La maldición
Sangre.
La nieve estaba teñida de sangre.
Él, un Daiyokai* que no le temía a nada tenía ante sus ojos su peor pesadilla; la nieve tan blanca y pura estaba teñida de sangre, pero no la de su enemigo, sino de aquella fina y delicada miko* que le había dado su corazón.
Su espada logró su cometido; el pobre infeliz yacía muerto, pero su amada también. Ambos cuerpos cayeron al suelo, pero el demonio solo se preocupó por aquella mujer que le había dado su amor ¿Por qué se atravesó? ¿Acaso estaba protegiendo a ese...humano?
—Mikazuki...eres una tonta.—La mujer abrió un poco los ojos y le regaló una tenue sonrisa.
—Toshi...yo no podía permitir que...—su voz era un susurro, pero gracias a la excelente audición del demonio eso no fue un problema y aunque lo fuera, él hubiera hecho hasta lo imposible por escucharla—, yo no podía permitir que...te mancharas la manos de sangre.
Eso le hizo gracia.
—Soy un yokai* ¿acaso esperabas que dejara de matar personas? —quiso burlase de la ingenuidad de la mujer, pero no podía, no cuando sus latidos comenzaban a desaparecer.
—Tu no eres...como los demás, Toshihiko...después de todo —ella trato de acariciar su rostro—, te has enamorado de mi.
No pudo soportarlo más, el Daiyokai se aferró a ella totalmente desesperado.
—Mika yo...—Aún en esa situación, Toshihiko no era capaz de expresarse con claridad, pero Mikazuki lo entendía mejor que cualquiera, mejor él mismo, así que con sus últimas fuerzas puso una mano en sus labios.
—Toshi este no es final...tu y yo estamos destinados...por algo más fuerte que nosotros mismos...no se cuantas veces tengamos...tengamos que sufrir, pero algún día...estaremos juntos, mi amado.
—Te prometo que en esta vida o en otra, siempre te amare, mi hermosa miko*.
Mikazuki le otorgó una débil sonrisa antes de dejar caer su mano cuando su vida dio el último suspiro que quedaba de ella.
Ese día fue la primera vez que ese poderoso demonio aulló a la luna, rogando para que lo llevara con su amada al otro mundo.
Pero eso nunca ocurrió...
Ese no era su destino, no en esa vida ni en la siguiente, pero algún día...la vería de nuevo y no la dejaría ir.
Esa era una promesa.
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GLOSARIO
DAIYOKAI: GRAN DEMONIO O SEÑOR DEMONIO
MIKO: SACERDOTISA
YOKAI: DEMONIO