Romanogers One Shots

Summary

Pequeñas historias del capitán América y la viuda negra

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

Sentimientos

Cada mañana, desde los últimos cinco días para Natasha y Steve era un tanto extraño encontrarse en la cocina tras recordar lo que pasó entre ambos. Pero que por falta de valor no habían aclarado aún. Sus manos se encontraban al tomar el plato, era muy tensa la situación y más cuando Wanda y Bucky los veían con rareza.

-¿Pasó algo entre ustedes? -la castaña Maximoff les rompió el reto de miradas. -Están muy raros, chicos arreglen sus líos.

-No ha pasado nada Wanda, las cosas están cómo deben estar. -Nat tomó la caja de jugo y se sentó a lado de Steve, debía empezar a actuar normal.

-Por cierto Steve, me llamó Sharon y está muy emocionada por lo que sea que estén planeando. -James comentó viendo a su amigo, la mirada de Natasha fue directa al rubio que presintió estar en problemas.

-Gracias James, la verdad me gustaría que no le digas a todo mundo que Sharon me habla, aún está oculta y no me gustaría que nada le pase.

-Cuanta preocupación. -Nat rodó los ojos. -¿Cuantas más Rogers?

Wanda miró a James que asintió con la cabeza, tomaron sus platos y salieron del lugar lo más rápido posible. Natasha se mordió la lengua, no quería hacer más escenas y menos confundir a Steve sobre lo que hablaron.

-Perdón Natasha, pero no es tu incumbencia a quien le hable. -Steve dijo comiendo su cereal. -Entre tú y yo solo hay amistad, por favor no te tomes esas libertades.

-¡Pudrete!

Natasha salió del lugar más molesta que como llegó, pero ella tenía la culpa por no tener nada de cuidado en cómo se relacionaba con Steve. Se dijo una y otra vez, no debía enamorarse de ese estúpido soldado rubio. Ahora tenía que lidiar con su sentimiento de amor, y aparte los celos que le daban al saber que hablaba con Sharon.

-¿Problemas en el paraíso? -Bucky se acercó a ella picando sus costillas, pero solo se llevó un mal gesto de Natasha. -Ustedes dos son muy raros, parecen esposos.

-¿Qué quieres James?

-Molestarte, pero sobre todo saber si tienes algún problemilla con que me lleve a Steve para presentarle una bella chica.

Natasha lo fulminó con la mirada, no podía ocultar que esa idea no le era grata. Pero ya debía dejarse de estupideces, si no quería nada con Rogers, tampoco le tenía que importar si salía con cuánta mujer quisiera. Se giró a mirar a James aje sonreía en espera de la respuesta, él sabía que entre ese par sucedía mas que una amistad.

-No es a mí a quien le debas preguntar eso, él capitán y yo solo somos amigos.

-Ok, sabiendo que no hay nada más entre ustedes lo llevare con esa bella rubia. -James quiso molestarla. -Tal vez luego quieran ir a una cita doble.

Bucky seguía intentando molestarla, pero Nat solo siguió con su camino, lo que él soldado del invierno no entendía era que Natasha si haría algo. Sin embargo, no se lo demostraría ni dejaría saber tan fácilmente.

...

Steve no quería ir con James y Wanda, eran demasiado melosos para su gusto, además prefería quedarse en casa a ver sus antiguas películas. Pero ya no podía decir que no, justo estaba por salir para decirles que ya se fueran cuándo escucho como algo caía por la escalera.

-¡Nat! -grito al ver a la bella peliroja intentando levantarse, Wanda y James también se asomaron, Rogers la cargo como si nada y la llevó directo a su habitación.

Natasha se sostuvo de él con fuerza, sólo hacía gestos de la molestia que le causo el impactó.

-¿Qué ha pasado? -Wanda fue a dónde su amiga.

-Creo que pise mal, me duele un poco pero con hielo sanara.

-¡De ninguna manera! -Steve la tomó en brazos -Debemos descartar que sea algo peor, Wanda lo siento, no iré con ustedes porque quiero saber que ella está bien.

-Pero dijo que con hielo estará bien, no hay que alarmarnos. -Bucky decía para molestar.

-No digas tonterías Buck, los mantendré al tanto de lo que pase.

-No es necesario Steve, ve a tu cita, yo estaré bien.

Natasha quiso quitarse de su agarre, pero solo logró hacer que Steve la tomara con más fuerza. Wanda y James no dijeron más, sólo se les hacía sospechoso que una de las mejores espías y asesinas se cayera de una simple escalera. En fin, Steve estaba con ella y a lo mejor ya arreglaban sus raras diferencias.

...

Steve la llevó al auto, la ayudo a acomodarse, Natasha se sentía como boba al hacer eso, era obvio que no tenía nada malo. Pero su mente no la dejaba en paz, pensar en Steve con alguien más no le había gustado mucho.

-¿Te duele mucho? -Steve tomaba su mano, realmente se veía la preocupación en su mirada. -¿Del 1 al 10 qué número le das?

-No fue grave Steve, no debiste faltar a tu cita.

-Dejaría cualquier cosa por si algo te pasa. -Rogers mantenía su mano tomada a la de ella, nuevamente esa sonrisa al verlo se formó en su rostro.

Llegaron a la torre, y pese a las súplicas de Natalia por dejarla caminar, entró al edificio con ella en brazos. Era obvio que llamaron la atención de todos, se habían alarmado al ver que parecía haber sido herida. En la enfermería estaba la doctora Cho, Bruce que veía como Steve no paraba de tomarle la mano.

-¿Segura que estás bien Natasha? -le cuestionaba la doctora -No veo nada anormal en tus estudios, pero tú pulso está muy acelerado y las pupilas dilatadas.

Tony que escuchaba todo solo se reía, no era posible que no se dieran cuenta a que se debían esos síntomas en la arañita.

-Si te duele algo solo dilo Nat, a lo mejor es en la cabeza y necesite estudios.

Rogers estaba histérico, era peor que cuando la herían en combate. A la doctora le empezaba a estresar, así que le pidió a Tony se llevará a Steve, este prometió callarse pero no se iría. Le soltó la mano a Natasha y se hizo a una orilla, nuevamente sus signos vitales se establecían. Una vez que Stark demostró lo que pensaba, quiso divertirse un poco, le realizaban a Natasha un electrocardiograma, así que era el momento.

-Steve, esta noche quiero salir en plan de solteros. -Tony le hablaba para que Nat escuchará. -Y hay una dulce rubia de nombre Scarleth que quiere conocerte.

-¿En serio? -Rogers dudó con una sonrisa inconsciente. -No quiero ir, Natasha necesita cuidados y yo lo haré.

Él rubio se giró a dónde ella y tomó su mano, nuevamente el corazón de ella latió con fuerza. La doctora notó eso, ya entendía que pasó hace unos momentos, pero como ella no sabía que ese par solo eran amigos, se le hizo fácil hacer su comentario.

-Valla que nos alertamos por nada, Nat estás completamente bien querida. -Le dijo quitando los electrodos. -Tu aceleración cardíaca es normal, es solo una reacción al toque de Steve con tu mano.

-¿Qué? -Tony fingió sorpresa -Me estás diciendo que, la viuda negra se le acelera el corazón por él rubio.

Natasha se quedó callada, nunca en su vida había sentido tanta vergüenza como en esos momentos. Steve igual se quedó callado, solo miraba a la pared para evitar el contaco visual con cualquier persona. Tony iba a decir más bromas, pero sintió la mirada de su esposa y prefirió quedarse callado. Dieron el alta de Nat, solo debía tomar pastillas por si había dolor, Bruce se acercó para que se recargara en él.

-Yo puedo llevarla. -Steve dijo poniéndose frente a ella. -¿Te sientes mejor?

-Lo siento Steve, pero yo la llevaré, no me quedare tranquilo hasta verla dormida.

Bruce tomó la mano de Nat, pero está se soltó de su agarre, ante tal gesto Banner se molestó. Cuando Steve lo hacía no decía nada, hasta el corazón se le aceleraba.

-Esta conmigo, no tienes nada de que preocuparte.

-Tienes muchas atenciones con Natasha, debes estar cansado. -Banner seguía insistiendo, pero a Nat comenzaba a dolerle la cabeza.

-¡Basta Bruce! -mencionó con enfado, pero a la vez tomaba a Steve del brazo. -Ire con Steve, él me cuida y estará ahí para mí gracias.

Steve sonrió ante ese gesto, sin preguntar la tomó en brazos como si fuera bebé. Natasha hundió su cabeza ese agarre, no quería saber nada de nadie, todos lo vieron irse de esa manera tan tierna. Ya no había duda, entre ese par había un sentimiento aún mas fuerte que la amistad. Solo debían darse cuenta.

...

Al llegar al apartamento la llevó a su habitación, bien pudo dejarla en el suyo, pero no mintió cuando dijo que la cuidaría hasta que ella se sintiera mejor.

-Steve no es necesario que hagas todo por mí, ya no me duele el pie y necesito hacer mis cosas.

-No seas necia, al menos por hoy descansa. -Steve le dijo con una sonrisa, ahí estaba nuevamente sus latidos diciendole que ese hombre la traía mal.

-Steve. -Nat le indicó que se acercará a su lado. -Sobre el beso y lo que pasó después, sobre lo que te dije estando en el bar, y sobre que aceleras mi corazón con cada vez que te veo debo decirte que...

Rogers no se contuvo, cortó la distancia entre ambos y le arrebató un beso, era algo que venía deseando desde hace mucho tiempo. Ella no se apartó, dio pequeños mordiscos a esos labios que la estaban llenando de felicidad, sus lenguas se encontraron para comenzar una guerra de poder, encajaban perfectamente el uno con el otro, podían sentir la respiración de ambos volverse una misma y sus latidos aumentando por el sabor de sus labios. Nat paso sus manos sobre el cabello de este para aferrarse un poco más, no quería que se acabará ese mágico momento, Steve no dejaba de verla, sentía que podía pasar horas observandole, miraba esos hermosos ojos verdes que le encantaban, y sabía ahora más que no nunca una cosa: Natasha Romanoff le encantaba.

-Descansaré con la condición de que te quedes aquí a mi lado.

-Cuenta con eso cariño.

Steve se recostó a lado de ella, se veían increíblemente bien juntos. Nat ya no podía engañarse, aquella noche de juego en el bar cuando compartieron un beso, solo ayudo a que se diera cuenta y aceptará ese extraño sentimiento que venía a ella cada vez que miraba a Steve. No había duda, ese sentimiento era el amor que había llegado a ella y ahora la estaba haciendo hacer sonreír como nunca antes lo había hecho.