Esposo Sustituto / Omegaverse (ks, cb, hh)

Summary

Do Kyungsoo, un apuesto omega que frecuentemente es confundido con un alfa, nunca soñó con casarse o formar una familia. No es que repudie la idea; de hecho, podría considerarlo si es con el hombre correcto. Sin embargo, en un mundo lleno de prejuicios, la única forma de alcanzar sus objetivos es casándose con un respetado alfa. Kyungsoo busca reemplazar a su padre como director general en la empresa de entretenimiento más grande del país. Determinado a lograrlo, acepta la idea del matrimonio, pero se enfrenta a otro problema: ningún prospecto le parece adecuado cuando lo compara con su exnovio. La carrera de Kim Jongin como modelo ha despegado recientemente. Su nombre se ha vuelto conocido y su rostro está en los anuncios de los productos más populares. Aunque su éxito lo ha colocado en una buena posición, Jongin es un alfa ambicioso y anhela la herencia que le dejó su abuelo. La única condición para recibirla es que debe estar casado, lo cual interfiere en sus planes de vida. Cuando Jongin se encuentra con un omega que le ofrece un contrato de matrimonio por un año, piensa que no podría haber una mejor solución. A pesar de las reservas de su amante, Luhan, quien no comparte la misma opinión, Jongin acepta el acuerdo. A medida que Jongin y Kyungsoo pasan más tiempo juntos, una química irresistible surge entre ellos, desencadenando una serie de complicaciones y enredos.

Genre
Romance/Drama
Author
LESLY
Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Prólogo

Catorce, quince, dieciséis; aunque probablemente eran más, de cualquier forma, Do Kyungsoo había perdido la cuenta de los expedientes que había revisado ya. Tumbado sobre un blando sofá en la espaciosa oficina de su padre, Kyungsoo examinaba los perfiles de diferentes alfas, con el rigor de quien estuviera a punto de tomar la decisión más importante de su vida, lo cual, por cierto, no difería mucho de la realidad.

Después de todo, no había modo de considerar la elección de un futuro esposo como un asunto trivial.

Un breve masaje en las sienes no fue suficiente para aliviar la tensión acumulada, por lo que se rindió y continuó con la tediosa lectura. Página tras página, estaban plagadas de todo tipo de información sobre los alfas, desde antecedentes familiares hasta detalles de sus actividades cotidianas, que incluían sus pasatiempos y un horario resumido, entre otros aspectos que consideraba inservibles.

Sintiéndose al borde de la irritación y el fastidio, Kyungsoo cruzó una pierna por encima de la otra y exhaló un prolongado suspiro mientras deslizaba la punta del dedo índice de derecha a izquierda en la pantalla de su tableta; tras un destello fugaz, la fotografía de un hombre joven fue sustituida por otra que tampoco le provocaba ni un ápice de interés. A pesar de que todos los alfas eran bien parecidos, exitosos en sus respectivos campos y provenientes de familias prestigiosas, tenía una objeción para cada uno de ellos. Si no era la edad, serían sus empleos demasiado demandantes o un cuestionable historial de parejas.

El caso era que, de acuerdo con su percepción, ninguno parecía estar a la altura de Woobin, su exnovio; ni siquiera un poco cerca. Si bien era cierto que se había desprendido de cualquier sentimiento romántico por él luego de la ruptura ocurrida siete meses atrás, aún lo veía como el modelo de hombre perfecto. Woobin era guapo, alto y un par de años mayor que él. También era amable y educado, solía agradar a todo el mundo, por lo que no era de extrañar que hubiese logrado tanto éxito como abogado.

Como pareja, Kyungsoo creía tener unos estándares bastante razonables. Lo que esperaba de él era un poco de su tiempo, demostraciones de afecto y ciertos detalles en ocasiones especiales; en ese aspecto Woobin había cumplido sin dificultad.

Pero la convivencia se había convertido en rutina y era inevitable que la rutina se colara entre las grietas de su relación, como ramas secas que lo marchitaron todo. Era lamentable que las cosas se hubieran enfriado, lo que desembocó en un rompimiento limpio y amistoso, pero Kyungsoo lo recordaba con aprecio.

De cualquier manera, necesitaba encontrar un marido adecuado lo antes posible, así que comenzó a sentirse frustrado. Llevaba un par de horas sumergido en esa tarea y sus avances se limitaban a descartar candidatos hasta reducir el número a cero. Cuando volvió a deslizar el dedo, se encontró con una insípida hoja en blanco que tomó como señal para levantar la cabeza y mirar a sus padres, quienes se encontraban parados con la espalda hacia el ventanal que abarcaba todo el muro y que tenía vista hacia la concurrida ciudad. A esas horas de la tarde el sol comenzaba a desaparecer tras los lejanos edificios y un fulgor rosado iluminaba la estancia.

Las sombras de sus padres se cernían sobre él, cubriéndolo de los ya escasos rayos solares que penetraban el cristal. Junhyun, su padre alfa, lo observaba en un atípico silencio, aunque su expresión revelaba la curiosidad contenida. Por otra parte, Juwon, su padre omega, sonreía de manera casi imperceptible con una actitud que Kuungsoo había visto incontables veces; la misma actitud tan dulce como condescendiente que tomaba cada vez que su esposo cometía un error.

—¿Te gustó alguno? —indagó Junhyun, con su robusto brazo echado con naturalidad sobre los hombros estrechos de Juwon. Era como ver a un roble junto a un ciprés; sus estaturas eran similares, pero la diferencia entre un omega y un alfa seguía siendo evidente.

Y Kyungsoo, un omega, había heredero muchas de las características de Junhyun. Si bien no era tan corpulento o tan alto como él, aun era a menudo confundido con un alfa.

En cambio Dongsoo, su hermano mayor, quien era alfa, poseía la misma belleza y la delicadeza de Juwon. Además de eso, Kyungsoo era el único considerado bajo en la familia. Cuando era joven solía maldecir a la genética, pero en algún punto de su vida se había acostumbrado.

Después de pensarlo por unos segundos, Kuungsoo sacudió la cabeza.

—Ninguno me convence, aunque creo que estos podrían funcionar —dijo no muy convencido, retrocediendo en las páginas para buscar.

No se atrevió a rechazar las sugerencias de manera tajante, puesto que su padre, tan ocupado como solía estar, se había encargado personalmente de investigar y recopilar la información de los alfas que podrían estar dispuestos a un matrimonio por conveniencia mutua.

—¿Quiénes?

—Este de aquí y… este otro —indicó, entregando la tableta para que sus padres vieran a los hombres que le habían interesado. Ambos inclinaron sus cabezas hacia la pantalla y unos instantes después, Junhyun lo miró con las gruesas cejas fruncidas.

—¿Seokman? Tiene casi cuarenta años, muy viejo para ti. Además sigue viviendo con sus padres. ¿Y Hansik? Hijo, ese Hansik cambia de pareja más que de ropa interior —señaló y bufó con un notable disgusto.

Kyungsoo bufó por lo absurda que le resultaba la situación. Casi se había olvidado de que cuando se trataba de parejas, sus padres, sobre todo Junhyun, se asegurarían de tener más objeciones que él mismo.

—Padre, ¿quién hizo la lista?

Junhyun lucía avergonzado, mas no dio su brazo a torcer.

—Debes entender a tu padre, le cuesta mucho dejar que vueles del nido —la voz grave y serena de su papá resonó en la fría oficina.

Juwon era, generalmente, un hombre de escasas palabras. Sin embargo, cada vez que decidía hablar, tenía un gran efecto y tanto el padre como el hijo le prestaban de inmediato toda su atención.

—Es difícil para nosotros aceptar que te cases con un desconocido. Queremos evitar que termines con alguien que no te merezca, sin importar que sea por poco tiempo.

Kyungsoo asintió. Era consciente de que al ser el hijo menor, a pesar de tener ya veintiséis años, sus padres seguían cuidando de él. Y quizá el hecho de ser omega también tenía algo que ver. En cualquier caso, las palabras de su papá le causaron un sentimiento cálido.

—Hijo, no queremos presionarte. Tampoco tenemos ningún problema si quieres vivir con nosotros hasta que seas viejo —expresó Junhyun.

Estaba siendo honesto, Kyungsoo lo sabía, pero solo lo era hasta cierto punto. A decir verdad, él tampoco tenía prisa por casarse. Como un omega, las expectativas generales sobre él eran que se casara a una edad temprana para cuidar de un montón de niños desde su hogar. Principalmente eran los ancianos los que creían que como un hombre con la capacidad de concebir, era su deber hacerlo. Ahora bien, ese nunca había sido su sueño, debido a que había sido criado bajo la premisa de que la elección era únicamente suya.

Desde luego que tampoco repudiaba la idea del matrimonio. Se consideraba afortunado por haber crecido en un hogar con padres que se amaban, y ellos eran la prueba de que podría tener una vida feliz y un matrimonio maravilloso si elegía a la persona correcta. También sería una mentira decir que la idea de casarse con Woobin no se le cruzó alguna vez por la cabeza, después de todo, habían pasado más de tres años juntos. Pero desde que su relación terminó, no lo pensó mucho más.

Si se lo preguntaban, diría que su verdadero sueño era convertirse en director general de EXODUS, la empresa de entretenimiento más importante del país. En ese momento, el puesto le pertenecía Junhyun, quién, a sus cuarenta y nueve años, comenzaba a mostrar urgencia por jubilarse.

Su urgencia era tanta, que incluso había corrido el rumor de que su salud empezaba a verse deteriorada y que se estaba volviendo mentalmente inestable. Eran patrañas. Junhyun no solo lucía casi diez años más joven de lo que realmente era, sino que seguía siendo tan competente como siempre. De hecho, la verdadera razón de su deseo de retirarse tan pronto, era que pretendía dedicar todo su tiempo a su esposo.

Pasar los días cocinando en casa para Juwon, teniendo citas con él o tomando un vuelo a cualquier parte del mundo, le resultaba mucho más estimulante que ocuparse del trabajo.

Desde que era niño, Kyungsoo solía acompañar a su padre a la oficina. Le gustaba correr tras él haciendo incontables preguntas acerca de cualquier cosa que despertara su curiosidad, y Junhyun estaba encantado de resolver cada una de sus dudas. Naturalmente, aprendió del oficio y se decantó por estudios relacionados con la administración, además de haber tomado algunos cursos sobre el medio artístico.

Dado que se había preparado tanto, los accionistas de EXODUS le tenían cierto grado de respeto. A sus ojos, Kyungsoo era un joven apuesto y amable con todo el mundo, sobre todo con sus mayores. Les agradaba, pero entre tener su simpatía y ser aceptado como director general, había una enorme brecha. En tal situación, el hecho de que sus padres fueran socios mayoritarios no era en realidad una ventaja, porque obtener el puesto no significaba nada sin la aceptación de los otros accionistas.

Lo cierto era que, para los omegas, las oportunidades eran limitadas. Era mal visto si no optaban por quedarse en casa y para muchos, el matrimonio con un alfa era el único medio por el cual podían lograr éxito en una carrera profesional. Sin un alfa distinguido a su lado, su valía disminuía a los ojos de aquellos arraigados en tradiciones más conservadoras.

A Kyungsoo le parecía injusto, pero estaba dispuesto a hacer cualquier cosa por lograr sus objetivos.

—Sé que esto es igual de importante para ti —le dijo a su padre—. Papá y tú se merecen ese tiempo juntos, ya han trabajado demasiado.

—Sí, pero eso no significa que dejaré que te cases con cualquiera.

—De hecho… —habló Juwon, sacando su teléfono del bolsillo del pantalón—, encontré a otro candidato.

Esa noticia fue sorpresiva tanto para Kyungsoo como para Junhyun, quienes lo dejaron ver en sus expresiones, dado que Juwon había permanecido al margen del asunto desde el principio. Sin embargo, si había alguien en quien pudiera confiar para elegir a un buen alfa, ese era su papá.

—Te estoy enviando la información —dijo Juwon mientras arrastraba un dedo delgado sobre la pantalla.

Una vez que su padre le devolvió la tableta, Kyungsoo abrió el correo y descargó el documento.

Su nombre era Kim Jongin, aunque era conocido en el medio artístico como Kai. Kyungsoo lo reconoció porque no era otro que el artista del momento bajo el sello de EXODUS. Había emergido apenas unos meses atrás como modelo, pero su trayectoria ascendía ahora como un veloz cometa hacia la cumbre. Su rostro estaba en todas partes, mientras las casas de alta costura competían por él y los productos que promocionaba se evaporaban de los estantes en un abrir y cerrar de ojos. En resumen, cualquiera que no supiera de él debía de vivir bajo las rocas.

A pesar de visitar EXODUS con frecuencia, Kyungsoo nunca había tenido la oportunidad de encontrarse con él. Las salas de entrenamiento y otras áreas reservadas para los artistas se ubicaban en un ala distinta. Sin embargo, los comerciales en los que lo veía ocasionalmente, eran suficientes para confirmar que el aspecto de Jongin superaba a cualquier otro alfa que hubiera conocido.

Como modelo, su altura daba el ancho. Cada uno de sus gestos causaba un impacto abrumador, y al caminar, era como si se elevara ante todos y nadie estuviera a su nivel. Jongin poseía una belleza espectacular y daba la impresión de saberlo.

Y más que eso, Jongin tenía muy buena reputación en la empresa. La junta directiva se había llevado una gran impresión de él desde el principio, lo consideraban un artista trabajador y servicial y lo encontraban agradable y simpático. Desde luego que Kyungsoo era consciente de que esa personalidad podría ser solo una fachada, pero eso no importaba, mientras tuviera el respeto y la confianza de todos.

Si llegara a casarse con Jongin, todos los miembros de la junta directiva de EXODUS estarían satisfechos y no tendrían razones para obstaculizar su ascenso como director general.

—Es un artista de nuestra empresa, parece que lo conoces —dijo Juwon al cabo de unos minutos—. Quiere casarse para poder cobrar una herencia.

—¿Por una herencia? Debe de ser una suma enorme.

—Averigüé que su abuelo era un alfa muy tradicional y adinerado. —Juwon suspiró—. Al parecer Jongin expresó que planeaba casarse y nunca tener hijos porque cree que sería un obstáculo en su carrera, eso no le gustó a su abuelo y estipuló en su testamento que solo puede recibir su herencia si está casado.

—Para —Junhyun interrumpió y se cruzó de brazos, mirando a su esposo con incertidumbre—. Por lo que sé, Jongin tiene novio.

Kyungsoo vaciló por un instante, pero luego sopesó sus opciones y al final llegó a una resolución. Con una suave sonrisa, se levantó del sofá y estiró los músculos del cuello, ya que había permanecido bastante tiempo en una sola posición.

—Padre, no importa —declaró con absoluta calma—. Al fin y al cabo, es solo un matrimonio fingido y será temporal. Nos conviene a todos. Si él está dispuesto, no tengo ningún problema con que tenga novio.

No había otra manera, debía aprovechar la buena imagen de Jongin en EXODUS.