Capitulo Único
Después de aquella fiesta en la que los había sorprendido tomé la decisión de separarme de él. Tomé algo de ropa y me hospedé en algún hotel cerca a mi oficina.
Esa tarde había hablado con mi abogado quien me informó que ya estaba tramitando los papeles del divorcio, entonces le pedí un favor a mi secretaria, le había dicho que llamara a Jimin y que le dijera que tenía exactamente dos horas para desalojar la casa.
Durante la tarde miré el reloj mas de una vez. Pensé en lo que estaría haciendo, quizás a Jimin no le estaba costando trabajo tomar su ropa y sus cosas personales como me lo imaginaba, tal vez era algo que siempre hubo querido hacer y nunca tuvo la oportunidad hasta el día de hoy. Quizás siempre quiso una excusa para alejarse de mí y ahora lo ha conseguido.
Pensé en la enorme casa que había comprado hace cinco años con los enormes deseos de tener una hermosa familia y muchos hijos, y ahora en lo único que puedo pensar es en venderla pues ya no le encuentro ningún sentido en permanecer en un lugar en donde solo me traigan recuerdos de él, de lo que fuimos y de como acabó nuestro amor.
Seis de la tarde.
Tomo mi portafolios y salgo rumbo al hotel en donde me hospedo.
Me doy un baño y luego acomodo la poca ropa que traje en una maleta pues es hora de volver a casa cuando sé que él ya no está ahí y puedo pasar la noche en mi habitación.
Subo al auto y enciendo el stereo. Escucho "viento de otoño" en la radio tratando de despejar mi mente pero lo unico que hace aquella canción es sumergirme mas en lo triste de mi destino y en lo solo que me siento.
Al entrar en mi casa noto lo destruida que está. Las fotografias en las paredes y todos nuestros recuerdos están rotos y en el suelo. La pequeña mesa de centro está destruida y el florero hecho añicos sobre la alfombra.
Dejo la maleta a un lado y con lo triste y pesar de mi corazón cierro la puerta, pero siento un extraño miedo al cruzar la sala de estar, y no puedo evitar sentir que ese miedo se apodera de mí.
Inesperadamente escucho un fuerte grito escandalizado luego de lo que parece la explosión del espejo de mi habitación. Los vidrios cayendo al piso en miles de pedazos y los sollozos de Jimin casi como jadeos e incontrolados gemidos.
Él está aquí, y está llorando.
Eso me rompe el alma.
Me aferro al pasamanos de la escalera y subo el primer peldaño con la intención de ir corriendo hacia él, pero me detengo y decido ponerme fuerte pues no debo caer ante sus lloriqueos como antes lo hacía; como cuando quería salirse con la suya, manipulándome una y otra vez.
Ya no.
Como un tonto doy miles de vueltas en la sala quizás esperando alguna estúpida oportunidad de ir hasta él y perdonarle su imprudencia, un ápice de esperanza que nos vuelva a unir y acabar con esta desdicha, con este mal entendido, pero la verdad es que busco cualquier excusa y lo nuestro ya no tiene solución.
El destino lo quiso así.
Me dirijo al minibar y me sirvo en un vaso un poco de whisky, el trago seco me priva de quebrarme y ponerme a llorar como un idiota cuando sigo escuchando su llanto y sus lamentos saliendo de nuestra habitación.
Quizás debería irme y regresar después. Eso era lo que debería hacer y no quedarme y tratar de buscar una reconciliación.
El corazón me late a prisa cuando escucho sus pasos descender por las escaleras, sin embargo me mantengo cabizbajo y trato de no mirarlo, sé que si lo hago voy a correr a sus brazos y ya fué suficiente. Me cansé de ser debil y sentirme humillado.
Pero entonces fracaso.
Noto sus zapatos en mi visión pues se posiciona delante de mí, frente al banco en donde me mantengo sentado, y me es inevitable no levantar la vista y mirar sus hermosos ojos color miel que trasmiten tristeza. Ver su rostro lleno de lágrimas hace que me duela el corazón, Jimin ahora es la persona mas infeliz que he visto en toda mi vida. Después de mí.
Pero no voy a flaquear. Aunque me duela, no voy a dejarme manipular esta vez. Voy a ser tan frío como él cuando no le importó tirar a la basura diez años de estar juntos. Esta vez no será tan fácil.
- ¿Piensas que será muy fácil si te vas llorando? - dejé el vaso vacio sobre la barra - Tú que me conoces crees convencerme así.
Mis ojos no dejan de mirar los suyos y luego lo veo arrodillarse frente a mí colocando sus manos sobre las mías, él no deja de llorar y muestra su rostro lleno de arrepentimiento; un rostro que no debería estar mirando, pues estoy apunto de secar sus lágrimas con mis manos
- Jungkook... perdóname, solo quiero decirte que estoy arrepentido. Lo que pasó aquella noche yo... yo no sabía lo que hacía. Por favor no me dejes. No me pidas que me vaya.
Finjo una risa algo exagerada; de alguna manera me causa gracia su técnica para engatusarme y no le creo. Sé que volverá a hacerlo - Quiero que te enteres pronto que seguir jugando... es algo que nunca más conseguirás de mi.
- No lo hago Kookie. Te quiero. No nos hagas esto
Me zafo de su toque en mis manos y me pongo en pié; él se queda de rodillas mirándome sorprendido. Sin duda le salió el tiro por la culata - Me engañaste Jimin, él era mi mejor amigo y eso tú lo sabías; poco te importaba entonces reirte de mí.
Sé que va a decirme algo en su defensa cuando noto de soslayo que se levanta enseguida. Pero no le doy tiempo a decir nada pues estoy demasiado cabreado para escuchar su voz.
- ¡Me humillaste en aquella fiesta! No te importó nuestras amistades ni el lugar y tampoco te importé yo... y entonces te lo cogiste como un puto cualquiera.
- Kookie, yo...
- ¡Tú me dejaste! ¡Tú me engañaste! ¡Tú me humillaste! Quieres que te diga quédate solo por que sí.
Sus ojos derraman lágrimas en su hermoso rostro, sus gruesos labios que algún día fueron míos se mostraban separados a causa de su desconcierto. Sin duda esto no se lo esperaba.
- Jungkook... Te amo. Por favor, por favor cariño perdóname.
- Basta Jimin, no digas nada
Me dirijo al minibar otra vez y vuelvo a servirme otro vaso de whisky. Trato de darme valor cuando me sigue y tengo miedo de ceder, no quiero caer como otras veces. No seré el mismo idiota de siempre
- Sufro amargamente con todo esto, igual que tú amor.
- ¿Sufres?... No te creo.
- Kookie, por favor... jamás te dejaré ¿me entiendes? Se que me amas y estaré aquí siempre, porque esta es mi forma de desmostrarte que te quiero.
Río otra vez. - ¿¡Demostrarme que me quieres!? ¡Por Dios Jimin!, arrojaste una relación de diez años a la puta basura. ¿Que mierda pretendes conseguir? No seré más tu juguete con el que estabas acostumbrado a jugar.
Los recuerdos vienen a mi mente de uno a uno, las tantas veces que mintió y como un estúpido le creí.
Su maldito trabajo.
Mi jodido horario. Jimin sacó provecho de ello y lo hizo para estar con él.
Estaba tan cegado que no me dí cuenta ni tampoco quise escuchar a nadie, a pesar de que muchas veces intentaron decírmelo. - Te encantaba ser su puto a escondidas de mí ¿no es así? Tú y él jodían a mis espaldas.
Agacha la cabeza ocultando su vergüenza pues es cierto lo que digo y no sabe que decir. - Yo no...
- ¡Cállate! No lo niegues, sé por los demás que andaban siempre por ahí.
- Estoy arrepentido. A él no lo quiero como te amo a tí... y lo he dejado
Jodido hipócrita.
De una sola bocanada bebo el contenido del vaso, y una vez seco lo aviento con fuerza en la pared haciendo que los vidrios salpiquen.
Ahora entiendo sus repentinos cambios de humor.
- ¡Mentira! - grito recordando las veces que me evitó en la cama, las veces que habló por telefono - Besos en la noche, risas en la tarde, llanto en la mañana. Yo no sé cómo te atreves convencerme así.
Lleno de frustración y de odio, llevo mis manos a mi cabello y tiro de ellos pues no soporto estar ni un minuto mas frente suyo.
Estaba decidido a salir de aquí.
Me alejé de él y me encaminé hacia la puerta. Mi vista puesta sobre la maleta que había dejado a un lado de la entrada.
Mi corazón latía a prisa y sentía que me faltaba el aire cuando el nudo en la garganta dolía, pero no mas que su traición.
Si he de llorar lo haría pero no aquí no delante de él. Tenía que ser fuerte.
- Kookie... ¿A donde vas?
Sujeté la maleta sin mirar atrás; pero entonces sentí su cálida y temblorosa mano sujetarme del brazo y no pude evitar mirarlo.
Pero esta vez sería la última. Tenía que marcharme lejos pues sabía que la distancia era lo mejor para los dos. Era mi destino y solamente mi destino podía hablar.
- Me marcho lejos Jimin. Me marcho lejos y quizás con el tiempo tenga la misma suerte que tú. Quizás en mi camino, otras manos, otro amor podré encontrar
Su llanto era incontrolable - Jungkook... no.
- Me marcho lejos porque sé que soy cobarde, te tengo miedo y es la única razón. He de perderte no me importa y tú lo sabes. Dejo todo quédate solo, con tu amor.
Me zafo de su frágil toque y sin mas le doy la espalda. Siento caer la primera lágrima en mi rostro cuando arrojo mi maleta en la parte trasera del auto para luego subir y encender el auto.
Jimin se ha quedado en la puerta de la que era nuestra casa, su cuerpo sobre sus rodillas mientras llora y no hay nada mas que hacer.
Enciendo el auto y sin rumbo fijo me dejo llevar por el destino. Dejo fluir mi llanto sin poder contenerme.
- Te amo bebe... Adios Jimin...
Fin.