Europa

Summary

La guerra ha estallado, y Neville es a penas un hombre cuando se alista junto a Harry para proteger a su país y al mundo del avance de los Alemanes.

Status
Complete
Chapters
4
Rating
n/a
Age Rating
18+

Chapter 1




Revisó tres veces el reloj de la pared; 14:55. Cinco minutos más y sería libre por todo el fin de semana. Los viernes siempre eran agitadores y el primero del curso más. Acudía a una de las escuelas más prestigiosas del país cuyo alumnado se componía de tres facciones;


Los niños ricos que entraban directamente por medio de donaciones, fama y prestigio.


Los que lo hacían gracias a su duro trabajo para obtener buenas calificaciones y/o por su sobrada inteligencia.


Los que como Neville, tenían la suerte de recibir una de las cincuenta becas que otorgaba el programa de ayudas del colegio a rigor y criterio del propio director.


Eran los llamados "Caridad" y la burla constante de los ricos. También algunos profesores renunciaban a disimular su desagrado frente a éste grupo de marginados, como por ejemplo el profesor de química y física Severus Snape, el cual no perdonaría ni un minuto de menos y paseó por entre las filas de pupitres haciendo chasquidos en la palma de su mano con la regla. Neville recibió un reglazo por estar mirando las musarañas pero el timbre sonó y pronto se le olvidó. Los últimos meses en Inglaterra se respiraba denso y espeso, como un aviso de lo que está por venir. Hacía tan sólo dos horas que Alemania había empezado a invadir Polonia y como tal declarado la guerra. Europa bullía en silencio expectante ante tal despliegue beligerante y la sensación llegó a todos los civiles y estratos sociales.


Ese Domingo, Inglaterra le declaró la guerra a Alemania y Neville sintió cuerdas de acero retorcer su estómago. Pero todo siguió igual durante los siguientes meses como por ejemplo; Las eternas disputas entre Draco Malfoy y su amigo Harry, los enfrentamientos entre las facciones del colegio y el aberrante despliegue de desprecio del profesor Snape por los "Caridad". Y sin embargo, el ambiente se volvió aún más denso y picante. Las noticias de victoria por parte de Alemania y el avance Ruso no hicieron más que crispar aún más los nervios del claustro. El director se ausentaba muy a menudo dejando al cargo a Snape, y pronto él también empezó a faltar. Aquello supuso un alivio que duró casi todo ese curso escolar y con la moral más alta y la seguridad envolviendo su juventud, Neville se atrevió a ingresar en el coro.


—Longbottom cantando en el coro —Snape apareció tras una esquina sorprendiéndolo y lo encaró con su uniforme de sotana de aspecto austero— pero qué novedad ¿Qué error ha cometido el colegio para tener que soportar su voz de gallina?


Siempre era igual, Neville agachó los ojos y le esquivó con un «disculpe profesor» desapareciendo por la misma esquina.


No creía cantar mal, todo lo contrario. Solo dos cosas se le daban realmente bien y esas eran ciencias de la naturaleza y la música. Pero Snape siempre pasaba por el aula de ensayo husmeando con la nariz empinada y tensionando la boca en un rictus de desagrado cuando le tocaba el solo.


—Longbottom, deje de bisbear con Potter o les castigaré por una semana.


La nariz aguileña sobresalió desde su altura y les observó como perdonándoles la vida, su regla golpeó la palma en un azote que encogía hasta el más valiente y sonrió de lado.


—Mejor me ahorro el mal trago de soportar otra impertinencia vuestra y os castigo ya.


Harry bufó colérico y Malfoy ahogó con la mano una risa.


Ese hombre le tenía manía, a él y al resto de la Caridad. Aquello significó muchos azotes de regla, collejas y castigos. Pero por más que lo intentó, nunca consiguió que dejara el coro y su gran pasión. También era un aliciente los intermitentes suspiros que proporcionó su ausencia.


El curso siguiente y además el último, fue el más caótico. Malfoy y Harry peleaban día sí y día también, los hermanos y padres de algunos alumnos ya habían perecido en la guerra que se libraba fuera de las fronteras y a Neville finalmente le cambió la voz. Ahora era más grave y varonil, pero se acabó ser la voz principal. Quedó relegado a barítono, y con suerte en ocasiones se le daba la oportunidad de un dúo. Pero la música era música y con ello trató de verle el lado positivo y descubrir nuevas formas de amarla.


Claro que cada vez que había ensayo, Snape no se perdía el pasar, husmear e interrumpir al profesor Beery con cualquier excusa. Fueron días extraños que decayeron en picado por las tensiones y el avance enemigo hasta que a Harry se le ocurrió abrir la boca en clase. Era un secreto meditado y aún no habían cumplido los dieciocho pero pronto lo harían.


—¿¡Que qué!? —gritó Malfoy mirándolos de hito en hito.


—Lo que oyes, nosotros en cuanto podamos nos alistaremos para combatir. —dijo orgulloso.


Ron y Seamus rodaron los ojos pero sacaron pecho altaneros, Neville se preparó para la batalla de insultos y desprecios con molestia.


—¡Lo que tú buscas es llamar la atención y no sabes cómo Potter! —esta vez su voz sonó con más rabia que nunca e histérica.


—Lo que yo busco es proteger a mi país de enemigos alemanes y de cobardes como tú y los tuyos cuyos padres pagan por una abstención.


Y se pegaron a puñetazo limpio mientras Neville sufría las consecuencias, se le ocurrió fijarse en el profesor Snape, éste no hacía absolutamente nada, sus ojos negros vagaron perdidos por el suelo y los levantó directo a él. Neville tragó ruidoso esperando la regañina y el castigo pero Snape solo golpeó la mesa con la mano abierta y dijo;


—Señor Potter, señor Malfoy. Ya es más que suficiente que Europa se esté peleando como para hacerlo nosotros también en nuestra clase. Sigamos con la lección.


Todos se silenciaron pero se pudo oír claramente a Draco diciendo que Potter era un insensato con ínfulas de héroe y que lo iban a matar. Harry apretó los labios y escribió en su cuaderno pero Neville se giró y una opresión en el pecho le hizo replantearse ciertas cosas. El rubio agitaba los hombros para no ser consolado por Zabini y captó el brillo delator de las lágrimas. Se las secó con rabia y frotó la cara con aspereza. Draco iba a llorar, Draco estaba llorando y disimulando.


Miró a Harry con la vista concentrada en los deberes y la mandíbula tensa. Snape pasó por su lado mientras se abstraía otra vez y se encogió esperando un golpe de regla, que nunca llegó. Alzó la mirada dudoso de haber presentido mal pero ahí estaba; Alto, de negro, con su nariz aguileña y piel cetrina, su largo cabello azabache grasiento y... Sus ojos despuntaron de su aspecto habitual. Oscuros como el tizón y engulle almas, ahora también estaban especialmente vidriosos y enrojecidos. Snape no dijo ni hizo nada, siguió caminando en silencio hasta que la clase terminó.


*


El resto del curso fue de lo más extraño. Malfoy discutía con Harry hora sí y hora también, llegó incluso a tirarlo de un muro ganándose la expulsión por una semana. El moreno no sufrió mas que una leve torcedura que curaría antes de cumplir años.


—¡Me podría haber matado! ¿Y lo expulsan una semana? —gritó al director.


Neville cerró los ojos y suspiró.


—El señor Malfoy se arrepiente enormemente y cuando vuelva se disculpará, se lo aseguro, señor Potter.


Dumbledore sonrió afable observando a su amigo tras las gafas de media luna, el hombre no se inmutó pese a su falta de respeto.


Una semana después Malfoy apareció en clases y le ofreció una disculpa desabrida. Nadie se lo creyó, pero Neville intuía la razón detrás de tan salvaje travesura.


—No te despidas así —le dijo encontrando al rubio por una vez a solas—, no dejes que se marche a la guerra odiándote más.


—¿De qué coño hablas, Longbottom?


—Sé que le tiraste del muro para romperle una pierna o un brazo y evitar que se inscribiera.


Draco tensó la mandíbula pero sus manos vagaron nerviosas buscando los bolsillos de su pantalón.


—Le tiré porque no paraba de hacer el imbécil sobre el muro pretendiendo demostrar lo magnífico que es. Es un chulo de mierda y me lo puso en bandeja. —respondió plano pero con ojos vidriosos.


—Bueno —sonrió triste—, yo solo digo que hay otras formas de conseguir que un soldado quiera volver a casa.


—Por mí como si m-muere allá lejos en una zanja. —su tono mordaz no concordó con su balbuceo.


—Despídete como es debido.


Neville se alejó rezando por no haber metido la pata, si su intuición no fallaba, Harry agradecería otro tipo de despedida y correspondería gustoso.


El último día de clases el profesor Snape pasó por su lado y le miró raro. Parecía querer decirle muchas cosas, pero siguió su camino en silencio entre los pupitres.


A las tres menos cinco ocurrió un milagro.


—La clase ha terminado, podéis iros.


Todos cogieron temerosos sus mochilas sin creerse del todo aquella concesión. Observaron atentos por si cambiaba de opinión o era una treta y al ver que Snape se sentaba en su mesa a revisar trabajos suspiraron aliviados.


—Longbottom, espere aquí un momento.


Neville balbuceó sujetando el asa de su mochila y miró a Harry que le hizo un gesto silencioso de esperar fuera. Vio a Malfoy andar hacia el moreno y susurrarle con las mejillas encendidas, Harry asintió aturdido y salieron juntos del aula.


Se quedaron solos y entonces Snape alzó la vista entrelazando sus dedos como un rezo.


—Dígame profesor.


—No tienes idea de pelear, ni la condición física ni los conocimientos básicos en armamento.


—Aprenderé.


—Os lanzarán a las trincheras como carne de cañón de primera línea para morir.


Neville comenzó a molestarse con sus comentarios.


—Alguien tiene que hacerlo, no todos pueden ser generales.


—Es una muerte segura, Longbottom. —sus ojos color obsidiana relucieron iracundos.


—Qué poca fe en la juventud. —respondió con acritud.


—Ninguna, bajad de esa estúpida nube heroica en la que vivís intoxicados y desistid de la ridícula idea de alistaros. —contraatacó mordiente entrecerrando los ojos.


—Es usted un cobarde —soltó alterado—, si todos pensaran igual, Inglaterra y Europa caería en el abismo.


—Ya lo está. —el insulto no motivó ningún repliegue o mueca en Snape.


—Y con su actitud, lo estaría por siempre. Si me disculpa...


Neville se marchó del aula sin mirar atrás y dolido. Pronto lucharía por su país, por la liberación de las naciones y por la libertad. Y si caía muerto en combate, se iría en paz y satisfecho consigo mismo. El patio aún reunía a ex alumnos rezagados con ganas de hablar, esperó a Harry en la entrada y tras diez minutos más, apareció de detrás del colegio despidiéndose de Malfoy y muy acalorado.


—¿Qué quería? —Habló el moreno atropellado.


—Nada, convencernos de que no valemos como soldados y somos una vergüenza.


—Hum... —respondió con la mirada perdida.


—¿Y tú? He visto que te has despedido de Malfoy.


Harry desvió la cara enrojeciendo hasta las orejas.


—Él... Me ha ordenado que vuelva vivo o me mata con sus propias manos. —Neville sonrió contento— Me ha dicho... Que me esperará.


—Ajá.


—Y que —carraspeó— si me voy de putas lo sabrá —ambos ahogaron una risa—. Que si.... Joder. —Harry ocultó alegre y asustado la cara entre las manos.


—Vale, tranquilo —le pasó un brazo por los hombros—, esto queda entre nosotros.


—Que si salíamos juntos hasta que me reclutaran, lo haríamos bien, nada de jugar con él; Presentar padres, tener algunas citas y noviazgo serio.


—¿Estás de acuerdo? Digo, porque hasta hace dos minutos os odiabais.


—Sí —confesó con ojos brillantes—, lo haremos bien y seré formal.


—¿Qué tal besa?


—Muy bien, sus labios son blanditos y tibios —se mordió los labios con mirada pervertida—. También me ha dicho que antes de irme lo haremos.


—Oh. Seguro que es para que sepas lo que te aguarda en casa y no pasees la polla por ahí.


Ambos jóvenes se rieron, bromear era su manera de superar el miedo a lo desconocido y la guerra.


—Algo parecido me ha dicho, pero me ha repetido como cien veces lo de la infidelidad.


—Tiene miedo, como es lógico, cuando nos marchemos habréis estado juntos a lo sumo tres meses.


—No quiero que lo haga conmigo por miedo a que le traicione. —frunció el ceño preocupado.


—Habla con él, que confíe en ti.


—Sí.




Un miércoles lluvioso, Harry y Neville fueron llamados a filas. Aquella mañana se despidió de su abuela con un fuerte abrazo y Draco zarandeó a Harry con lágrimas discurriendo por sus mejillas. Los señores Potter también estaban, así como Ron y Seamus que aún no habían sido llamados pero aguardaban órdenes. Otros amigos del colegio se reunieron para despedirse, incluso los señores Malfoy, que rodaron los ojos avergonzados por la actitud de su hijo.


—¡Como metas tu polla en culo o coño ajeno te desollo vivo! —gritó en un alarido quejumbroso, Harry le besó tierno y asintió obediente reteniendo su propio llanto—. Y ni se te ocurra morirte como un pobretón en cualquier charco mugroso de mala muerte porque no te lo perdonaré jamás. —lo zarandeó flojo apoyando la cabeza en su hombro, Harry le besó los labios húmedos de las lágrimas y le abrazó fuertemente. Draco no pudo añadir ninguna amenaza más por la garganta estrangulada.


Neville siguió pegado a su abuela y retuvo el llanto. Era hora de partir.


Ambos amigos se miraron en una mezcolanza de miedo, valor y deber.




1942 (Dos años después)


Aquello era el infierno en la tierra. Habían visto morir de cerca y encima a compañeros de batalla, un día eran un grupo indivisible cantando alegre alrededor de una fogata, y al siguiente todos habían muerto con un tiro en la cabeza, con las tripas fuera o con el cuerpo completamente separado y diseminado por el suelo. La crudeza de la guerra no era solo la muerte; Eran las ciudades derruidas, las enfermedades, los saqueos, el hambre y lo peor del ser humano. Harry y Neville habían sobrevivido hasta el momento, pero el precio fue ser testigos de los horrores del mundo y en ocasiones, partícipes de ellos. Ahora ya no se esforzaban en entablar relaciones estrechas con ningún ser humano excepto entre ellos. No merecía la pena querer y luego perder. Neville observó el perfil de su amigo releyendo una carta de Draco y fingió no oír su llanto quedo. Lo hacía muy a menudo en la oscuridad.


—Me ha enviado una foto —dijo Harry después de un rato—. El muy desvergonzado se la ha tomado desnudo, pero no te la voy a enseñar... Solo diré que además de desnudo se toca y me arden los celos de pensar quién cojones le ha hecho la foto.


—Posiblemente Hermione o Pansy, no te calientes la cabeza.


—Ya... Pero... —se quedó mirando a Harry absorto en la fotografía.


—¿Me doy la vuelta y me hago el sordo? —le preguntó sonriente.


—Sí, por favor. —respondió Harry ruborizado.


Neville se dio la vuelta en el catre y se tapó con la chaqueta. Desde hacía un año que Malfoy le enviaba fotos además de cartas, pero ésta era la primera vez que salía desnudo. Era necesario darle intimidad a su amigo para desahogarse con el recuerdo de su novio.


(...)


—¡Corre Nev! ¡Yo te cubro!


Harry disparó rogando por abatir al máximo número posible y que su amigo llegara hasta la base, pero una bala dio de lleno en su pierna y cayó al suelo.


—¡Mierda!


Harry saltó del montículo directo a rescatarlo pero una mano lo aferró del cuello del uniforme y gritó retirada. Vio con horror como su escuadrón daba paso atrás, por más que forcejeó y gritó no sirvió de nada. Acallaron sus voceríos para no delatar su posición y se lo llevaron a rastras hasta el camión. Cerró los ojos y se sentó en silencio después de golpear a casi todos los soldados, Nev tenía que sobrevivir.