Angelica
Angélica, Sinónimo de imperfección
He pasado por tantas cosas, cosas que me han marcado para siempre. La vida me ha pegado tan fuerte, me han enseñado a resistir a seguir adelante. Hacerme entender que tengo mil cosas por cumplir, mil obstáculos por superar y mil cosas por disfrutar. Eso es lo que me repito cada mañana, cada vez que mis demonios me dominan hasta controlarme y no dejarme razonar.
Hay momentos que es inevitable no preguntarse la razón de todo lo que pasa en tu vida. En este caso preguntas como ¿Por qué me pasa esto a mí? ¿Tan jodida estoy? ¿Acaso en mí otra vida, hice demasiado daño y no alcance a pagar todo lo que hice y el karma me está haciendo pagar todo eso en esta vida? Y si, son preguntas sin respuestas, pero quien en mi caso no querrá saber cuál es la razón, de tanto sufrimiento.
y esta soy yo la única, bueno quiero creer que soy la única, que en medio del caos me desconecto del mundo para pensar en la más mínima cosa que se me ocurra, en este caso el origen de mis fracasos o como yo le digo,
La
búsqueda
del
origen
de
las
desgracias
de
Angélica
. Cualquier cosa, cualquier parte de mi grita imperfección, sea lo que veas en mí es perfectamente imperfecto. Porque soy el claro ejemplo de que la imperfección existe. Soy Angélica, sinónimo de imperfección.
Es que viendo bien las cosas mi vida no ha sido fácil, pero de seguro han sucedido cosas peores. Pues yo pertenezco al grupo de personas que pasamos cosas terribles sin entender porque razón nos pasa aquello, dicen que lo bueno tarda pero en realidad yo llevo esperando 17 años de mi vida y no veo nada bueno venir, no es que no me hayan sucedido cosas buenas en la vida pero poner mi vida en una balanza se bajaría al 70% de cosas malas, y el 30% de las cosas buenas que me han sucedido y luchó por aferrarme a ello para no caer en los peores momentos de mi vida. Siempre he creído que no soy una chica normal, pues creo que las chicas normales van a fiestas, de compras, se maquillan, tienen citas y bueno hacen cosas normales de adolescentes. Digamos que muchas de las cosas que mencione no están en mi rutina que básicamente se basan en internarme tres días en la clínica, ir al psicólogo, al psiquiatra, estar con el tutor en las tardes porque no puedo asistir al instituto. Leer, dormir, ver series y molestar a Tom y otras cosas que bueno yo diría que no son muy comunes en otras adolescentes pero no hay duda en que las practican.
Cada vez, que tenía una recaída o ingresaba a una cirugía, Iba con el pensamiento que no fuera la última, por eso cuando llega ese día trato de disfrutar ese momento por si será el último, que cuando todo el dolor pasara iba a seguir adelante, tratar de convencerme de que soy fuerte y debo continuar, y no hay duda en cada vez que ingresaba, era con el miedo y la duda de si sería la última vez, aunque a veces era yo misma que quisiera acabar con ese sufrimiento. La lucha de no dejarme vencer por la tristeza, por mis tratarnos, es cada día y es una lucha en donde no se si yo obtendré la victoria.
He tenido momentos en que no aguanto más el dolor y deseo mandar todo a la nada, porque es tanto el dolor que no sabes a quien escuchar a tu corazón o hacer lo que tú te pide a gritos tu mente que es acabar con ese dolor, y es tanto el dolor que no sabes que te duele si aquellas pequeñas heridas superficiales; el corazón o el alma y ese dolor es tan intenso que te olvidas de esas personas importantes de tu alrededor, esas que siguen apoyándome en todo momento ellos siguen esperanzados de que allá luz al final del túnel aunque sepan que para ti todo está perdido y por ellos es que decides recapacitar y pensar que has sido egoístas y olvidar esas ideas es solo por ellos que no decides acabar con ese sufrimiento que te consume día a día.
No sé si estoy exagerando con todo esto pero esto es lo que siento y lo que soy:
Soy la chica de 17 años, sin madre porque la abandonó un par de días después de su nacimiento, qué ha pasado por más de 10 cirugías en su vida intentando no morir en el intento, con un padre que todo por ella, con unos amigos increíbles y que lucha día a día en no dejarse arrastrar por la depresión y poder ser normal eso es lo que más quiero pero creo que mi vida será así por siempre. Nunca he tenido una relación chicle, ni rosa y no es porque no haya tenido la oportunidad, es solo que creo que yo no he nacido para amar alguien, no creo que pueda mantener una relación. Pero el llego y me hizo ver que estaba equivocada, me hizo ver la vida de una manera diferente. Y no sé qué fue lo que me encantó de él, si lo atractivo que es, o que está igual de roto que yo. Solo espero que el me haga entender que no todo está perdido. —Aunque él esté más perdido que yo.
El prometió que haría lo que fuera para que la se pueda cumplir eso de que "después de la tormenta llega la calma".-Recuerdo sus palabras de aquella noche. —Tú eres la tormenta y yo seré la calma que llega después de ella. Seré quien te de seguridad y estabilidad. — Lo dijo tan confiado de sí mismo que tuve más opción que creerle porque ambos sabemos que los dos estamos jodidamente rotos. Somos jóvenes, dos jóvenes que tienen una vida por delante pero nadie elige cuando y en qué momento enamorarse y si puede que algún día se termine, pero no es porque queramos. Tal Vez se algo lo suficientemente jodido para separarnos. Incluso puede que sea la misma muerte. Porque si algo tenía claro era que nosotros habíamos nacidos para estar juntos, aunque yo nací imperfecta el también pero lo fue aún más después de que pasaran ciertas acontecimientos en su vida, encajamos perfectamente éramos UN DÚO DE IMPERFECCIONES. Que consiste en amarnos de una manera muy rara donde causábamos un valle de dolor y angustia, con nuestras acciones.








