El Juego Del Rey

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Summary

Una monarquía, una venganza y un amor imposible. •••• ¿Los conoces? Dicen que son una familia peligrosa; llena de secretos y misterios. Evangeline pertenece a una familia de pueblerinos, pero por circunstancias de la vida de terminará socializando con las personas de la realeza, pero ocultan un oscuro secreto. Ella sueña con ser alguien en la vida, pero no le será fácil en la sociedad que vive que discrimina los derechos de la mujer, pero, ¿que pasa si tiene sentimientos encontrados hacia quien menos se lo espera?

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
13+

Capítulo 1

—Este es mi juego —advierte, tomándome más fuerte por las caderas y haciendo que sienta el bulto en su pantalón.


—Bien, juguemos el juego del rey —logro decir con la respiración agitada.


EL JUEGO DEL REY


Afgelith

Era 18 década 7

I


La guerra había empezado, han pasado años desde que los pueblerinos habían vivido esclavizados por los reyes Prescott, sin embargo, ahora están recurriendo a hacer lo mismo que sus antepasados, han comenzado a esclavizar a las personas.


—Tierra llamando a Evangeline —dice Yesenia pasando la palma de su mano frente a mí, vuelvo a la realidad y poso la mirada sobre sus ojos marrones.


—Llegamos —informa Rosally.


Después de que ella estuviera insistiendo por horas, no me atreví a decirle que no, así que al igual que Yesenia, accedí a acompañarla y escabullirnos en el palacio.


El rey Elian vendría a Afgelith, y Rosally no dejaría pasar la oportunidad de verle.


Rosally era una joven que cualquier hombre no dudaría en afirmar que es simplemente bella; tenía ojos tan azules como el cielo y cabello rubio tan brilloso como el oro.


Por otra parte Yesenia también lo era. Con la diferencia de que ella no estaba enamorada de los reyes Prescott.


A pesar de la belleza de Rosally, dudaba mucho que Elian la tomara en cuenta, era bien sabido que el rey Prescott era uno de los más exigentes. Por otra parte estaba su hermano el rey Jeison, él era todo lo contrario a su hermano.


Pero Rosally se aferraba a qué el amor de su vida era Elian, ¿y que podía hacer yo? No podía simplemente hacer que sus sentimientos hacia él cambiarán.


Así que aquí estoy, en un carruaje a punto de hacer algo que tal vez me cueste la vida solo por los sentimientos de Rosally.


Llegamos al palacio, siempre lo veía de lejos, y a decir verdad, era más grande de cerca, era una maravilla arquitectónica. Estaba pintado de amarillo con verde esmeralda y algunos toques de plateado. También estaba repleto de guardias.


—Yo me encargo —asegura Yesenia. Camina segura de si misma y menea las caderas de un lado a otro atrayendo la mirada de algunos guardias mientras otros siguen con la mirada fija al frente.


Yesenia sigue caminado hasta topar con unas rocas y finge caerse, los guardias miran en su dirección y otros corren por ella para ayudarle a levantarse mientras ella grita desesperada.

Rosally me jala del antebrazo antes de que yo lo pueda asimilar y me introduce dentro del palacio por la parte trasera.


Entramos y nos encontramos con un pasillo solitario, seguimos caminando y damos la vuelta en otro pasillo pero enseguida se empieza a llenar de guardias.


Nos giramos al mismo tiempo y sin mirar atrás seguimos caminando, Rosally vuelve a tomar mi brazo y me jala hasta otro pasillo lleno de puertas, corre hasta la puerta más cercana y la abre lo más rápido posible.


—Tenemos que irnos —susurro, aterrada—, en cualquier momento nos van a encontrar. No quiero morir joven —alego.


—Y yo no quiero morir sin conocer al amor de mi vida —murmura.


Volteo alrededor y solo veo un pasillo lleno de puertas. Las pisadas de los guardias se empiezan a escuchar cada vez más lejos y abro la puerta para confirmar que ya no se encuentran en el pasillo.


Volteo a los lados y confirmo que los guardias han salido por la puerta trasera. Abro la puerta totalmente y salgo seguida por Rosally.


Estoy dispuesta a salir del palacio pero Rosally camina en dirección contraria y nos topamos con más pasillos.


La sigo intentando no hacer ruido, apenas damos la vuelta en el pasillo escuchamos voces provenientes de alguna puerta.


—Tenemos que irnos —vuelvo a susurrarle pero hace caso omiso a mi petición y sigue caminando.


Sigue caminado por el pasillo, camino detrás de ella y las voces se intensifican más.


Al fin se detiene en una puerta en donde las voces se escuchan más, acerca la oreja a la puerta y camina hasta otra puerta.


—Las voces vienen de aquí —susurra y señala la puerta.


—Tenemos que irnos —insisto.


—Claro que no —alega.


—Claro que sí —la contradigo.


Toca la puerta y se abre ligeramente dejándonos ver parte de su interior.


Rosally se acerca más para poder ver y yo hago lo mismo.


A penas se logra ver algo, se ve una mesa en donde la rodean varios hombres y en una esquina se encuentran los soberanos Prescott.


—Desde aquí se puede ver Elian —comenta.


—Ya lo viste, ahora vámonos —pido.


Justo ahora estoy rogando internamente porque algún guardia no nos vea y nos asesine.


—Yo lo quería ver más cerca —alega.


—Nos van a matar —susurro.


—El amor de mi vida no sería capaz de matarme _alega. Está más que claro que está cegada por su amor hacia el soberano.


—A ti no, pero a mí sí —alego.


Rosally coloca la mano en la puerta con la intención de abrirla más pero se la quito de un golpe.


—¿Qué pretendes hacer, Rosally Gilbert? —cuestiono.


—Solo quiero abrir más la puerta —murmura y pone la mano en la puerta, antes de que pueda detenerla ya la ha abierto.


Sin pensarlo cierro la puerta pero hace un ruido y maldigo internamente.


—Te dije que solo la abriría un poco —alega la rubia-, no tenías porqué cerrarla.


—¿Esque quieres que nos maten?


—Deja de preocuparte, no nos pasará nada -dice y pone la mano en cima del pomo de la puerta para abrirla.


Me coloco en cima de ella para evitar que la abra pero antes de que lo pueda hacer la puerta es abierta y caemos al piso.


Lo único que se escucha en la habitación es el golpe de nuestra caída y todas las miradas caen sobre nosotras.


—Tal vez si fue mala idea —susurra, apenada e intenta levantarse al igual que yo.


—¿Estaban husmeando en el palacio? —interroga el mismo hombre que abrió la puerta.


—Claro que no —alega—. Solo pasábamos por aquí —miente. Mejor excusa no se le ha podido ocurrir.


Dos guardias se aproximan a nosotras, nos ponen las manos a la espalda y enseguida unas esposas para que no podamos escapar.


Miro en todas direcciones intentado buscar una escapatoria, los padre de Rosally tenían una reunión hoy con los monarcas, paseo la mirada por el salón y precisamente veo a los señores Gilbert mirándonos con asombro por nuestra presencia.


—Yo digo que les corten la cabeza —comenta el rey Elian, mirándonos con desprecio.


—Usted no puede dar órdenes en un reino que no es de usted —alego, con la esperanza de que no le hagan caso y no nos corten la cabeza. No quiero morir por culpa de un capricho de Rosally.


—Yo puedo dar órdenes en dónde yo quiera —exclama el soberano con voz firme.


—Eso no le da derecho sobre la vida de los demás —aclaro, intento sonar firme pero la voz me sale temblorosa.


Se que Elian no dudará ni un momento en asesinarme y eso me tiene aterrada, pero no me dejaré humillar por él.


—Yo decido si usted vive o no —comenta.


—Lady Gilbert —menciona una voz femenina al otro lado de la mesa.


Giro la cabeza a su dirección y veo a la ex reina Prescott asombrada por ver a Rosally en el palacio de su nieto.


—Que gusto verla —responde Rosally, muy tranquila como si nuestra vida no estuviera corriendo peligro.


—Déjelas ir —ordena, los guardias nos sueltan.


—¿Está segura? —cuestiona el mismo hombre causante de nuestra caída—. Pudieron haber robado algo.


—¿Por quién nos toma? —alego, me ofende el hecho de que piense que somos unas rateras, jamás me atrevería a robar.


Aunque lo entiendo, somos dos completas desconocidas para él y no confía en nosotras.


—He dicho que las dejen ir —vuelve a ordenar la mujer.


—Se lo agradezco majestad —dice el señor Gilbert, apenado.


¿Y quién no? A cualquiera le apenaría que personas importantes pensaran que su hija es una ladrona.


Los guardias se dispusieron a sacarnos del palacio y nos acompañaron hasta la salida. Caminamos unos pasos y vemos a Yesenia sentada en una roca.


—¿Tan rápido? —cuestiona, con ironía—. Creí que ya estaban en el otro mundo —comenta—. Díganme, ¿Elian está tan bueno de cerca como en las revistas? -inquiere.


—Su voz está como para tener un orgasmo —responde Rosally.


—¡Nos quería cortar la cabeza! —alego.


—Mi madre me matará si llego tarde —informa Yesenia—. Así que después hablaremos de orgasmos, ahora necesitamos un carruaje para volver.


—Traen trunel's, ¿cierto? —pregunto. Rosally dijo que ella traería las monedas suficientes.


—Creí que ustedes traían dinero —dice Rosally.


—¿No trajeron dinero? —cuestiona Yesenia, Rosally y yo nos volteamos a ver y negamos con la cabeza.


—Señorita Gilbert —saluda un hombre que pasaba montando a caballo junto a otros dos a Rosally—. ¿Que hace usted tan lejos de casa?


—Lord Demondariz —le devuelve el saludo—, que alegría verlo. Estaba solo caminando -responde a su pregunta.


—¿En el palacio? —cuestiona.


—Hoy es un lindo día para caminar, ¿no cree?


—¿Sabe? -interviene Yesenia— Le agradeceríamos si nos llevará a la casa de los Gilbert's.


—Que manera tan directa de pedir las cosas —comenta el joven.


—No tenemos trunel's para pagar un carruaje —informa Rosally.


—Está oscureciendo y es peligroso que tres jovencitas tan bellas como ustedes caminen solas por las calles de Afgelith —argumenta el hombre—. Suban —ordena.


Rosally sube al caballo del hombre, Yesenia sube junto a otro de cabello marrón y yo optó por subir al caballo del joven rubio.


El caballo comenzó a andar, no tuve más opción que sujetarme por las caderas del joven rubio, no tardamos mucho en llegar a la casa de los Gilbert's. Bajamos del caballo, Lord Demondariz se despidió de nosotras y se marchó.


Yesenia se dispuso a caminar a su casa, no quedaba lejos, ella vivía en una pequeña granja junto a su madre mientras que yo vivía con la familia de Rosally.


—¿Lo viste? —cuestionó Meredith. La observé un momento, intentado analizar su pregunta.


—¿A quién?


—A él —aclara—. No te preocupes, lo volverás a ver.


Mis padres habían muerto en un incendio cuando yo apenas tenía meses de nacida, para mí suerte, yo logré sobrevivir, y, desde que tengo memoria, he vivido con la familia de Rosally, conformada por Misael; era alguien muy serio que apenas y decía palabra alguna, luego estaba la madre de Rosally: Olivia; era todo lo contrario a su esposo, era extraño ver a Olivia permanecer en silencio por demaciado tiempo, después estaba Rosally; ella era tan solo meses mayor que yo, había sido mi compañera en estos dieciocho años, por último estaba Meredith; la madre de Misael, era alguien ya mayor, aunque era la figura materna más cercana tenía.


Gritos y pasos apresurados comenzaron a escucharse fuera de la habitación provenientes del pasillo. Me levanté a toda prisa de mi cama para asomarme por el pasillo, pero a la única que vi fue a Rosally.


—¿Que ocurre? —quise saber.


—Es Meredith —responde.


—¿Otra vez está mal?


Asiente.


No era la primera vez que Meredith le daba un ataque y tenía que venir un doctor hasta aquí para revisarla.


Al llegar a la primera planta el doctor ya se iba.


—Si seguimos ansí en poco tiempo no tendremos dinero suficiente para pagar el doctor de Meredith —susurra Rosally.


Era cierto, no teníamos el dinero suficiente para pagar al doctor, pero la salud de Meredith era prioridad.