Siniestra obsesión

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Summary

Maya no es tan lista como cree. ¿Cómo es posible que se haya dejado engañar así?. Bueno, no la podemos culpar porque a cualquiera le puede pasar. Veamos que pasa con Maya y todo el enredo en el que está metida, veamos si es capaz de darse cuenta de lo que quieren hacerle.

Status
Ongoing
Chapters
3
Rating
5.0 1 review
Age Rating
16+

Capitulo 1

Maya.

Se dice que el incendio ocurrido en el colegio estatal a las afueras del estado de Denver fue provocado por dos jóvenes menores de 19 años, ambos sujetos fueron detenidos por la policía y ya se encuentran en…

—¿Que ganan los jóvenes haciendo cosas como esas?— pregunta Verónica sin dejar de ver el televisor.

—No lo sé — respondo mientras trato de arreglar el desorden que causó mi jefe hace unos minutos.

No lo soporto. A veces quisiera darle un puñetazo en los… mejor no lo digo.

Debo conservar mi trabajo.

Soy secretaria. Trabajo en una de las editoriales más cotizadas de New York, para ser más exactos en la Bloomsbury Publishing.

Sí, la casa editora de Harry Potter opera desde la ciudad de Nueva York.

Originalmente fue establecida en 1986 en Inglaterra, pero la gigante editorial ahora distribuye por todo el mundo con oficinas editoriales en Delhi, Sídney y Nueva York. Ganó el premio Editorial Independiente del Año de IPG y el premio Editorial Académica y Profesional del Año en 2013. Anteriormente, la compañía también se ha coronado La Librería Académica… lo siento, ya me fui por dónde no debía.

En fin soy secretaria y… mierda, eso ya lo dije.

La verdad es que quiero conservar mi trabajo porque soy una chica independiente desde hace más de dos años y si me quedo sin empleo mis padres no me ayudarán, dicen que soy una irresponsable e inmadura.

No los culpo, la verdad es que si lo soy, pero en fin eso no es lo que importa.

—¿Me estás escuchando?— Verónica me vuelve a preguntar.

Es una chica hermosa. Pelirroja de ojos azules, es de rasgos refinados y posee un cuerpo de modelo. Ella sin duda es hermosa y estoy más que segura que tiene a un montón de hombres detrás de ella, pero no le interesan las relaciones. Ella es de esas chicas que solo se divierten y ya, no busca nada serio porque dice que quiere seguir disfrutando su vida.

—Perdón, ¿Qué decías?.

—Maya, por favor— se acerca a mí — ¿Qué pasa? Últimamente estás muy distraída.

—No lo sé— respondo— supongo que solo estoy cansada.

—Bueno, pero ya es fin de semana y puedes descansar.

Cierto. Es viernes y se me había olvidado, al parecer lo del cansancio es más mental que físico.

—Disfruta de estos días y ya el lunes regresas con la mejor de las energías.

Me da un beso en la mejilla como despedida y se comienza a alejar.

Es la mejor de todas, nos conocimos hace más de un año y desde entonces nos volvimos muy cercanas.

Me concentro en terminar de organizar todo y luego tomo mis cosas. Me dirijo al elevador y comienzo a descender, salgo y cuando estoy a punto de atravesar la salida aparece Miles, el portero.

—Señorita Maya— me saluda con una sonrisa de oreja a oreja.

—¡Miles!— le respondo — ¿Cómo estás?.

—Excelente, ¿Usted cómo está?.

—Muy bien, he tenido un día muy, muy ajetreado — comienzo a caminar a la salida— lo único que quiero es llegar a casa, ducharme y dormir tres días seguidos.

—¿Quiere que la acompañe?.

Mierda.

No. No quiero que nadie me acompañe, quiero irme sola y disfrutar de la soledad. No quiero que el pobre hombre se haga ilusiones conmigo, desde que entre a trabajar aquí siempre me hace cumplidos y me trae obsequios.

Debo admitir que es guapo. Ojos cafés y piel bronceada, cabello castaño y una sonrisa encantadora, una altura impresionante y ni hablar de como trata a todos. Es un amor de persona, lastima que no sea mi tipo.

—No hace falta — le paso por un lado — puedo irme sola.

—Esta bien, si así lo desea — me toma una mano — espero que su fin de semana sea muy productivo.

—Gracias — me suelto — espero que el tuyo también.

Comienzo a caminar sin mirar atrás, me subo a mi auto y comienzo el recorrido por la carretera.

En serio solo quiero descansar y olvidarme del imbécil de mi jefe, no hace más que amargarme la existencia. Es un arrogante, prepotente y cizañero que provoca aplastarle la cara.

Me detengo en un semáforo y mientras tanto tomo el celular para revisar si tengo mensajes y si, efectivamente tengo dos mensajea de papá.

Cuando el semáforo cambia hecho a andar de nuevo, me adentro a la urbanización privada en la que vivo. El guardia abre las rejas cuando reconoce el auto y no me detengo hasta que estoy frente a mí casa.

Este trabajo me permite darme varios lujos, y mi casa es un completo lujo. Por fuera parece una de esas mansiones sacadas de revistas con ventanales enormes y un patio espectacular, una fuente en forma de ángel reposa en el centro y los árboles a su alrededor la hacen lucir de otra dimensión.

Entro a la casa y lo primero que hago es quitarme los molestos tacones que he tenido que soportar todo el día, me lanzó en el enorme sofá de cuero y juro que es lo mejor que puedo hacer cada tarde cuando llegó a casa.

Este lugar es de dos niveles, en el primer nivel se encuentra la enorme sala que está decorada con un montón de cosas antiguas, así lo quiso mamá. A demás, tiene dos baños, la cocina y el comedor, también hay varias habitaciones para las visitas. El segundo nivel posee tres habitaciones cada una con su baño y closet personal, también hay un enorme balcón con mesas y tumbonas.

Hay muchas otras cosas más, pero ya me da un poco de pereza seguir explicando.

Me levanto y comienzo a caminar en dirección a la cocina pero me detengo, observó las puertas de vidrio que dan al patio trasero y me doy cuenta que están abiertas. Que yo recuerde eso no estaba así en la mañana, o quizás la chica que viene a hacer el aseo cada semana la dejo abierta.

Me acerco y la cierro, vuelvo a emprender mi camino rumbo a la cocina, tomo un vaso y me dirijo al refrigerador para tomar un vaso de agua y… el vaso se me resbala al darme cuenta que no estoy sola.

Un hombre está sentado en uno de los asientos de la isla de la cocina, no puedo verlo porque lleva un pasamontañas negro que hace juego con toda su ropa.

Estoy congelada y aterrada. Esto no puede ser posible.

Intento moverme para salir del lugar y entonces…

—Si yo fuera tú— su voz es profunda y me da escalofríos— no haría eso.

Mi intento de fuga quedo en el olvido. Se levanta y comienza a caminar en mi dirección, una vez frente a mí me toma por la mandíbula ejerciendo presión.

—Te ves hermosa, Maya.

¿Pero qué mierdas? ¿Cómo sabe mi nombre?.

—¿Qué quieres?— pregunto sin dejar de mirarlo.

—Te quiero a ti, Maya— acorta el espacio que nos separa y me habla al oído— quiero que seas mía, quiero ser tuyo.

Quiero que siempre tiembles ante mi presencia.

Dios mío, si voy a morir te pido por favor que no me duela. Quiero una muerte rápida para que así mis padres no tengan que sufrir junto conmigo.

—Deja de temblar, no voy a hacerte daño a menos que hagas algo estúpido.

¿Y si corremos?.

¿A caso no escuchas lo que dice?, Si hago algo estúpido me va a matar y créeme que quieri vivir muchos años.

De igual forma te matará, yo pienso que lo mejor es que corramos.

Bueno, tienes razón igual me va a matar así que mejor lo intentamos ¿No?, Al final de cuentas ¿Qué podría salir mal?.

Me toma una de las mano y deja un beso en ella, es mi oportunidad y la voy a aprovechar. Le doy un golpe en el estómago con mi rodilla y mientras él se retuerce de dolor yo aprovecho para salir corriendo, salgo de la cocina y cuándo estoy a punto de llegar a la sala se oye un disparo y me detengo.

Me volteo para observarlo y ahí está él, apuntándome. El corazón se me acelera y siento que algo caliente comienza a descender por mi brazo derecho, me miró y de inmediato un mareo se apodera de mi. La sangre sigue descendiendo y lo vuelvo a observar, está vez tiene el pasamontañas un poco subido y me deja ver sus labios.

Son carnosos y rosados, una sonrisa se dibuja en ellos dejándome ver la perfecta dentadura que posee.

—Las cosas no tenían porque ser así, Maya — quiero vomitar — pero nos volveremos a ver, te lo prometo.

Se comienza a alejar y siento que ahora si los mareos se han apoderado de mi cuerpo. La cabeza me duele y el dolor en el brazo se comienza a hacer presente, todo el cuerpo me pesa y cuando menos lo creo ya estoy en el piso siendo víctima de un desmayo.