💀Chapter #1💀
Los trazos del pincel comenzaban a marcar el papiro blanco de un negro profundo, mientras las curvas y líneas se unían entre si formando una forma conocida en el mismo, plasmando lo que el chico de castaños cabellos miraba a través del cristal.
Una bella mariposa monarca volaba en el recipiente traslucido buscando su libertad, el chico sonriente al ver su obra plasmada en el papel tomo el frasco y vio una vez más aquella bella mariposa que sería solo objeto de su curiosidad, no quería lastimarla por supuesto que no, solo quería plasmar aquel encantador bicho que tanto traía su atención cuando cabalgaba por los prados cerca de su casa, había al fin con ayuda de un frasco de vidrio atrapado una para que sirviera de modelo para su creación.
Ahora había que dejarla en libertad.
El chico se despidió de la mariposa, dándole gracias por su ayuda sirviendo como modelo para dibujar un trazo preliminar de la pintura en acuarelas en la que estaba trabajando. Una vez terminada la despedida, Taehyung se acercó a la ventana, quito la tela que tapaba el frasco y libero a la mariposa, el chico se quedó cautivo viendo como aquel bicho abría sus alas y volaba hacia el firmamento.
Cuando la mariposa fue un simple punto en el horizonte los ojos del muchacho vagaron a la primera planta, donde veía la carroza de sus padres estacionar enfrente de la casa para llevarlos a la gran cena que tanto anhelaban, Taehyung solo suspiro con cansancio, solo negando con la cabeza y regresar a su alcoba para seguir trabajando en su proyecto antes de acompañar a sus padres a aquella tertulia.
—Taehyung apresúrate hijo tu madre ya está en la carroza esperando por nosotros-Dijo su padre en el corredor.
—Voy padre-Contesto el mayor de nuevo suspirando y dejando su boceto de nuevo en su escritorio, al parecer tendría que esperar hasta que aquella reunión terminara para volver a su proyecto.
Guardo sus utensilios y salió de su habitación para salir de aquella casa y seguir a sus padres en aquel coche tirado por caballos caoba y robustos hasta la casa de los Manobal.
—No temas Taehyung, Lalisa es una linda chica-Dijo su padre que había notado a su hijo ensimismado en sus pensamientos mientras admiraba el paisaje fuera del coche.
—Taehyung recuerda lo que hablamos-Dijo su madre mientras agitaba el abanico en su dirección. -No dejes que suelte el anzuelo.
—Lo intentare madre, pero no debería Lalisa de casarse con alguien noble, como un lord-Pregunto Taehyung.
—No digas eso cariño, nosotros estamos al nivel de los Manobal, siempre supe que merecía ser más que la esposa de un vendedor de pescado-Dijo su madre mientras acomodaba el broche que se había colocado en la solapa de su vestido.
—Pero yo nunca he hablado con ella, no la conozco casi nunca sale de casa-Dijo Taehyung un tanto tímido por aquel hecho.
—Al menos tenemos eso a nuestro favor y ha si no sabrá de los rumores que hay sobre ti-Contesto la madre— es nuestra única oportunidad cariño entiende.
Taehyung no volvió a replica solo siguió viendo por la ventanilla del carruaje los edificios pasar y la personas transitar de un lado a otro. Talvez por aquel pequeño detalle Taehyung no se negaba ante el arreglo de aquella boda, porque era la única opción de opción, de borrar todos los problemas que le había causado a su familia y las habladurías que hacían a sus espaldas, al menos eso esperaba.
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Luego de un largo tiempo el carruaje llego a su destino, la casa de los Manobal o más bien la mansión. Se sabía que la familia Manobal era una de las más prestigiosas y distinguidas de todo el distrito de Daegu, con una reputación intachable, incluso no dejaban que su única hija saliera de paseo o a tertulias con jovencitas de su edad, casi nadie la conocía, eran llenos de riqueza y fortuna, bueno eso era lo que decían todos, algo muy lejano a la realidad.
Kim Hoy-yeon bajo del carruaje con la ayuda de su esposo Kim Hee-chul y que su largo y pomposo vestido color musgo no quedara atorado al salir, luego les siguió Taehyung siempre detrás de sus padres mientras intentaba respirar con normalidad y alejar sus nervios.
Mas estos se dispararon cuando su padre toco la puerta de aquella casa, su madre deteniéndose enfrente de el para arreglar su corbata y su chaleco que se habían desacomodado por el viaje.
—Taehyung cuantas veces te tengo que decir que debes de cuidar tu vestimenta, ya no eres un niño-Decía la madre mientras volvía a botonar el chaleco y dejarlo de manera ordenada y perfecta-Mira nada más como luces pareces muerto de hambre, ¿Acaso quieres que…
Pero las palabras de Hoy-yeon fueron detenidas por su esposo que le dio un ligero empujón en el brazo para llamar su atención, aterrada la mujer se dio cuenta que la puerta a la cual habían llamado ya había sido atendida y frente a ella se encontraban el mayordomo de los Manobal.
La mujer algo avergonzada solo se recompuso riendo falsamente y entrando a la casa seguidos de su esposo y de su hijo menor.
— ¡Santo Cielo! pero miren que majestuosidad, pero que gusto tan exquisito esplendido no es así…-Parloteaba Hoy-yeon en voz baja para su marido.
Pero claro habría que aclarar que la definición de “voz baja” era un volumen bastante elevado, por lo que Taehyung no negaba que probablemente los Manobal, que se encontraban frente a la escalera, habían escuchado el parloteo de la mujer.
—Pero es igual de grande que nuestra casa-Dijo el padre de Taehyung en un tono baste bajo-Dicho parece deteriorada.
—Cállate-Dijo la mujer abochornada que los anfitriones acabaran de escuchar el comentario para nada sutil de su marido.
Y claro Taehyung no podía negar que aquello no fuera cierto, porque la casa era hermosa, llena de objetos brillantes retratos, la casa exudaba elegancia y finesa, pero también soledad y frialdad, como si no fuera un hogar sino un museo, además que se podían ver motas de polvo en las esculturas y juraría que vio una tela de araña al entrar.
—Lord y Lady Manobal, el señor y la señora Kim-Dijo el mayordomo que les abrió la puerta cuando los invitados llegaron justo enfrente de los señores de la casa.
Ambas personas se miraban muy refinadas y de clase alta, la mujer que según recuerda Taehyung se llamaba Bom porque su madre no dejaba de criticar todo lo que la señora hacia era bastante alta, de cuerpo fino y cabellos negro que resaltaba su bello rostro, estaba vestida con elegantes telas y joyas adornaban su cuello y manos, mostrando su postura regia y dominante.
El hombre era más bajo que la mujer y de complexión voluminosa de cábello crespo negro e igual que la mujer vestida con ropas elegantes, sin embargo, estas se miraban algo maltratadas por el uso y por el tiempo, se llamaba Manobal Dong-he
—Usted debe de ser la señora Manobal Bom, vaya luce como toda una jovencita-Dijo el padre de Taehyung siendo interrumpido por Hoy-yeon quien le dio un codazo “discreto” a su esposo para que no dijera más.
La pareja de invitados estaba parada justo frente a ellos como dos estatuas polvorientas más que adornaban el salón, a pesar de los intentos de la señora Manobal para decirle en tono bajo a su marido para que sonriera por cortesía Taehyung noto ese sutil gesto, ¿Esta sería su nueva familia?
—Encantado-Dijo parado con la más falsa de las sonrisas-es un placer recibirlos aquí.
—Muchas gracias señor Manobal, es un gusto para nosotros que nos hayan invitado a su casa tan maravillosa-Dijo la mamá de Taehyung de manera aduladora mientras abría el abanico de manera exagerada.
—Tomaremos él te en el salón principal-dijo Bom señalando en dirección de Taehyung creía se encontraba ese dichoso lugar.
Sin darle tiempo a sus padres que contestaran la señora Manobal se giró y comenzó a caminar en dirección del lugar que anteriormente habían señalado seguido de su esposo, como siempre acatando las ordenes de su esposa.
—Síganme es por acá-Dijo la mujer sin voltear a ver que sus invitados siguieran tal instrucción.
Aunque no tenía que hacerlo, porque fieles a los códigos de etiqueta los padres de Taehyung siguieron a los anfitriones a donde les indicaba, claro como decirle que no a la familia de alto rango como lo eran los Manobal.
—Me encanta el estilo que eligieron quien es su decorador-Pregunto Hoy-yeon tratando de ganarse la cordialidad de la señora Manobal.
Taehyung solo negó y respiro profundo con pesar, aprovechando que su madre no lo veía para recriminarle por aquel gesto tan vulgar.
Taehyung se quedó algo rezagado caminando detrás de sus padres admirando aquella casa tan elegante y tan abandonada, pero grande fue su sorpresa que allí, olvidado en un rincón lleno de polvo se encontraba un majestuoso piano de cola que en sus tiempos era color caoba, ahora apenas y se distinguía su color por el abandono. Sin quiere y picado por la curiosidad dejo atrás a sus padres y a los Manobal para acercarse al artilugio.
Lo vio detalladamente, admirando aquel majestuoso instrumento musical, le picaban los dedos por las ansias de tocar alguna nota, no pudo evitar evocar a sus memorias lúgubres y melancólicas, ya que la última vez que había tocado un piano como aquel fue en la casa de Min Yongui, su fiel amigo y escudero.
Inspeccionando a sus alrededores se dio cuenta que estaba completamente solo en aquella estancia, por lo que se aventuró a levantar el cilindro del instrumento y aunque su intención solo era observar su mano se movió sin su consentimiento tocando finas notas que resonaron por todo el salón.
Por un minuto avergonzado giro su rostro a ambos lados preocupándose que alguien lo haya encontrado infraganti en aquella pequeña travesura, pero la tranquilidad lo embargo cuando se dio cuenta que seguía solo en aquella habitación a pesar del sonido que repercutía en las paredes gracias al piano.
Así que de manera sagaz se aventuró a sentarse en el banquillo y de manera cómoda comenzar a tocar aquella sonata que le enseño su viejo amigo, claro no olvidando que aquella melodía la aprendió luego de ciertos besos y caricias dados por aquel chico de castaños cabellos que venía a su memoria.
La música resonó en el lugar, a pesar que Taehyung tenía una instrucción básica en lo que tocar aquel bello instrumento se tratara, interpreto de manera armoniosa y notable aquella tan grata melodia y más asombroso que no contaba con partituras con él, solo se guiaba por sus memorias.
Aquella música lleno el lugar y llamo la atención de cierta jovencita que se encontraba en sus aposentos esperando la aprobación de su madre para bajar junto a los invitados, le impresiono aquel sonido tan magistra, más porque habían pasado décadas desde que alguien se atreviera a tocar aquel piano de cola que existía olvidado en el salon, por lo que la chica presurosa y olvidando lo que su madre le había indicado, bajo al recibidor para encontrarse con la sorpresa de un chico tocando aquella melodía.
Y no fue la única que se asombró ante la inesperada compañía.