Chapter 1
Tenía dos horas que me había despedido de Ji-Eun mi esposa para empezar mi turno nocturno.
Los fines de semana era el mejor horario para trabajar mi taxi principalmente en la zona de antros y bares del centro de Seúl, había bastante movimiento de clientes que iban llegando y otros que se movían de un bar a otro en busca de más diversión o diferente ambiente.
Iba transitando despacio por la avenida principal frente al lujoso antro “Loto blanco” cuando una cuadra adelante un jugoso trasero en pantalones blancos ajustados llamó mi atención cuando las luces de mi auto lo alumbraron, y penosamente me di cuenta que le pertenecía a un chico de cabellera rubia con chaqueta negra que había girado su cabeza hacia mí y me hacía la parada.
Detuve el auto a su lado y el se subió al asiento trasero.
—¡Buenas noches! ¿A dónde lo llevo? — Pregunté mirándolo por el retrovisor y dándome cuenta que sus ojos estaban rojos como si hubiese llorado.
— A Seongdong-gu por favor — me dijo mirando hacia afuera por la ventana de su lado derecho.
Puse el coche en marcha y volví a mirarlo por el retrovisor, me tomé mi tiempo para apreciarlo durante el semáforo en rojo aprovechando que él continuaba con su mirada pérdida hacia el exterior.
Era un chico muy atractivo, digo no es que yo le jugara al marica pero era algo que saltaba a la vista: cabello rubio muy suave que caía sobre su frente, su nariz era pequeña y respingada, barbilla afilada, mandíbula definida, sus ojos a pesar de estar rojos por el llanto podia apreciar que eran claros, tal vez de un hermoso color miel, eran rasgados y tenía una mirada suave, y sus labios…sus labios era obscenamente sensuales, rosados y esponjosos; y digo obscenos porque tenían una forma perfecta para una mamada.
¿Mamadas, en serio pensé en un una mamada cuando le vi la boca?
¡Dios estaba mal! Pero es que tenía una extraña combinación entre masculinidad y sensual femineidad, y mi mujer me tenía en abstinencia desde hacía dos semanas que porque no se sentía muy bien y creo que eso me estaba afectando demasiado, y este chico y su cara de ángel con culo de muñeca no ayudaba.
—¿Puedo fumar?— Me preguntó el rubio mientras sostenía un cigarrillo entre sus dedos a punto de llevárselo a los labios.
—Sí, claro —bajé las ventanas del auto y tomé el encendedor que llevaba conmigo —¿Fuego? —Le ofrecí rápidamente con manos temblorosas.
—¡Gracias!— Dijo mientras lo tomaba y procedía a encender su cigarrillo.
Mire por el retrovisor como llevaba lentamente el cigarrillo a sus labios y luego expulsaba el humo hacia la ventana, me dirigió una mirada directa al retrovisor mientras lamía su labio inferior de una manera que perturbó mi masculinidad mientras me dijo —Me llamo Jimin, ¿Cómo te llamas?
— Jung… Jungkook — dije aclarando mi garganta, tenía la boca seca en ese momento.
— Mucho gusto Jungkook — dijo dedicándome una sonrisa a través del retrovisor que hizo que sus ojos se empequeñecieran de una forma muy tierna.
— ¿Puedo saber porqué lloras? — Pregunté tímidamente.
— Por un tipo estúpido con el que se supone tenía una relación, y hoy comprobé que lleva 2 semanas engañandome el muy imbécil, y con una chica bastante simple a mi parecer pero en fin.
—¿Eres gay? —Pregunté sorprendido.
— Sí…¿Tú? — dijo sin formular una pregunta concreta mirando al retrovisor con expectación a mi respuesta.
— No — me apresuré a contestar, volví a aclarar mi garganta — soy casado, desde hace 5 años, me casé a los 23 con la que fue mi novia durante toda la secundaria— dije mirando su reacción por el espejo.
— Pues que lastima — dijo exhalando el humo de su cigarrillo hacia un lado sin mirarme, no supe si se refería a que lástima que no era gay, o que lástima que estaba casado o a ambas cosas, pero no quise preguntar más, nos estábamos aproximando a su barrio y pregunté a dónde exactamente debía llevarlo, me fue dando indicaciones hasta que llegamos a un complejo de departamentos en una bella zona al norte del río Han.
—¿Te gustaría subir y tomarte una copa conmigo Jungkook? Realmente mi noche se arruinó y tomarme una yo solo sería bastante deprimente… sólo 2 copas, se que andas de trabajo y prometo no quitarte mucho tiempo, la noche es larga aún —dijo dándome una mirada esperanzada con esos bellos ojos color miel fijos en el retrovisor, y no se si fue porque hacía tiempo no me tomaba un trago, o por la curiosidad que este chico habia despertado en mí, pero quería continuar con su compañía y acepte.
Tomamos el elevador al 5º piso y al llegar a su puerta yo estaba detrás de él cuando intentaba abrirla, al parecer le daba problemas.
— Se traba un poco la llave a veces — dijo un poco apenado girando su cara hacia mí.
— Permíteme —le dije dando un paso hacia adelante para intentarlo yo, él no se movió de su lugar dandome muy poco espacio personal para intentar abrir.
Su olor era agradable, una mezcla del tabaco que había fumado combinado con su colonia fresca y cítrica, y mientras yo intentaba abrir, él a tan corta distancia no dejaba de mirarme logrando ponerme un poco nervioso.
Al fin después de batallar un poco la puerta se abrió dejándome ver un pequeño y muy ordenado departamento.
A la derecha se encontraba la pequeña cocina integral con una barra y dos bancos, después a la izquierda más adelante estaba un pequeño comedor redondo con cuatro sillas, al fondo un sofá con una pequeña mesita de centro y un mueble con televisor al frente, a un lado de el mueble de la televisión se encontraba la puerta que daba a la recámara con baño.
La sala y recámara compartían un ventanal gigante con un pequeño balcón con una hermosa vista al río.
Pequeño pero encantador lugar en una buena zona, supongo tenia un mejor trabajo que yo que le permitía pagar algo así.
— ¡Hermoso lugar! —Dije girandome a verlo, él estaba recargado en la puerta con una encantadora sonrisa al parecer esperando que yo terminará la inspección.
— ¡Gracias! Ven siéntate, ¿qué te apetece tomar?— me preguntó sacando uno de los dos bancos debajo de su barra de la cocina.
— Ummmm no sé ¿qué tienes?
— Tengo una botella de vino blanco espumoso, un par de cervezas y vodka¿Qué te apetece?— dijo sosteniendo la puerta del refrigerador abierta y dándome una hermosa vista de su redondo culo mientras estaba inclinado revisando.
— El vino definitivamente, hace mucho que no tomo una copa.
Sacó dos copas de la alacena y la botella de vino que tenía en la parte baja de la nevera y lo sirvió.
— Bueno pues ¡Salud!... Por habernos conocido esta noche — dijo levantando su copa para hacer un brindis y yo choqué la mía con la suya aceptándolo.
— ¡Salud — dije
La conversación fluyó como si fuéramos dos conocidos que nos reencontraramos después de mucho tiempo de no vernos.
Me dijo que era maestro de danza contemporánea en una escuela privada y atribui a eso su magnífico físico y su estabilidad económica.
Mientras él hablaba yo no podía despegar mis ojos de su magnífica boca y entonces él dejó de hablar y con una sonrisa coqueta me dijo
—¿Seguro que no eres gay?
—¿Eh?...¿Disculpa?— Dije un poco atolondrado por el vino y la sorpresa de su cuestionamiento.
—Es que no dejas de mirarme la boca, como si…como si quisieras probarla. Conozco esa mirada Jungkook, la he visto en otros hombres, hombres que me desean— dijo de una forma sutil e hipnotizante, porque yo estaba nuevamente viendo el movimiento de sus labios e imaginandolos como se verían envueltos en mi polla.
Deslizó su mano por mi pierna y me dijo — puedes decirme lo que piensas Jungkook, no te juzgare.
— Creo que ya es hora de irme —dije levantandome rápidamente del banco dirigiendome a la puerta sin atreverme a mirarlo.
Cuando tome la manija de la puerta para abrir él puso su mano en mi hombro y me dijo.
— Espera… Espera Jungkook por favor no te vayas, no quise ofenderte, es solo que eres un hombre muy atractivo y te deseo y siento que tú también me deseas, sólo quiero decir que no tienes porqué reprimirte, lo que desees puedes tomarlo y aquí se quedará, además…debo hacerme responsable de esa erección que llevas ahí.
Se dio cuenta
Me di la vuelta lentamente y me quedé viendo su hermoso rostro él se acercó con precaución pegando su pecho con el mío que subía y bajaba rápidamente; su nariz se aproximó a la mía y suavemente pegó sus labios a mi boca.
Sacó su lengua y lamió mi labio inferior y después delicadamente con sus dientes lo mordisqueó y succionó haciendo lo mismo con el de arriba.
El gemido que salió de mi garganta delató lo mucho que me había gustado su acción y después de eso abrí mi boca y succioné la suya con urgencia.
El beso se volvió más intenso y profundo.
Tomé su cabello en mi puño y coloque de lado su cabeza para ahondar más en su boca mientras mi lengua lo exploraba danzando junto con la suya.
Jimin balanceaba su cuerpo al frente restregandolo con el mío al mismo ritmo salvaje que nos estábamos besando, nuestras erecciones se frotaban juntas a través de nuestros pantalones.
Nos separamos en busca de aire pero mientras él recargaba su frente en mi mentón su mano frotaba mi erección sobre el pantalón.
— Quiero probarte —dijo levantando la cara y hablando sobre mi boca — me muero por comerte la polla.
Y antes de que pudiera reaccionar ya me había desabrochado el pantalón, bajado la cremallera y deslizado hacia abajo junto con mis boxers mientras se iba arrodillando, y así sin previo aviso o contemplaciones de un solo movimiento engulló totalmente mi polla erecta en su boca.
—¡DIOSSSS! — dije cerrando fuertemente mis ojos y recargando mi cabeza en la puerta
La boca de jimin era tan exquisita como se veía, subía lamiendo toda mi extensión con su lengua y bajaba succionando como si su vida dependiera de ello.
Mi mujer siempre era renuente a darme sexo oral y cuando lo hacía era por compromiso y no le ponía ni el 50% del entusiasmo con el que Jimin me estaba mamando la polla.
— Cielos Jungkook, la tienes tan grande que apenas y puedo tomarla…es enorme…y está tan dura — decía entre lamidas y succiones que daba a mi durísimo miembro.
Mis piernas temblaban y si no fuera porque me encontraba recostado sobre la puerta hubiesen cedido.
Entonces Jimin se levantó y me besó; mi sabor en su boca envío una oleada de lujuria directo a mi pene que se engrosó más y vibro ante el acto.
— Quiero que me folles….necesito sentirte dentro de mí ahora — dijo en un susurro sensual sobre mi oído mientras capturaba el lóbulo de mi oreja y lo lamía de una deliciosa forma.
Ágilmente se quitó los apretados pantalones y se giró hacia la barra de su cocina exponiendo su hermoso y redondo culo hacia mí, en ese momento me di cuenta que no traía ropa interior y me pareció de lo mas caliente.
Me coloqué detrás de él pegando mi pecho a su espalda y mientras con una mano frotaba una de sus redondas nalgas con la otra mano introducía dos dedos en su sensual boca para lubricarlos, él los succionó como lo había hecho con mi polla minutos antes, cuando los aparté de su caliente boca los dirigí en medio de sus suculentas nalgas y presioné su entrada tratando de abrirme paso para prepararlo.
Estaba estrecho y gimió cuando presioné mi dedo medio en su entrada y comencé a introducirlo, haciendo círculos en su interior, lo saqué y posicione el segundo dedo listo para entrar mientras me inclinaba un poco a escupir sobre ellos para lubricarlo más.
Lentamente empecé un vaivén de adentro hacia afuera tratando de estirarlo para que me recibiera, mientras mi miembro se frotaba sobre uno de sus glúteos humedeciendolo con el líquido preseminal que salía sin control de mi verga y Jimin me chupaba con sensualidad los dedos de mi mano que se encontraba frente a él en la barra.
Cuando creí que ya estaba lo suficientemente preparado tomé la cabeza de mi polla y la presioné sobre su entrada.
— Ahora quiero ver qué tal la tomas bebé —susurré en su oído mientras poco a poco me enterraba en él.
Jimin era un mar de gemidos mientras él mismo se empujaba hacia atrás para empalarse por su cuenta.
— Despacio bebé, tranquilo, no iré a ningún lado hasta que esto acabe — dije sujetando fuertemente sus caderas para controlar sus movimientos.
— Jungkook… po….r….. por favor… ah…. No puedo esperar más, ¡Solo hazlo por Dios!...no me voy a romper cariño, dámelo todo ya por favor — gemía desesperadamente.
Alentado por sus palabras y la lujuria, de una sola estocada me enterré hasta el fondo.
El gemido que salió de su garganta fue música para mis oídos y casi me corro por ello.
Me quedé quieto, esperando que se adaptará a mí y disfrutando la sensación de estar atrapado en su apretado canal, mi frente estaba apoyada en su espalda y mis manos sujetaban sus caderas para estabilizarme.
Comencé a moverme, lento.
Mi mirada estaba enfocada a ese punto donde estábamos unidos. Lentamente y sin despegar mi cabeza de su espalda me retiraba hasta casi salir de él dejando solo la cabeza de mi polla dentro sintiendo la exquisita presión que me daba, y después con lentitud volvía a hundirme en él deleitandome en la sensación de estar siendo abrazado por su interior caliente y suave.
Poco a poco fui subiendo la intensidad de mis movimientos; era tan apretado y se sentía de maravilla.
— ¡Oh Demonios Jimin estás muy apretado! — dije jadeante.
Él levantó una pierna totalmente recta y la elevó hasta la barra de la cocina dandome un acceso más profundo a su interior.
—¡Mierdaaaa Jimin ¿pero qué?...
Exclamé cuando profundice tanto que mis bolas y las suyas se golpeaban en el vaivén de los movimientos.
La posición me había dado absoluta profundidad y se sentía exquisito.
— Ballet clásico desde los 5 años cariño — jadeó en respuesta a mi cuestionamiento girando su cabeza para darme una mirada lujuriosa.
El pequeño departamento olía a sudor, lujuria y sexo, más los gemidos de ambos y los ruidos obscenos de los choques de pieles me tenían completamente mareado.
Instintivamente pasé mi mano hacia delante buscando su erección y empecé a estimularla al ritmo en que lo penetraba.
— Ah ah Jungkook … Ummg ,no puedo más … me me voy a venir yaaaa….
Y diciendo eso su semen caliente y espeso empezó a escurrir por mi mano mientras su entrada se contraía por los espasmos de su orgasmo ordeñando hasta la última gota de mi escencia en su interior.
Quedamos de pie unidos, él desplomado sobre la barra de la cocina y yo sobre su espalda.
Levanté mi peso de él y dejé pequeños besos en su espalda desnuda.
En realidad era hermoso y suave, no se sentía como un hombre, pero a la vez el sexo habia sido salvajemente delicioso y nada delicado o femenino, la experiencia había sido diferente y totalmente placentera para mí.
Después de habernos vestidos me preguntó si podría hacerle un favor, quería que lo acompañara al Loto blanco, su ex seguiría ahí y quería que lo viera conmigo para que quedara claro que no quería que lo volviera a buscar, yo accedí porque no perdía nada, no había quien me conociera en esos lugares que yo no frecuentaba y después de la intensa sesión de sexo que me había dado le debía ese pequeño favor.
Entramos al bar y el tal Min Yoongi estaba abrazando a una pequeña mujer que llevaba un ceñido y corto vestido brillante, y miren cuan grande fue mi sorpresa y pequeño es el mundo que la insignificante chica a la que Jimin se refirió era nada más y nada menos que mi mujer.
Así que desde esa noche ellos juegan a engañarnos, se ven en el mismo bar, y el rubio para el taxi siempre a las 10 en el mismo lugar…