Las locuras de Aleida

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Summary

Cuando todo en la vida de Aleida se pone de cabeza, su única opción es escapar. Pero ella no contaba con que todo se pondría peor al regresar a ese lugar del que nunca debió alejarse.

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

Prólogo:

A l e i d a


—¡Madre mía!

Los gritos de mi madre no cesan, se levanta de la silla y salta por toda la habitación como si fuera una niña de cinco años. La alegría en su mirada me da años de vida, pero no lo demuestro, arrugo mi nariz, la observo a través de la pantalla de mi computadora y le dedico una mirada de desaprobación fingiendo que su actitud me desagrada, algo que ella ignora y continua con su celebración ante la buena noticia.

Me cruzo de brazos y permanezco seria esperando a que ella deje su alboroto, impaciente, me preparo para llamar su atención:

—Eloísa —la llamo, pero resulta inútil. Respiro hondo, entrecierro mis ojos y suelto de golpe—: ¡Eloísa!

Regresa frente a la pantalla y se acomoda en la silla, sus ojos brillan mientras me mira con evidente felicidad, sus labios permanecen curvados en una ligera sonrisa.

—Lo siento, es que estoy tan... ¡Contenta!

Dejo caer ambos brazos sobre la mesita, pongo los ojos en blanco junto a una sonrisa plana.

—No es para tanto —exclamo restándole importancia al asunto.

Se cruza de brazos y me mira como si hubiese dicho una barbaridad.

—¿No es para tanto? —se queja—. ¡Por Dios! No te he visto por cuatro años, por supuesto que es para tanto. Para mí significa mucho.

Recuesta su espalda en la silla. Hago lo mismo.

Ambas nos quedamos en silencio por un largo rato.

Cuatro años.

Parece poco, pero para mí es demasiado.

Volver significa demasiado.

¿Qué dirán ellos cuando me vuelvan a ver?

¿Que habrá sido de ellos durante todo este tiempo?

¿Habrán cambiando? Probablemente sí.


Los nervios empiezan a apoderarse de mí ante mis pensamientos.

Cuando planeé todo esto, parecía fácil, pero el día está cerca, y la tensión se está empezando a sentir.

¿Y si me echo para atrás? Podría inventarme una excusa para no ir.


—Ni siquiera lo pienses —la voz de mi madre me saca de mis pensamientos. Me mira con seriedad. Seguramente sabe lo que mi mente estaba contemplando—. Ni siquiera pienses en arrepentirte. —amenaza.


La miro sin decir nada, parece que mis nervios me están dejando en evidencia frente a ella. Suspiro con exasperación. Le dedico una sonrisa ligera tipo: no te preocupes, no soy tan cobarde como parezco.

Mi mente se detiene nuevamente a pensar en los pros y contras que he estado contemplando desde que decidí regresar a Madrid, el lugar del que nunca debí irme.


Pros:

1. Veré a mi mamá después de tanto tiempo.

2. Estaré lejos del sobreprotector de mi papá y su desesperante esposa.

3. Veré a mis amigos de la infancia.

4. Lo veré a él.


Contras:

1. Ellos deben odiarme.

2. Él debe odiarme el doble.