La maldición del ladrón ||VKOOK

Summary

Kim Taehyung un ladrón de tesoros retirado con el sueño de encontrar el botín de la mayor de las leyendas piratas. Jeon Jungnkook un joven estudiante de periodismo ambicioso por lo que parece ser la mejor historia de su vida y su oportunidad de demostrar el potencial que sabe que tiene. Ambos encontrarán mucho más de lo que estaban buscando. *Historia adaptada del videojuego Uncharted*

Status
Ongoing
Chapters
4
Rating
n/a
Age Rating
18+

El orfanato

Denver Colorado, 1987

Denver Colorado, 1987


-Taehyung, ¿Cuántas veces tendremos que pasar por esto? - la hermana en turno dijo con una voz melosa y tomó asiento al lado del niño.

El niño a su lado no respondió, solo se quedó ahí estático tratando de no pensar mucho en el dolor provocado por el moretón en su ojo y el dolor latente en su costilla izquierda.

-No puedes estar metido en peleas cada semana, el orfanato tiene un límite- sonó genuinamente preocupada lo que disminuyó la furia de Tae.

-Ellos comenzaron, estuvieron a punto de romper mi libro- su voz salió casi en un susurro.

-Esas son cosas materiales, lo sabes- la punzada que le dio su costilla le impedido decir palabra, aunque no sabía si quitando el dolor hubiera querido contestar a eso.

La hermana se quedó expectante a que él se defendiera, pero no pudo decir nada, se sentía cansado, adolorido y molesto, una mezcla terrible para cualquier niño de 12 años. Tras unos minutos de no obtener respuesta solo puso su típica cara de decepción que Taehyung podría ver hasta con los ojos cerrados ya que se la ha dedicado tantas veces que perdió la cuenta de ello, la mujer se puso de pie y salió silenciosamente de la habitación.

De nuevo volvió a estar solo en el enorme salón, él y unas 40 literas vacías que tras irse castigado sin cenar tantas veces se volvieron un ambiente muy familiar. Con cuidado de no lastimarse más se recostó en su litera y abrazó el ejemplar de “El sueño de las nueve nubes” y se aferró a él como su único consuelo y recuerdo de su madre que le quedaba.

Un golpe en la ventana que estaba a unas cuantas literas de la suya lo hizo brincar, todas las historias que contaban sobre fantasmas en el orfanato llegaron de golpe a su cabeza, de nuevo, otro golpe esta vez más fuerte llegó a sus oídos, casi como hipnotizado se asomó manteniendo cierta distancia hasta que vio una melena negra que conocía perfectamente y su corazón aleteó, pero con alegría.

- ¡Seokjinie! - chilló bajito y corrió hasta donde estaba su hermano mayor.

El mayor de los Kim le hizo señas para que abriera la ventana y Tae le contestó igualmente con señas que esas ventanas eran imposibles de abrir por lo menos desde el siglo pasado.

-Trepa al techo, te veré ahí- gritó tan fuerte que el sonido grave de su voz atravesó el cristal y desapareció.

Tae se quedó parado sin saber muy bien si lo que acababa de ver fue un truco de su cerebro, sin embargo, se puso en marcha para poder llegar al techo a averiguarlo.

Después de tantos castigos sin percances las hermanas habían decidido confiar en Tae por lo que lo dejaban sin ningún tipo de vigilancia, después de todo ¿a dónde podría ir un niño de 12 años en el quinto piso del orfanato?

Él jamás había intentado escapar, sin tener ningún lugar mejor a donde ir era algo tonto hasta para un chico desesperado, sin embargo, ya había observado cuantas y en que lugares estaban las posibles salidas ya que desde que él y Jin habían tenido que ir al primer orfanato hace 5 años era lo único que le había enseñado su hermano a trepar, escapar y robar.

Salir no era lo complicado, pero estando tanto tiempo ahí se podía confundir un poco el sentido de la orientación tuvo que pasar por algunos pasillos y puertas equivocadas hasta que dio con el despacho que compartían el padre Mitch y las hermanas el cual casi siempre estaba sin llave ya que no era tan fácil que los demás niños llegarán ahí sin ser llamados a ello. Con temor de estar equivocado por primera vez giro el picaporte y con un ruido sordo un amplio salón iluminado con una decoración nada parecida al aburrido y menesteroso orfanato se abrió ante sus ojos.

Tae casi corrió por la sala para llegar a la ventana hasta que en el enorme escritorio de caoba algo llamó su atención, un montón de papeles estaban repartidos por toda la superficie. No fue muy complicado para el entender de que se trataba parecía un trabajo descuidado y un revoltijo sin sentido, pero las pocas pistas que había eran bastante obvias.

Su expediente junto al de su hermano, algunas notas con lugares y estos marcados en el mapa de colorado con tachuelas casi soltó una carcajada por lo cómico que parecía esta persecución dirigida a su hermano, pero sus ojos se posaron en una nota adhesiva con el nombre de “Kim Seung” junto a su dirección, el nombre de su padre le provoco al pequeño un revoltijo en el estómago, ¿cómo es que el orfanato había dado con su padre y por qué aún no lo habían llamado para que fuera por ellos? ¿o acaso ya lo habían llamado y por eso estaba ahí Jin? Un sin fin de preguntas aquejaron su cabeza.

De pronto el picaporte sonó y logró sacar a Tae de su ensoñación, con la mayor agilidad que pudo tomo la nota con el nombre de su padre y busco esconderse detrás del sofá, unos pasos ligeros sonaron casi tras él, se quedó lo más quieto posible esperando que él sonido de su corazón que latía desbocado no lo delatara.

Trato de seguir a la persona por sus pasos y cuando se detuvo logró reunir el valor para asomar la cabeza y ver lo que se temía, era una de las hermanas y por desgracia una de las que era menos amables con los niños así que si lo descubrían estaba muerto. Estaba justo en frente de él bloqueando la ventana, de pronto el olor a cigarrillo golpeo a Tae en la cara, si no hubiera estado tan asustado de ser descubierto probablemente ya estaría pensando en algún chiste por lo irónico de la situación.

“Hermana Beatriz” la gruesa voz del padre Mitch sonó por el otro lado de la puerta y la hermana tosió angustiada e intento apagar el cigarro apresuradamente para salir corriendo a la puerta, Tae no lo pensó mucho y rodó con cuidado hacía la ventana, si la hermana y el padre regresaban no había manera de que se saliera de ese lío.

Con todo el miedo del mundo se lanzó hacía la ventana y se sostuvo de la cornisa, su costilla comenzó a punzar de dolor y tuvo que usar todas sus fuerzas para no gritar.

-Taehyung, estira tu mano hacía mi- la voz de Jin llegó a sus espaldas, no sabía si la distancia entre ellos era segura y que al estirar su mano no caería para hacerse puré en el cemento, pero sabía que la única persona en la que podía confiar más que en el mismo estaba del otro lado.

Así que eso hizo, se soltó de un lado y estiró su mano hacía atrás tomando impulso con la otra, sintió un momento muerto mientras se encontraba literalmente flotando, pero inmediatamente sintió la áspera mano de su hermano mayor sobre la suya y como siempre esa sensación de seguridad lo invadió para después darse un fuerte golpe en la pared de enfrente.

Escucho la risa de Jin ahogada por el esfuerzo de jalar a su hermano.

-Kim Taehyung estás como un palillo, ¿estás comiendo bien? - dijo entre risas una vez que estaban de pie en la azotea, comenzaron a descender por los tejados y las cornisas del orfanato juntos, exceptuando un par de tropiezos que de no haber estado Jin habrían hecho caer a Taehyung llegar a la calle fue relativamente fácil.

- ¿Qué haces aquí Jin? ¿Dónde está papá? - preguntó el menor aun fijándose en la calle totalmente vacía.

- ¿Papá? ¿De qué está...? Tae, ¿qué te sucedió en el rostro? - Una vez que estaban bajo una luz era obvio que Jin vería el moretón en su ojo.

-No es nada, fue un accidente- contestó osco el pequeño de repente molesto con su hermano.

-Claro, un accidente que te dio justo en el ojo- Jin tomó a Tae por el brazo y lo atrajo para revisar su ojo mientras Tae peleaba inútilmente por alejarse de él- ¿Te lo hicieron las hermanas? -.

-No fueron ellas, ya déjame en paz Seokjin- logró zafarse e instintivamente se llevó la mano a su ojo lastimado para cubrírselo - De todos modos, ¿planeas decirme que haces aquí? hace seis meses que te fuiste, no creo que vengas a preguntar cuál es el menú para la cena de hoy.

-Siempre has sido un niño muy perspicaz- Jin se quitó la chaqueta de mezclilla y se la extendió a su hermano- Voy a salir un tiempo de la ciudad... Bueno exactamente no se si del país.

- ¿Por qué no lo dijiste antes? Espera, aún deje algunas cosas importantes en el orfanato- el tono de voz del menor de los Kim había subido unos cuantos tonos debido a la emoción- Sabía que no era coincidencia lo de papá, ¿volveremos a Corea o nos quedaremos aquí?

-Hey calma un poco ese cerebro niño, estás entendiendo mal- la cara que puso Tae hizo que el corazón de Jin se apretara contra su pecho, al parecer a pesar de los años el sentimiento de decepcionar a su hermanito no dejaba de ser amargo.

-Papá no tiene nada que ver en esto, conseguí un trabajo, es algún tipo extraño que recolecta tesoros o algo así alguien le hablo de mis... habilidades y al parecer soy perfecto para el trabajo.

-Quiero ir contigo- Taehyung era un niño decidido tanto que a veces era fácil olvidar que seguía siendo eso, un niño.

-De ninguna manera- Jin no titubeo ni un segundo- ¿Crees que es lo que desearía estar haciendo? ¿Robando? Es algo peligroso Tae, no un juego de ver quien roba más billeteras en el centro, pero la paga es buena y necesito el dinero si te quiero mantener conmigo.

-Puedo seguirte a donde sea que vayas y yo me preocuparé por mí mismo, lo prometo Jin. Por favor no me dejes aquí.

-Quisiera no tener que separarnos Tae, pero yo sé que estarás más seguro aquí que en cualquier lugar conmigo- Tae era varios centímetros más bajo que el así que se puso en cuclillas para quedar a su nivel- Prométeme que no harás nada estúpido y que cuando vuelva tendré aun un hermano que cuidar.

-Eso depende, ¿Cuándo volverás? -.

-La expedición dura 3 años- Tae sintió una explosión de ira mezclada con temor en su interior.

- ¿Tres años? ¿Planeas que siga aquí tres años?

-Escucha, hagamos un trato. Puedes ser el niño rebelde que todo el mundo cree que eres y vagar de orfanato en orfanato hasta los 18 o puedes permanecer aquí tres años y prometo que cuando vuelva haré lo necesario para irnos juntos a algún lugar y no volverás a pisar uno de estos horribles lugares. ¿Trato? - Jin le ofreció la mano en señal de acuerdo.

Tae dudó un momento, no había una opción buena solo una que tal vez era la correcta. Cuando estiró su mano Jin la retiro ágilmente -También tienes que prometer que no buscaras a papá Taehyung, el quedó fuera de nuestras vidas cuando nos tiró en la calle como si fuéramos basura.

Por instinto Tae llevó su mano al bolsillo donde tenía la nota con los datos de su padre, pero trato de disimular, Jin siempre había sido bueno leyéndolo, pero al parecer esta vez no.

-Está bien, pero si en tres años no vuelves me iré de aquí yo solo, porque eso significará que no tienes manera de sacarnos de aquí o que moriste- Jin asintió con un gesto preocupado- por favor no mueras Seokjin.

Taehyung quiso que eso ultimo sonara como algún tipo de despedida madura, pero sonó casi como un ruego, Jin enternecido tomó la nuca de su hermano y lo enredo entre sus brazos, él solo se dejó y enterró su cabeza en el pecho de su hermano. Cuando Jin o libero tomo su mano y sintió el peso ligero de un objeto, en su mano brillaba un anillo atorado a una cadena, cuando Tae lo acerco pudo ver que estaba grabado y rezaba en latín “Reditus de expectata”.

-Siempre vamos a ser tú y yo contra el mundo ¿recuerdas? volveré lo más pronto posible Tae.