¿Cómo dejar de amarte?

All Rights Reserved ©

Summary

La historia trágica de dos amantes sin final feliz.

Status
Complete
Chapters
1
Rating
5.0 6 reviews
Age Rating
18+

Capitulo unico

¿Cómo dejar de amarte?...



Si lo hago desde que te ví por primera vez.


Tenías sólo 6 años, estabas sentado en la banca del patio de juegos en la escuela.


En ese entonces no entendía la dimensión de mis sentimientos, sólo sabía que eras lo más bello que había visto en mi vida y te quería cerca de mí siempre.


Por años disfrazamos este amor con amistad compartiendo todo.


Alegrías, tristezas, logros, fracasos, lágrimas, sonrisas… besos.


Fue un shock la primera vez que me atreví a besarte y después de no dormir pensando en como disculparme por mi arrebato, al día siguiente apareciste en la puerta de mi recámara y te lanzaste encima de mí después de cerrar la puerta, juntando nuestros labios de una forma hambrienta y desesperada.


Teníamos 14 años y a partir de ese momento comenzamos juntos el viaje de exploración de nuestros cuerpos y sentimientos.


De besos y caricias suaves pasamos a vernos masturbarnos, pero pronto no fue suficiente, queríamos más contacto, y a los 15 descubrimos que masturbarnos el uno al otro era 100 veces mas placentero.


A los 16 años comenzaron las mamadas, el placer exquisito que me daba tu boca solo era opacado por el sabor de tu miembro en la mía.


Hacerlo juntos y a la vez era magnífico.


En la intimidad de mi recámara fingiendo estudiar nos dábamos placer chupandonos al mismo tiempo, tocandonos, uno sobre otro, deseosos, ardientes con ansias de más.


Entonces un día nos entregamos completamente uno al otro.


Fuiste tan gentil la primera vez, suave, perfecto y delicado, besando religiosamente cada parte de mí, hablandome con cariño y palabras dulces al oído, haciéndome sentir amado, seguro y feliz de entregarme a ti.


Estar dentro de tí fue la gloria; eras ardiente, receptivo, entregado, me volvías loco y salvaje.

Amaba ambas sensaciones.



¿Cómo dejar de amarte después de eso?


Era imposible

Nuestros amor fue creciendo con los años pero no éramos libres.


Siempre escondidos bajo la fachada de amigos.


Siempre con miedo de mostrar nuestra identidad.


El que dirán, ser mal vistos por la familia y la sociedad.


Y un día mi hermana nos descubrió besándonos en mi habitación.


Ella siempre te deseó y no se cansaba de pedirme abogara por ella para que tuvieran una cita.

Tenía 16 años, la pequeña de casa, una chiquilla caprichosa y envidiosa, y fue su oportunidad prefecta.


No la culpo por enamorarse de ti, con 18 años eras completamente hermoso.


Respetuoso, atento y caballeroso, un gran chico, perfecto a los ojos de cualquiera.


Esa noche nos amenazó con decirle a nuestros padres lo que había visto a menos qué…salieras con ella en modo romántico.


Nuestro miedo y los prejuicios nos hicieron caer en su juego, y así pasó 1 año de salidas con ella y visitas a escondidas conmigo, hasta que… tuvieron que casarse.


El saber que compartiste la cama con mi hermana me revolvió el estómago, mi corazón estaba destrozado y mi alma herida.


Tus explicaciones de que estabas ebrio no me consoló, y aunque yo sabía en el fondo de mi corazón que esto había sido planeado y calculado por ella, no hacía que doliera menos.



Habías engendrado una vida con mi hermana.


Pero a pesar de que te convertirías en mi cuñado no sabía cómo iba a dejar de amarte.


Cuando accediste a vivir en la misma casa con nuestros padres y ella, creí que eras demasiado cruel conmigo.


¿Acaso no era suficiente con que ahora fueras suyo, tenía que verlo con mis propios ojos a diario?


Pero ¿Cómo dejar de amarte cuando noche tras noche acudias a mí para dormir juntos?


No sé quién estaba peor… si yo por dejarte entrar en mi cama al anochecer o mi hermana por recibirte en la suya antes del amanecer.


Pero eras mío antes de ella.


Y ella sabía que no sólo dormíamos juntos.



Se que más de una vez fue y escuchó tras la puerta la forma en la que nos amabamos, el crujir de la cama, nuestros gemidos ahogados, el choque de pieles, las palabras de amor.


Lo sabía por los ojos hinchados y las ojeras debajo de ellos que lucía ella al día siguiente de nuestros encuentros.


Pero no podía decir nada, la vergüenza de un marido homosexual que, peor aún, amaba a su hermano antes que a ella no debía saberse nunca…y ese también era su castigo.


Y a pesar de todo continuamos con esta extraña dinámica familiar y tú hijo nació.



Aunque odiaba a mi hermana amé a esa criatura cuando llegó al mundo.


Tenía tus ojos.


Y a tí te gustaba imaginar que era nuestro; con tus bellos ojos y el parecido conmigo creabas miles de historias en tu imaginación donde solo éramos tú, yo, y el pequeño.


Después de 3 años mi hermana por fin estalló, te amenazó para poner distancia entre nosotros o irse ella con el niño para siempre, cediste y lo entendí, no hay amor más grande para alguien que el de un hijo, así que tuvieron que marcharse.


¿Pero cómo dejar de amarte cuando seguías viniendo a mí una y otra vez?


Aprovechabamos juntos cada momento a solas, porque ni los años, ni mi hermana, ni tú hijo, nos impidieron seguirnos queriendo.


A escondidas continuábamos amandonos.


Yo también me fui de casa de mis padres cuando terminé la universidad.


El pequeño departamento que alquilé era nuestro bello nido de amor, donde podíamos fingir que sólo éramos tú y yo en el mundo, donde pasabamos horas amándonos en cada rincón de él, y dónde la soledad y el vacío me asfixiaba cada que tenías que regresar a casa… Con ella.



Pero ¿Cómo dejar de amarte? Cuando en las noches me dormía escuchando tu voz por el teléfono, diciéndome lo mucho que me amabas y que pronto estaríamos juntos.


—Lo prometo — dijiste — y esta vez no habrá nada que me lo impida.



Pasaron 10 años así.



Y un día llamaste — estoy cerca de tu casa bebé, tengo grandes noticias — dijiste emocionado antes que pudiera escuchar el estruendo de el choque y la llamada cortándose.



¡Corrí!... Corrí sin rumbo ni dirección, fuera de mi casa, oyendo las bocinas de los coches y la confusión del momento, mirando a ambos lados de la avenida principal para notar justo dos cuadras antes el congestionamiento.


Mi corazón palpitaba frenético mientras corría sosteniendo el celular aún en mi oído, aferrándome a él como la conexión que acababa de tener contigo.


Ví tu auto compactado contra el muro y un enorme camión estampado sobre tu lado.


Y antes de llegar lo supe.




Te había perdido.




Mis piernas cedieron ante la imagen que ví.


Tu hermoso rostro cubierto de sangre brotando por tu sien y tus ojos cerrados.


El grito desgarrador que salió de mi pecho y la desesperación por sacarte de ahí me hicieron correr hacía tí, tontamente quise mover el camión y sacarte, intenté romper el parabrisas con mis puños, estaba loco, descontrolado, histérico, no veía nada más, solo a tí demasiado quieto.


Todo lo demás fue borroso en mi cabeza; vagamente recuerdo las luces y sonidos de las sirenas, alguien me retiró del lugar sosteniendome en sus brazos, había mucha gente alrededor emitiendo sonidos y palabras que no entendía, me pincharon el brazo y poco a poco perdí la conciencia.


Desperté en una cama de hospital con un policía sentado en la silla de la esquina.


Después de preguntar quién era y que relación tenía contigo me informó lo que tanto temía.


Te habías ido de mi lado y esta vez para siempre.



Lloré y grité negando que esto fuera cierto, rogando porque todo fuera una pesadilla.


Quería y deseaba en el fondo de mi corazón estar soñando, tal vez era la noche antes de tu boda y la sensación de perderte me estaba provocando un mal sueño, pero despertaría, decepcionado y con el corazón roto para verte casado con ella pero sano y salvo.


No fue así y el oficial me confirmó todo al entregarme los documentos que traías contigo.


—Traía estos papeles en el asiento del copiloto junto con una botella de vino señor — ¿significan algo para usted?




—Sí — respondí con la mirada perdida — significa que brindariamos porque al fin era libre.





Han pasado 4 años desde que te fuiste y te extraño cada día más.


Casi a diario por las tardes sigo viniendo a verte, he intentado rehacer mi vida, salir con alguien más, volverme a enamorar, ser feliz… pero no puedo.


Dejé de visitar a mi familia.


Tu hijo tiene ahora la misma edad que tenías cuando nos enamoramos, se parece tanto a tí que duele verlo, así que opté por dejar de ir.


Mi hermana habló conmigo después del primer año de tu muerte ¿Sabes?


Me pidió perdón y dijo que lamentaba haberte separado de mí, que fue tonta e infantil y estaba arrepentida por habernos hecho infelices a todos.


Una parte de mi alma a descansado con eso, espero que tú también lo puedas hacer.


Sigo llorandote y extrañandote, y preferiría un millón de veces seguirte compartiendo con ella si siguieras vivo.


Si el obtener tu libertad te costó la vida, no lo acepto.



¡Vuelve!


Vuelve a mí, prometo conformarme con solo unas horas de tu tiempo.


Prometo no reprocharte nada.


Prometo disfrutar cada segundo a tu lado.



Y puedo prometer tantas cosas pero ya no estaras aquí para que las cumpla.


Ojalá pudiera regresar el tiempo y no haberte besado nunca,


Continuar siendo amigos.


Amándote en silencio pero viéndote vivir y así evitar este dolor que me mata lentamente día a día.




Pero por más que llore y golpeé tu fría lápida en el cementerio se que nada de lo que desee va a suceder.


Y a pesar de que sé que ya nunca vas a volver te sigo preguntando.






¿Cómo dejar de amarte… Jimin?












Este fue mi primer escrito triste y sin final feliz.

Quería comprobar dos cosas:

#1._ Si podía transmitirles sentimientos tristes porque hasta el momento llevaba pocas historias y todas eran relax.

Y

#2._ Sí podía capturar su atención sin saber quién era el que narraba y poder confundirlas.

Aquella vez logré ambas cosas 🤪✌️

Así que como escritora quedé satisfecha pero mi política sigue siendo finales felices no se preocupen, no me gustan los finales tristes.

Y no, no es igual que "transición" porque ahí quedan juntos 😉