REENCUENTRO
Verónica.
La música hace vibrar cada célula de mi ser, bailo y sudo
mientras canto a todo pulmón las melodías sonantes en el club nocturno. Mi amiga, Jenna se ha ido con un hombre, me e quedado disfrutando el resto de la noche, bebiendo, disfrutando y celebrando mi graduación.
Estudié psicología en una universidad prestigiosa gracias a mis notas, por ellas recibí una beca, y e tenido el privilegio de poder graduarme con honores. Me considero muy inteligente y culta, me encanta la poesía y el arte renacentista.
E bebido tal vez unas 4 cervezas, soy muy fácil de emborrachar, pero como es una celebración no le e dado importancia. Llevo un vestido rojo que resalta mi cintura, mi cabello castaño llega por mis senos, mis tacones combinan con el color de mi vestido y mi maquillaje me hace lucir mucho más hermosa. Mi amiga Jenna y yo planeamos está salida, ya que hoy es domingo y mañana no tendré ninguna clase, ella vestía una braga azul que resaltaba su figura, pero supongo que a estás alturas ya no lleva nada puesto.
Continuó bailando cuando un desconocido se pega a mi trasero, ahora está sonando una canción urbana muy sensual, y como e perdido la vergüenza le bailo seductoramente, luego de un rato se acerca a mi oído y dice.
— ¿Que tal si nos vamos a un lugar más privado, donde podamos presentarnos correctamente?. — Habla alto debido al fuerte sonido de la música. Su voz es gruesa y su aliento mentolado me dice que viene preparado.
— Por supuesto, tengo pase VIP. — Le indicó y lo guío tomando su mano hasta las mesas.
El club nocturno es grande, tiene las barras con cantineros a los lados junto con unos sofás dónde algunas personas se besan animadamente, la pista de baile está en el centro y las mesas VIP se encuentran al fondo donde la música disminuye al punto de poder hablar sin gritar.
Al sentarnos en la mesa que Jenna y yo apartamos me presento.
— Muchos gusto, me llamo Verónica Collins. — Le digo mientras le extiendo la mano.
— El gusto es mío, soy Antony Smith. — Dice tomando mi mano y estrechandola. — No quiero sonar raro, pero eres realmente hermosa y espero no haber parecido intrusivo al bailar contigo. — Retira su mano y me mira a los ojos con sinceridad.
Seguimos hablando y conociéndonos, le cuento sobre mi y me cuenta sobre él. Pedimos más cervezas y a la novena se ofrece llevarme a casa, al no parecer tan borracho como yo y teniendo en cuenta que Jenna me abandono, aceptó su invitación.
Camino al auto, siento un peso en mi estómago, una mirada fija que me quema la nuca, pero al voltear no logro visualizar de quién se trata.
Todo sucede tan rápido que si parpadeaba me lo perdía. Un hombre alto y vestido de negro llega por detrás de Antony golpeándolo en la cabeza y ahorcandolo con su brazo, mi acompañante pierde la consciencia después de luchar y el hombre desconocido va por mi, salgo de mi shock y empiezo a huir, pero los tacones de 10 cm hacen más complicado mi intento de supervivencia. El hombre me toma de la muñeca y aprieta sobre mi boca y nariz un pañuelo con un olor cítrico mientras intento luchar y gritar. Luego de unos segundos empiezo a perder fuerzas y lentamente pierdo pierdo también la conciencia.