Stripper (Kookmin)

Summary

Jungkook esconde un pequeño secreto, y Jimin será el encargado de desenmascararlo para salir de las garras del peligroso mafioso. ¿Qué estás dispuesto a hacer por tu libertad? 彡★ •Prohibida la copia/ adaptación de este contenido. •Sea original y evite el plagio. •No se rebaje a tomar a la fuerza el contenido, con esperanzas de no ser descubierto. Att: 𔘓 ࣪˖ 𖥻 𝗔𝗅𝘆𝗌𝘀 🐄❕𓂃 ࣪˖ 𖦹 ‹

Status
Complete
Chapters
30
Rating
5.0 2 reviews
Age Rating
18+

1

Park Jimin

26 de julio de 2019


Era el último día de clases, ese día en el que me despediría de todos de una buena vez.

No era un chico de muchas palabras o tan siquiera de tener amigos, quizás en los años que llevaba de preparatoria había hablado tan siquiera con tres de mis compañeros por algún proyecto en grupo, al menos, pero solo eso.

No solía salir de casa para ningún asunto en especial y mis padres me habían enseñado todo lo necesario para defenderme en cualquier momento que fuese necesario. desde que era muy pequeño.

Caminaba con tranquilidad hasta que me sentí observado, voltee la vista un par de veces pero no encontré nada sospechoso en mi alrededor.

Al doblar la esquina pude sentir unos pasos más cerca de mi, por lo que decidí cambiar el rumbo y adentrarme en un pasadizo que usualmente rondaba.

-¿Por qué me sigues? -demandé sin tan siquiera voltearme pero no recibí respuesta.

Me detuve, esquivando un golpe que iba directamente a mi espalda, sosteniendo el brazo de aquel chico que traía una máscara cubriendo su rostro.

-¿Quien eres? -grité, asustado.

Su mano en una maniobra instantánea hizo un ademán que llevo mi cuerpo al suelo.

-¿Quien eres? -volví a preguntar mientras sentía que mi visión se perdía por segundos y la cabeza me daba vueltas.

Unas cuantas personas se acercaron lentamente a mi cuerpo mientras aquel enmascarado posicionaba una toalla cubriendo mi nariz.

-Buenas noches, Park -añadió.



El profundo olor de un alcohol muy cerca de mis fosas nasales fue el detonante que me hizo despertar de aquella miserable existencia en la que me encontraba. Mientras abría lentamente mis ojos me daba cuenta que estaba en un lugar sombrío, escuchando como caía una gota de agua constantemente sobre una pieza metálica.

Traté de ponerme de pie, pero se me fue imposible al mis muñecas estar atadas a mi espalda. Fue entonces que caí en conciencia que estaba totalmente atrapado. Miré con inquietud todo el lugar, dándome cuenta que mi presencia era solitaria a excepción de varias ratas corriendo de un lugar a otro, por lo que entre en pánico.

-¡Ayuda! -Grité una y otra vez desesperado, aunque sabía que era algo totalmente inútil en ese momento.

Automáticamente sentí como unos tacones rozaban contra el sueño una y otra vez, sintiéndose cada vez más cercanos. Poco a poco insertaron una llave en la cerradura y se abrió solemnemente la puerta.

-Veo que has despertado -sentenció tajante mientras con pasos firmes y seguros se acercó a mi -Gritar no te servirá de nada porque absolutamente nadie te va a escuchar aquí. Aunque quizás seas demasiado tonto como he escuchado y no pensante en ello -Se burló riendo mientras fingía limpiar una lágrima de sus ojos.

-¿Quien eres? -pregunté enfadado mientras intentaba zafar mis manos de aquella atadura.

-Pronto lo sabrás -se acercó a mi con una toalla, colocando la en mi nariz por varios segundos, pudiendo olfatear un apestoso aroma conocido que hizo que volviera a sentir mis pies temblorosos perdiendo el sentido de la noción.



-Jimin, despierta -escuché decir seguido de un agua fría resbalarse por todo mi cuerpo.

-¡Despierta! -Insistió otra voz, logrando que me retorciera sobre el mismo lugar de antes, a diferencia de que está vez mantenía mis ojos vendados.

-No jueguen con él, de eso solo me encargaré yo -sentenció otro otro chico, haciendo que las demás personas me dejasen de molestar.

-¿Quienes son ustedes? ¿Por que me hacen esto? -solloce, tratando de zafar mis manos una vez más, haciendo fuerzas con mi cuerpo.

-¡Quiten le la venda! -ordenó uno de los chicos haciendo que el resto le obedeciera y mis ojos pudieran observar tres personas delante de mi.

-¿Que quieres conmigo? ¿Por que estoy aquí? -pregunté desesperado mientras miraba de arriba a abajo esos tipos. Uno en particular me llamo la atención más que los demás por su vestimenta.

-No estás en condiciones de estar preguntando tanto, ¿Podrías hacerme el favor de callarte la boca? -uno de los chicos se acercó a mi, hablándome muy cerca de mi rostro con intenciones de dañar mi cuerpo con sus manos.

-Ni se te ocurra tocarle un solo pelo de la cabeza -sentenció el rubio que estaba en el fondo de aquella habitación.

-Si señor Jeon, no se preocupe.

¡Jeon!

-Me pueden explicar que hago aquí, mis padres deben estar preocupados. ¡Déjenme ir! -dije mirando de mala cara al tal "Jeon". Algo me decía que él era quien mandaba.

-Me das risa, pero lamento decirte que por cuenta de tus padres es que estas metido en este lío, Park Jimin -su rostro cínico me dedicó una sonrisa que rechace volteando la vista hacia otro lugar.

-Conozco a mis padres a la perfección y se que son incapaces de hacer algo como eso, ellos siempre hacen lo mejor para mi -esta vez la impotencia reinó sobre mi cuerpo, por lo que unas lágrimas cayeron de mis ojos.

Sabía que mis padres no eran los mejores, pero eran mis padres.

-Tus padres hicieron algunos negocios y me deben una buena cantidad de dinero hace bastante tiempo. Dinero que necesito y no me pagan, por lo que hasta que paguen sus deudas me perteneces. Ahora eres mío.

Mentiras.

-¿Crees realmente que si te amaran tanto estuvieras aquí ahora mismo? No lo creo pequeño -luego de vacilar un poco con mi persona dirigió la vista hacia los demás chicos, quienes intactos en su lugar tan solo esperaban sus órdenes -¡Vayámonos!

-¿Me matarás?

-Tus preguntas dañan mis oídos -hizo una seña con su mano para salir de aquel lugar y las personas que se encontraban detrás de mi cargaron la silla en peso para sacarme de aquel horrible lugar.

Pude ver un auto, colocaron en el suelo para zafar mis muñecas y a empujones me subieron en el vehículo para volver a colocar aquel trapo y cubrirme la nariz junto la boca, haciendo que me volviera a quedar inconsciente.



Mis ojos pestañeaban con debilidad, mi cara se encontraba recostada sobre un colchón que olía a rosas y al levantar la mirada pude notar que me habían trasladado hasta una habitación.

Pensé en intentar volver a pedir ayuda, pero descarte la opción de que la recibiría y entre en conciencia de que estaba en un buen problema, sin saber tan siquiera el por que.

No me creía absolutamente nada de la explicación que me había brindado anteriormente.

Me senté sobre la cama para observar mejor el cuarto, era bastante grande y tenía dos puertas. Quise indagar y me dirigí hacia la primera, pudiendo visualizar un baño.

Negué con la cabeza varias veces por pensar en alguna idiotez y me dirigí a la otra puerta, la cual deducía que sería la vía de escape de ese lugar.

Me encontraba en un enorme pasillo, a lo largo se encontraban dos puertas más y una escalera, por lo que decidí bajarlas hasta llegar a una sala de estar.

-¿En dónde carajos me habrán metido? -hablé exaltado para mí mismo.

-Oh, Jimin. Veo que has despertado. El señor Jeon hará una reunión en estos momentos. He tenido suerte de verte porque me dirigía hacia tu cuarto pero veo que ya no sera necesario.

-Nada de todo lo que acabas de decir me importa en lo absoluto, me largo de este lugar. Estáis locos todos ustedes.

-Te daré un pequeño consejo antes de que comiences a tomar decisiones erróneas -negué con la cabeza y me tomó de la muñeca con fuerza haciéndome caminar hacia otra sala aún mayor que la anterior -Acostúmbrate a la idea de que ya no eres dueño de ti mismo, y nunca más lo será -me hizo sentar sobre un sofá, dónde Instantáneamente comenzaron a llegar más chicos.

-Parece que los rumores son ciertos, nueva carne -comentó un chico acercándose demasiado a mis labios.

-J-Hope, el señor Jeon ordenó que no le tocáramos hasta que supiera que hacer con él.

-Lo siento precioso, luego te daré lo que te toca -me dijo en un tono un poco pervertido, mientras guiñaba uno de sus ojos y tomaba asiento a mi lado.

Sabia perfectamente a lo que se refería con "lo que me tocaba", pero no entendía el por que cada vez que llegaba algún otro chico al salón me veía como una "presa".

A los pocos minutos de haberse reunido cuatro chicos a mi lado pude sentir unos pasos a lo lejos. Eran seguros y no pareciesen de tan solo una persona. Los chicos se pararon a espesas de esperar que que llegase Jeon, pues no paraban de mencionar una y otra vez su nombre por lo bajo.

-No creo que de la talla de lo que buscamos -un chico de cabello azul que se encontraba con Jeon me señalo mientras hablaba por lo bajo -Al menos no es un niño mimado -decía aquel chico mirándome con bastante envidia.

-Toma tu puesto y deja de estar diciendo idioteces, TaeHyung.

-Solo quiero ir a casa, ¡déjame ir! -gritaba suplicando mientras todos se reían, intente ponerme de pie y correr hacia la dirección de Jeon, pero se me fue imposible al mi brazo ser sujetado con fuerza, obligándome a tomar asiento nuevamente.

-Creo que no has entendido nada de todo lo que te dije anoche, pero bueno es mi trabajo tener que repetírtelo una vez más para ver si me captas. Soy Jeon Jungkook, el mayor mafioso de toda la ciudad. Los chicos que vez a tu lado son parte de la banda. Suga es experto en armas, J-Hope en camuflaje; RM es el que investiga todo lo que necesitamos, Jin es el que idealiza todos los planes y TaeHyung es quien atiende el bar, aunque la mayoría del tiempo solo me hace perder los estribos.

-Que buen equipo -ironicé.

-Nos hacemos llamar "The Lacrost", y espero que comience a interesarte todo lo que vez porque desde el primer momento que pisaste esta casa formas parte de nosotros.

-No quiero formar parte de ustedes, como quiera que se hagan llamar. No quiero estar involucrado con asesinos, delincuentes, mafiosos o lo que quiera que sean ustedes.

-En ningún momento te di a elegir si querías o no formar parte, porque ya estas dentro de esto quieras o no, y una vez que entras no sales.

-Y que se supone que haga dentro de todo esto -le pregunte.

-Ahí es donde quería llegar. Serás Stripper -sonrió de una manera muy molesta.

-¿Stripper?

-No te preocupes, ese será tu trabajo de medio tiempo, ya que en esta casa aprenderás desde como disparar con una pistola hasta lo mas sensual que puedas hacer a la hora de tratar con nuestros clientes.

¿Clientes?

-Me niego rotundamente a trabajar de Stripper, no quiero formar parte de ustedes -repetí una vez más.

-Bueno si insistes en querer irte Suga hará los honores. -dirigió una mirada al chico y asintió con su cabeza para decir- ya sabes lo que tienes que hacer con él -por lo que el otro chico copió su gesto y me agarró de un brazo forzándome a caminar.

-¿Que harás conmigo?

-Te mataré. Si te niegas a unirte a nosotros, no nos servirás para nada -dijo Suga sacando una pistola de su bolsillo y apuntando me directamente a la cara.

-No, no, no espera... -Dije mirando hacia Jeon -lo haré, trabajaré con ustedes -enojado miré al suelo y apreté mi puño por ser parte de esto.

-Sabía que cambiarías de opinión -se rio, por lo que suspiré por ser un completo imbécil- Ahora mi querido Jimin, déjame decirte las reglas que trae consigo estar con nosotros.

-¿REGLAS?