10.
La alarma que se llama "Kristy" me despertó con ladridos y brinquitos en mi cama. Abrí los ojos, cubriendome el rostro con ambas manos a causa del sol. Me deslice de la cama hasta ponerme las pantuflas que me había regalado mi tía Jorie. Cada año son las mismas, por lo que vendo las que vienen dañadas.
Estaba lista para otro día en el trabajo, uno que apenas y conseguí con una buena maestría en "análisis de la escritura literaria".
Aburrido para un arquitecto que solo tiene que hacer maquetas como hobbie, pero para una persona que le fascina analizar cualquier cosa, es magnífico.
Pasé todo el día leyendo y aprobando guiones, no es que fuera Dawson Leery.
Llegué a casa fastidiada de los gritos de mi jefe. Cerré la puerta con seguro, quité de mi camino ropa holgada para hippies. Hasley, mi mejor amiga y hermana desde los 0 años, vivíamos juntas, ella era la hija y yo la madre, pues limpiaba la casa aún cuando estaba ella viendo televisión. La amaba, por supuesto.
Era la chica de las sonrisas cautivadoras, cagaba flores por todas partes, mientras que yo, <<la chica cuya felicidad no estaba a mi alcance>>, vestía como si nunca hubiera ropa limpia.
Halsey era perfecta: cabello negro como la noche y ondulado, piel envidiable, nariz pequeña y fina, ojos azules, pequeña, tan adorable que no podrás resistirte.
Yo en cambio, cabello dañado por el tinte que usaba, en realidad era color caoba, el peor de los colores. Cuerpo deforme, no podía mi con una copa b. Pero mi ventaja esque era un poco más alta que Has.
Ella había ido a un retiro de sanación o cosas que la gente hace cuando se siente perdida.
Llegó apenas hace 3 días, con rastas en la cabeza. Pero la obligue a que se las quitara, pues, Kristy se había espantado.
Estaba en la sala viendo televisión. Se paró de inmediato cuando entré, vino directo a mi como una niña a punto de dar las noticias.
-¡Poly!, hoy vas a conocer a mis amigos- anunció. Movi la cabeza, indiferente.
-A las 8 pm- dijo, con una sonrisa maliciosa. Levanto mi barbilla, expectante.
-Genial- musite. Me quité los zapatos, yendome a mi recámara, pero Has me detuvo tomándome de mi brazo.
Me detuve en seco.
-¿Que te ocurre?- alce la voz.
-Vamos a probarnos ropa amiga, tu estilo es tan... pretencioso- miró mi vestimenta con critica.- a ellos no les vas a agradar- dijo que no con la cabeza varias veces.
-No tengo por qué agradarles, Halsey, son solo amigos tuyos del retiro, nada que me importe-
Me jaló hacia ella, mirándome con preocupación.
-Amiga, tienes que salir, ya ha pasado un largo tiempo- dijo. Diciendo la verdad.
Me quedé pensativa por un momento pero de inmediato reaccioné
-Pues ni así- respondí, tajante.
-Costaras mucho, vamos a ir- dijo, muy decidida.
-No- me opuse, sosteniéndome del marco d ella puerta.
-Si irás-
-No iré, no me vas a obligar-
-¡Iras y punto!-
-¡No!-
Horas después, Halsey me llevó a un restaurante chino, al entrar todos se veían tan apretados, que era difícil pararse para ir al baño. Entre toda la multitud, un chico saludó en nuestra dirección y ella de inmediato lo reconoció.
Abrimos paso entre tanta gente, y puedo asegurar que al menos 3 personas me habían tocado el trasero a propósito.
Al llegar, había un grupo de personas que estaban en círculo, una chica con varios piercings me hizo espacio para poder sentarme a lado de ella, mi amiga se fue hasta el otro extremo para saludar a sus amigos, yo no conocía a nadie.
Ella fue a un viaje de auto descubrimiento y conoció a personas que estaban en la onda espiritual. Exactamente en Tailandia fue a encontrar su propósito, ni idea de por qué.
Todos vestían de colores opacos y otros de negro, como la chica de los piercings. Cada quien tenía su propia platica, Has seguía saludando como si fueran familiares desde hace años. Un trío de chicos la cargaron, entre ellos, dos se parecían mucho y el otro no tanto. Eran agraciados, con una sonrisa contagiosa. Yo me reí sin querer por como la habían alzado al aire, uno de ellos volteó a mi dirección y yo me hice la distraída.
Comenzaba a sentirme incómoda hasta que un grupo de meseros se acercó para pedir la orden. El espacio era pequeño, por lo que me preguntaba cómo era que iban a traer la comida sin provocar un accidente.
Mi amiga regresó para estar conmigo, y se sentó a solo una persona a distancia.
Cada quien pidió un trago de vodka con tequila, yo un escocés y Has agua mineral con bourbon.
Un chico llamó nuestra atención con varias fuertes palmadas.
-¡Es hora del descubrimiento!- alzó la voz, y todos aplaudieron.
-Nuestra adorable amiga trajo a una chica sensual- me señaló con el dedo índice y le guiño un ojo a Halsey. Ella, encantada, le mandó un beso con su palma.
-Chica, presentate- dijo un hombre a lado mío, no era una mujer con piercings. De inmediato me había sentido mal por haberlo confundido con una mujer, pero aquí parecía que no existían prejuicios.
Los demás comenzaron a animarme.
Me enderece y aclare mi garganta.
-Me llamo Lydia Collins, y soy encargada en analizar un montón de papeles interesantes-me presenté. Algunos se rieron de lo que dije, otros se quedaron con la duda, lo noté de inmediato y aclaré mi profesión
-Analizo cosas de literatura y cine- dije.
Cuando les quedó claro, se quedaron un poco asombrados, los otros con un poco de desprecio. Pero eso me pasaba cada vez que veía a mis compañeros del trabajo, por ser la numero 1.
-Yo soy Lucas, el chico que manda esto- dijo orgulloso, con un ademán. El trío de chicos le aventaron basura a la cara.
-¡Hey!, yo soy el líder, par de #$@&$%@- hizo un tono un poco confuso para mi, no se si estaba chiflado o enfermo.
-¿entonces analizas películas hollywoodenses?- preguntó un hombre hacia mi derecha, vestía como si su ropa fuera solo sábanas. Su mirada curiosa y sonrisa torcida me provocaron querer apretar sus cachetes.
-Algo así, pero es divertido-
Llegaron los meseros, dejando la orden en cada persona, luego, colocaron en el centro dos cubetas de cerveza barata.
-Yo me llamo Charlotte, un gusto linda- se presentó una chica de baja estatura y con ojos de anime. Abrazaba el brazo de un chico. Su voz era tierna, era como la versión femenina del chico de la sonrisa torcida.
Los que se parecían mucho alzaron sus manos.
-Yo soy George y él es Diego, el tigre dientes de sable- señaló a su izquierda, dijo lo último haciendo referencia a la película de la era de hielo. Ambos tenían unas sonrisas encantadoras, pero Diego tenía mejor cuerpo que ningún otro hombre en este circulo.
-Somos hermanos- se señaló, presentándose.
Otra chica que se encontraba a lado de Hasley, asomo su cabeza para que la pudiera ver
-Yo soy Roraima, un gusto- alzó su mano, presentándose. Tenia ojos verdes y cabello despeinado, pero aun así se veía estupenda.
Yo asentía con cada presentación.
De pronto, Lucas propuso un tema del qué hablar.
-Bien linduras- todos lo abuchearon- es hora de hablar sobre el tema del elegido- ahora, todos voltearon hacia mi.
Un chico se puso de pie y se fue hacia los baños, algunos rodaron sus ojos, los hermanos le desearon suerte.
Me apunté haciabmi pecho, dudando.
-¿Los guiones son como dicen que son?- preguntó el chico de piercings
-¿Cómo exactamente?- no entendí a su pregunta.
Me comenzaron a interrogar sobre películas de misterio, romance, terror, psicológica. Yo prácticamente leía todos esos géneros y puedo asegurar, que varios pasan desapercibidos, pues, si es de un director reconocido, es más importante que el resto. Me rechazaron tres guiones. DE MI.
Luego comenzaron a hablar sobre películas de romance.
-Dios, tengo un problema con las películas que se basan en los libros de Jane Austen, retratan al amor como si fuera inocente y capaz de soportar todo. Es decir, chica, quieres refugiarte en esa persona, no amarla- opine, sin sonar tan enojada.
Roraima, la de los ojos verdes, coincidía conmigo.
-Tienes toda la razón, los libros en definitiva son patéticos- se burló.
El chico que se había ido, llegó limpiándose la nuca y acomodándose el pantalón.
La chica de los ojos verdes puso los ojos en blanco y Diego, tocó su mano para calmarla.
Trate de ignorar eso y mejor decidí seguir platicando
-¿película frustrada?, por qué la mía es "Perdidos en Tokio" y "Amitville"- opinó el chico de las sábanas.
.
-Perdidos en Tokio, esa es mi película frustrada, ¿Que acaso no pueden hacer una historia sin que se involucren los sentimientos románticos?, ¿No pueden hacer un guion que solo se trate sobre amistad, sin romantizar nada? Siempre tiene que ser así- me desahogue, quería decir eso hace años.
Unas personas concordaron conmigo, chocando las cervezas. Charlotte, la de la camisa de navidad, chocó los cinco conmigo.
Y seguí quejandome
-"Una receta perfecta", esa increíble película se fue al carajo cuando el protagonista besó a la cocinera, momento innecesario y el típico pasado con una pareja, es tan desgastante ver ese tipo de cosas-
Le di un gran sorbo a mi cerveza.
Charlotte abrió otra cerveza.
-Bradley me robó mi cuerpo en esa película, tan solo quiero a un chef obstinado y dañado emocionalmente-
Lucas, el mediador de la reunión, le llamó la atención, regañandola
-Lottie, ¿qué hemos dicho?, solo personas sanas- señaló
-Amitvyille es asombrosa, ¿Como te atreves?-
Se ofendió el de los piercings.
-Es una basura, tú eres un idiota desagradable- se burló de su aspecto.
-Habla sobre la mentalidad y el daño psicológico que te puede causar cualquier cosa, muy apenas y sabes hablar en tu idioma, tú eres el desagradable-
El tono de ambos empezaba a elevarse
Lucas se puso en medio de los dos, parando la discusión tan absurda que tenían.
Los chicos se aventaron lo que se encontraban a su paso y tuvieron que ser separados de lugar.
Algunos ignoraron la pelea, siguiendo con el tema.
-No tan sanas como las que se encuentra este pedazo de Ángel- dijo David, golpeando el hombro del chico de los ojos verdes.
Él soltó una risita, dándole un sorbo a su tequila.
-No todas han sido locas- justificó
-y no han sido solo "pocas", su Biblia es el kamasutra-
Todo el mundo menos yo, se echó a reír.
-hablando de películas aventureras, él tuvo amoríos en Tailandia, Taiwan, Argentina e Italia. Este chico es una máquina del sexo- dijo casi a gritos, David. Si no fuera por tanta bebida, creerías que habría fumado o inyectado algo.
Al de los ojos verdes no le parecía molestarle
-Un momento- George volteó hacia los lados- ¿y la mesera pelirroja?- preguntó él. De pronto, todos vieron en dirección hacia el chico de las aventuras.
-¿Que?, ella tenía ganas y yo también- dijo, como sin nada.
-Tu y tus aventuras de una sola noche- se quejó Roraima. Y con justa razón.
-Pero no me comprometo y eso jamás cambiará- aseguró, haciendo un ademán.
Le di varios vistazos, no lo había notado hasta ese momento, tal vez porque se fue a meter con la mesea del turno vespertino.
Se veía descansado y relajado, eso hacía el sexo, te consumía, como los dementores de Harry Potter.
Pasaron las horas y Lucas propuso un tema, haciendo redobles, Charlotte le hizo segunda.
-historias románticas clásicas- anunció Lucas.
Casi nadie alzó la mano, así que yo lo hice.
Hasley me ánimo con pulgares arriba. Feliz porque estaba participando.
-No me gustan las historias de Jane Austen, simplemente no le encuentro sentido.
¿Te enamoras y ya debes besarlo bajo la lluvia?, es ridículo- opine, le di un sorbo a mi cerveza. Cuando bajé la botella, un chico de ojos verdes y un cabello envidiable, me miró por un instante y luego procedió a hablar
-¿No te gustan las historias de Jane?- me preguntó, algunos del circulo prestaron atención. Yo dirigí mi mirada a cualquier parte, comenzaba a sentirme incómoda.
Luego asentí.
-Todo tiene que tratarse de amor y esas mierdas. Historias románticas cómicas, un poco de adrenalina y mucha vulnerabilidad, no me mates, el rumbo que fabrica es impresionante, pero como contenido... un desastre-
La mayoría de las personas escucharon con atención mi opinión.
El chico se echó para atrás, sorprendido.
-Wow... es increíble que una chica odie algo tan simple y asombroso, ¿Quien te hizo daño, niña?-
Aquellos ojos verdes perdieron mi atención cuando me cuestionó. Su mirada era retadora, ese chico estaba en mi lista negra.
-Nadie, es solo que yo no le veo nada de especial a esas historias, son mejores las historias trágicas, tienen intensidad, pasión, locura y un poco de peligro- contradije.
De pronto, ese chico y yo éramos el centro de atención.
Incluso Lucas no se entrometio para detener el debate. Estaba tan interesado como Hasley.
-Se trata de tantas muertes, oh espera... ¿francesas tal vez?- me señaló, etrecerrando los ojos.
Dije que si con la cabeza.
-Yo las considero como parte de la historia universal, no es tanto de romance, profundiza en el pensar de cada personaje y desarrolla una muy buena redención para el antagonista, no hay villano, no es novela... es historia, y creo que deberías diferenciar esas dos cosas- finalizó, dando un último sorbo a su cerveza.
Yo no sabía que responder en ese momento.
Charlotte se quedó con la boca abierta y Lucas miró a su colega.
-Charles, que buena jugada amigo- lo felicitó, dándole palmadas en su espalda.
Hasley alargó su mano para tomar la mía.
La vi, un poco perdida, mi vista se dirige hacia ese chico, Charles.
Él me veía, expectante pero con curiosidad.
De inmediato retiré mi mirada, solo pude oír una risa burlona. Eso me hizo enfadar, dejé la botella y me levanté, fui directo por mi abrigo para largarme de ese restaurante tan pequeño. Ignore las súplicas del grupo de personas.
Halsey me habló varias veces pero la ignore.
Al salir del local, avance hasta llegar a la calle, no había ningún taxi, pocas personas se encontraban esperando uno, todas conversaban sin parar.
Sentí una mano en mi hombro
-Halsey, luego hablamos- cerré mi boca cuando lo vi.
Era alto, delgado y con esos increíbles ojos.
Me hice hacia atrás, molesta.
-¿Que diablos quieres?, ya terminaste allá, sería muy estupido que quieras seguir en medio de la calle.- alze mi voz sin querer, él no se inmutó.
-No es eso, vine a disculparme, fue solo una opinión y mi tono no fue el más agradable, lo siento- su disculpa parecía sincera, pero aún dudaba.
-¿te envió Lucas?- pregunté.
con una sonrisa torcida, admitió mi pregunta
Yo solté una risa irónica, mirando al suelo.
-En parte si, pero también quería disculparme, son tus gustos, es solo que... ya sabes, es algo sorprendente el hecho de que alguien no le guste a Jane Austen- inclinó su cabeza
Apoye mi peso en la pierna derecha.
-¿Debe gustarme lo que es más conocido?, yo no sigo eso, para mi es más que otra historia innecesaria. Es mi opinión y no la cambiaré por nadie, que importa si es famosa, eso no significa que deba admirar los libros-
Charles pensó en lo que dije por un momento y luego me dirigió la mirada.
-¿Te has enamorado antes?-
Eso fue por sorpresa
-¿Disculpa?-
-Si, ¿lo has sentido alguna vez?- me veía a los ojos, prestando toda su atención. Un par de chicas le coquetearon al pasar, pero no se dio cuenta
-Claro, si... eso creo- respondí, insegura
-Entonces- se detuvo, dando dos pasos al frente- eso significa que no lo has vivido bien- al acercarse, me robó el aliento, nadie lo había hecho en mucho tiempo y él lo logró en una sola noche.
Sus ojos bailaban desde mis ojos hasta mis labios, y finalmente a mi cuello.
-Eso no debería ser de importancia, no creo que tenga que ver con que no me gusten esas historias- dije, pero él seguía frente a mi, a solos pocos centímetros de mis labios.
-No te han dado del buen sabor, Lydia, aún no lo has disfrutado, pero pronto lo harás- se acercó a mi oído, su voz me erizo la piel. Era impresionante el hecho de que solo un acto tan sencillo, me haya despedazado en 30 segundos.
Prosiguió
-mas de lo que te imaginas- finalizó.
Rozó su mejilla contra la mía, me lanzo una mirada juguetona.
Inmediatamente me enderece
-Eso ya lo veremos- dije antes de que un taxi se parara enfrente. Cuando me dirigí al coche, volteé para ver si seguía ahí, él fue en dirección a las chicas que habían pasado antes, sin siquiera echarme un vistazo.
Eso apagó todo lo que se había encendido en mi, es por eso que odio las historias románticas.