Te Olvidaré (LIBRO II)

All Rights Reserved ©

Summary

La vida da miles y miles de vueltas, el punto de esto es saber si son buenas, o malas. Ella había pecado. Lo había hecho y muchas veces, quizá ese era su castigo, uno que sin duda estaba derrumbandola pedazo a pedazo, y entre esa incertidumbre sin encontrar luz alguna, sólo él era su pequeña esperanza para seguir día tras día, días oscuros y devastadores. Porqué la mente humana a veces puede ser la cosa más cruel del universo. ¿Pero qué ocurre cuando dudas de tu amor? Ella simplemente teme hacerlo y decepcionar a la única persona que pensaba que en verdad había amado, ¿Pero y si eso no era del todo cierto?, ¿Y si en verdad había otra historia de fondo? ¿Aún estás segura de querer recordar?

Status
Complete
Chapters
16
Rating
n/a
Age Rating
18+

¿Lo amas de verdad?

Dolor...

Eso es todo lo que siento...


-Tres meses después del secuestro-

Kristal Derricks

Despertar, eso era lo más difícil de mi día a día, por si se lo preguntan.

Cada vez que lo hacía, mi mente de una manera demasiado cruel me recordaba todos mis pecados, todos mis errores y aquel jodido nombre...

Apreté los labios y apagué el despertador antes de que este con su irritante sonido empezara a sonar, siempre lo hacia, siempre despertaba antes de la hora marcada en él y cada noche que lo programaba me preguntaba mentalmente si en verdad lo necesitaba.

Bostecé con pereza y salí al balcón para admirar la ciudad aún algo oscura y solitaria, llena del frío de las madrugadas. Únicamente se escuchaban los ruidos de personas cocinando y arreglando sus cosas para salir a trabajar, y cuanto quisiera centrarme en algo más, en algo más que me apartara del dolor en mi pecho y de un cuerpo cada vez más frío y empotrado en una camilla.

Me estiré soltando un largo suspiro cerrando las cortinas de la ventana y empecé a cambiarme la pijama para salir de casa a caminar un rato, me gustaba hacerlo a eso de las seis de la mañana porque disfrutaba de la tranquilidad y soledad de los parques a esas horas, y también porque no quería quedarme sola en casa observando la pared y llorando en silencio.

Tomando una chaqueta gris algo olgada y unos jeans un poco ajustados junto con mis botas, salí mientras ataba mi cabello. Guardé mis llaves junto con mi celular en mis bolsillos y me dediqué a saludar con amabilidad a mis vecinos que iban a toda prisa a la parada del bus intentando ser puntuales por primera vez en sus zonas de trabajo, porque bueno, aquí el transporte no era del todo puntual a decir verdad.

Metí las manos en mis bolsillos para evitar que empezaran a sudar entre en frío y intenté encogerme los más que podía dentro de mi suéter buscando su calor mientras caminaba a paso lento por la calle, mirando a los pocos autos pasar a mi lado con calma, algunos con música y otros simplemente con una mujer pintándose los labios mientras manejaba.

Finalmente llegando a mi destino de todos los días caí rendida sobre una banca bajo un árbol, estaba cerca de mi departamento así que cuando tenía algo de intranquilidad venía aquí a respirar algo de aire fresco.

—Dios...—Fue lo único que logré murmurar para mí misma mientras abrazaba mi cuerpo, mi mente estaba hecha un lío y no podía centrarme, no podía pensar en cosas cotidianas sin que se formara un nudo en mi garganta de repente, por esa razón me había inscrito en tantas clases o cursos de lo que fuera, y por esa razón extrañamente sabía hablar francés, hacer pool dance y había aprendido a cocinar.

En estos tres meses he intentado hacer cosas de provecho, aprender algo nuevo y entretenerme en algo como una persona normal, buscándole un sentido a mi vida otra vez que no fuera...

—¿Hola?—Cuestioné en un tono bajo mi celular mientras sentía mi cuerpo temblar un poco por la brisa que se colaba por mi suéter.

—Sabía que estabas despierta, ¿quieres que pasemos el día juntos?, digo, como hoy no trabajas...—Mencionó Jackson en un tono amable y dulce, haciéndome fruncir el ceño.

—¿No trabajo?—Pregunté mientras mis labios se curvaban en una sonrisa tierna—Mi jefe puede enojarse si no voy.

—No te preocupes, hablaré con él—Susurró tranquilo para luego aclarar su garganta—¡Oh, que casualidad!. Está aquí escuchando. Hola señor, me preguntaba si podría prestarme a Kris por el día de hoy—Preguntó divertido—Oh, claro que sí joven Jackson, esa chica necesita sacar la cabeza de esa computadora y salir contigo por todo un día, linda camisa por cierto—Bromeó en un tono más grave—Gracias señor, es usted muy...

—¡Jack!—Lo interrumpí entre risas, pues sí, digamos que quería trabajar un poco para que mi cuenta bancaria en ningún momento estuviera vacía y casualmente había un puesto como asistente personal del joven Jackson Coleman, y bueno, como negarme.—Estas abusando de tu poder, ¿no crees?—Cuestioné divertida mientras pasaba una mano por mi cabello y tomaba una hoja que caía del árbol sobre mí.

—Pff, no. Mi asistente no debe trabajar hoy, tu jefe Jackson no necesita tus servicios pero tu amigo Jackson sí. Vamos, di que sí—Pidió en un tono infantil y suplicante.

—Está bien, está bien. Tú ganas—Murmuré rendida soltando un suspiro agotado—Sólo dame unos minutos para...

—Nop—Me interrumpió rápidamente—Aquí estoy, no escaparás de mí con el típico. "Dame un minuto para", tramposa.—Observé a mi alrededor y pude ver su camioneta estacionada a unos pocos metros de mí.

—Diablos...

—¿Debo ir a buscarte a caso?.

—Ya voy, ya voy.

Colgué la llamada y caminé hasta el vehículo, abrí la puerta con una mirada de perrito regañado y cuando nuestros ojos se conectaron sólo nos echamos a reír a carcajadas, en verdad que eramos unos tontos.

—Te extrañé—Confesó abrazándome con cariño y protección, apegandome a su pecho y apretando mis manos al sentirlas frías

Rodé los ojos—Nos vimos ayer, tarado.

—¡Pero te extrañé!—Alargó la "e" moviéndome de un lado a otro haciéndome reír—Todos los días veo a mí asistente Kristal, no a mí mejor amiga Kristal. Son dos cosas muy diferentes, mi estimada.

—Oh, claro—Murmuré rodando los ojos pasando de largo a aquel tema—¿A dónde me llevarás?.

—Pues pensé que podíamos pasar el día en casa viendo películas y jugando con Apolo—Ofreció encogiéndose de hombros mientras encendía el auto—Aunque si quieres hacer otra cosa...

—Es perfecto—Me apresuré a decir con una sonrisa acomodándome en mi lugar—Sólo quiero transcurrir este día de una manera normal, ¿sabes?, y que más normal que salir de la rutina de todos los días—Bromeé riendo un poco mientras miraba por la ventana.

—Y... ¿todo bien?.

—Estoy intentando recuperarme, el psicólogo me dijo que avanzo con lentitud pero que es eficaz, creo que puedo conformarme con eso—Comenté suspirando.

—Todo va a estar bien, ¿sí?, no te preocupes tanto, debes relajarte, olvidarte de los problemas al menos por unos minutos y intentar...

—Seguir una rutina como un ser humano normal. Lo sé.

—No puedes...

—No puedo aferrarme al dolor. Lo sé.

—Deberías...

—¿Debería empezar de nuevo?—Miré su mueca de reojo, cosa que me hizo reír levemente—Lo sé.

—Eres insoportable—Bromeó pasando una mano por su cabello y deteniéndose en un semáforo.

—Siempre dices lo mismo, ¿puedes culparme?—Recriminé a manera de protesta.

—Te lo digo de buena manera, Kris. Por muy repetitivo que te suene, es lo que debes hacer—Aclaró suspirando con cansancio, deteniendo el auto en el estacionamiento y seguidamente apagandolo—Mira, sólo piénsalo, ¿sí?—Pidió tomando mi mano y apretándola un poco, sentí un pequeño escalofrío y desvié la mirada abriendo la puerta sin decir nada más.

Al momento en que la puerta de entrada fue abierta Apolo salió al ataque mientras ladraba, sin embargo, cuando este me vio empezó a saltar y a mover su cola con felicidad. Cuando quise alejarme de todo y de todos no volví para verlo, así que tenía alrededor de casi tres meses sin pisar esta casa.

—¡Hola hermoso!—Saludé con cariño al peludo mientras lo abrazaba—Te extrañé mucho bebé, lamento no haber venido a visitarte—Mencioné con algo de culpa mientras le daba caricias a su cabeza—¿Sí me perdonas?—Cuestioné mirándole con un puchero, y sin esperarlo sentí como este lamió mi mejilla repetidas veces haciéndome sonreír con ternura—Gracias corazón—Susurré levantándome del suelo y yendo hasta donde estaba Jackson .

—¿Sabes?, él no fue el único que extrañó que vinieras—Aseguró suspirando mientras metía aquellos panes en la tostadora, me dio una sonrisa de labios apretados y soltó un suspiro al notar mi mirada melancólica—¿Cómo está?.

Solté un pequeño sollozo—Cada vez más pálido y frío—Susurré mientras mis ojos se llenaban de lágrimas—Extrañamente la esperanza no me ha abandonado y no sabes cuanto odio tenerla, cada vez me amarró más a él y tengo miedo de que un día...—Tragué saliva sintiendo un nudo en mi garganta—Lo desconecten de esa maquina y resulte que siempre haya estado vivo por ella, que cada linea reflejada en esa maquina sólo haya sido artificial y que él nunca haya escuchado mi voz cada día que voy a visitarlo—Jadeé limpiando mis mejillas llenas el lágrimas—No estoy lista—Susurré mientras iba y lo abrazaba con necesidad—No estoy lista, no estoy lista para dejarlo ir...—Susurraba entre hipidos.

—Kris...

—¿S-Sí?.

—¿Tú en verdad lo amas?.

Pestañeé ante su pregunta levantando la mirada para luego fruncir el ceño, no fui capaz de articular palabra.

—Piénsalo, y sí...—Tragó saliva algo incómodo, como si temiera por mi reacción—¿Y si en verdad estas atada a él por la culpa, y no por amor?.