Capítulo 1 Quince meses atrás
Valeria
Mi cabeza va estallar, juro que no lo vuelvo hacer; esto me pasa por hacerle caso a mi mejor amiga Deysi. Llevamos una semana de mucho trabajo por la apertura del nuevo club en la ciudad el cual estará situado en la zona más exclusiva de Guadalajara.
Estábamos a diez días de su apertura, y las membresías VIP se agotaron tan solo se pusieron a la venta. Ni que decir de los reservados, en su mayoría ya tenían dueños, tras una ardua revisión de la información de cada uno de los compradores.
Podíamos darnos el lujo de rechazar las solicitudes a nuestro antojo, dado las excentricidades que manejamos, estamos conscientes que debemos cuidar el bienestar de todos nuestros clientes y sobre todo el mío. Luego no quiero estar resolviendo problemas con la ley por dejar entrar a menores de edad donde no deben.
Para eso contaba con la súper abogada de la ciudad, que dicho sea de paso era mi mejor amiga y el diablo de mi conciencia.
— ¡Vaya! Hasta que despertó la princesa de la casa.
—No me molestes, que gracias a ti no he dormido nada y sabes que eso me pone de mal humor.
—A dormir cuando te mueras, ahora levanta tu horrible trasero de ese lugar y toma una buena ducha. La reunión empieza en cinco minutos y a la perra de la jefa no le gusta que nadie llegue tarde.
—Te recuerdo que la perra de tú jefa soy yo, cuida tu boca o estarás de patitas en la calle antes de la inauguración.
—Cuatro minutos, te quedan solo cuatro minutos y contando —menciono cuando salía corriendo por la puerta para que no la alcanzara, sabía que si lo hacía entraríamos en una lucha de fuerzas en la que saldría perdiendo como siempre.
Hoy no tenía ganas de hacer nada, pero aquí estábamos. Quien me mandaba hacer la chica independiente que salió huyendo de casa para no seguir las normas de sus padres «Mi casa, mis reglas; tu casa, tus reglas»
—Un minuto, date prisa que si llegamos tarden nos corren.
—Deja de fastidiar, que no estoy de humor y tengo hambre.
—No tengo la culpa que te pases todo el día durmiendo.
Tenía que darme prisa si quería llegar a tiempo a la dichosa reunión con el personal que estaría a cargo de cada área, ya Deysi se había encargado de ello de acuerdo a sus capacidades, hoy era la entrega formal de los puestos a cada persona contratada.
La reunión se estaba llevando sin problemas, al parecer lo tenía todo bajo control, ayudándome así a relajarme un poco mientras ellos conversaban yo hacía como que los escucha. La realidad era que me estaba matando el sueño, solo quería salir corriendo a mi casa, me encontraba tan metida en mis pensamientos que no vi cuando una chica se acercaba con mi celular en la mano el cual no dejaba de sonar insistentemente. Me disculpe con todos para salir a tomar la llamada.
La llamada de mi mejor amigo fue tan inesperada que no supe decirle que no, él era la única persona que me tenía en sus manos sin saberlo, él podía controlarme con tan solo una maldita palabra y yo no hacía nada para contradecirlo como era mi naturaleza.
— ¿Cómo estás?
—Muy bien, ¿y tú?
—Me da gusto, tenemos que vernos para conversar.
—Así, claro. Cuando gustes ya sabes dónde encontrarme.
— ¿Sigues en Guadalajara supongo?
—Sí, así es.
—Ok.
Nos conocemos desde hace muchos años y hemos estado en las buenas, en las malas y en las peores, respetando siempre los límites de cada uno, nos conocíamos hasta la sombra cada vez que logramos coincidir.
Más que una puta relación de amigos, era una relación de almas gemelas que disfrutaban de la vida a su manera y sin compromisos. Con unas simples palabras como esas me pude dar cuenta que las cosas no estaban bien y necesitaba de su mejor amiga.
— ¿Estás bien?
—Se podría decir que si, ¿y tú?
— ¿Qué paso?
— ¡Nada! ¿Por qué?
—Me gustaría decirte que leo mentes, la realidad es que solo tengo la cara de bruja y me comporto como tal. Así que habla de una jodida vez porque no tengo ganas de estar adivinando.
— ¡Bruja! de eso no me queda duda querida amiga.
—Solo aprendo de los mejores, ¿entonces?
—Me tengo que ir.
Esta fue la conversación más tierna que hemos tenido en muchos años, no necesitábamos decir mucho para reconocer que uno de los dos estaba mal. Hay amigos que con solo su presencia llenan, él y yo con tan solo una mirada, un mensaje o un gesto nos decíamos todos; así pasaran días, meses e incluso años sin vernos.
Después de eso el sueño se fue por arte de magia, tenía el mejor de los ánimos para continuar trabajando. Hasta yo estaba sorprendida por ello, al llegar la noche Deysi estaba que moría por el dolor de pies; me la lleve caminando por toda la ciudad para que eligiéramos el atuendo para la noche de apertura.
Seremos las reinas de la noche, nuestra vestimenta debería ser espectacular pues estaban citados los mejores reporteros que cubrirían cada detalle de la apertura. Así como la asistencia de las personas más importantes de la ciudad.
La noche de la apertura llego y estábamos más que felices por un logro más, con este eran cerca de veinticinco clubes que abríamos a lo largo de Estados Unidos y México, todos con un éxito rotundo.
—Te ves hermosa, si no fuera porque tengo novio de seguro te conquistaba esta noche.
—Serías la última persona en la que me fijaría, querida.
— ¡Ouch! Rompiste mi pobre corazón con tus palabras tan frías, por eso nadie te quiere ¡amargada!
—Prefiero ser una amargada, que ser una simple novia de manita sudada a la que no piensan darle un anillo de compromiso.
«Toma eso perra, ahora quien era la que estaba riendo»
Digamos que su novio no me caía mal, tampoco me caía bien; desde que lo conocí sube que algo ocultaba, pero por estar con la construcción y la apertura del Club no me había tomado el tiempo para investigarlo, lo que me recordó que tenía que presentarlo hoy con el investigador privado para que se encargara de él.
No quiero que mi amiga sufra, porque soy capaz de pasarle el coche encima hasta que no quede nada de él y pase a formar parte del pavimento.
«Hay que sádica»
«Sigue, que todavía estoy pensando que hacer contigo»
Todo estaba funcionando a la perfección; sin embargo, algo dentro de mí me mantenía alerta e intranquila, de esas veces en que tú sexto sentido sale a flote y debes de estar al pendiente de todo.
—Deja de preocuparte, tenemos casa llena, jefa.
— ¿De noticias cómo andamos?
—Hasta el momento, seguimos siendo tendencia en todos lados.
—De acuerdo, iré a la oficina un momento. Necesito tener un poco de paz y revisar las cámaras de seguridad, por lo que se pueda ofrecer.
Cuando por fin tuve un momento pacifico, saque mi celular para revisar si estábamos en el número uno de tendencias en las redes sociales; solo que no llegue a revisar nada. Cincuenta y ocho llamadas perdidas de un número que me conocía a la perfección se mostraban en mí pantalla, de seguro era una urgencia muy seria de lo contrario el no insistiría tanto.
Abrí mi WhatsApp para responderle, sin embargo, antes de que pudiera escribir ya tenía un mensaje suyo esperándome.
Maximiliano: Estoy en Guadalajara.
Valeria: ¿Dónde estás?
Maximiliano: Voy para tú casa.
Valeria: Estoy en el Club.
Maximiliano: ¿Puedo ir?
Valeria: Suena tentadora la pregunta.
Maximiliano: ¿Cuál? no me cambies la pregunta.
Valeria: ¿Estas sobrio?
Maximiliano: No, quería ir a descansar. ¿Voy a tu casa o voy por ti?
Valeria: Podemos vernos mañana, hoy es la inauguración del Club y…
Maximiliano: No… no te preocupes, nos vemos después.
¡Demonios! este hombre siempre quiere que las cosas se hagan a como él dice, lo malo que sabe que nunca puedo decirle que no; mucho menos cuando acaba de llegar a la ciudad, si tan solo estuviera en su juicio lo mandaría directo y sin escala por todo el malecón de su pueblo.
Valeria: ¿Dónde te veo?
Maximiliano: Mándame la ubicación, iré por ti.
Valeria: Más bien dime donde te veo, yo traigo mi coche y estoy en mi sano juicio, no quiero quedar embarrada en medio de la carretera.
Maximiliano: Yo vengo manejando, voy por ti y deja de ponerte tus moños.
Fue lo último que me escribió antes de salir de la conversación, cuando se le mete algo en la cabeza no hay poder humano que lo saque de ahí; aparte no estaba sobrio y me preocupa que maneje en esas condiciones.
Bendito dilema en el que me encontraba ahora, el Club estaba a reventar y no podía dejar sola a Deysi. Eso era lo que mi sexto sentido me quería avisar desde que amaneció.
« ¿Te vas a marchar y dejaras el trabajo tirado, Valeria?»
«Sí, sabes que no puedo negarme. Debo de cuidar de él o sería la peor de las amigas»
«Estas consiente de que te manipula cuando se le da la gana»
Desde el balcón, la busque con la mirada y se notaba un poco molesta, si alguien la conocía era yo; sin temor a equivocarme era ese zángano que tenía por novio el que la había provocado. Me acerque a uno de mis hombres de confianza para darle la indicación de que lo siguieran a donde fuera, llame a mi investigador privado para ponerlo al tanto; al igual que a mí, no le dio buena vibra el chico.
—Dey, tengo algo importante que resolver ¿puedes quedarte a cargo?
— ¿Tengo opción?
—No te pediría esto si de verdad no fuera una urgencia, Max…
— ¿Max?... me dejaras solo por irte con Max, cuando dejaras de ser tan mensa, no puedes seguir cediendo a todo lo que te pide, Valeria.
—Por favor, es la última vez. Te lo prometo, necesito saber que está pasando con él, sabes que si no fuera real no te pediría nada.
— ¡Haz lo que quieras!, no voy a gastar mi saliva en ti, terminaras haciendo lo que él te diga nada más sin escuchar a los que te rodeamos.
Iba a responderle, sin embargo tenía razón. Sin importar lo que dijera me marcharía en este momento.
Valeria: Márcame cuando llegues.
Maximiliano: Cinco minutos.
Tome mis cosas y me dirigí a la puerta trasera del lugar, no sin antes dejar todo en orden y en manos de mi gente de confianza. Para cuando Max llego mi adrenalina empezó a subir de niveles, tenía cerca de cinco años que no coincidíamos en algún lugar y su llamada de hace unos días me dejo desconcertada, sobre todo ahora que estaba en la ciudad no iba a desperdiciar un segundo más sin verlo.
Yo también lo necesitaba cerca, estos últimos años la vida me ha golpeado en todos los sentidos, no me dejo caer por nada del mundo. Mis padres me enseñaron que todo sacrificio tiene su recompensa al final del túnel.
«Pero el mío creo que era más que redondo, porque no le veo el final por más que el tiempo pasara»
«Luego dices que soy yo, la que te hecha tierra a cada rato»
— ¿Te subes o estas esperando que te abra la puerta?
La voz de Max, vino a sacarme de mi pleito interno, entre el ruido del club y de los coches que transitaban por la avenida, no preste atención a su llegada. Iba a ponerme hacer uno de mis berrinches, pero recordé que las cosas con él no funcionaban de esa manera, no se tragaba ninguno de mis chantajes, mucho menos cedía a lo que pidiera.
Tan luego subí el aroma a licor me destapo hasta el cerebro, esa era una alerta segura para saber que algo serio le estaba pasando.
— ¿Estás seguro que puedes manejar?
— ¿Acaso no me vez? dame la dirección de tú casa o vamos a mi departamento.
—Donde quieras, total siempre terminas llevándome la contraria a lo que te digo. Estoy muy cansada para ponerme a discutir contigo sobre a donde iremos a estas horas.
—Me alegro que lo sepas, porque no estoy de buen humor. Llevo más de cinco horas tratando de localizarte, y la señorita no es digna de ver el celular para responder sus llamadas.
—Tengo una vida y negocios que atender Max, no me la paso pegada al celular esperando a ver a qué horas te dignas a llamar o contactarme.
—Deberías, soy tú único amigo; el que te soporta en cada una de tus etapas y te ayuda a mantenerte cuerda ¡No lo olvides!
—Tomare eso como parte de tú enojo y frustración por lo que te está pasando, te recuerdo que no eres nadie para exigirme nada. No olvides que lo mismo me sucede contigo, soy tú maldita brújula; la que te lleva a buen puerto cuando andas de la chingada.
«Cómo ahora, inútil»
Si quería pelear con alguien, entonces llego con la persona correcta, el hecho de que fuera mi mejor amigo no significaba que dejaría que me tratara con la punta del pie.
Nos quedamos en silencio, mientras él seguía conduciendo como loco por la ciudad sin saber exactamente a donde ir, y yo empezaba a desesperarme por su comportamiento tan infantil.









mami llegó tu papi con el fonquete!!! me encanta!!! seré tu lectora tóxica hasta el fin de mis días,
jaja se pone buena