The magic of love

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Summary

Una chica que se quedó en el pasado, recordando el día en el su familia fue destruida y queriendo justicia haría lo que fuera por ello. Un rey que buscan a su reina para gobernar todos los reinos y tener un mundo en paz lejos de guerra o maldad. Un rey y una princesa que perdió todo. Teniendo una cosa en común, tener un mundo en paz.

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Prólogo.


Reino Caesteniel


Diez años antes...


Una niña de quince años entrenaba con su hermano en el jardín real, ambos eran buenos en la espada, pero incluso su padre sabía que su hija era la mejor.


--Nyx.--la nombró el rubio-- Quiero abdicar.


--¿Qué?--la chica se asombro-- Papá te matará, Edmund.


--Por esa razón te necesito, papá nunca te dice que no.--intentó atacarla con la espada, pero la castaña fue más rápida y la esquivo-- ¿Si? No quiero ser rey, no nací para eso.


--¿Y yo si?--le devolvió el ataque haciendo que ambas espadas chocarán.


--Tú adoras a tu gente, yo igual, pero no seré un buen gobernante.--se alejó rápidamente de su hermana menor-- Por ley si yo abdicó el trono te pertenece.


--¿Yo como reina?--se carcajeó-- Amo ser libre.


--Tambien eres muy mandona, es el único requisito que necesitas.--sonrió de lado--Todo listo.


--soltó un suspiro-- Bien, le diré a papá por ti.


--Te lo agradezco, Nyx.--se acercó a ella para intentar abrazarla, pero todo era un trampa.


--Quieto.--su hermana coloco la punta de su espada en el cuello del rubio-- No dijiste la palabra para terminar el encuentro, hermano.


--Tiempo, ya casi es hora de cenar.--habló-- Ve y vístete.


--Adiós, hermano.--la castaña se acercó a su hermano para besar su mejilla-- Te quiero.


--Y yo a ti, mi hermosa hermana.--este depósito un beso en la frente de su hermana menor-- No tardes o enfadaras a mamá.


--No lo haré.--se limito a decir para luego dejar su espada en el césped.


La castaña se marchó con sus mucamas detrás de ella, el rubio se quedó en el césped descansando un poco y sonriendo por su decisión.


--Seré libre, mi hermana será una buena reina.--la observó bromear con sus mucamas-- Lo será.


En una habitación más alejada se encontraba la Princesa Nyx, preparándose adecuadamente para la cena con su familia y está estaba nerviosa por la noticia que les daría a sus padres. Y decidió tener valor para ayudar a su hermano mayor al cual admiraba.


Luego de vestirse decidio leer un poco antes de bajar al comedor con su familia, a ella le interesaba la magia sanadora para poder ayudar a las personas enfermas. Minutos después las puertas se abrieron con fuerza asustando a la chica.


--¡Hermana!--su hermano se acercó a ella-- Tenemos que huir, atacan el palacio.


--¿Qué? Eso no puede ser, hace mucho que no atacan al reino.--lo miró con rareza.


--Tenemos que irnos, estamos en peligro.--tomó la mano de la castaña para comenzar a correr, no, más bien a huir de quienes estaban emboscado el palacio.


Llegaron a la parte trasera del palacio donde sus caballos los esperaban junto a sus padres los cuales estaban mal heridos, la Princesa Nyx subió a su caballo junto a su hermano.


Unas flechas salieron atacando a sus padres y ambos utilizaron magia para defenderse, pero sus heridas los debilitaban demasiado haciendo que el escudo que había creado fallara. Una de las flechas cayó en la cabeza de su padre para luego recibir más.


--¡PAPÁ!--gritó la castaña observando la imagen frente a ella con los ojos cristalizados.


--Tenemos que irnos, mamá.--habló el mayor-- ¡Mamá!


--Huyan, deben...irse.--fueron las últimas palabras de la mujer.


La mujer cayó de espaldas gracias a qué una espada le había atravesado su abdomen, los jóvenes estaban solos y sabían poca magia para defenderse; él mayor comenzó a cabalgar alejándose del palacio para entrar a un bosque aunque muchas espadas, flechas y guardias los estaban emboscado.


Una emboscada de flechas llegaron, no eran como las demás si no que no importaba que tan lejos fueran estás las perseguían hasta que una de ellas acabo en el pecho del hermano mayor.


--¡Edmund! ¿Te sientes bien?--le preguntó preocupada ya que este se había detenido-- Tenemos que seguir y escondernos.


--Tú lo harás, mi preciosa hermana.--dice adolorido el mayor para luego bajar del lomo del blanco caballo y entre sus manos tomar el rostro de la joven para depositar en su frente un suave beso-- Te quiero, hermana.


--¿Qué haces?--inquirió con los ojos llorosos.


--No mires atrás, te amo, hermana mía.--fue lo único que dijo antes de colocar una cadena en sus manos y luego cerrarlas-- Ahora vete y no mires atrás.


--¿Y tú?


--Tú solo vete.


--¿Y tú?


--Te buscaré.


--Yo también te amo, hermano.--dijo la castaña ya con lágrimas saliendo de ella-- Búscame.


--Lo haré, ahora vete.


Y así fue, el caballo comenzó a trotar a toda velocidad para poder escapar, ella no miro atrás como él le dijo.

Quería a su hermano, lo amaba, era su héroe. Ahora no eran un equipo, ahora solo era una chica a la cual le arrebataron todo en tan solo unos minutos.