Burning Red [ChanBaek]

Summary

Chanyeol y Baekhyun son dos amigos inseparables que desde su adolescencia han compartido una conexión especial. Su amistad evolucionó en un amor profundo y duradero que ha sido más fuerte que las pruebas de la vida. Durante una década, Chanyeol y Baekhyun aprendieron uno del otro, construyendo una relación basada en la confianza y el compromiso mutuo. Sin embargo, el destino trajo un desafío inesperado cuando la fidelidad de Chanyeol se ve cuestionada. En un momento de debilidad, Chanyeol comete un error y le es infiel a Baekhyun, dejando una cicatriz permanente en su relación. A pesar del dolor y la decepción, Baekhyun decide perdonar a Chanyeol, creyendo que su amor es tan fuerte que podría superar cualquier obstáculo. Pero ¿podrá Baekhyun encontrar una forma de sanar su corazón y superar la traición de Chanyeol?

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Starlight

Corriendo por los pasillos de la escuela, Baekhyun pasó entre sus compañeros mofándose de que el alto no podría alcanzarlo; podría ser un poste con patas, pero no era muy hábil con las actividades físicas. La confirmación a sus sospechas llegó un poco más tarde cuando escuchó el sonido lastimero que emitió Chanyeol al caer de cara contra el piso luego de haber evitado estrellarse con una de sus compañeras. Detuvo su andar a mitad del pasillo y con la respiración entrecortada volteó lo suficiente para ver a su amigo levantándose. “No está grave” pensó Baekhyun antes de regresar algunos pasos.

¿Por qué estás besando el piso? Creí que ibas a acabar conmigo, matón. — Murmuró antes de sacudir en el aire el motivo por el cual se estaban correteando. Ambos chicos seguían a un grupo femenino que estaba de moda y solían guardar fotos de las chicas para llevarlas en el cuaderno y así no aburrirse en clases. Sin embargo, las cosas se complicaron cuando se dieron cuenta que les gustaba la misma: Kim Taeyeon. Aquel gusto en común dio paso a que el dúo discutiera por las fotos de la cantante; y ya que su orgullo les impedía dar un paso atrás para dejar al otro ganar fácilmente, se acostumbraron a pelear entre ellos por un papel y luego volver juntos a casa como si nada hubiera pasado.

Sintiendo la adrenalina de la victoria, Baekhyun estaba por autoproclamarse el ganador de la pelea cuando una tercera persona entró a escena y arrancó la revista de las manos del castaño. Con el ceño fruncido el bajito giró dispuesto a gritarle a quien osó colarse en su momento triunfal, encontrándose con una alumna recién transferida que murmuró en un tono aniñado y una sonrisa bastante amplia. —¡La conseguí para ti, Chanyeol oppa!— Sin creer lo que estaba presenciando, Baekhyun intentó tomar de nuevo la revista, pero la menor fue más rápida y se aferró a ella como si su vida dependiera de eso, logrando que la sangre del castaño hirviera e hiciera uso de toda su fuerza para obtenerla de regreso. No obstante, el sonido del papel rasgándose le hizo saber a todos los presentes que aquel encuentro no tendría un final bonito y uno a uno abandonaron la escena mientras Soyou caía sobre su trasero con la mitad de la revista mientras la otra salió volando de las manos del chico y cayó mostrando la imagen de su adorada chica partida por la mitad.

Park Chanyeol; quien no se había movido un solo centímetro, observó la escena con una mueca de sorpresa. Sabía de antemano que Baekhyun era un malhumorado de mierda y que seguro le gritaría a la menor por la estupidez que acababa de cometer, pero nada lo preparó para verlo recoger la revista con el semblante calmo y lanzarla a Soyou con un seco —Dásela tú. — antes de seguir su camino hacia el salón.

El más alto se fue detrás de la fierecilla enfurecida, reclamando con la mirada a la menor por haberse metido en donde no le habían llamado y dejando olvidado el objeto de su deseo; lo único en lo que pensaba Chanyeol era arreglar las cosas con su mejor amigo. Baekhyun por su parte ignoró la presencia del chico y continuó sus clases como si nada hubiese pasado; ya tendrían tiempo para hablar de ello cuando estuvieran fuera de la escuela.

No es que Baekhyun fuera un cobarde, pero la realidad lo había golpeado y necesitaba un tiempo para pensar en lo que había pasado. El encuentro con Soyou le había abierto los ojos y es que no sólo le encantaba pasar tiempo acompañado de Chanyeol o hacer cualquier cosa juntos, sino que tenía miedo de que en algún momento el más alto lo fuese a cambiar por otra persona, que se enamorara de alguien y se olvidara de los buenos días con él.

La idea de ser reemplazado por su mejor amigo se mantuvo firme en su mente, haciendo que el castaño se perdiera en sus pensamientos durante las horas de clase y fingiera tomar notas llenando la hoja de su cuaderno de garabatos y frases sin sentido. Los minutos corrían despacio, tan lento que su único deseo era salir corriendo en plena explicación de álgebra. Odiaba las matemáticas, los pepinos y que Park Chanyeol lo cambiara por una chica.

Al terminar la última hora, Baekhyun aventó sin cuidado el cuaderno y el bolígrafo a su mochila y salió del salón sin decir una sola palabra, negándose a avisarle a Chanyeol que ya se iba a casa; quería tener más tiempo a solas y renegar porque el otro se alejaría en cualquier momento, iniciaría una relación con Soyou y no volvería a reír a su lado.

O al menos eso le hacía creer su malvado subconsciente.

Ajeno a lo que estaba pasando, Chanyeol guardó los poco útiles que tenía sobre la mesa y al darse cuenta de que el castaño se había marchado, no tuvo opción más que correr detrás de él a toda velocidad y cuando visualizó la delgada espalda de su amigo, apresuró el paso para asustarlo. Byun, quien no tenía una paciencia infinita, frunció el ceño cuando estuvo a punto de caer de espaldas por culpa de la brusquedad de su amigo y continuó su camino sin volver la mirada. Confundido Chanyeol lo siguió y sólo cuando estuvo a la misma altura que el otro, habló de todo lo que ocurrió en el día.

Durante diez minutos, Baekhyun lo escuchó excusarse por la actitud que había tenido su compañera y cómo su ego le hacía creer que todas las chicas de la escuela estarían dispuestas a enfrentarse a su furia, con tal de pasar un momento a solas con él. Cansado y con dolor de cabeza, Baekhyun no pudo tolerarlo y detuvo sus pasos; viendo sus pies un par de segundos antes de murmurar. — No, Chanyeol. No todas las chicas se vuelven locas por ti, ni están esperando a que les des atención. ¿Por qué no bajas de tu nube? Aprovecha que al menos hay una que desea estar contigo y ve a hablar con ella. A mí déjame en paz. — Dicho eso, el bajito continuó solo el camino a casa, pero el recuerdo de haber levantado la voz en dirección de Chanyeol, lo persiguió por horas.

No quería tratarlo mal, ni había sido su intención gritarle, pero el cúmulo de emociones y pensamientos lo orillaron a exigir tener un espacio para él solo; un espacio donde todo lo que podía pensar era Chanyeol; en su sonrisa torpe, sus ojos cerrados en dos medias lunas y la forma exagerada en que se tiraba al piso cada que se reía.

Y a Baekhyun le aterraba que alguien más se diera cuenta de eso.