Lex y Nikki: Tentación Prohibida

All Rights Reserved ©

Summary

Nikki Hoffman podía tener a cualquiera, todos los chicos que pertenecían a la alta sociedad de Londres arrastraban la baba por ella, pero Nikki puso sus ojos en el único hombre que no podía tener, el hijo adoptado de sus padres, Lex Hoffman. Para Lex el amor de Nikki no pasaba de un capricho y se juró a sí mismo que jamás pondría sus ojos en ella, hasta que después de un tiempo separados Lex regresa a casa y se encuentra con una mujer espectacular. De la niñita que había rechazado una vez no quedaba nada y es entonces cuando Lex deberá elegir entre... ¿Respetar la familia que le ha dado tanto amor y cariño o entregarse a la pasión con su hermana, sin importarle las consecuencias?

Status
Ongoing
Chapters
4
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1:Pero yo te amo

—Estoy nervioso, no te lo puedo negar. Ni siquiera cuando nacieron las fieras estaba cómo estoy ahora. -Confesó Sasha ajustándose el nudo de la corbata.—

Es normal que estés tan nervioso, ansioso y preocupado. —Respondió Sol. -Yo me siento exactamente igual, amor. Tenemos cuatro pequeñas fieras en casa y ahora estamos a punto de sumar otra pequeña fierita más a nuestra familia numerosa. Pero estoy inmensamente feliz, aún no me lo puedo creer que hayamos logrado adoptar a ese pequeño greñudito cuando todo parecía estar en nuestra contra.

—Pero ha pasado fiera, ahora es nuestro hijo y será tan amado y querido como nuestras pequeñas fierecitas. -Declaró Sasha dando un abrazo a su esposa.

Ambos estaban expectantes en la entrada de aquel orfanato esperando por el nuevo miembro de la familia Hoffman.

Por circunstancias de la vida, el camino de Sasha y Sol se cruzó con la de un niño indefenso que vivía en muy malas condiciones con padres que lo maltrataban. Entonces Sasha decidió darle ese pequeño príncipe una vida feliz, con una familia amorosa y un hogar donde jamás le faltaría cariño.

Sol agarró la mano de su esposo cuando un niño de unos ocho años salió por la puerta acompañado de la asistenta. Él tenía los cabellos largos y rubios, unos hermosos ojos azules y la mirada desconfiada. Iba agarrado de la mano de la mujer que los había ayudado en todo el procedimiento de adopción y en la otra arrastraba una guitarra que era más grande que él.

—Alexander a partir de ahora, como ya lo sabes, la señora y el señor Hoffman serán tus papás. —Dijo la asistenta y el niño levantó la cabeza para mirarla y después dirigió sus ojos a la sonriente pareja.

El niño ya los había visto antes, pero le causaba miedo tener que irse con ellos. En su anterior hogar él había vivido un verdadero infierno y no sabía que podía esperar de aquella nueva familia.

—Hola Alexander. —Dijo Sasha colocándose a la altura de los ojos del niño. —¿Estás preparado para conocer tu nuevo hogar y tus nuevas hermanas?

Alexander levantó la cabeza para ver a la asistenta que lo animó a contestar. Entonces el niño volvió su atención a Sasha.

—¿No me van a pegar? —Preguntó con timidez y un poco asustado.

El corazón de Sol se estrujó al escuchar esa pregunta y se puso al lado de Sasha mirando el pequeño greñudito con ternura.

—Por supuesto que no cariño, solo te daremos todo el amor que te mereces. Estoy segura de que te encantará conocer a las niñas y el resto de nuestra familia. —Aseguró Sol con una sonrisa.

Sasha miró la guitarra y se fijó que en ella había un nombre grabado.

—¿Lex? —Se interesó. —¿Así es cómo te gusta que te llamen verdad? —Preguntó con interés y niño asintió. —Es curioso, porque tenemos el mismo nombre y a mi también me gustan que me llamen de otra manera. Todos me dicen Sasha.

—A mí me gusta que me digan Lex, como Lex Luthor —Contestó el niño bajito.

—¿Cómo el villano de Superman? -Indagó intrigado y Lex asintió. —Pero es malo.

—Y también muy listo, me gustan las personas inteligentes. —Expuso Lex abrazando su guitarra.

Sasha sonrió maravillado con el pequeño de cabellos largos, en tan poco tiempo ya sentía que Lex había robado una parte de su corazón.

—Estoy segura de que eres un niño muy inteligente y que también serás muy talentoso. - Opinó Sol señalando la guitarra. -Puedo ver en esa carita que eres un artista y te aseguro que en nuestra casa hay muchos, Sasha es uno de ellos.

Lex miró a Sasha emocionado y este le ofreció la mano.

—Vámonos a casa campeón... ahora eres Lex Hoffman, mi hijo y te prometo que no te va a faltar el amor en nuestra familia. -Dijo con firmeza y Lex le dio la mano deseando encontrar en aquella familia felicidad, algo que jamás había tenido en su corta vida.

En la Mansión de la familia Hoffman, Estrella, Nikki y Alya estaban inquietas esperando la llegada de su nuevo hermano mientras que las abuelas, Alice y Esperanza, intentaban calmarlas.

—Niñas, tranquilas. Recuerden que no deben agobiarlo mucho. Alexander todavía tiene que conoceros y adaptarse a su nuevo hogar. Debemos ayudarlo en todo lo que haga falta y tener mucha paciencia y cariño para tratarlo. -Pidió Esperanza viendo como las niñas se pegaban al cristal de la ventana esperando el regreso de sus padres.

—Yo todavía no entiendo porque necesitamos un hermano. -Rezongó Nikki con ceñito fruncido contoneándose hasta la ventana de la entrada. -Yo soy feliz con mis hermanas, no quiero otro.

—Leoncita tienes que entender, Alexander será nuestro hermano y debes quererlo como me quieres a mí, a Alya y a Keira. Así que espero que te comportes muy bien con él —Advirtió Estrella ejerciendo de hermana mayor.

—¡Pues no le voy a compartir mis juguetes! —Notificó Nikki cruzándose de brazos dando la espalda a su hermana. —Y no me vas a obligar a hacerlo Estrellita. ¡Es mi última palabra!

—Pues no me importa si lo haces o no, yo tengo juguetes suficientes para los dos. Leoncita malcriada. —Respondió Estrella molesta y cuando vio el auto de su padre aparcando en la entrada su corazón dio un brinco. —¡Está aquí, mi hermanito ha llegado! —Anunció muy contenta y Nikki la miró girando los ojos.

Estrella salió corriendo con Alya para recibirlos, pero Nikki se negó a apartarse de la ventana.

La Leoncita Hoffman, como se hacía llamar la niña de rizos dorados se quedó mirando por el cristal como Lex se bajaba el auto agarrado a su guitarra.

Ella no quería conocer a su nuevo hermano y desde ese momento se negó aceptarlo de esa manera, pero sus ojos tristes le causaron curiosidad y sin saberlo aquel mismo día Lex Hoffman conquistó el pequeño corazoncito de la Leoncita.

Diez años después, ese niño con el cuál Nikki no quería compartir sus juguetes y tampoco iba a aceptar como su hermano se convirtió en algo más para ella.

Lex era para la chica su príncipe encantado. El chico que la hacía soñar despierta y ese amor que empezó a sentir crecía tan, pero tan rápido que cada vez le costaba más disimular.

—¡Nikki la leche! —Vociferó Alya viendo como su hermana derramada todo el líquido sobre el mantel de la mesa por andar ensimismada en sus pensamientos, pero lo cierto es que estaba perdida en la belleza de Lex que se tomaba su desayuno sin soltar el libro que tenía en la mano.

—¡Joder! -Exclamó llamando la atención de los demás y una mirada de reproche de su madre por haber soltado una palabrota. -Lo siento, no sé dónde tenía la cabeza.

Se disculpó y Lex levantó la vista de su libro para mirarla. Él sabía muy bien que Nikki se había distraído observándolo. Al parecer era algo que su "hermana" no podía evitar y eso empezaba a incomodarlo.

Nikki estaba creciendo, se estaba convirtiendo en una hermosa chica. Con sus largos cabellos rubios y sus ojos de gata que habían dejado hipnotizados a más de uno de los amigos de Lex, pero él se negaba a tomarse más de un minuto para apreciar su belleza.

Para Lex la Leona era su hermana y ya. Jamás traicionaría a su familia poniendo los ojos en la chica por la cuál debería sentir a penas un cariño fraternal.

—Yo mejor me voy ya que me están esperando. -Anunció Lex levantándose y su padre puso la mano en su hombro.

—Es un día especial, estás a nada de viajar a Estados Unidos para estudiar música que es lo que tanto deseabas, así que disfrutaba con tus amigos todo lo que puedas estos últimos días. -Dijo Sasha orgulloso de su chico y Lex dejó un beso en la frente de su padre.

—Lo haré papá, de eso puedes estar seguro. -Aseguró Lex con una sonrisa.

—¿Por qué te vas ahora? -Lo interrogó Nikki nerviosa. -Falta poco para que te marches, deberías pasar más tiempo con tu familia. -"conmigo" pensó la chica, pero sabía que no podía decirlo en voz alta.

—Nikki no atosigues a tu hermano, Lex querrá pasar estos días con sus amigos y con esa chica tan guapa que parece estar loquita por él. -Respondió Sol haciendo un guiño con el ojo a su hijo que se sonrojó, algo que molestó y mucho a Leona.

—¡Esa chica no es para él, mamá! -Refutó Nikki furiosa.

—Si es para mí o no es algo que solo me incumbe a mí Nikki. -Rebatió Lex con vehemencia. - No eres quién para decir con que mujer puedo o no estar.

—¡Chicos por favor, no se peleen a estas horas de la mañana! -Demandó Sasha calmando los ánimos entre sus hijos, pero Nikki estaba molesta y celosa por la respuesta que Lex le había dado.

La chica sabía que Lex conocía sus sentimientos, pero que también insistía en ignorarla.

—Yo también me marcho, tengo que ir a buscar a Ruth para ir a clase juntas. -Anunció Nikki controlando sus celos o terminaría explotando y utilizó esa excusa para salir corriendo detrás de Lex.

—Está bien, pero recuerda que esta noche tenemos el evento en la Academia de Baile, así que no vayas a pasar todo el día con Ruth. Te quiero en casa pronto para que puedas prepararte con tiempo para la presentación. -Recordó su madre y la chica asintió tomando su mochila.

En la salida de la casa Nikki corrió para intentar alcanzar a Lex y lo vio subirse al auto de su mejor amigo, donde la chica que había mencionado su madre también estaba y la vio bajarse para recibirlo con un abrazo demasiado cariñoso y un beso en la mejilla. La cabeza de Nikki casi explotó por la rabia al ver cómo Lex deslizaba la mano por la cintura de la chica con tanta intimidad.Odiaba ver cómo otras si podían intentar acercarse a él mientras que ella sólo era la "hermanita celosa".

Aquella noche Nikki se presentó con su grupo de baile en la Academia de Sol, fue todo un éxito. Los invitados las felicitaban y hablaban sobre su futuro como bailarina, pero ella pasó la mayor parte de la fiesta pensando en Lex. Él no se había presentado para asistir su presentación como solía hacerlo siempre y eso la tenía enojada.

La chica se había quejado con sus padres por la ausencia de Lex, pero volvió a escuchar lo mismo de aquella mañana. Que su hermano necesitaba aprovechar el tiempo que le quedaba en Londres para estar con sus amigos y que ella debía entenderlo.

Todos se estaban divirtiendo, pero Nikki estaba cada vez más aborrecida. Por lo tanto, después de un rato logró convencer a su padre de llamar al chofer para que la llevará a casa, diciendo que no se encontraba bien y que necesitaba descansar.

Pero si Nikki pensaba que la noche no iba bien, cuando regresó a su casa todo fue a peor.

Ella se bajó del auto corriendo para llegar rápido a la puerta. Como era de costumbre en Londres, aquella era una noche lluviosa y hacía bastante frío, sobre todo cuando solo llevas un vestido de fiesta, lo que era el caso de Nikki.

Al entrar en la casa se dio cuenta de que todo estaba a oscuras, una señal de que Lex todavía no había regresado o eso había pensado la Leona.

Nikki subió las escaleras para irse a su habitación, pues ella solo quería darse un buen baño en la bañera y olvidarse de todo. Pero cuando pasó por la puerta de la habitación de Lex escuchó unos ruidos extraños.

Parecía haber alguien y ella decidió pegar la oreja en la puerta para escuchar que estaba pasando, pero esta no estaba del todo cerrada y se abrió cuando Nikki la tocó. La escena que tuvo que presenciar le rompió el corazón.

Lex estaba con la misma chica de aquella mañana, pero en una situación mucho más comprometedora. Ambos estaban desnudos sobre la cama follando. La chica gemía en cuatro mientras que Lex la penetraba salvajemente.

-¡Lex! -Soltó Nikki impactada y cuando él la vio sus ojos se abrieron como platos.

-¡¡Nikki!!-Se sorprendió Lex con la respiración entrecortada y la Leona Hoffman empezó a llorar.

Lex rápidamente agarró la sábana para taparse y se apartó de la chica con la que estaba teniendo sexo, pero Nikki salió corriendo. Ella no podía seguir viéndolo de aquella manera con otra mujer.

-¡¡Nikki espera!! -Pidió Lex nervioso buscando donde había dejado su pantalón mientras quitaba el preservativo de su miembro.

-¡¿No estarás pensando en dejarme sola para ir detrás de la niñata de tu hermanita verdad?! -Inquirió la chica desnuda en la cama, pero Lex no le hizo ni caso.

-¡¡Marcháte!! -Ordenó dejando a la chica sola y furiosa para salir corriendo detrás de Nikki.

La leona estaba tan desconsolada por lo que había visto y tan rota que no pudo seguir en la casa. Sentía que le faltaba el aire, que un agujero se estaba abriendo en su corazón y las lágrimas brotaban de sus ojos sin cesar.

Nikki salió de la casa bajo la lluvia, sin que nada le importara. Ella solo quería huir de aquella visión. Sacar a Lex de su cabeza... lo amaba y había sido demasiado doloroso verlo entregándose a otra con tanta facilidad cuando ella había pasado toda su vida venerándolo para seguir siendo a penas su "hermanita".

-¡¡Nikki!! -La llamó Lex corriendo detrás de ella descalzo y sin camisa. -¡¡Nikki, no puedes estar en la calle con esta lluvia!!

-¡Déjame en paz Lex! -Demandó Nikki con rabia y decepcionada, pero él la tomó del brazo girándola hacia él. -¡Suéltame!

-¡No lo voy a hacer y vas a regresar a casa conmigo ahora mismo! -Exigió.

-¡¿Para qué?!-Lo increpó Nikki alterada. -¿Para ver cómo sigues follándote a esa imbécil?

-No tienes derecho a meterte en mi vida Nikki, puedo acostarme con quien me de la gana.- Contestó Lex molesto.

-¿Por qué lo has hecho? -Preguntó Nikki llorando. -¿Por qué te acuestas con otra mujer cuando sabes lo que siento por ti?

-¡¡Por qué eres mi hermana joder y nada más!! -Vociferó Lex apretando los brazos de Nikki que negaba con la cabeza. -¡Tienes que aceptar que esa fantasía que has montado en tu cabeza jamás va a suceder!

-¡Pero yo te amo! -Declaró Nikki. -¡Eres el amor de mi vida!

-No tienes ni idea de lo que estás diciendo niñata, tú solo eres mi hermana pequeña y así será para el resto de nuestras vidas. ¡Jamás voy a poner mis ojos en ti y esa locura que tienes en tu cabeza...ese jodido capricho está prohibido para los dos! -Sentenció Lex apartándose de ella.

-Nunca te voy a mirar como a una mujer, nunca.



Next Chapter