Sueños destrozados ( Stranger Things Fanfic) LUMAX

Summary

Max se muda a una nueva ciudad porque su madre contrajo matrimonio, ahí conocerá a Lucas Sinclair...

Status
Ongoing
Chapters
64
Rating
5.0 2 reviews
Age Rating
18+

Capítulo 1

Punto de vista de Max


Me había levantado atemorizada por el nuevo comienzo que tendría a partir de hoy con mi nueva familia, si es que a esto le podía llamar de esa manera; había acomodado mis pocas pertenencias en una maleta que había sido comprado por el nuevo hombre que ahora salía con mi mamá, aunque decir salir era algo bastante informal porque mi madre se había casado con este hombre que había cumplido lo que cientos solo le habían prometido antes y era él que la sacaría de trabajar de prostituta y le daría una vida decente a ella y a su hija.

Salí de mis pensamientos cuando escuché que tocaban a la puerta, sabía que era él, el nuevo hombre del cual mi madre parecía estar enamorada.

—¿Puedes abrir cariño? —mi madre preguntó, pero la conocía a la perfección y sabía que eso era más una orden que nada.

Suspiré cansada mientras temerosa, pero con rapidez me acercaba a la puerta cuando escuchaba que volvían a golpearla de manera insistente, sabía que si permitía que la puerta se siguiera tocando mi madre saldría molesta y eso no terminaría muy bien para mí.

—Hola, Maxine —El hombre me sonrió por unos pocos segundos y sin preguntar entró a la pequeña sala de la casa tomando consigo una maleta en cada una de sus manos.

—Es Max... —le aclaré al hombre por centésima vez mientras lo veía pasar por mi lado ignorando mi comentario mientras concentrado salía de la casa poniendo la maletas en la parte trasera de su automóvil.

Al menos este hombre no me miraba de manera pervertida como la mayoría de los “novios” si es que les podía dar ese nombre a los hombres con los que solía salir mamá.

Neil Hargrove parecía ser un buen hombre, nunca había golpeado a mi madre como lo solían hacer sus antiguas parejas, o al menos yo no lo había visto y estaba casi segura de que eso no sucedía porque los moretones en ella eran difíciles de esconder ya que su piel era muy sensible y cualquier golpe de inmediato quedaba expuesto en su blanca piel...

—Hija, trae el resto de tus maletas —mi madre me habló mientras se acercaba a mi acariciando por unos pocos segundos mis mejillas, este hecho me tomó por sorpresa.

—Sí, mamá —susurré feliz de este gesto, ella era una persona muy poco expresiva en sus sentimientos y yo había heredado eso de ella, pero cada que ella me hacía algún mínimo gesto de cariño lo valoraba al máximo.

Suspiré, no me quería poner sentimental por lo que me dirigí a mi habitación sacando el resto de mis maletas planeando dirigirme al automóvil, pero no tuve que llegar hasta este ya que el nuevo marido de mamá me ayudó por lo que regresé por lo último de mi equipaje despidiéndome de mi pequeña habitación para después subir al automóvil mientras el ahora marido de mi madre nos llevaba a una nueva vida.

Podía notar lo feliz que mi madre iba, su cuerpo irradiaba felicidad, tal vez ella sentía que este era un nuevo comienzo para ella y tal vez así era ya que mamá solía vender su cuerpo para mantenerme, trabajaba en el día en un centro comercial, pero casi siempre mentía diciendo que se quedaría horas extras a trabajar, sabía que cuando decía esto ella se iba a trabajar a ese lugar de mala muerte.

Jamás la había juzgado, jamás le había gritado que odiaba que de vez en cuando, solo cuando los gastos nos sobrepasaban más de lo normal ella me encerraba en mi habitación con llave cuando creía que estaba dormida, sabía que cuando hacía eso era porque metía a hombres a la casa que habíamos rentado desde que yo tenía memoria, los hombres pagaban más porque su reputación no se viera arruinada por entrar a ese bar en el que querían sucumbir a sus deseos sexuales que sus esposas no lograban satisfacer según ellos.

—Ya llegamos cariño —mi mamá soltó un pequeño grito de emoción logrando sacarme de mis pensamientos mientras el hombre de inmediato se bajaba para abrirle la puerta a mi mamá quien ya estaba abriéndola por su cuenta, ambas nos volteamos a ver sorprendidas por este acto ya que nadie había hecho esto por mí y estaba cien por ciento segura por su rostro que nadie lo había hecho por ella.

Bajé del automóvil observando la casa en la que viviría de ahora en adelante, tenía que admitir que para ser habitada por este hombre y su hijo esta se veía bastante decente y podía asegurar que más limpia de lo que la casa en la que solíamos vivir solía estar.

—Bienvenidas a su nuevo hogar —Asentí mientras el hombre tomaba unas cuantas maletas dirigiéndose a la casa, abrió la puerta dejándonos pasar, pero me detuve de inmediato al escuchar los gemidos que invadían toda la casa.

—Maxine —mi madre solía llamarme de esta manera muy pocas veces, solo cuando quería que le pusiera atención, voltee a verla, pero ella ya estaba a mi lado empujándome de manera ligera afuera de la casa nuevamente dejándome varios metros lejos justo a un lado del automóvil—Quédate aquí hasta que yo te lo diga.

Los gritos de Neil Hargrove no se hicieron esperar y yo que ahora estaba en la calle podía escuchar claramente la pelea que estaba dentro de ese hogar, el esposo de mamá le estaba haciendo ver a su hijo que hoy era un día muy importante para él, que tenía prohibido traer a sus novias a la casa, que porque siempre tenía que arruinar las cosas, que por su culpa su madre había muerto...

Me quedé paralizada por unos cuantos segundos, ese dato no lo sabía, pero no es como que me interesara conocerlo aunque incluso para mí ese había sido un golpe bajo para Billy a quien aún no conocía, pero no escuchaba que estuviera contestándole nada a su padre.

Rodé los ojos mientras podía ver como una joven mujer salía minutos después con su ropa arrugada mirando al suelo avergonzada, pobre de ella, solo quería unos minutos de privacidad con quien ahora era mi hermanastro, pero habíamos llegado unas horas antes de lo previsto ya que mi madre emocionada preparó todo desde la noche anterior.

Tomé mi patineta de la parte trasera del automóvil mientras daba unas cuantas vueltas por la calle esperando que mi madre me llamará, parecía que ella en verdad creía que yo no sabía lo que era el sexo y me quería mantener alejada de ello...

—Maxine —Voltee a ver a mi madre por lo que de inmediato con mis pies guíe mi patineta deteniéndome justo en frente de ella—Ya puedes entrar cariño.

Asentí tomando una de mis maletas mientras con mi otra mano llevaba mi patineta.

—No le vuelvas a hacer eso a tu hermana —hice una mueca al escuchar esto al entrar al que sería mi hogar, quería responderle que en todo caso la palabra correcta era hermanastra, pero no quería pelear con este hombre que al parecer tenía un carácter bastante fuerte por lo que podía ver, pero sabía que este hombre no podía ser tan perfecto.

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