El asesino de las muñecas

Summary

Las calles de Seúl se encuentran en riesgo por un temible asesino serial que transforma a sus victimas en muñecas y Jeon Jungkook, uno de los detectives más importantes y respetados de Corea, se encuentra tras sus pasos. Es cuando llega a su vida Park Jimin, su nuevo detective subordinado ¿El problema? Jungkook posee una profunda homofobia oculta y tiene la tendencia a odiar a los hombres gay de apariencia suave como el pelirubio. Jimin solo buscaba estabilidad y tranquilidad en su nueva vida en Seúl mientras huía de los demonios de su pasado. Sin embargo, esto se ve truncado cuando no puede evitar sentirse atraído a Jungkook, su jefe homofobico, aun cuando lo odia con la misma intensidad que lo desea. Cuando la atracción entre ambos se vuelve inmanejable y ceden a sus impulsos carnales, descubren que del odio al amor existe un limite muy frágil y este se ve en riesgo cuando el asesino parece estar cada vez más cerca. Ambos deben encontrar al asesino antes de que este acabe con el comienzo de su historia de amor y trunque sus vidas para siempre.

Status
Ongoing
Chapters
6
Rating
n/a
Age Rating
18+

Prólogo

Jungseok gruñó dejándose caer sobre el sofá de cuero negro de su oficina en el centro del laboratorio criminalístico de la División de Delitos Mayores del Departamento de policía de Seul.

Hace poco menos de media hora había recibido la renuncia de la jefa de su laboratorio de criminalística, Kim Bok-ah. La mujer había sido fantástica en su trabajo pero tras más de 15 años de servicio había decidido poner fin a su contrato de forma tan repentina que Jungseok no había esperado verla en su oficina al llegar temprano esa mañana con la carta entre sus dedos y el rostro desfigurado en una mueca de disculpa pero con una mirada y postura determinada.

“He recibido una buena oferta, Jungseok.”

Fue lo primero que salió de sus labios color terracota mientras el pelinegro leía la carta de renuncia. Pero Jungseok había estado tan molesto que sólo le pidió silencio para procesar la noticia y tragarse la jaqueca que ya sentía pulsando en su cabeza.

Estaba molesto y cansado. Bok-ah había escogido el peor momento para marcharse, con un asesino en serie detrás de ellos y la presión constante del NIS (1), la prensa y el gobierno, tanto él como su equipo tenían mucho por hacer y poco tiempo que perder.

Una punzada de dolor se arrastró por su cabeza y cerró sus ojos con fuerza.

— joder — Masajeó con la punta de sus dedos en los costados de su cabeza.

Necesitaba una pastilla y conseguir un remplazo.

Dejó que sus pies se arrastraran hasta su escritorio para llegar al teléfono que reposaba sobre la esquina derecha junto a su computadora. Primero conseguiría esa pastilla y segundo, resolvería el problema del reemplazo de Bok-ah dejando la encomiable tarea en las sabias manos de Joon-ah, en quien confiaba conseguiría un reemplazo rápido y efectivo.

— jodida Bok-ah — Susurró mientras observaba su carta descansando sobre la superficie de madera cerca del teléfono.

Aún observando la carta y mientras se tomaba dos pastillas para el dolor de cabeza, pensó que quizás un nuevo aire no le vendría mal al laboratorio. Bok-ah era de la vieja escuela, sus métodos, aunque efectivos, ya estaban casi obsoletos y tendían a demorar las investigaciones, lo que los llevó en algunas ocasiones a confundir el rastro de sus sospechosos e incluso a perderlos entre toda la evidencia. Quizás era una buena señal del destino que decidiera marcharse, quizás era lo que faltaba para poder atrapar a cierto asesino en serie que le venía persiguiendo desde hace meses.

Llamaría a Joon-ah inmediatamente para que comenzara la búsqueda de su futuro jefe o jefa de laboratorio.

Sí, eso haría.

Con energías renovabas y el dolor aún palpitando en su cabeza tomó el teléfono y marcó a la oficina de Joon-ah. De todas formas, un reemplazo no sonaba tan mal ahora.


(1) NIS, siglas de “National Intelligence Service”, es el principal servicio de inteligencia de Corea del Sur.