Free Like a Butterfly 🦋

All Rights Reserved ©

Summary

🦋 Una chica atrapada en sus pensamientos, frustrada, con problemas los cuales solo ella sabe y nadie ve. 🦋 Un chico libre, aventurero, valiente, solitario, aunque aún no supera un suceso terrible de su pasado. 🦋 Mady Anderson buscando la libertad de sus propios pensamientos. 🦋 Gunther Schwarz buscando alguien con quien compartir su libertad y dejar atrás el pasado. Prohibido copia o plagio. Todos los derechos reservados.

Status
Ongoing
Chapters
6
Rating
5.0 1 review
Age Rating
16+

Capítulo 1: Mariposa Atrapada

Mady


- Mady. Mady, Mad Mad, Madydy. ¿Puedes dejar de leer por un minuto y escucharme?


Esa voz que me ha llamado de una forma que no me ha gustado nada (Madydy), es mi mejor amigo. Paul, siempre me habla cuando estoy leyendo... Aunque, bueno, siempre estoy leyendo je je.


Paul es un chico de piel blanca como la nieve, pelo rizado y ojos caramelo. Para hablarle tengo que levantar la cabeza de una forma en la que algún día hará que me de tortícolis. Me encanta tocarle los rizos del pelo. Para molestarle le digo ricitos de oro. Ya que es rubio. Tiene 19 años y es mi mejor amigo desde que tenemos 7 años. Aún recuerdo el día en el que le conocí.




Estaba leyendo en el recreo del colegio, cuando un chico se sentó junto a mí. Yo le vi de soslayo, pero seguí con mi lectura, hasta que habló.


- ¿Qué estás leyendo?


Levanté la cabeza de mi libro, mirándolo sorprendida. Ya que nunca nadie me pregunta qué leo o siquiera se acercan a mí.


Me costó contestarle al principio, debido a mi timidez y vergüenza. Acabé mostrándole la portada del libro, en el que sale un ratón con traje y un dragón dorado. Su cara muestra sorpresa y reconocimiento.


- Oh, ese libro lo leí una vez con mi mamá - habló entusiasmado.


Al ver que no dije nada, volvió a intentar entablar conversación.


- ¿Tú también lo estás leyendo con tu mamá? - preguntó sonriente, mostrando todos los dientes, menos una paleta faltante.


- No - contesté en voz baja.


- Oh, pues es muy divertido - soltó una risa, antes de añadir - a mí me encanta, porque mamá pone voces como los personajes. Hace muy bien de Lobo. Deberías pedirle a tu madre que lo leyeran juntas. Es maravilloso.


Agaché la cabeza antes de contestar.


- No puede. Ella está ocupada con papá.


- Pues cuando no lo esté - encogió los hombros con obviedad.


- Siempre está con papá - contesté en un susurro.


El chico se quedó unos segundos en silencio, antes de añadir.


- Puedo leerlo contigo, si quieres - sonrió entusiasmado.


Levanté la cabeza y le miré con ojos brillantes de emoción. No pude creer que al fin alguien se dignaba a mirarme y a hablarme, y que no fuera para insultarme.


- Sí, gracias - le di una sonrisa sincera y agradecida.


Sonrió alegre, antes de añadir.


- Soy Paul. ¿Y tú?


- Mady.




Y yo soy Mady. Una chica normal, 19 años, rubia, ojos azules, piel blanca, ni muy alta ni muy baja, yo creo que tengo la estatura esencial. Aunque no llegue a los estantes de arriba ejem. Pero esencial para una chica como yo. Supongo.


Me gusta mucho la música Rock, si es antigua mejor. Me encanta leer y adentrarme en esos magníficos mundos que te muestran los libros. Nunca he sido muy extrovertida. Pero, sí es cierto que no puedo negarle una sonrisa a nadie. Aunque verdaderamente no me sienta bien y con ganas de sonreír.


Mi vida es un caos. Trabajo en una cafetería cerca de casa para poder pagarme la universidad. Os preguntaréis qué estoy estudiando. Estoy estudiando psicología. Aunque mi motivo para estudiar aquello es, ayudar a los niños y adolescentes a afrontar problemas familiares que tengan en sus casas y no sufran y se sientan solos. Como me sentí yo.


Os preguntaréis qué fue lo que me ocurrió. Cuál fue el problema que tuve. Y por qué no tuve una buena infancia. Eso os lo contaré más adelante.


- Mad, enserio. Tengo que decirte algo importantísimo - vuelve a hablar Paul. Sacándome de mis pensamientos.


- Según tú, ¿qué es eso "importantísimo"? - hago comillas con mis dedos.


- No hagas comillas. Sabes que me molesta que no valores mis chismes - me señala a modo de advertencia con el ceño fruncido. Antes de darme una sonrisa escalofriante y sentarse frente a mí en la cafetería de la universidad.


Suspira, alargando el momento, haciendo que pierda la paciencia. Joder, me he quedado en la mitad del capítulo. Espero que merezca la pena ese chisme.


- He oído que Jannet se ha liado con Mike - abro la boca para decirle que eso era obvio, ya que se echaban unas miradas que mejor apartarse o te incendiaban del calor que emanaban, pero soy interrumpida por mi queridísimo Paul -. Pero espera, porque esto no acaba aquí - suelta una risa maliciosa antes de continuar -. He oído que Cameron les pilló en el baño del vestuario de chicos. No sabes la que se formó. Fue brutal. Cameron le dio un puñetazo en la nariz a Mike que lo dejó más tonto de lo que estaba - sonríe con los ojos muy abiertos. Da miedo -. Me encanta que le hayan pegado a ese imbécil. Aunque yo le habría dado una patada en los huevos que se quedaría estéril, pero... Ahora Cameron es mi ídolo.


- Se la podría haber dado yo el día en el que te trató como una miércoles. Así me habría vengado por cómo te trató.


- Eso es agua pasada. Bueno, más o menos. Pero el Karma ha actuado. No ha hecho falta que le dieras una patada a lo que le iba a dar futuros hijos.


Os preguntaréis por qué Paul y yo odiamos tanto a Mike. Os lo cuento...


Un día Paul fue a una fiesta en casa de no sé quién. Paul estaba coladito por Mike. Siempre estaba que se le caía la baba por él... bueno, le confesó su amor, ya que estaba borracho.


Pero la respuesta de Mike no fue la más amable. Le dijo cosas muy feas que no quiero repetir.


Paul se sintió tan mal que acabó viniendo a mi casa a las 3 de la mañana llorando y arrepentido de haberle mostrado sus sentimientos.


Pero él no sabe que cualquiera no le merece. Él merece a la mejor persona del mundo que le quiera de verdad. No un idiota que tiene un chicle de cerebro.


No sabe que es una persona increíble y que es el mejor amigo y hermano de otra sangre del mundo. No tengo hermanos. Pero para mí él lo es. Ya que es el único que sabe qué es lo que escondo del mundo y el único que ha estado ahí para apoyarme. No sabe cuánto le quiero.


- Creo que Cameron debería haberle pegado más fuerte - vuelvo a retomar el tema.


- Tranquila, no tanta violencia, chica - contesta, soltando unas risas.


Suena el timbre. Dándonos a saber que ya comienzan las clases. Perfecto. Sarcasmo.


- Bueno, hermosa. Voy a mi clase o llegaré tarde. Te quiero - me da un pico en los labios a modo de despedida.


- Te quiero - contesto, sonríe y camina fuera de la cafetería.


Suspiro, antes de salir por la puerta de las afueras de la cafetería, y me dirijo al campo de lacrosse. Me siento detrás de las gradas. Abro el libro, me coloco mis auriculares en mis orejas y le doy play a mi lista de reproducción para leer. Se escucha Take on me de A-ha y siento que ya puedo desconectar de todos mis pensamientos, mientras continúo con mi lectura.


🦋


Entro en el local de la cafetería donde trabajo de lunes a sábados. Guardo mi mochila de la universidad en el almacén y me coloco mi uniforme que tenía en una bolsa dentro de mi mochila. Me coloco el delantal que está colgado en el almacén. Antes de lavarme las manos y salir a la barra para colocar todos los postres en sus correspondientes lugares del mostrador. Madre mía, qué pinta.


Cuando ya está todo en orden, el local es abierto. Mis compañeras llegan al local y se colocan sus delantales.


- Hey. ¿Qué tal? - pregunta Karina. Una de mis compañeras.


- Bien. Ya está todo colocado - contesto con una sonrisa amable.


- Oh, perfecto. Gracias Mady - sonríe agradecida.


- ¿Hoy vendrá Esteban? - pregunta Lana. Otra de mis compañeras.


- Espero que no. No quiero que siga molestando - contesta Karina, luego resopla con frustración.


Os preguntaréis quién es Esteban. Os lo digo. Esteban es nuestro jefe. Y perdón por la palabrota que voy a decir. Pero es un capullo miserable. Solo sabe molestarnos, tocándonos el trasero y diciéndonos "alagos" como los llama él. Aunque a mí me dan asco y me incomodan de sobre manera. Y todo por pagarme la carrera. Tengo muchas ganas de acabarla solo por esto. Ya que por lo demás me alivia el no estar en casa.


Comenzamos la jornada, ya que comienzan a entrar clientes. Yo trabajo de camarera y detrás de la barra cuando alguna compañera está ocupada en el baño o cuando hay muchos clientes y las demás chicas deben ir a atender a sus mesas.


Comienzo a dirigirme a la barra, después de haber apuntado el pedido de unas chicas. Cuando siento cómo una mano me agarra el trasero con disimulo. Sé quién es sin verle la cara. Imbécil.


- Hoy estás muy guapa, Mady - escuchar mi nombre salir de sus labios es un sufrimiento.


Continuo mi camino hacia el mostrador, con los labios apretados con molestia, sin dirigirle la mirada o palabra alguna.


Espero que deje de sentirme como una mariposa atrapada de una vez por todas.



Gracias por leer, mi hermosa mariposa 🦋.


Espero que este libro os ayude a ver que todo es posible y que nunca hay que rendirse en la vida. Por muy dura que ésta sea.


Espero que os guste esta historia y la viváis con muchas emociones.


Os quiero mis maripositas 🦋.


XOXO