Prólogo
¿Cartas? Hoy día casi nadie las escribe, prefieren enviar un mensaje de texto o simplemente un whatsApp. Son consideradas casi de manera valiosa al ser una última opción para conquistar o para hablar con alguien que no tenga celular o redes sociales... Alguien lejano preferiblemente.
Pero aún así, gracias a las cartas puedo contar esta historia, eran mías después de todo, claro que no iban dirigidas a alguien en especial. Las escribía solo para expresar lo que pensaba, lo que sentía y lo que vivía.
Y sé que se preguntarán cómo unas cartas simples dieron paso a una gran historia. Si me toca confesar debo admitir que fue gracias a un viaje, a una mudanza desastrosa con exactitud. Ese día mis cartas pasaron de ser solo mías y se abordaron en Cartas Perdidas.
Algo que durante un tiempo me mantuvo un poco triste, porque mi vida entera estaba en ellas. Y fue así, hasta que pasó lo que le dio más sentido, emoción y un poco de miedo a mi vida.
Porque poco a poco aquellas cartas que con tanta pasión habían escrito en su momento,estaban siendo devueltas a mí de una en una. Pero no de una manera simple, sino siendo contestadas logrando que sintiera, que sintiera más de lo que debía sentir.
¿Lo más loco de esto? Que tal vez me estuviese enamorando de alguien totalmente desconocido para mí, pero a la vez totalmente conocido gracias a sus respuetas. Pero no solo era eso, había más, mucho más que contar.
Como lo lindo que era conocer gente nueva, entre ellos mi vecino. Por el cual también sentí, lo que me llenaba de miedo, porque aunque quisiera evitarlo estaba sintiendo todo por uno, y tanto por el otro.
Porque mientras el chico de las cartas me hacia sentir entendida, mi vecino me hacia sentir totalmente afectado y acompañado.
¿Qué cómo sé que el primero era un chico?
Bueno, tienes que leer esta historia... tal vez descubres que tal vez estaba un poco equivocada y ciega a la vez. Así que si te atreves a leer mi loca historia llena de cartas, sonrisas y lindos momentos, te deseo algo de suerte porque tal vez este algo desordenada y quedes algo perdido más de una vez.