Capítulo Uno
Baekhyun Byun se reclinó en su silla y miró sus notas con fastidio. La tira de cinta que Xiao le había enviado estaba en la esquina de la mesa. Siempre y cuando no lo tocara no podía oír a la niña llorando. A pesar de lo que dijo Chan, él sabía que la cinta pertenecía a la niña lobo que faltaba. ¿Quién más estaría llorando de dolor? La única cosa que hizo que Baekhyun cuestionara su juicio fue la declaración de Chan que no sintió ningún olor de la cambia—formas en la cinta.
«Es un rompecabezas»
—Sí, lo es —respondió Baekhyun para aclararse, al familiar gato negro acurrucado en la almohada al lado de su silla.
Smudge sacudió su larga cola cuando acicalaba su pelaje negro en movimientos largos y lánguidos. Cuando abrió las piernas para lamer sus genitales, Baekhyun se dio la vuelta.
—¿No puedes hacer eso en otro lugar?
«Estás celoso porque soy articulado » se burló el gato.
En búsqueda de una distracción, volvió su atención de nuevo a sus notas dispersas. Nada tenía sentido. ¿Dónde había ido Sana? Chan había hablado con sus contactos y la bruja seguía quejándose a todo el mundo de que podía ver que Baekhyun no había cumplido con la promesa de su tío. Las palabras también habían viajado y era que habían maldecido a Baekhyun y que había recuperado al fae que faltaba, su nombre se estaba convirtiendo en algo bien conocido entre la gente que preferiría evitar.
Baekhyun deseaba poder interrogar a los hombres lobo, en especial a la madre de Sana y ex esposa de Luhan Xiao. Por lo poco que Luhan había dicho a Baekhyun a su alrededor, parecía la principal sospechosa. Luhan se mantenía insistiendo que los cambia—formas nunca le harían eso a una niña, pero Baekhyun tenía sus dudas. La madre de Sana tenía dos hijos de un matrimonio anterior, teniendo la edad suficiente para luchar por ser el Alfa. Incluso Luhan había admitido que estaba hambrienta de poder. ¿Qué mejor manera de reducir al Alfa que aplastar su espíritu? Luhan negaba que su manada tuviera algo que ver con la desaparición de Sana, pero Baekhyun notó que el Alfa no había pedido ayuda a su manada en la localización de la niña perdida.
Suspiró mientras miraba la minúscula cantidad de información que tenía para trabajar. Si el caso no hubiera involucrado una niña, Baekhyun habría pasado de tomarlo. Sin embargo, no podía negarse a ayudar a una persona, obviamente, con el corazón roto, aunque fuese un hombre lobo.
Por desgracia, este nuevo trabajo no hacía nada para ayudar a fomentar una buena reputación entre la población humana. Hasta ahora los paranormales eran los únicos interesados en los servicios de Baekhyun.
Un golpe en la puerta llamó la atención de Baekhyun lejos de su inútil empeño.
—¿Sí? —Baekhyun gritó.
Un gran hombre corpulento con el pelo saliendo de cada lado visible pisoteó en la oficina de Baekhyun. Vestía un traje de lo más elegante, pero Baekhyun pensaba que si él fuera tan grande, todo estaría hecho probablemente a medida.
—¿Eres Baekhyun Byun? —le preguntó con una voz tan profunda que Baekhyun creyó sentir el suelo vibrar bajo su silla.
—Sí —Baekhyun se levantó para saludar a su invitado. El hombre—criatura—ser... lo que sea, se alzaba sobre Baekhyun. Sin embargo, él parecía ser un poco lento en el departamento de caminar y la confianza de Baekhyun se levantó, cuando se dio cuenta de que probablemente podría huir del edificio antes de que el visitante lo alcanzara. —¿Puedo ayudarte en algo?
Smudge silbó desde su percha.
«Troll»
Baekhyun nunca había conocido a un troll antes. Fascinado, observó a su visitante con abierta curiosidad. Sabía que los trolls nunca dejaban sus puentes. Por supuesto, lo que sabía de trolls podría meterlo en el bolsillo de un brownie.
—Necesito algo —el troll habló con lentitud, sílabas interminables, como si cada palabra tuviera que ser drenada de su alma. Todas las cosas diferentes que podrían ser atrapados debajo de un puente pasaron por la mente de Baekhyun. ¿Qué podía tener un troll sin ser capaz de moverse?
—¿Cómo puedo ayudar? —le preguntó neutral. Quería arreglar lo que molestaba a su visitante y enviarlo de vuelta a su camino. No ayudaría a la reputación de Baekhyun que cualquiera pudiera detectar otro ser no humano vagando en su oficina.
—He oído que resuelves los problemas de la gente. —El troll frunció el ceño como si Baekhyun fuera el lento en esta conversación.
—Lo intento. ¿Por qué no me cuentas lo que sea? No soy más fuerte que tú, así que dudo que sea de mucha ayuda. —Baekhyun esperaba que el troll captara la indirecta y se fuera.
El troll levantó sus manos enormes, del tamaño de las bandejas de servicio. —Está vivo.
La mente de Baekhyun se congeló mientras se preguntaba qué clase de criatura hacía que un troll no pudiera ahuyentar de su casa.
—Um, ¿qué tal un exterminador?
—Yo no quiero matarlo. Es sólo un bebé.
Baekhyun pensó en discutir más, tal vez sugiriendo servicios infantiles, pero probablemente sería mejor si iba a ver lo que el troll estaba hablando antes de dar más consejos. Su visitante no parecía que entendiera mucho.
—Bueno, voy a ir a ver. —¿Qué otra opción le quedaba? El troll no parecía que dejara la casa de Baekhyun sin obtener ayuda.
—Yo pago primero —anunció el troll. Sacó una pequeña bolsa de terciopelo de su bolsillo y dejó caer el pago sobre el escritorio de Baekhyun.
La bolsa cayó con un tintineo metálico alto.
Curioso, Baekhyun abrió el cordón y miró dentro.
Oro. Decenas de monedas de oro llenaron la bolsa pequeña.
—Um, esto podría ser demasiado. —Baekhyun ofreció tímidamente. Estaba casi seguro de que podría comprar todo el bloque con la riqueza contenida en la pequeña bolsa, pero no quería herir los sentimientos del troll.
El troll no hizo ningún movimiento para tomar la bolsa de oro.
—¿Podemos decidir un precio después de ver lo que usted necesita hacer? —Baekhyun ofreció diplomáticamente.
—Está bien —el troll estuvo de acuerdo.
Baekhyun le devolvió la bolsa llena de oro.
El troll le dio una amplia sonrisa con dientes. —Eres un buen hombre, Baekhyun.
—Uh, gracias —Baekhyun no quería aprovecharse de una criatura que parecía tener sólo la comprensión de un niño pequeño. Probablemente incluso menos que algunos de los niños inteligentes que había conocido en el pasado.
—Hey, Baekhyun —Chan entró en la habitación. El vampiro se quedó inmóvil, tan pronto como vio al visitante de Baekhyun. —¿Shindong? ¿Qué estás haciendo aquí? —le preguntó al troll.
—Chan —el troll sonrió a Chan —pensé que olía un vampiro.
Baekhyun se había olvidado de que los trolls estaban relacionados con los gigantes y tenía un sentido del olfato avanzado. —¿Conoces a este troll?
—Shindong vivía bajo el puente de mi casa hace algún tiempo —dijo Chan.
—Muy buen puente. Ellos lo derribaron por uno nuevo. —Shindong arrugó la nariz llena de baches con disgusto.
—¿No te gusta el nuevo puente? —Baekhyun se preguntaba cuáles eran los criterios para un puente perfecto para un troll. Shindong volvió su atención de nuevo a Baekhyun. Decidió que su curiosidad podía esperar. —Shindong me está contratando para quitar algo de debajo del puente —anunció Baekhyun.
—¿En serio? —Chan levantó una ceja ante la noticia.
Baekhyun podía decir que Chan estaba tratando de leer su mente y saber los detalles.
—Bueno, no vamos a perder el tiempo. Quitemos las plagas de Shindong —dijo Chan alegremente.
Baekhyun abrió la boca para decirle a Chan que no necesitaba venir, pero una mirada penetrante de su amante le había callado su lengua. El vampiro obviamente no quería que Baekhyun fuera solo. Por desgracia, Chan era obsesivamente protector, Baekhyun no sabía si Chan sospechaba que algo peligroso estaba esperando, o si la obsesión de Chan había tomado nuevas alturas.
Baekhyun siguió al troll fuera de la puerta y por la calle.
—Uf —un peso aterrizando en su hombro empujó el aire de sus pulmones.
«Shhh. No soy tan pesado» el familiar le regañó.
—Dice el gato que no va a comer nada por mucho tiempo —bromeó Baekhyun.
Smudge clavó las garras en el hombro de Baekhyun y envolvió su cola gruesa alrededor de su cuello para mantener el equilibrio.
—Si me ahogas hasta la muerte, te caerás —Baekhyun recordó al gato.
Smudge se soltó un poco para que Baekhyun pudiera respirar.
—Gracias. ¿Por qué vienes de todos modos? —desde que Smudge había llegado hacía unos días, Baekhyun no había visto al gato hacer nada más agotador que tomar un baño.
«Estoy aquí para ayudar»
Baekhyun no sabía cómo un gato negro podría ayudar con cualquier cosa, pero entonces aún no había descubierto lo que el maldito animal colgado alrededor de él quería de todos modos. Baekhyun no tenía ningún poder mágico de un familiar para acceder o mejorar. Smudge había declarado que Baekhyun olía bien y que se quedaría un rato.
Cuando Baekhyun siguió a Shindong por la acera, vio con sorpresa como los ciudadanos huyeron de la ruta permitiendo a Shindong pasar por completo y sin obstáculos. ¿Seguramente no habían visto criaturas más imponentes que Shindong?
El gigante torpe parecía tener una personalidad bastante tranquila para un troll.
Tristeza emanaba de Shindong. Baekhyun se preguntó si su recién dado poder empático de los faes estaba ayudando a sentir las emociones de Shindong. Él todavía no sabía muy bien cómo funcionaba la capacidad, pero sí sabía ahora que Chan lo miraba con algo más que platónico afecto y también cuando la búsqueda de lubricante se había vuelto crítica.
El puente de Shindong resultó estar a sólo tres calles del edificio de Baekhyun.
—Eh, yo no sabía que estabas aquí —dijo Baekhyun.
—Eso es porque nunca sabes acerca de los paranormales si lo puedes evitar —dijo Chan secamente.
—Es cierto —Baekhyun no vio ningún sentido negarlo. Chan sabía lo que Baekhyun sentía por los paranormales. Baekhyun podría tener un amante vampiro y una colección cada vez mayor de socios inusuales, pero todavía tenía la esperanza de construir un negocio basado en el mundo de los humanos. El mundo que entendía.
Sin embargo, eso no impedía tener curiosidad por lo que el troll tuviera bajo el puente. Baekhyun siguió a Shindong y a Chan, ya que caminaron por la pendiente para llegar debajo del puente de piedra. El olor de moho llenó su nariz. Tomó respiraciones lentas a través de la boca para combatir el mal olor.
Tan pronto como él estaba totalmente debajo de la estructura, un suave sollozo le llamó la atención. Frustrante, por la tenue luz que no dejaba ver nada. La oscuridad se envolvía a su alrededor, un tono negro e impenetrable.
—¿Quién es? —preguntó Baekhyun, no pudiendo hacer nada.
—Una náyade (1) —Chan respondió. —Un joven o al menos parece ser así. No siempre se puede saber su edad.
—¿Por qué está llorando? —el conocimiento de Baekhyun sobre las náyades se podía poner en un dedal con espacio para una enciclopedia de los faes y esconderlo al lado de él.
—L—lo perdí —la criatura lloraba en respuesta. Las náyades debían tener un excelente oído ya que Baekhyun no había hablado en voz muy alta.
Smudge dio un suave siseo. Baekhyun no sabía si era por la náyade o la humedad, pero no era necesario que el gato agravara el problema de la náyade.
—¡Compórtate! —Baekhyun advirtió al familiar. —O vamos a averiguar si tú puedes nadar.
Un soplo de aire en el cuello de Baekhyun seguido por el peso de Smudge desapareció de su hombro.
Baekhyun se dio la vuelta, pero no pudo ver nada ni oír un chapoteo. ¿De dónde había salido el maldito gato?
—¿Qué pasa, Baekhyun? —preguntó Chan.
—Smudge desapareció. Él estaba aquí y luego desapareció. —Baekhyun miró más, tratando de ver en la oscuridad, pero fallando miserablemente. El agua empapaba su ropa hasta sus rodillas mientras se metía más adentro en busca de Smudge.
Chan agarró el brazo de Baekhyun. —Tranquilo, cariño. Estoy seguro de que se ha tele—transportado a casa. Una vez que determinó que no había ninguna amenaza para ti, probablemente decidió tomar una siesta o algo así.
—Podía haberme advertido —gruñó Baekhyun. —Yo no sabía que podía tele—transportarse.
—Algunos pueden, otros no. Al parecer, el tuyo puede —dijo Chan filosóficamente.
—No es mío —sostuvo Baekhyun. —Él está en préstamo.
—¿De quién? —la voz de Chan se mantuvo divertida mientras Baekhyun apretaba los dientes mientras se acercaban a la náyade.
—Un idiota que echó fuera del lugar a su familiar, obviamente. —Baekhyun caminó por el agua hacia el sonido de los sollozos, complacido cuando Shindong eligió caminar a su lado. La masa tranquilizadora del troll hacía todo el encuentro menos intimidante. A pesar de conocer a Shindong desde hace poco, Baekhyun encontró que le gustaba el tipo grande.
—Hola —Baekhyun llamó a la negra oscuridad, con la esperanza de no asustar a la náyade. Apenas podía detectar la tenue silueta resplandeciente. —Me gustaría tener más luz —se quejó.
Una bola de fuego se formó en el aire delante de él, iluminando todo el espacio debajo del puente. Ahora podía ver claramente todo, casi como si fuera de día.
El humano tiene poderes —jadeó el troll.
—No, hombre, no tengo poderes —espetó Baekhyun. Miró a la luz, ofendido por su presencia misteriosa. —No sé lo que es eso.
—Nos preocuparemos de eso cuando lleguemos a casa —le tranquilizó Chan.
Baekhyun asintió con la cabeza. Caminó hacia adelante, un poco desconcertado cuando la bola resplandeciente flotaba delante de él.
La náyade tenía el pelo azul y la piel plateada con ojos tan amplios e inocentes como un cervatillo que Baekhyun había visto una vez durante una excursión en el bosque. Físicamente, no parecía mucho mayor de diez años. Vestida con un vestido de color crema, sentada en el agua con los brazos alrededor de las piernas y la mejilla apoyada en sus rodillas.
—¿Qué sabes de náyades, Chan? —preguntó Baekhyun, no apartando la mirada de la niña llorando.
—Son peligrosas —advirtió Chan. —Ella puede parecer joven e inocente, pero podría tener cientos de años de antigüedad.
—Se ve como una pre-adolescente —se burló Baekhyun.
Los delgados hombros del náyade temblaban mientras sollozaba como si su corazón se hubiera roto y el agua había barrido todas las piezas.
Baekhyun se agachó. Trató de ignorar el agua que se filtraba en sus pantalones. —Soy Baekhyun, ¿cómo te llamas?
La náyade se desenrolló de la pelota en la que se había acurrucado. —¿Eres un ser humano?
Baekhyun asintió con la cabeza.
—Eran seres humanos también —dijo con voz temblorosa. Se secó las lágrimas con sus dedos húmedos, agregando más gotas de agua.
—¿Quienes? —Baekhyun preguntó con suavidad. Trató de mantener su voz baja y tranquila, con miedo de asustarla aún más.
—Los hombres que me capturaron a mí y a todas los demás —ella miró por todas partes, menos a Baekhyun.
—¿Las demás? —preguntó Baekhyun. Podía sentir su miedo envolviéndolo como una manta de clavos que sobresalían de él con sus puntas afiladas.
La náyade frunció el ceño. —Las otras chicas. —Su tono indicaba que pensaba que debería haber sabido.
El miedo atravesó a Baekhyun ante la idea de un grupo de chicas jóvenes paranormales capturadas por seres humanos. Las cosas horribles que los hombres podían hacer a las otras chicas hicieron que se le congelase la sangre.
—¿Había una niña lobo entre ellos? Cerca de cuatro años —le preguntó. El entusiasmo por conseguir posiblemente una ventaja en su caso tenía su corazón acelerado.
La náyade entrecerró los ojos. —¿Por qué? ¿Qué quieres de ella?
Baekhyun observó lo rápido que pasó de sollozar a sospechar. —Su padre me contrató para encontrarla. Está muy preocupado —explicó.
—Oh —la tensión se hundió fuera de la náyade como si el estrés hubiera disuelto todos sus huesos y no tenía nada más para abrazarlos juntos. —Sí. La vi. No sé su nombre. La mantuvieron en una jaula lejos de las demás. Creo que iban a mantenerla por una razón diferente, pero nunca dijeron nada.
El corazón de Baekhyun le dolía por la construcción de la imagen en su cabeza. —Quiero rescatarlas. ¿Puedes ayudarme? —en este punto, el nuevo objetivo de Baekhyun no era sólo salvar a la niña lobo. También quería romper esta banda de secuestradores y llevar a los seres humanos a la justicia. Estaban dando un mal nombre a la humanidad.
La náyade negó con la cabeza frenéticamente. —¡No voy a volver! ¡No lo haré! —gritó.
—Shhh —Baekhyun envió pensamientos calmantes, esperando que sus nuevas habilidades de fae trabajaran en sentido inverso. Después de un momento se calmó.
—Lo siento —susurró.
—Entiendo que no quieres volver con los secuestradores. No te culpo —dijo Baekhyun.
—Pero tal vez puedas ayudarme a averiguar dónde ponen a las otras chicas y a cambio te llevaré a casa. ¿Qué te parece?
Una expresión astuta apareció en el rostro de la náyade. —Suena como un trato. ¿Estás tratando de llegar a un acuerdo, Baekhyun humano?
Baekhyun vaciló. Su elección de palabras tenía una nota de ritual y dudó en acuerdo. Por no hablar del cambio de la náyade de su expresión de vulnerable a intriga. Baekhyun tenía que pensar mucho antes de decir nada más.
—Ten cuidado, Baekhyun. Las náyades son más difíciles que los faes al cortar un acuerdo —advirtió Chan.
Baekhyun suspiró. —¿Por qué no hay nada fácil?
Chan se rió entre dientes antes de abordar a la náyade de agua. —¿Qué quieres, náyade?
—Una promesa. Júrame en mi concha de la vida que vas a tratar de salvar a las chicas, y te diré todo lo que necesitas saber. —Sacó un collar debajo de la camisa que llevaba puesta. Una gran concha roja se adjuntaba a una cuerda negra gruesa.
Baekhyun se sorprendió de que los secuestradores le hubieran dejado quedárselo.
Chan envolvió una mano alrededor del brazo de Baekhyun. Se inclinó hacia adelante y habló al oído de Baekhyun. —Si juras por la concha de la vida de una náyade y rompes tu voto, vas a morir en el agua consumido por los seres que habitan debajo de él —susurró, su aliento soplando el oído de Baekhyun.
A pesar de la frialdad del agua y las ominosas palabras de Chan, el pene de Baekhyun hizo un valiente esfuerzo por levantarse. Tenía que pensar en cosas que no fueran sexys como el pelo de la nariz de Shindong para mantener su erección hacia abajo.
—Wow. No hay presión —suspiró Baekhyun. Él realmente necesitaba conseguir un manual paranormal. Tal vez podría encontrar una edición de Weres, brujas y lo que sea en la biblioteca. Su plan para hacer frente sólo a los seres humanos, obviamente, no estaba funcionando.
1 En la mitología griega, las náyades eran ninfas de los cuerpos de agua dulce—pozos, manantiales... etc. Encarnando la divinidad del curso del agua que habitan.