Prince {KOOKMIN - BOYPUSSY}

Summary

❥ Mimi es el príncipe más joven del reino! ✧ ˚ · . ┊ ┊ ˚ ༘♡ ⋆。˚ ꕥ ⠀⠀ ⠀✎ +18 ❍⌇ ❛❛ [ Boypussy ] ;;❃ ❜❜ ❍⌇ ❛❛ [ Somnofilia ] ;;❃ ❜❜

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Complete
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1
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5.0 2 reviews
Age Rating
18+

Sweet prince

El pequeño Jimin de dieciseis años, era el príncipe más joven de su reino. Una simple cosita tan frágil y bonita por la que cada guardia y súbdito del pueblo daría su vida por él.

Y es que el rubio tenía un montón de cualidades y virtudes que lo convertían en alguien tan adorable, que nadie jamás podía negarse a alguna petición de esos ojitos brillantes.

Sin embargo, y debido a la enseñanza que le dieron al pequeño príncipe desde que había nacido, su inocencia e ingenuidad eran tan grandes que resultaba siendo solo un estúpido niño influenciable.

A pesar de que su padre, el grandísimo rey Park, era igual de amable en su trabajo, se comportaba extremadamente celoso con su tesoro. Por lo que, luego de que escuchara un par de guardias riendo entre susurros por las aberraciones que le querían hacer a su príncipe si lo encontraban a solas, 一 además de mandar a asesinar a los hombres一 tomó la decisión de limitar las salidas de su bebé y ya no le permitía rondar por los pasillos del castillo a solas.

Sin embargo, esta medida no fue suficiente cuando, luego de un paseo a caballo en los prados de su reino, el pequeño príncipe y su institutriz fueron interceptados por forasteros violentos.

El pobre príncipe Jimin fue agarrado por las caderas, derribándolo con rapidez mientras su pequeño vestido celeste era levantado, su ropa interior destrozada, dejando su bonito y diminuto coño a la vista de tres hombres hambrientos.

Y si Jimin creía antes de esto que tenía un hada madrina cuidándolo en todo momento, se convenció aún más cuando un joven y valiente guardia real, llegó al rescate a tiempo luego de oír los gritos y el llanto de su majestad.

Jeon Jungkook fue felicitado y celebrado por su valentía y por salvar al único heredero del reino, obteniendo un ascenso para ser el guardia permanente de Jimin.

Esta había sido la última medida que había tomado el rey, pues ya no sentía que fuera seguro estar fuera de las paredes del castillo, y obligó a Jimin a encerrarse en su habitación.

Jungkook era la única persona que el príncipe podía ver, ya que solo él tenía la plena confianza del rey para que cuidara a su hijo. Por lo que el joven guardia, entregaba toda hora de su día y noche para atender las necesidades que su majestad requería, como alimentos y/o entretención.

El niño desarrolló un apego muy grande por Jungkook en poco tiempo, y creía firmemente que solo él podría mantenerlo a salvo. Sin embargo, un par de semanas después del ataque en los prados, Jimin comenzó a tener pesadillas.

Los bonitos y dulces sueños que había tenido durante su corta existencia, habían sido desplazados por manos negras tocando su cuerpo y jalándole del cabello, haciendo mil cosas con él y simplemente decidió dejar de dormir por completo.

La visión de las ojeras bajo el angelical rostro de Jimin fueron lo que alertaron a Jungkook, y al indagar un poco más se enteró de aquellos malos sueños que su niño estaba sufriendo.

一 Ayúdame a dormir… sálvame de estas pesadillas 一 había murmurado una mañana, con sus ojitos llenos de lágrimas.

No podía dejarlo así.

Acudió al rey y con este, consiguieron que el médico de la familia real visitara a Jimin y le recetara pastillas para dormir.

Esa era su nueva rutina.

Jimin tomaba un baño para relajar su cuerpo, el agua cálida mezclada con esencias de lavanda y miel le hacían suspirar, luego utilizaba un perfume con olor a vainilla y vestía un camisón de seda rosa antes de meterse en su enorme cama llena de almohadas y con voz tímida, invitaba a Jungkook a entrar, el cual traía consigo una pequeña bandeja de plata con las pastillas y un vaso de agua.

Cuando el sueño le ganaba al pequeño y dulce príncipe, lo que generalmente era advertido por sus ronquidos suaves, Jungkook se colaba nuevamente en la habitación.

Nunca había sido realmente arriesgado, pero honestamente, no podía suprimir todos aquellos pensamientos oscuros que cruzaban su mente cada vez que Jimin comía helado, chupaba una paleta o se ponía a brincar sobre su cama, dejando a la vista sus bonitos calzoncitos.

Al inicio se limitaba en verlo dormir a través de una rendija, en la seguridad del pasillo, pero pronto eso ya no era suficiente.

Luego, cuando se dió cuenta de que las pastillas eran realmente efectivas, decidió entrar en la habitación. El cuerpo semi desnudo del príncipe sobre la colcha solo hacían que su polla palpitara con fuerza bajo el uniforme y Jungkook no podía dejar de imaginar cómo se sentiría colocarse en la espalda de Jimin, entre sus piernas y abrir sus muslos para dejar a la vista aquel tesoro que el rey intentaba ocultar.

Sofocaba sus gemidos mordiéndose el labio, mientras soñaba en hundir su polla dentro de aquel diminuto agujero del príncipe, lo estrecho y apretado que se sentiría cuando lo follara con fuerza y los débiles gemidos que saldrían de la boquita de su majestad. Y simplemente quería arruinar todos los agujeros de Jimin, bañándolo con su caliente y espeso semen, su corrida saliendo de los orificios maltratados e hinchados, arruinados por las violentas embestidas que le daría.

Y pobrecito Jungkook, terminaba masturbándose una y otra vez a la orilla del príncipe porque no confiaba por completo en las pastillas.

Sin embargo, masturbarse con la imagen de su majestad chorreando esperma también dejó de ser suficiente para sus oscuras y retorcidas fantasías e ideó un plan para llevar a cabo su maligno plan.

Decidió reunir nuevamente al rey Park y al médico real, para comentar que la situación de Jimin no había mejorado, que a pesar de estar tomando dos dosis de aquel medicamento para dormir, no estaba siendo efectivo y el menor seguía despertando por las noches aterrorizado.

Para su sorpresa - porque sabía que su excusa era extremadamente barata y poco creíble - el doctor no lo cuestionó mucho y le suministró una pastilla adicional aún más potente y Jungkook no pudo evitar la sonrisa que se formó en sus labios una vez la reunión terminó.

Ocurriría esa noche, Jungkook no podía controlar el temblor de sus manos.

Suspiró un par de veces antes de acercarse a la habitación de su majestad, tocando dos veces la puerta para que Jimin supiera que estaba ahí, esperando.

Un simple y suave “Un momento” fue la única respuesta por parte del menor, que no se había percatado que la madera de su puerta se había abierto ligeramente, dándole a Jungkook un espectáculo privado mientras quitaba la blanca toalla de su cuerpo desnudo.

Jungkook se deleitó al ver como la espalda del príncipe se inclinaba en dirección a la puerta, la curva de su culo haciéndolo babear y su polla despertó cuando el menor se inclinó aún más y dejó ver sus rosado agujeros apretados y vírgenes, listos para ser destrozados por su monstruoso pene.

La sangre bombeó acaloradamente por sus venas mientras veía la tersa piel del príncipe siendo bañada en un aceite que la volvía sedosa y resbaladiza y Jungkook solo quería deslizar sus manos por ella. Su pene latió con anticipación mientras admiraba los ligeros movimientos, dignos del único heredero al trono mientras colocaba su camisón por sus hombros, recostándose en su enorme cama momentos después.

Jungkook supo que era momento de moverse.

一 ¿Príncipe? 一 volvió a tocar la puerta dos veces. 一 ¿Puedo entrar?

一 ¡Adelante! 一 susurró con su voz suave y alegre, mientras terminaba de cubrir su cuerpo con las cálidas mantas.

Jungkook abrió por completo la puerta, mientras llevaba la típica bandejita que incluía ahora aquella pastilla rosa que resaltaba.

Jimin solamente mantenía la cabeza abajo, jugueteando con las sábanas de seda que se mantenían en su regazo. Evitaba la mirada intensa de su guardia pues sabía que sus mejillas se sonrojarían con fuerza.

Jungkook sonrió ante la timidez de su majestad y realizó una pequeña reverencia en señal de respeto, encontrándose con los pequeños pezones rosados del príncipe que se asomaban a través de su pijama.

Jungkook solo quería chuparlos hasta dejar moretones en ellos.

Jimin sonrió y asintió con la cabeza.

一 ¿Oh? ¿Por qué hay una pastillita rosa hoy?

Jungkook vio como los ojitos celestes del príncipe lo miraban un poco confundidos y luego miraban la bandeja donde estaban sus medicamentos y el vaso con agua, adornado con una bella y fresca flor blanca.

一 Oh eso 一 comenzó a decir mientras observaba a su majestad 一 Hoy su doctor pidió una reunión con el rey y conmigo para comentar algo de un nuevo tratamiento. 一 murmuró con voz suave, como si le estuviera explicando a un bebé. 一 Dijo que ayudaría con las náuseas matutinas.

Jimin jadeó un poco asombrado de que su médico se hubiera enterado de eso cuando ni siquiera Jungkook le había intervenido. Simplemente sonrió y decidió confiar en el profesional porque, después de todo, el hombre sabía más que el niño.

Jungkook observó la garganta del príncipe mientras tragaba la excesiva dosis de somníferos, sonrió y bajó la mirada para no ser sospechoso.

一 Espero que esta nueva dosis le haga sentir bien, majestad. 一 dijo con tono amable para que el menor no se sintiera incómodo, ya que no solían hablar mucho después de todo.

一 ¡Muchas gracias! 一 murmuró dedicándole una bonita y genuina sonrisa a su guardia, y le deseó las buenas noches.

Jungkook volvió a inclinarse en una reverencia y abandonó la habitación. Antes de cerrar la puerta, observó cómo el pequeño rubio comenzaba a bostezar, volteándose boca abajo para dormir.

Sabía que debía terminar algunos asuntos antes de llevar a cabo su plan y se dirigió a la oficina del rey para entregar el informe detallado de la semana de su hijo, con todas las indicaciones para su cuidadora, profesores y médicos.

Luego de casi una hora, Jungkook por fin volvió a abrir suavemente de la apartada habitación, atento a los suaves ronquidos del príncipe.

Al entrar, se aseguró de trabar la puerta para no ser molestado mientras estuviera ocupado y encendió la tenue luz de la lamparita de noche.

Como todas las noches, el príncipe yacía boca abajo, con su respiración suave y los brazos cruzados bajo la almohada.

Sonrió.

Con cuidado, Jungkook quitó las mantas que cubrían la espalda baja de su majestad y, a pesar de que confiaba en la efectividad de los medicamentos, no quería ponerse en riesgo. Sin embargo, Jimin no se movió y no hizo ningún sonido, lo tomó como una señal y comenzó a subir lentamente el camisón de seda descubriendo aquello que el padre del rubio buscaba ocultar a toda costa.

Un bonito coñito virgen.

Maldijo en voz baja ante la imagen caliente frente a él, sus dedos se estiraron para trazar ligeramente la piel del culo del príncipe. Era tan pequeño y delicado que las manos de Jungkook se veían monstruosas sobre él y no podía dejar de pensar en lo enorme que su polla se vería contra el estrecho agujerito.

Era tan perfecto.

La tela blanca y casi transparente de sus calzoncitos dejaba distinguir el contorno de los gordos labios vaginales de Jimin y mierda, necesitaba tanto destrozar ese agujerito virgen.

No lo pensó más e inclinó la cabeza hacia lo que se le ofrecía, deslizando la nariz y boca por el gordo coño cubierto. Gimió en voz baja al sentir el calor que emanaba del cuerpo del menor y no se resistió a pasar su lengua por el delgado material antes de que enganchara sus dedos en la frágil tela y la jaló, bajando y exponiendo por fin el hinchado coñito de su príncipe.

Y joder, Jungkook quería alabarse a sí mismo por ser el primero en follarse al hijo de un rey siendo simplemente un guardia real.

Paseó sus gruesos dedos por los necesitados labios del coño de Jimin para luego separarlos y apreciar con hambre el estrecho y rosado agujerito y el precioso clitoris, la imagen casi hizo que se corriera bajo sus pantalones.

El joven guardia observó con asombro cómo un débil chorrito salió del diminuto coño cuando sus dedos tocaron aquel botoncito con brutalidad.

Simplemente ya no podía aguantar más y con rapidez bajó sus pantalones, sacando su polla mientras se colocaba detrás de Jimin, acercándose a las caderas de su príncipe. Separó nuevamente la carne de su culo, sus ojos deslizándose entre ambos agujeros virgenes listos para ser llenados por él.

Joder.

Su polla era casi del grosor del antebrazo de Jimin y no sabía cómo podría forzarlo dentro de su coño.

Pero por mucho que a Jungkook le gustaría hacer más cosas con el cuerpo inconsciente, recordó que tiene poco tiempo antes de que sus compañeros de habitación empezaran a preguntar por él, decide escupir sobre el coño de Jimin para lubricarlo.

Frotó la cabeza rojiza de su polla necesitada sobre el diminuto agujero, mezclando su saliva con los juguitos que comenzaban a brotar del coño bajo él debido a la estimulación. Le dió una mirada rápida al príncipe para notar que seguía completamente dormido y lo hizo.

Alineó su polla dolorosamente erecta y con una fuerte inhalación, se metió con dificultad de un solo golpe.

El coño de Jimin era extremadamente apretado y Jungkook gimió ante la sensación de su polla profanando al hijo del rey, quitándole para siempre su virginidad.

Era simplemente perfecto.

Antes de comenzar a moverse, se inclinó hacia adelante para evaluar la expresión del príncipe, sin encontrar nada fuera de lo común, solo el flujo continuo de los suaves ronquidos.

一 No se preocupe, su majestad 一 gimió cuando retiró su polla del calor abrasador del coño de Jimin. 一 Yo soy su guardián, me haré cargo de sus pesadillas también.

Colocó sus manos alrededor de la delicada cintura del menor y comenzó a arrastrarse con una lentitud que no sabía que poseía, antes de volver a deslizarse dentro, su polla enterrándose tan profundamente que sus testículos golpearon el clítoris de Jimin.

Apretó su mandíbula esperando por cualquier ruido, pero Jimin solo abrazó su almohada con más fuerza, inclinando levemente el culo más cerca a la polla de su guardia y Jungkook no podía soportarlo más.

Sus dedos se enterraron más profundo en la carne mientras comenzó a moverse a cierto ritmo, su polla desapareciendo en la dulce calidez del agujero del príncipe una y otra vez.

La sensación de orgullo se volvió a hacer presente cuando se dio cuenta de que finalmente se está follando al hijo del rey, la adrenalina apoderándose de sus fuertes embestidas. Jungkook enterró toda su polla con fuerza y profundidad, disfrutando la estrechez del coño ajeno que lo succionaba como si realmente disfrutara ser follado mientras duerme.

Sus movimientos se detuvieron al segundo después de escuchar un leve murmullo que venía de los gorditos labios de Jimin. Su corazón comenzó a latir con fuerza bajo su camisa de trabajo con el terror de ser descubierto por el menor.

Sin embargo, un par de segundos después, Jimin volvió a roncar como un gatito y Jungkook soltó un suspiro antes de deslizar su polla fuera del príncipe.

Tomó entonces el ligero cuerpo del menor y lo volteó con suavidad para dejar a la vista aquellos preciosos pezones rosaditos y tan pequeños que le hicieron agua la boca. Jungkook admiró la belleza del dormido príncipe, tan inocente.

Sonrió casi con ternura mientras levantaba y separaba las piernas de Jimin para volver a colocarse entre ellas, completamente necesitado de estar una vez más dentro de la vagina de su majestad. Frotó la cabeza de su pene contra el hinchado botoncito de nervios y disfrutó de cómo las mejillas del príncipe se volvieron aún más rojizas y sus cejas se fruncieron ante la suave estimulación a su cuerpo inconsciente.

Sin más juegos, movió sus maderas y mordió el dorso de su mano para evitar gemir con fuerza. Sintió los muslos de su príncipe contraerse alrededor de su cintura, seguido de las paredes vaginales que succionaron con fuerza como si el diminuto agujero quisiera ordeñar su polla. Jungkook apenas podía forzar y obligar a Jimin a tomar el resto de su polla debido a lo apretado que estaba.

— Mh… Joder 一 jadeó mientras se dejaba caer hacía adelante, agradeciendo lo flexible que el menor era. 一 Tu maldito agujero estrecho chupa mi polla tan bien… ¿Le gusta esto, mi príncipe? ¿Le gusta que lo follen mientras duerme?

Pero solo recibió un suspiro entrecortado como respuesta.

Debido a la posición, llevó a su boca uno de los pezones y deslizó su lengua sobre el subdesarrollado brote antes de chuparlo con fuerza, mientras que le daba atención al otro con sus dedos, apretando y tirándolo sin remordimiento alguno.

Este niño era la puta gloria.

El cuerpo del príncipe se relajó lo suficiente como para que Jungkook se moviera nuevamente. Y lo hizo, saboreando cada embiste, follando al príncipe como un animal salvaje, causando que la cama chocara contra la pared en un ruido seco mientras el guardia perseguía su orgasmo.

A este punto, ya le daba igual si era encontrado por el rey follando a su dulce heredero, se había preparado mentalmente para tomar a Jimin por los muslos y separar los labios vaginales al máximo para que el rey sufriera viendo como el coñito de su Jimin chorreaba semen ajeno.

Solo porque el guardia había tenido la valentía de follarselo antes que el rey.

Unos suaves gemidos le hicieron levantar la vista y se encontró con los ojitos brillantes, somnolientos de su príncipe mientras recibía la enorme polla que le creaba un bulto enorme en el útero.

No sabía si su majestad se había despertado, pero eso no detuvo a Jungkook que siguió follando con fuerza, aplastando su polla contra el vientre del menor y la sensación le hizo gruñir.

一 Sh ~ 一 susurró cuando sus ojos se encontraron con los del príncipe y lo arrulló como si fuera un bebé 一 No pasa nada, mi príncipe.

Los ojitos aturdidos por los somníferos le dedicaron una última mirada antes de cerrarse nuevamente, y Jungkook sintió en su polla el gemido que su príncipe había dejado salir, chorreando su orgasmo un segundo después.

Jungkook sonrió con maldad, había hecho que Jimin se corriera aún medio dormido, con la polla de su guardia aún profundamente enterrada.

Y solo quería que el príncipe se volviera su deposito de semen caliente y espeso.

Así que se folló a Jimin con fuerza a través de su orgasmo, la poca moral que le quedaba yéndose a la basura cuando enterró con fuerza una y otra vez su monstruosa polla dentro del delicado coño, pequeñas gotitas de sangre bañando su longitud.

一 Ah~... Koo 一 alcanzó a escuchar la voz rota de su príncipe antes de que se volviera a dormir por completo.

Eso había sido suficiente para su cordura y su pene, su respiración era errática mientras profanaba y abusaba del agujero bajo él con fuerza, como si fuera un animal.

Apretó la carne de las caderas de su príncipe cuando su orgasmo lo atravesó, llenando el agujero con su deliciosa esperma, una y otra vez, antes de alejarse y ver su propia obra de arte.

El coño de Jimin se veía desordenado. Semen, líquido y sangre brotaban del diminuto agujerito rojizo e hinchado por el abuso.

Se inclinó para lamer la mezcla de fluidos y gimió por lo bien que sabía su corrida con la de Jimin, la sangre dándole un toque metálico perfecto.

Pero no pudo entretenerse mucho más, su hora de dormir ya llegando al límite y aún necesitaba limpiar al príncipe rápido.

Tomó el pañuelo que Jimin le había regalado luego de que lo salvó, y limpió con rapidez al príncipe de cualquier evidencia, lamentándose por la gran pérdida de semen que de ser otras circunstancias, le habría hecho beber al menor.

Una vez limpio, acomodó a Jimin en la misma posición en la que lo había encontrado; durmiendo sobre su estómago. Y arreglando su ropa, corrió fuera de la habitación del príncipe.

Solamente esperaba que su bonito Jimin no recordara nada al día siguiente.