Capitulo unico
Para nadie es un secreto mi debilidad por Jimin.
Las sonrisas que él saca en mí, la manera en la que mi humor mejora con escucharlo reír, la forma en la que mis ojos brillan al verlo.
Desde que llegó al grupo fue instantáneo mi instinto de protección hacia él; era tan pequeño, inocente, y débil que lo tomé bajo mi tutela, le enseñe gran parte de lo que sabe, el dominio de su voz y la confianza hacia su peculiar y hermoso tono, lo consolé en sus momentos de depresión; su primera borrachera fue conmigo, su primer beso también ... y su primera vez me la quedé yo.
Los seres humanos pueden amar de muchas maneras distintas a diferentes personas, se que él me ama, como ama a cada uno de los miembros, se que me admira y me respeta y aún acude a mí por consejos cuado los necesita... Pero no me ama de la forma en la que yo lo deseo, de la forma en la que me gustaría consumirlo debajo de mí hasta dejarlo cansado y sudoroso y lamerlo de pies a cabeza.
Ha pasado tanto tiempo desde que lo hice mío, tengo en mi mente grabado a fuego su cabello naranja sobre mi sábanas blancas.
Mis pensamientos rondan sobre él esta noche porque acabo de llegar a París y él está por irse, su evento con Dior acabó y mis compromisos con mi marca comienzan mañana.
El celular en mis manos pesa demasiado incitandome a llamarlo, necesito verlo... a solas. Por el simple hecho de saber cómo está.
A quien quiero engañar, lo deseo con locura.
— ¿Hyung? — responde extrañado — hola, como estás.
— ¿Te vas hoy? — pregunto directo al grano.
— Umm, sí, en un par de horas, mi avión sale a la media noche.
Faltaban 6 horas, perfecto.
— ¿Podemos vernos?... Tomar algo antes de que te vayas.
— Sí, claro, quieres que vaya?
— Sí por favor.
Nuestros hoteles estaban a 3 kilómetros distancia, 20 minutos después Jimin tocaba a mi puerta.
Lucía adorable cuando entró, un poco tímido y nervioso. Tenía demasiado tiempo que no estábamos a solas, y siempre ha sabido lo que siento por él.
— Hola Hyung, ¿Cómo estás? — pregunta tímido.
— Bien, listo para comenzar con la publicidad de Valentino, y a tí que tal te fue con Dior.
— Excelente, un sueño cumplido — dice sonriendo con sincera felicidad y yo me derrito por dentro. Siempre he sabido que llegaría muy lejos y estoy orgulloso por él así que se lo hago saber.
— Estoy orgulloso de tí Jiminie, ¿Brindamos? Tengo champagne — le digo señalando hacia la sala donde tengo una botella enfriando y unos bocadillos.
Dos copas despues y la incomodidad de Jimin con mi cercanía se va y se relaja hablando de su experiencia y de como se sintió.
Hoseok se había ido temprano a atender otros compromisos.
De pronto su teléfono suena y lo veo tensarse al responder.
— Hola cariño — saluda en voz baja.
Es Jeon, por supuesto. Es como un maldito sabueso olftateando la competencia alrededor de su novio.
— ¿Yoongi?... Ummm si, llegó hoy... No, yo... No lo he visto — miente Jimin mirándome a los ojos un poco apenado.
Se que lo hace por apaciguar a Jungkook y sus terribles celos, no lo culparía por tener un ataque de pánico al saber que Jimin está conmigo en la habitación.
Sobre todo después de lo que le dije la última vez hace un par de años.
— Hyung, Jimin me besó — había llegado el mocoso corriendo con Namjoon quien hacía unos arreglos de sonido a una canción.
Namjoon había mirando hacia el respaldo del asiento detrás de él y Jungkook lo había ignorado creyendo que era una invitación a sentarse y conversar, así que continuó nervioso hablando con él mientras se movía de un lado a otro contándole a Nam.
Lo que no sabía era que yo estaba detras del sofá durmiendo una siesta hasta el momento en que había entrado.
— ¿Y por qué estás enloqueciendo? — le preguntó Nam, porqué te incomodó o porqué te gustó?
— Yo... No sé... Me abruma, pero a la vez no quiero que esté lejos de mí, yo... no se Hyung, todo esto es raro.
— Sabes que Jimin siempre ha estado enamorado de tí, deberías cortar sus alas si no lo quieres de esa forma. — le aconsejó Namjoon.
— Es que no sé, estoy confundido.
Incorporandome del sillón, Jungkook abrió los ojos al notarme allí y escuchar su conversación.
Mirándolo fijamente le dije con seriedad.
— Deberías de poner en orden tus ideas mocoso, Jimin no merece ser lastimado por tí si no lo quieres... Habemos muchos más que moriramos por tener su atención de esa forma — y dicho eso me fuí.
Por supuesto Jeon se había aferrado a él como una garrapata, y yo me conformé con ver a Jimin feliz a la distancia.
Pero hoy al verlo tan hermoso y solo, mi cuerpo y mi alma lo anhelaron.
— Lo siento Hyung — dijo Jimin al terminar su llamada — Yo, sólo no quería que Jungkook se volviera loco, por eso mentí, no quiero que pienses que yo me avergüenzo de estar contigo o algo así, sabes que se siente muy inseguro contigo y no quiero que se haga ideas tontas.
— ¿Cómo la de que podría aprovechar este momento y seducirte? — pregunté mirandolo fijamente haciéndolo removerse en su asiento y reír incómodo.
— Yo no pensaría eso de tí Hyung.
— ¿Y qué pasa si es verdad?
— ¿Qué? — pregunta confundido.
Acercándome a él con cuidado de no asustarlo, coloqué mi brazo en el respaldo del sofá detrás de su espalda, su cercanía y su aroma embriagandome por completo.
— ¿Qué qué pasaría si en verdad quiero hacerlo, seducirte?, tenerte en mis brazos... Recordar viejos tiempos.
Su mirada inocente en contraste con su boquita pecaminosa semiabierta me estaban volviendo loco.
Pongo mi mano en su mejilla, sosteniendo su barbilla y haciendolo cerrar los ojos ante el contacto.
— ¿Aún recuerdas mis caricias Jiminie? — pregunto con tono seductor.
— Yoongi — dijo en un susurro, cerrando los ojos y enviando escalofríos en todo mi ser.
Por supuesto que las recordaba... Así como yo recuerdo sus gemidos y el sabor de su piel.
Tomando su boca lo devoro con suavidad, lento pero profundo.
Sus manos tienen una lucha entre sostener el frente de mi camisa o alejarme de él.
Al final ceden, porque la memoria sensitiva es más fuerte que la conciencia.
Jimin se abre para mí, y yo lucho por no trepar en él y tumbarlo sobre su espalda. No quiero asustarlo pero han pasado tantos años y esto se siente como agua después de atravesar un desierto.
Acaricio su rostro y bajo a su cuello, mi larga mano lo rodea por completo haciendolo gemir auditivamente. Aún recuerdo sus puntos sensibles.
Bajo a jugar con sus pezones y luego necesitando más, cuelo mi mano por debajo de su playera sin dejar de besarlo.
Nuestras pieles arden y nuestros cuerpos vibran.
— Te deseo tanto Jimin — digo sobre sus labios.
El jadea y me mira con los ojos vidriosos.
— Hyung... No puedo — dice su boca, pero sigue retorciéndose bajo mis dedos apretando su pezón.
— Por los viejos tiempos Jimin — digo repartiendo besos en su cuello — nadie tiene que saberlo nunca, lo que pasa en París se queda en París — digo antes de bajar y tomar su pequeño botoncito firme en mis labios.
Él arquea su espalda y se retuerce sosteniendose de mi cabello. Su voluntad y su conciencia acaban de salir disparadas de la habitación.
Y yo me aprovecho como el cabron que soy.
Lo desnudo con prisa y lo acuesto en el gran sofá, no voy a arriesgarme que nuestro camino a la cama lo haga recapacitar.
Así que beso cada centímetro de su piel nivea, recordando no dejar marcas... Porque él no es mío, y no quiero causarle problemas, solo tomar un poco de él porque lo necesito.
Y tengo claro que a pesar de esto, él seguirá amando a Jungkook, porque el corazón es así, uno no elige a quien amar, simplemente lo amas... Así como yo lo amo a él.
Llego a su erección y la chupo con calma, saboreando el sabor de su presemen y la textura sedosa se su carne firme; bajo por detrás de sus testículos y tanteó con mi lengua su pequeño orificio, empujando en él.
Jimin gime complacido abriendose más para mí.
Tomo su pierna y la levantó recargandola en respaldo del sofá, me quito la camisa con prisa y desabrochó mis pantalones bajandolos solo lo suficiente. Tomó el condón que había dejado dentro del platón en la mesa de centro y regreso a besar el interior de sus muslos con desesperación rogando que no se sienta ofendido por mi anticipada preparación sobre follarlo.
Agachado entre sus piernas me deleito en su culo, su miembro, y toda la piel expuesta para mí mientras ruedo el condón sobre mi dolorida polla y exprimo el lubricante sobre mis dedos llevándolo a su entrada para prepararlo.
Subo a besar su boca mientras mis dedos comienza la tarea de aflojar su apretado agujero y me trago sus gemidos.
¡Dios! es tan hermoso.
Cuando siento que está listo para mí, me acomodo en su entrada y me entierro con calma, saboreando cada exquisita sensación.
Como se abre para mí y luego como se ciñe a mi alrededor, apretandome por completo, envolviendome en un calor abrazador.
Comienzo un lento Vaivén porque deseo que esto no termine nunca.
Jimin acaricia mi espalda y besa mi cuello, mordiendo mi garganta, aun recuerda lo mucho que me gustaba que hiciera eso y mis bolas se aprietan de excitacion, comenzando a bombear con más fuerza en su apretado agujero.
Sus manos arañan mi espalda con violencia y desesperación y una parte retorcida de mí desea tener marcas para poder verlas y complacerme en ello por mucho tiempo.
Sus piernas se enredan alrededor de mis caderas, su pene quema mi vientre y deja un rastro de humedad en él entre cada fricción.
Su agujero ha comenzado a presionar alrededor de mi miembro y siento que estoy en mi límite ya.
— Te extraño tanto Jimin — digo sobre sus labios sin poder evitar mi boca floja por la excitación — te quiero tanto mi pequeño.
— Hyung — dice mirándome con los ojos cristalizados — yo también te quiero — dice enterrando el rostro en mi cuello.
Me reprimo a mi mismo por haberlo hecho sentir mal, y comienzo a penetrarlo más rápido tratando de borrar el aire nostálgico entre nosotros.
Jimin gime más fuerte y se aferra a mí.
— Más Hyung... Así... Más duro — pide entre gemidos entrecortados hasta que lo siento derramarse entre nuestros vientres e inmediatamente yo llego detrás de él.
Nos quedamos abrazados en silencio por un rato.
Me levanto a tirar el condón y regreso abrochandome el pantalón.
Encuentro a Jimin acostado en la cama, sigue desnudo y la mirada que me da es que desea otra ronda sin arrepentimientos.
Lo dejo cabalgarme esta vez disfrutando la magnífica visión que me da, y después de corrernos lo sostengo entre mis brazos pegado a mi cuerpo disfrutando que aúnque sea por un instante sea mío.
Cuando despierto, Jimin ya no está. Veo el reloj y pienso que debe estar camino al aeropuerto para volar a casa y volver al lado de Jungkook... Al lado de quién verdaderamente ama.
Sonrio porque a pesar de ello, él y yo siempre tendremos París...
Mi Yoonmin 🥹💔