba, tomar a sus hijos y partir hacia un pequeño pueblo de Carolina del Norte donde 10.000 habitantes fácilmente podrían llenarlo.


Podría haber sido una decisión precipitada de su parte. Pero, ¿qué podía hacer cuando la seguridad de sus pequeños estaba en juego si no los llevaba lejos del caos? Y eso es lo que estaba haciendo ahora mismo.


El asiento junto a la ventana estaba ocupado por un pequeño ser de cuerpo delgado y esbelto, los mechones rubios estaban esparcidos sobre el incómodo tapizado donde reposaba su cabeza. Las largas pestañas revoloteaban contra sus mejillas sonrosadas y su respiración era tranquila y suave, distante de todo. Eso era bueno.


En el asiento de al lado, Harry sostenía protectoramente a la pequeña criatura en sus brazos, quien también roncaba pacíficamente. La delicada nariz presionando su glándula de olor, Harry podía sentir la respiración ligera golpeando suavemente su cuello, calmándolo. Así él también podía respirar tranquilo sabiendo que se llevaba lejos de todo a lo más importante que tenía, y nada más lo asustaba.


꒰♡꒱


Su sueño fue interrumpido por el suave toque del sol que apenas empezaba a salir e invadía suavemente las ventanas del autobús en el que se encontraban. Tan pronto como abrió los ojos por completo, respiró aliviado al sentir aún el suave toque de la pequeña mano en su cuello. Ellos están aquí. Están bien. Se calmó a sí mismo cuando la idea de no tenerlos allí lo atacó con rapidez. Estaba acostumbrado a hacer eso, a calmarse a sí mismo; cualquier otra persona también lo estaría si no tuviera a nadie más para hacerlo.


Harry negó con la cabeza mientras comenzaba a pensar en los eventos que lo habían llevado allí, eran destellos aterradores que lo hacían temblar. Se sentía malhumorado, inerte de buenos pensamientos y atrapado a algo que lo perseguía y aterrorizaba como una fuerza invisible que lo arrastraba hacia una nube oscura de malos recuerdos, malos hasta el punto en que podía sentir que su piel ardía al recordar que dicho ser lo había tocado algún día.


—¿Mami?— fue sacado de sus pensamientos por la voz somnolienta de Noah que acababa de despertar —¿Ya llegamos?— preguntó en voz baja, casi como un susurro. Un hecho sobre Noah era que casi nunca hablaba, no mucho desde que tenía cinco años, ahora tenía siete. Harry había intentado de todo para que su hijo fuera más comunicativo, tal vez un tiempo lejos de su padre le haría bien, Styles pensó.


—Creo que sí, cachorro— le dirigió una suave sonrisa a su hijo. Ya podían ver por la ventana del autobús los barcos del puerto pasando como una mancha y justo enfrente ya se podía ver el muelle donde finalmente sería su última parada. Southport está ubicado en la costa sureste de Carolina del Norte, un lugar pequeño y pintoresco, sin embargo encantador y lleno de hermosos paisajes. Era un lugar tranquilo y familiar, sus habitantes parecían acogedores, Harry rezaba para que lo fueran —Hey cariño, despierta— meció a la pequeña bebé de tres años en su regazo, pronto viendo los enormes ojitos azules abrirse poco a poco y a Ellie despertarse por completo.


El autobús no tardó mucho en detenerse y los pasajeros iban bajando poco a poco. Harry entrelazó las piernitas de Ellie alrededor de su cintura firmemente, puso una mochila en cada hombro y tomó la maleta mediana poco después —Noah, sostén mi camisa, ¿de acuerdo?— el niño asintió —No te alejes de mí.


El omega rodó sus ojos por el lugar justo después de bajarse del autobús, respiró hondo al sentir el olor a pescado —no tan fuerte— que venía de allí. Southport era una pequeña isla donde el río Cape Fear se encuentra con el Océano Atlántico, la pesca allí era algo común. A su frente se podían ver numerosas tiendas de conveniencia ya que la parada de autobús estaba allí, tendrían que caminar un poco.


Styles caminó hacia la más cercana de las tiendas con sus hijos aún pegados a él. La pequeña campana sobre la puerta sonó y pronto una beta de sonrisa amistosa apareció entre los estantes —¿En qué puedo ayudar?— preguntó pasando detrás del mostrador, sin dejar de sonreirle amablemente a Harry y sus hijos.


—Hola, ¿puede decirme dónde hay un hotel cerca de aquí? ¿O tal vez una posada?— preguntó acomodando a Ellie en su regazo y suspirando pesadamente, ella ya comenzaba a pesar y sus pies dolían. La beta los analizó de forma discreta, no era muy común turistas en esa época del año y mucho menos turistas con tantas maletas para el fin de semana.


—Cariño, ¿vienes para quedarte?— Harry asintió, entonces ella continuó: —Aquí cerca hay una posada de una amiga donde tú y tus cachorros pueden pasar la noche. Como me dijiste que viniste para quedarte, te puedo recomendar una casa para alquilar a un muy buen precio.


—¡Oh, eso sería genial!— suspiró aliviado, no sabía si el dinero que tenía sería suficiente para pagar tantas noches en una posada antes de encontrar algún trabajo en la ciudad para estabilizarse, agradeció mentalmente haber conocido a esta beta.


—Solo espera un segundo hasta que llegue mi ayudante y pueda acompañarte a la posada, es una caminata larga para alguien con dos niños. Por cierto, mi nombre es Bárbara— extendió su mano que pronto fue tomada por la de Harry.


—Harry. Y estos son Noah y Ellie— señaló a los niños, Ellie como la niña agradable y amistosa que era, saludó con simpatía a la señora, y Noah simplemente levantó la mano rápidamente.


—¡Son niños hermosos! ¿Ustedes quieren alguna cosa? Deben estar cansados del viaje.


La beta les dio algunos bocadillos y ofreció un lugar para que Harry y los niños se sentaran mientras descansaban del viaje. Bárbara era una mujer bastante comunicativa y hospitalaria en cierto modo, le contó a Harry sobre un conocido que tenía casas en alquiler en un gran barrio, asegurándole al omega que el precio estaba a su alcance. Harry quedó en ver eso al día siguiente. También le preguntó a la beta sobre las vacantes de trabajo para maestros de escuela primaria, ya que esa era su anterior profesión; su dinero no duraría mucho, así que tendría que ir tras él pronto.


Después de eso, el ayudante de Bárbara llegó y ellos finalmente se acurrucarían en algún lugar que tuviera una cama y estuviera calentito. Harry siempre fue el tipo de omega al que le gustaba tener a sus cachorritos cerca en un nido acogedor, reconfortándolos con su dulce aroma a duraznos mientras susurraba palabras tranquilas hasta que sus bebés se durmieran.


Después de un breve viaje en automóvil en el que Ellie no dejaba de parlotear sobre cuántos autos amarillos pasaban por delante de ellos y un Noah somnoliento, finalmente habían llegado a una posada con un ambiente hogareño y bastante acogedor donde fueron recibidos por una amable alfa que pronto les arregló una habitación y les prometió una cena de bienvenida.


Harry no podía estar más aliviado de sentir a su vida reacomodarse poco a poco, ahora tenía un lugar para dormir después de tres días de viaje; un nido improvisado donde pronto descansaría con sus cachorritos muy cerca de él, era más que suficiente.


—¡Mami, Noah no me deja tomar a Tim un momentito!— Ellie señaló a su hermano que estaba jugando con su inseparable osito de peluche y la ignoraba poniendo los ojos en blanco. Ambos sentados debajo del nido recién hecho mientras Harry terminaba de limpiar el pequeño desorden que habían hecho en la cena. Él ahora vestía una camiseta vieja de su antigua universidad, unos shorts de pijama cómodos y su cabello estaba sujeto por una de sus numerosas bandas elásticas que no dejaban su brazo desde que se convirtió en madre y siempre necesitaba "calmar" los rizos de Ellie. Ahora también servían para él.


—Cariño, tú tienes tus propios juguetes, deja a Noah con los suyos, ¿sí?— le dedicó una sonrisa cansada mientras caminaba hacia la cama para unirse a sus pequeños. Observó el momento exacto en que Ellie cruzó sus bracitos y formó un exagerado puchero en su rostro, idéntico al de su madre. La protesta seguiría, Harry lo sabía.


—Pero dijiste que los hermanos comparten. ¡Noah no lo hace!— exclamó haciendo que Harry respirara profundamente y tomara aire para responder de forma coherente. La cuestión era que Noah no solía interactuar mucho con personas fuera de su ciclo de convivencia, ni siquiera lo intentaba. Entonces, cuando consiguió a Tim, su osito de peluche, Harry notó que se había vuelto más comunicativo al menos con ellos y muchas veces el omega lo sorprendía hablando con su osito de peluche, sin embargo, compartirlo estaba fuera de discusión, y Ellie podría ser muy insistente.


—Puedes tomarlo por un rato si quieres, pero me lo devuelves más tarde, ¿de acuerdo?— Noah respondió antes de que Harry pudiera decir algo. El omega sonrió ante la amabilidad del cachorro y sonrió aún más cuando Ellie le agradeció a su hermano con un ligero beso en la mejilla que hizo que Noah se sonrojara.


Esa noche no les costó mucho conciliar el sueño. Después de un rápido juego, Harry les pidió a los niños que fueran a cepillarse los dientes para finalmente poder acostarse. Hubo un pequeño "accidente" en el baño cuando Ellie exprimió demasiado la pasta de dientes en sus pequeñas manos manchando todo el espejo, sin embargo, el problema pronto fue resuelto por su madre, quien solo sonrió y le dijo que los accidentes ocurren; así que después de eso finalmente estaban en su nido mientras Harry les susurraba alguna historia y pronto los tres estaban roncando listos para la llegada de un nuevo día.


꒰♡꒱


Al día siguiente Harry se había despertado temprano, una luz tenue invadía la habitación en la que se estaban hospedando y podía sentir el suave y delicioso aroma del desayuno que era preparado abajo. Miró hacia un lado y sonrió ante la imagen de sus dos pequeños acostados uno al lado del otro con las manos juntas. Se levantó y comenzó a hurgar en las mochilas para dejar listas dos mudas de ropa para que los niños usen ese día, así como una para él. Después de eso comenzó a ordenar las cosas que habían dejado fuera de lugar la noche anterior e inmediatamente el tiempo había pasado para Harry.


—Buenos dias, mami— escuchó la voz somnolienta de Noah resonar en la habitación, haciéndolo girarse hacia él y regalarle una sonrisa amorosa. Noah vestía su pijama azul con estampado de pececitos dorados, estaba sentado en medio de las cobijas mientras miraba a su mami, rascándose el ojito para poder finalmente despertar.


—Buenos días mi amor, ¿cómo dormiste?— Harry le respondió mientras doblaba los pantalones de Ellie usados el día anterior y los guardaba en una de las mochilas.


—Bien. Pero Ellie me pateó en medio de la noche— se quejó, levantándose de la cama con un pequeño saltito, acercándose a Harry. Tan pronto como llegó frente a su madre, sus bracitos se envolvieron alrededor de sus caderas e inmediatamente su pequeña nariz ya estaba frotándose allí. A los cachorros de Harry siempre les encantó abrazarlo por la mañana para sentir su olor, Noah y Ellie apodaron este momento entre ellos como "dosis de mami", donde sentían por primera vez en el día el olor de su madre calmándolos.


Harry rió ante la queja de su cachorro, pero pronto sus manos acariciaron los mechones dorados mientras se inclinaba y depositaba un cálido beso en la frente de su pequeño.


—Si quieres puedes cambiar de lado conmigo, amor— dijo alzando una ceja sabiendo que Noah no se mantendría alejado de Ellie, tenían esta cosa de hermanos pero se adoraban. A pesar de que era el mayor, Noah era el más mimado entre ellos, y en cierto modo, era Ellie quien terminaba cuidándolo. Harry observó a su hijo cruzarse de brazos y fruncir el ceño.


—Mami tontita, Ellie no puede dormir sin mí— dijo levantando la nariz, resoplando como si fuera obvio, solo para que no quedara claro que él era el que no podía dormir sin su hermana. Harry solo soltó una carcajada acariciando la barbilla de su cachorro quien pronto se inclinó hacia su toque.


—Está bien. No hay cambios entonces. ¿Qué te parece si despiertas a tu hermana para desayunar, eh?— pidió girando a Noah hacia la cama y dándole una palmadita, haciéndolo reír.


—Yo no soy la madre aquí— bromeó poniendo las manos en su cintura y mostrando una sonrisa juguetona hacia el mayor. Harry amaba cuando Noah tenía sus días de hablador, al cachorro le encantaba bromear y molestar a mamá.


—Por eso mismo, yo soy la madre y te estoy mandando a ti— bromeó de nuevo haciendo que el cachorrito rodara los ojos, conteniendo la risa y dirigiéndose hacia el nido donde estaba su hermana.


꒰♡꒱


Alrededor de las dos y media de la tarde, Bárbara estaba en la posada para llevar al omega y los cachorros a un barrio tranquilo y familiar de Southport para ver las casas disponibles allí. Ella le había dicho a Harry durante el camino que todo el vecindario era bastante tranquilo y acogedor, al igual que la mayoría de los habitantes allí, también dijo que las casas estaban bien ubicadas y eran armoniosas. No estaban tan cerca de la ciudad pero tampoco estaban lejos de todo.


En cuanto el carro de Bárbara entró al barrio, Harry sonrió observando las casas, todas con fachadas similares: cercas blancas a su alrededor y pequeños jardines frente a sus entradas. Era un típico barrio residencial americano, el sol bañaba el pasto verde frente a las casas y el omega podía visualizarse fácilmente viviendo en una de estas. Podía ver a sus hijos jugando en el patio trasero cubierto de hierba en un caluroso día de verano mientras los observaba a través de la ventana de la cocina y preparaba un postre para la cena.


—¡Ya llegamos! Esta es una de las pocas casas disponibles aquí— Harry fue sacado de sus pensamientos al escuchar la voz de Bárbara que estacionaba el auto frente a una de las casas de allí. Esta era de un tamaño razonable, de dos pisos y un pequeño porche que daba acceso a la puerta principal. Su fachada era blanca y los detalles en las puertas y ventanas eran de color gris. La cerca que la rodeaba, como las otras, era blanca; en la entrada había un pequeño camino de piedras que conectaba la cerca con los pequeños escalones del porche.


—¡Qué linda!— Ellie saltó del auto emocionada cuando el mismo se detuvo. El omega dueño de la propiedad ya los estaba esperando en el porche, sonriendo amablemente cuando Ellie comenzó a abrir la cerca y correr por todo el césped —¡Ven Noah, ven a ver nuestra casa!— llamó a su hermano, quien no tardó en correr hacia ella.


—Bien, ya tenemos la opinión de los niños— Barbara rió mientras caminaban hacia el otro omega.


—Parece que sí. Pero también me encantó la casa, incluso sin mirarla por dentro; el vecindario también se ve genial— Harry respondió sonriendo mientras miraba a su alrededor.


Después de eso, finalmente entraron a la casa junto al propietario. En el piso de abajo estaba el vestíbulo que consistía en un corto pasillo con ventanas a los lados y un encantador aparador que lo adornaba; siguiendo allí, ya se podían ver las escaleras que conducían al segundo piso. Todavía en la planta baja, había una gran sala de estar con un cómodo sofá, un sillón y un mueble con televisión; la cocina cautivó a Harry tan pronto como la vio, no era moderna y eso fue lo que atrajo aún más al omega. Sus paredes así como el resto de sus utensilios y muebles eran blancos con algunos detalles en azul oscuro y un mostrador justo en el centro. También tenía una despensa, un pequeño lavadero y finalmente un espacioso patio trasero que conquistó a los niños.


Finalmente Harry decidió que sí. Esa sería la casa donde junto a sus cachorros, reharía su vida y viviría momentos felices junto a ellos. Harry simplemente no se imaginaba que alguien en la casa de al lado también estaría presente en la mayoría de esos momentos.


𓈈 𓂃 🦔🧺 𓃉 ° .