EFDLCDLADD 03 - El caso del dilema del dragón [ChenMin]

Summary

Dragones, batallas, un trato que Baekhyun puede llegar a lamentar, y un ataque de sirena, deja a Baekhyun y Chan en peligro, y a Xiumin para encontrar pareja. Chan y Baekhyun llevan a su hija, ahora adoptada de—tipo—vampiro, Tiff, a buscar nuevas escuelas. Xiumin se queda a cuidar a la última niña rescatada mientras están fuera. Cuando las sirenas aparecen desde un portal para secuestrarla, queda solo frente al ataque hasta que un héroe misterioso viene en su ayuda. Jongdae o Chen para sus amigos, es un cambia—formas Dragón y su papel como Capitán de la Guardia Dragón le pone en conflicto directo con Minseok. Ambos quieren hacer lo que es mejor para la niña secuestrada, pero la confianza es un problema entre las dos diferentes especies. En el minuto en que Chen ve a Minseok sabe que lo quiere. Ahora bien, si Chen sólo pudiera conseguir que Minseok vea las cosas de la misma manera...

Status
Complete
Chapters
11
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo Uno

—¿Y estás seguro de que vas a estar bien cuidando de nuestra pequeña invitada? —Chan no parecía muy convencido, incluso de pedírselo.

—Voy a estar absolutamente bien —dijo Xiumin con firmeza —. No es como si hiciera o dijera algo. Ella sólo se sienta ahí —cruzó los brazos sobre el pecho y miró al frente, a la pequeña chica rubia de pelo rizado sobre una cama temporal, con el pulgar en la boca. No sabía absolutamente nada sobre niños, aparte de que gritaban, chillaban, confundían y no podía entenderlos. Pero al menos esta era tranquila. No había dicho una sola palabra desde que fue rescatada de los muelles y de la pelea que se había celebrado. El hecho de que había sido una de los niños en las jaulas era otra contradicción. Podía entender que Tiff estuviera en una jaula, la pequeña vampira era una fiera y constantemente peleaba y por todas las cuentas hizo la vida más difícil para sus captores. Esta niña, sin embargo... ¿por qué un hombre pensaría que era una amenaza suficiente para su vida?

—No sabemos de que especie es —Chan le recordó—. Podría quedarme aquí y respaldarte. —No había rastro de sarcasmo en la voz de Chan, pero había un elemento de astucia que hizo a Baekhyun levantarse al instante.

—No te vas a quedar aquí —dijo Baekhyun con firmeza —. Tenemos dos escuelas que comprobar con Tiff y ella necesita a sus dos tutores con ella.

Chan murmuró algo entre dientes, pero no discutió su posición con convicción.

Xiumin se rió entre dientes. Chan estaba siendo manejado por una hija sustituta con la misma facilidad con la que Xiumin estaba manejando tener niños alrededor de él, ninguna en absoluto.

—No tengo que ir a ningún sitio —confirmó Xiumin—. No me importaría sentarme y vigilar.

—A ver si puedes lograr hacerla hablar —sugirió Baekhyun—. Nosotros no la podemos devolver a su pueblo, si ni siquiera sabemos lo que es.

Tiff corrió entrando a la habitación y se deslizó hasta detenerse junto a Baekhyun. Se agarró de la chaqueta de Baekhyun para detener su caída hacia el suelo de madera.

—Baekhyun —dijo rápidamente —. Es hora de irse.

Xiumin les despidió con un gesto y cerró la puerta después de salir. Vagaba por la casa y pasó un rato en la sala de los archivos, pero Teddy estaba al acecho y las miradas de desaprobación del fantasma le hizo salir para ir a ver a la chica. Por un tiempo se mantuvo parado en la puerta. Baekhyun había intentado hablar con ella, Chan había intentado engatusarla, Smudge también había pasado una cantidad de tiempo excesivo dentro y fuera de su regazo cada vez que se ponía de pie y todavía nada.

Tal vez debería darle una oportunidad. Tenía una ventaja sobre Chan ya que su amigo era un vampiro puro, Y sobre Baekhyun, que era un ser humano. Tal vez iba a reaccionar de manera diferente si supiera más sobre Xiumin. Él no era un vampiro puro. Tal vez ella era mestiza y había aprendido a no compartir este hecho con otros. Una gran cantidad de seres paranormales rechazaban a los mestizos porque no eran todo de uno o del otro.

Valía la pena intentarlo, al menos. ¿Qué tenía que perder?

Arrastró una silla al lado de la habitación, luego se sentó a horcajadas hacia atrás antes de descansar su barbilla en sus manos. ¿Por dónde empiezo?

—Soy Xiumin —comenzó. Ella lo miró directamente e incluso dejó de girar su pelo para escucharlo—. Descubrí que no era quien yo pensaba que era. Fue difícil llegar a un acuerdo al descubrir que toda mi vida había sido una mentira. La gente no me aceptaba, incluso los amigos que había conocido durante mucho tiempo se convirtieron en enemigos. —Genial. En todo caso, la expresión confusa en la niña mostraba exactamente que lo poco que decía no tenía sentido—. Permíteme comenzar de nuevo.

Ella se movió un poco en la cama, pero seguía sin decir nada.

—Tenía tu edad... bueno, tenía unos diez... diablos, no sé incluso si tienes diez, es decir, cuando me enteré de que mi padre no era mi padre. Resulta que yo no era sirena de pura sangre, o príncipe, que era lo que se esperaba que fuera. De hecho, soy medio vampiro. Antes de tener diez años, no podría haber dicho que era diferente de los otros niños de mi edad. —Xiumin sacudió la cabeza. Recordó las burlas y las intimidaciones, cuando no podía dominar la respiración bajo el agua durante largos períodos de tiempo sin usar la magia, y cómo había aprendido a fingir que todo estaba bien. Como el segundo hijo del Rey sirena, a Xiumin no le habían permitido el fracaso. ¿Esta niña frente a él tenía los mismos problemas?

Xiumin suspiró. —Cuando crecí, mi naturaleza vampiro se convirtió en dominante y mi lado sirena se volvió más tranquilo. Sé lo que es ser diferente y tener que guardar secretos.

¿Era suficiente para comunicar lo que quería decir? ¿Entendería si era una mestiza o una especie inusual?

Ella se movió y se sentó.

—Hyerim —dijo en voz baja —. Mi nombre es Hyerim.

—Hola, Hyerim —dijo Xiumin. Mantuvo la voz baja y agradable —. ¿Puedes decirme cómo encontrar a alguien a quien le podrías hacer falta? ¿Padres? ¿Familia?

Se quedó en silencio otra vez, ella negó con la cabeza, y luego bajó de la cama. Pasó por delante de Xiumin y caminó por el pasillo antes de entrar en el cuarto de baño. Bueno, al menos había conseguido saber su nombre. Eso era un comienzo. Cerró la puerta tras ella y Xiumin contempló lo siguiente que iba a preguntarle. Tal vez una casa, un apellido, o cualquier cosa que significara que podía irse a casa.

La puerta se abrió de nuevo y, sorprendido, Xiumin se volvió a mirar. Lo que vio lo tuvo en sus pies en un instante con los colmillos expuestos y un cuchillo en cada mano.

Una sirena, una sirena sucia, chorreando agua por todas partes. Tenía una caja de cristal en una mano y sostenía a Hyerim con la otra. Hyerim se retorcía para liberarse, pero la sirena parecía fuerte y determinada. Xiumin evaluó la situación en un segundo, desde la sorpresa en el rostro de la sirena, que cambió rápidamente en una mueca de desprecio, y el temor de Hyerim. Saltó hacia la sirena con los cuchillos extendidos. Las hojas de plata y hierro atravesaron el antebrazo y el pecho de la sirena. La sirena gritó de dolor y se tambaleó de nuevo al cuarto de baño, se deslizó sobre los charcos de agua y sólo se detuvo cuando chocó con otra sirena. Xiumin se enderezó de un salto y rápidamente saltó dentro del cuarto de baño.

El agua salía por todas partes.

Xiumin no se detuvo a preguntarse cómo demonios dos sirenas habían conseguido entrar en casa de Baekhyun. En su lugar, se empujó firmemente con los dos cuchillos hacia la sirena que tenía a Hyerim. En un segundo, había cortado al visitante no deseado y Hyerim cayó y se encogió en estado de shock.

—¡Corre! —Xiumin gritó —. ¡Hyerim, corre!

Se arrastró lejos de la sirena caída. Se sobrepuso a su miedo pero la sirena le agarró el tobillo. Ella gritó. A continuación, el ruido cambió. En lugar de seguir siendo un grito fino de miedo, creció y creció hasta que Xiumin y las dos sirenas tuvieron que poner sus manos sobre sus oídos.

El ruido era sobrenatural, una canción con un eco chirriante, luego cambió y Xiumin casi podía distinguir las palabras. Tan pronto como terminó el chirrido, Xiumin reaccionó al instante. Giró sobre sus pies y hundió los dos cuchillos hasta la empuñadura en la sirena herida −uno en el cuello y otro en el corazón. Ahora no podía volver a levantarse y atacar a Hyerim de nuevo.

La otra sirena se interponía entre Hyerim y la puerta, evidentemente se había movido a la espera de su ejecución, y su expresión era de éxito. Xiumin luchaba por sacar sus cuchillos del cuerpo del atacante caído y finalmente los liberó de la carne y el músculo que se habían rasgado.

—¡Xiumin! —gritó Hyerim. Ella estaba en la esquina debajo del fregadero adornado y se acurrucó en la forma más pequeña que podía. La sirena se apoderó de su brazo, tratando de sacarla mientras ella pateaba y forcejeaba. Xiumin atacó a la sirena con el cuchillo y se movió cuando la sirena se agachó. Xiumin se hizo hacia atrás para otra oportunidad, pero su pie se deslizó sobre el agua y la sirena tuvo la oportunidad de agarrar su muñeca. Estaban en un cara a cara. Su fuerza superior de vampiro no ayudaba cuando el agua le impidió conseguir ponerse firme en el suelo. Él estaba siendo empujado hacia atrás.

—¡Corre! —ordenó Hyerim.

Un fuerte estruendo agitó el aire a su alrededor y un intenso calor quemó la habitación. El agua comenzó a evaporarse, haciendo burbujas. La bañera se fundió sobre sí misma con un chirrido horrible. La sala se estremeció. Tanto Xiumin como la sirena se arrojaron al suelo en una maraña de extremidades. La cabeza de Xiumin chocó contra el suelo de mármol con un ruido sordo. Atrapado y aturdido, Xiumin observó como la sirena se volvió a poner en pie y con un grito de victoria retorció la muñeca de Xiumin hasta que el cuchillo se apretó contra la garganta expuesta de Xiumin. Xiumin se echó hacia atrás y logró empujar a la sirena lo suficiente para huir. El bastardo gritó de dolor. Y no dejó de gritar, incluso cuando Xiumin finalmente se alejó del intruso. De hecho, el sonido se volvió peor y Xiumin miró con horror como la piel de la sirena burbujeaba y se volvió negra hasta que la sirena se quemó totalmente frente a él. En cuestión de segundos, todo lo que quedaba del atacante era un desastre carbonizadoo en el suelo. La bilis subió por la garganta de Xiumin. Se deslizó hacia atrás alejándose, moviéndose rápidamente.

¿Qué carajos?

Una pequeña figura saltó sobre él y se dio cuenta de que Hyerim estaba sentada con sus manos en alto y saludando a algo. A la sombra. ¿Alas? Xiumin parpadeó ante la imagen de alas que se extendían por todo el cuarto de baño y parpadeaba como la plata, entonces no vio nada más que la figura de un hombre desnudo frente a él, alto y corpulento con el pelo de oro y penetrantes ojos plateados llenos de control y helados.

—¡Chen! ¡No! —gritó Hyerim.

—Apártese, Alteza —dijo con firmeza el hombre.

¿Alteza?

—Él me salvó —dijo.

Esto no se veía bien. Xiumin no necesitaba que la niña estuviera entre él y quienquiera que fuera ese hombre con el pelo, los ojos y el cuerpo musculoso. Él no iba a enfrentar la muerte con una niña como su escudo. Empujándola fuera de su regazo, él mismo se puso de pie y se estremeció cuando tocó partes de la sirena carbonizada que yacían sobre sus pies. Sacó el cuchillo de los restos con una mano. Nunca había visto algo tan horrible, y parte de él lamentó que eso sería la última cosa que viera. De pie, levantó el cuchillo frente a él y relajó su postura.

Hyerim se movió rápidamente para interponerse entre ellos. Xiumin trató de empujarla de nuevo, pero la mocosa no se movía.

—No —dijo ella. Xiumin no estaba del todo seguro de si estaba hablando con él o con el otro... el hombre desnudo.

Hablando del Sr. desnudo, el hombre dio un paso adelante. —Princesa, no puede haber ningún cabo suelto.

—No. No lo vas a matar. Es un buen vampiro. Él me salvó.

El hombre desnudo se quedó inmóvil por un momento y luego, como si hubiera llegado a una decisión, inclinó la cabeza. Con un movimiento de sus dedos, estaba vestido con pantalones de cuero negros, suaves y una camisa de seda de zafiro que fluía y cubría las hectáreas de la piel y los músculos de oro expuestos. Xiumin aplastó su protesta instintiva.

—Tenemos que irnos —dijo con firmeza el intruso ya vestido.

—Yo no me voy —replicó Hyerim —. Le debemos a esta casa un pago, Chen.

Xiumin miró a Hyerim y al hombre anteriormente desnudo y sacudió la cabeza para despejarse. ¿Un pago? ¿Quién era Hyerim? ¿Quién era este hombre? ¿Había visto alas? Tal vez no lo había hecho. Era evidente que no iba a hacer nada más ni tenía que considerar más combates de este Chen ahora que estaba paseando por la corta distancia entre la sirena carbonizada y el lavabo fundido.

—¿Dónde has estado? —Chen preguntó a Hyerim mientras caminaba. Xiumin se acercó a la puerta del baño para dar al gran hombre un poco más de espacio y estar listo para escapar.

—Me secuestraron. Cuando me desperté, no podía llamar a nadie. Tenía que esperar a que no hubiera nadie en la casa, pero Xiumin no se fue, las sirenas vinieron y lo vi necesario.

Xiumin se erizó. Él había estado haciéndolo bien sin que Chen viniera al rescate.

—¿Cómo has llegado tan lejos? —preguntó Chen, deteniendo su viaje frenético por la habitación para atravesarlo con la mirada de plata.

—Fui rescatada por un demonio, un lobo, un vampiro y un humano. Me trajeron aquí con los otros niños.

—¿Otros? —Chen parecía confundido.

Hyerim sacudió la cabeza. —Ellos no me tenían sólo a mí.

—¿Lo sabían?

—No.

¿Tenían que saber qué? ¿Los secuestradores? ¿Chen preguntaba si la gente que la habían arrebatado sabían lo que Hyerim era? Chen la llamó Princesa, ¿pero Princesa de qué? Como él que era un príncipe sirena. Había sido un príncipe sirena, se corrigió.

Algo le llamó la atención en la piscina de agua en el pasillo. Xiumin se acercó para descubrir la caja de cristal pequeña que la primera sirena había estado conteniendo. Lo cogió en sus manos cuidadosamente. Un cubo simple, claro y en forma de un sólido trozo de vidrio o algo similar, estaba duro y frío en la palma de su mano. De repente, Chen apareció junto a Xiumin, su mano cerrándose alrededor de Xiumin.

—¿De dónde viene esto? —preguntó Chen. Su mirada recorrió con los ojos entornados a Xiumin como si su rostro revelara las respuestas.

—Una de las sirenas lo tenía —respondió Xiumin. No tenía nada que ocultar, a diferencia de sus huéspedes.

Una chispa de algo pasó entre ellos y por un segundo Chen lo miró profundamente a los ojos. Algo electrizante, Xiumin podía ver los más puros lirios de plata y el calor en ellos. Xiumin frunció el ceño mientras concentraba la mirada baja en el pulso en la garganta de Chen. De repente, inexplicablemente, quería hundir sus dientes incisivos en la vena de Chen y beber hasta saciarse. Sorprendido, se volvió a mirar a Chen y permitió que el hombre valorara con cuidado el cubo de sus dedos. Chen se lo entregó en su palma abierta. Ambos miraron hacia el cubo.

Hyerim se puso de puntillas para ver mejor y se quedó sin aliento. —Es un Draigbron—. Parecía sorprendida—. En realidad nunca he visto uno antes. Eso explica que me rastrearan.

—¿De dónde obtuvieron un Draigbron las sirenas? —Chen preguntó con urgencia—. ¿Y cómo sabían ellos efectuar su seguimiento?

—¿Qué es un Draigbron? —Xiumin preguntó con curiosidad.

Chen lo miró y luego a Hyerim. Cuando Hyerim asintió con la cabeza, con un acuerdo tácito entre ellos, Chen suspiró.

—El corazón de un Dragón.