Serendipia

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Summary

Ella era una romanticona sin remedio, aunque el miedo al compromiso le recorre las venas. Él era un cínico sin límites,un hombre que no portaba nada de paciencia,pero con ella aprendió a tenerla. «Apasionante. Incondicional. Y desafiante. Amores que lastiman y arrasan con todo con tal de tenerse el uno a otro.» «Dedicatoria: para recordarte que yo te amé más» HISTORIA CREADA POR CRISBEL ANGÉLICA

Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
16+

Capitulo 1.

Cliente de la mesa 0

Un exquisito olor a margaritas y fresas llegó junto a la primavera aquel 22 de Abril. Un hombre no muy contento entro a la primera pastelería que encontró, llevaba retrasado una hora para su fiesta sorpresa de cumpleaños,donde el llevaría su pastel.


Llegó al mostrador a pesar del desagrado que se formó al ver el local, según su gran gusto refinado,eran demasiadas tonalidades llamativas.


Así que hizo a un lado el sentimiento para acabar con su impuntualidad. Entonces una mujer no muy paciente lo recibió con todas las ganas de terminar rápido con eso.


—¿En qué puedo ayudarle?.


El hombre el cuál se encontraba muy centrado en el menú,levantó su vista para encontrarse con Olivia la cual lo miraba sin importancia alguna.


—Quiero un pastel de vainilla relleno de chocolate y una capa de clasiado blanco. Sin nada más.


Olivia sin poder ocultarlo hizo una mueca de desagrado, mirando a su alrededor como si no supiera dónde está.


—¿Qué no ve bien señor?


Soltó sin más haciendo que aquel hombre levantara una ceja totalmente confundido.


—Disculpa? Claro que veo bien.


—Estamos en un local que hace pasteles llamativos, abstractos,nada simple como es lo que usted quiere.


—No es una simple,solo es sencillo. Señorita no tengo tiempo,ya deme el pastel y el precio.


—Señor enserio lo lamento,no hacemos ese tipo de pasteles aquí.


—Se hacen llamar pastelería pero no hacen pasteles sencillos. Que absurdo.


Aquella frase hace que Olivia pierda su diminuta paciencia.


—Señor le pido que se retire de….

Antes de terminar es interrumpida por el chillar de las puertas,no cualquier puerta,era de la chef.


Juliette sale de la cocina vuelta una bolita de harina mientras se retira el gorro con cuidado haciendo caer su cabello rubio en su espalda.


Se acerca al mostrador con lentitud mientras escucha atentamente la versión de su compañera de trabajo,la cual soltó sin más como si leyera su mente.


Luego de escuchar da paso a observar al cliente. Alexander en su lugar solo seguía ojeando su reloj cada segundo.


—Buenas tardes,mi nombre es Juliette,la chef. Y lamentablemente debo rectificar las palabras de Oliva…


—Si,ya la escuché y entiendo—empieza interrumpiendo a la chef la cual le da una mirada de muy pocos de amigos—Pero tengo prisa,verá hoy es mi cumpleaños y me hicieron una fiesta sorpresa,pero yo tengo que llevar el pastel, fiesta que empezó hace dos horas y adivinen quién no tiene un pastel? . ¡Exacto! El cumpleañero.


Suspira pasando las manos por su cabello, haciendo que Juliette siga sus movimientos fijándose en los tatuajes de su mano.


Preguntandose porque en las manos,cuál sería el significado de ellos y porque su cuerpo sintió una sobrecarga de electricidad cuando sus dedos se movían.


—¿Por qué sabría usted que le harán una fiesta sorpresa?


Olivia habla haciendo que Juliette salga de sus pensamientos.


—Soy muy bueno descubriendo secretos,en fin,no pido nada más,solo el puto pastel.

Al ver aquella desesperación Juliette decidió hacer una brecha en su extraño reglamento del menú.


—De acuerdo, siéntense y veré qué puedo hacer en la cocina.


Horas después salió con una caja perfectamente envuelta y algunas calcomanías con el logo del local en ellas.

Cumpliendo con el pedido de Alexander, Juliette se preparó para entregarlo y poder irse a casa.

Una enorme sonrisa apareció en su rostro al darle la caja, mientras que él rebuscaba el dinero. Alexander obtuvo su caja con una media sonrisa y una carga menos. Pasándole el dinero a Juliette con algo de simpatía dijo:

—Lamento las molestias causadas,muchas gracias por el pastel.


Un fuerte apretón de manos hubo luego de aquella sonrisa,donde Alexander se detuvo a mirarla por un segundo. No estaba mal,de hecho,logró catalogarla como linda.

Alta,pero no lo suficiente como para alcanzarla,ojos cafés haciendo resaltar su pálida cara,la cual era totalmente lisa.


Cabello rubio,labios rosados y un tanto llenitos,hasta parecía que se los pintaba con alcohol de azúcar.


Se detuvo así mismo cuando su mirada pasó más allá de sus labios hasta su cuerpo,y una oleada de vergüenza recorrió su rostro.


Juliette soltó una risita al darse cuenta de su mirada,pero aún así ninguno rompió el contacto. Ella ya lo había visto descaradamente si es a eso que Alexander le tenía tanta pena.


Digo quién no lo haría? Un hombre alto con un polo que parece que se le rompería en cualquier momento con ese cuerpo. Sus ojos azules que irradia seducción.


Su cabello perfectamente desarreglado color café,y aquellas pecas alrededor de su nariz y boca. Oh claro su boca,no era pequeña,para nada era llamativa por el simple hecho de verse apetitosa. Tanto que hizo que la querida Chef relamió sus labios tres veces.


Pero Alexander rompió el contacto tomando su mano de vuelta,y saliendo de la tienda luego de balbucear una disculpa algo torpe, algo que sin duda a Juliette le pareció algo tierno.


Han pasado diez días después de aquel suceso,diez días donde un cliente ordena un rollo de canela . Siendo llevaba a su mesa,espera dos horas hasta que una muy apurada rubia de ojos cafés entra corriendo a la cocina hasta que se pierde en ella.


Se ha armado de valor intentando hablarle,pero ella al parecer es una mujer muy ocupada cosa que a Alexander suele darle una punzada en el estómago.

Pero se mantiene firme cada día a las tres de la tarde, esperando un rollo de canela en su mesa con la esperanza de verla otro día más y con suerte poder sostener su mano otro momento.

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