Él Es Pablo: Un genio por amor

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Summary

Lester Torres ha perdido a la chica que tanto ama al confesarle que sabía de su identidad secreta ahora él buscara la forma de conquistarla de nuevo. Haciendo lo que ella misma hizo con él. Unos lentes, corbata, pantalones de vestir, camisa de botones y mocacinas para ser quien no es, es todo lo que necesita Lester. Sin embargo, nada le será tan fácil porque siempre existen los problemas. ¿Quién dice que los genios no podemos conquistar a una mujer? ¿Logrará su cometido, Lester?

Status
Complete
Chapters
45
Rating
n/a
Age Rating
16+

Introducción

Ally y Lester se distancian después de que él revelara que supo que ella era Adán cuando tuvo su primer accidente con un arma de la cual él se quedó callado esperando que ella le dijera la verdad; cosa que jamás lo hizo. Así que, Lester muy desesperado, realiza una operación muy loca para conquistar de nuevo a Ally.

Ahora usa lentes, corbatas, trajes y demás accesorios para hacerse pasar por alguien más y estar más cerca de ella. Sin embargo, las cosas se le complican y comprende todo lo que sufrió Ally al ser Adán y entre otras situaciones; como, por ejemplo, la aparición de su peor enemiga.

¿Ally descubrirá su identidad? ¿Qué pasará con su relación? ¿Lograrán estar juntos y tranquilos?

¿Quién dice que los genios no son guapos?


Era un día ajetreado, después de dar tantos conciertos en el país. Ya estaba harto de que no nos dieran un poco de respiro y cuando lo dan, apenas son uno o dos días. Es verdad que me prohibieron beber porque nos atrasa más que me encuentren borracho, pero necesitaba desahogar mis penas. Ese día, estaba tan molesto hasta con Zacarias porque hay veces que se comporta como si fuera mi madre y muy molesto tomé mis cosas para irme a un bar.

—¿A dónde vas, Lester? —me cuestionó.

—A ti no te importa a dónde vaya —le respondí—. ¡Quiero respirar por un momento!

Él me observó algo molesto y luego se acercó Leonel; tocó el hombre de Zacarías para tranquilizarlo y le susurró que me dejara.

—Leonel, no puedo dejar que se vaya a beber, si mañana tenemos un concierto en El Progreso —le dijo.

—Déjalo, porque él necesita descansar y hacer lo que le gusta —le habló y yo le sonreí. Mi gran amigo, porque Zacarias lo es, mi mejor amigo, no estaba de acuerdo; sin embargo, me dejó ir. Entiendo que me protege, pero hay veces que es demasiado. Salí del hotel y llegué al bar más cercano; era bueno que nadie me reconociera todavía, entré al lugar sin ninguna novedad. Los lugareños me observaron por un momento mientras caminaba al despacho y luego siguieron con sus cuestiones. El camarero que estaba ahí, me vio y se acercó.

—Bienvenido, ¿qué quieres tomar? —me preguntó. Detrás de él había de todo tipo de bebidas alcohólicas que la mayoría no había probado.

—Dame el ron más fuerte que tengas —le respondí y él acató.

Mientras él preparaba mi bebida, medio noté que se había sentado alguien a la par mía y al escuchar su voz, me cautivó. La observé y quedé admirado ante tal belleza. Ella era una mujer increíblemente hermosa; cabello rubio, ojos azules como los míos, tez muy blanca y una sonrisa muy cautivante.

Cuando se dio cuenta que la miraba, me habló y yo no sabía qué decir. Pero desde ese momento supe que todo iba a cambiar en mi vida. Ese día, hasta que anocheció, reíamos como tontos y platicamos de nuestras vidas y todavía no sabía su nombre hasta que se despidió de mí dándome un beso cerca de mis labios y dejando una tarjeta con su nombre y su número de teléfono.

Kimberly Barrera, la mujer más atractiva del mundo para mí; pero a la vez la mujer más despiadada que puede haber… Ella fue mi pareja, iba conmigo a todos los conciertos; me apoyaba, estaba conmigo en las buenas y malas…sin embargo, sin darme cuenta, comenzó a pedirme dinero para sus supuestas compras y así poco a poco me estaba dejando casi en la bancarrota.

No solamente era de esa forma que me destruía; también me manipulaba y yo le permitía que lo hiciera. Hizo que me peleara con mi familia, con mis amigos y con todo el mundo; incluyendo algunas fans. ¿Cómo me iba a dar cuenta? Si ella se vistió de oveja al principio para enamorarme completamente. Pero no fue hasta que me di cuenta que me había engañado con otro hombre y llegué a desfigurarle la cara al tipo ese. Cuando los encontré, se reían de mí porque me estaban robando casi todo. Si yo no hubiera comenzado a sospechar de las escapadas de Kim, quizás ya no formaría parte de la banda de Right Way.


Ya era un mes, un mes en el que vi como mi corazón se destrozaba al ver aquella escena. Se volvió tan grande el lío que intervino la policía y me tacharon el chico de la banda más polémica y me seguía Zacarías, mi mejor amigo.

Gracias al cielo, no me metieron a la cárcel porque se pagaron todas mis multas y ya estaba aquí caminando como si nada hubiera pasado después de tanto tiempo; necesitaba respirar aire puro porque lamentablemente me estaba acordando de ella.

—¡Esteban, por favor hazme el mandando... Necesito que mi mamá entienda que debo trabajar! —gritó una chica de cabello castaño, liso y largo. Observé que le hablaba a un chico raro que estaba abriendo la puerta de una tienda de tatuajes y supuse que él era el dueño.

Ella estaba bajando del carro que al parecer era del muchacho.

—¡Ally, ya sé que te he enseñado a tatuar, pero esto es cosa de hombres y tiene razón tu mamá que no trabajes aquí! —le dijo cuando ya abrió la puerta y vi como la chica cerraba la puerta muy molesta y le vi su rostro. No sé qué me pasó, pero sentí cómo mi corazón se paralizaba por un momento. Ella vestida de negro, labios pintados de negro y esos ojos verdes. Ella me llamaba demasiado la atención que decidí acercarme para hablarle, pero me detuvieron un montón de fans para tomarse fotos conmigo y luego noté que ellos cerraron la puerta por el escándalo…

Ella, la chica que me hizo pasar tantas cosas que jamás imaginé. ¿Cómo iba a saber que ella sería Adán? Y ahora tengo que volver a ganarme su corazón. Tenía que usar esos malditos anteojos y la ropa más anticuada de la historia sólo para recuperar su amor, me veía tan ridículo. Sin embargo, no tenía otra opción y pase los momentos más vergonzosos de mi vida que voy a contar