Una perfecta coincidencia.

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Summary

Alicia, una chica que tiene una vida tan aburrida, la misma rutina de siempre. Hasta que un día su vida cambia completamente. Conoce a un chico que la hace experimentar muchas cosas. Aunque no sabe su pasado... Alexander, un chico apuesto que toda su vida a conseguido lo que el quiere. Una chica cambia la perspectiva de su vida, al mismo tiempo que trata de saber el porqué de su comportamiento tan frío. Descubre la historia de Alexander y Alicia.

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

1

Las conversaciones con adultos son incómodas, y más si se trata de platicar temas delicados con tus padres.


De hecho, es una puta mierda tener que aguantar sus estúpidos sermones, que, por mucho que quieran ayudarte a "mejorar" te dejan mucho peor que antes.


¿A qué quiero llegar con todo esto?


No sé.


La verdad solo me quería desahogar con mi mente.


—¿Alicia?


Mi padre pasó sus manos por mis ojos.


—¿Ah?


—¿Estás aquí? —Me preguntó un poco impaciente.


—Lo siento. ¿Qué me decías?


—Te preguntaba si estaba bien que esta semana te fueras por tu cuenta saliendo de la escuela. Tengo mucho trabajo y no creo poder ir por tí.


—Si, está bien.


—¿Segura?


—No te preocupes, puedo tomar el bus —dije sin mucha importancia.


Suspiró aliviado.


—¿Y mamá? —Tenia tres meses sin verla por su trabajo. Eso me entristecía bastante.


—Hable con ella esta mañana —Su tono de voz era preocupante.


—¿Qué pasa? ¿Le pasó algo? —No me gustaba que me escondieran las cosas. De hecho lo odiaba.


—¿Qué? ¡No!, No le pasa nada a tu madre.


Suspire aliviada.


—¿Y entonces?


—Llegará en dos meses. Ha tenía mucho más trabajo de lo normal.


—Oh —Bajé la mirada.


—Me ha dicho que no te pusieras triste, que el tiempo se pasaría rápido y que pronto se verían.


Solté una risa triste.


—Eso lo dijo hace tres meses.


Pude notar a mi papá igual que yo, incluso sin voltear a verlo.


—Lo sé hija, pero tu madre tiene que trabajar para que estés bien. Sabes que el dinero que gano no nos da para mucho.


—Lo... lo sé, pero ya va mucho tiempo sin que vemos a mamá y la empiezo a extrañar.


—Yo también la extraño mucho cielo —Estiró sus brazos y me atrajo hasta el. Sin pensarlo dos veces lo abracé muy fuerte —. Solo... espera a que nos recuperaremos de todo esto.


Me tensé al escuchar esas palabras.


—Lo siento —Dije en un hilo de voz.


—Tú no tienes la culpa de Absolutamente nada hija. Fue la culpa de ese idiot...


—Papá, no quiero hablar de esto ahora.


—Lo siento hija, cambiemos de tema.


—Gracias.


Rompí el abrazo y me recompuse


—¿Ya has pensado a dónde quieres ir las próximas vacaciones? —Preguntó, emocionado.


—No creo que tengamos el dinero suficiente para ir a un lugar.


—De eso nada. Es una tradición y lo sabes perfectamente —Dijo cruzándose de brazos.


—Papá...


—Ali...


—Estaba pensando en Londres —Dije finalmente.


Aplaudió. Eso me hizo sonreír.


—¡Londres! Hermoso pais. Cuando era joven me fui un año a estudiar a ese país.


Lo mire asombrada.


—¿En serio?


—Nah, solo bromeaba.


Me empezé a reír, el también lo hacía.


—Peeero —Sacó su teléfono y empezó a buscar entre sus contactos. —. Tengo a un muy buen amigo que si vive en Londres.


—¿Esto si es de verdad o otra vez es broma?


—Esta vez no es broma. Se llama Alex y el si vino un año a estudiar aquí. Nos hicimos muy buenos amigos. De hecho ahora es millonario, tiene esposa y dos hijos.


—Guau.


—Si, guau.


—Ajá.


—Ajá.


—¡Ajá! —Salté de la silla—. ¡Lo tengo!


—¡Dios!


Soltó una carcajada.


—Lo siento hijita. Le marcaré para hablar sobre eso.


—Okay.


—Ahora, ve y duchate.


Me olí


—¿Huelo mal?


—No, pero ya son las doce de la noche y tú tienes que madrugar.


—Valeee.


—Valeeeee.


Sonreí y me devolvió la sonrisa.


Subí a mi habitación todavía sonriendo.


Anteriormente había dicho que las conversaciones con adultos eran incómodas, y todavía sigo pensando lo mismo. Mi papá era un adulto, pero me encantaba tener conversaciones con el, porque no eran incómodas, de hecho, eran muy divertidas.


Entré a mi habitación y prendí mi laptop, entré a Spotify y puse música. Lo siguiente fue darme una ducha, ponerme mi pijama, desenredar mi cabello, poner mi alarma y por fin dormirme. Haciendo todo eso me tardaba aproximadamente una hora y media. Así que casi siempre me dormía a la una y media de la mañana.


Mañana escuela. Odio la escuela.


La maldita alarma sonó.


¡Ring! ¡Ring!


—Ahg.


Apagué mi alarma y me paré de mi cama para ir directamente al baño.


Usualmente siempre me paraba a las cinco de la mañana. Ahora me paro treinta minutos antes de entrar al instituto. O sea que ahora me paro a las seis y media de la mañana.


—Debí dejar la escuela y vivir de mantenida —Susurré para mí mientras me tapaba mis ojeras con el corrector.


Mi teléfono comenzó a vibrar. Era un mensaje de Fernanda.


Fer<3:


-¿Estás lista?


Ali:


-Ya casi estoy.


Fer<3:


Paso por tí en cinco minutos.


Ali:


-Vale.


Dejé mi teléfono en mi tocador y fuí a mi armario para cambiarme y ponerme mis tenis.


Bajé las escaleras y me dirigí hacia la cocina.


Voltee a la mesa y pude ver una nota.


Me tuve que presentar más temprano

en el trabajo.

Te dejé dinero en la mesa junto a esta nota. No creo llegar hoy pero puedes pedir comida.


Te quiero mucho hija.


Genial, ahora me quedaría sola hoy.


El timbre de mi casa sonó.


—Vooooy.


Salí de la cocina con mi mochila en mano y abrí la puerta.


—¡ALICIA!


—Feeer.


hizo una mueca.


—Con esos ánimos me dan ganas se suicidarme.


—Ojalá morirme —Pase a su lado y caminé a su auto. Corrió atrás de mí.


—¿Puedes dejar de decir eso?


—Sabes que es broma Fer.


No era broma.


—Ya...


—¿Qué pasa? —Pregunté al ver su cara de disgusto.


—¿Acaso has dormido bien?


—¿Cómo?


—Madre mía, que pareces panda.


Fernanda se acercó más a mi rostro para verme mejor. Retrocedí.


—¿Qué haces?


—Menudas ojeras.


—Fernanda, vamos a llegar tarde.


—Bieen, pero llegando al instituto te arreglaré esa cara.


—Pero que no importa, ni siquiera notarán mis ojeras —Me quejé mientras subía a su auto.


Fernanda se preocupaba mucho por su apariencia, siempre la he recordado así. De hecho, siempre ha hecho todo lo posible para verse bien y sorprendentemente lo había logrado. Fernanda era muy guapa, y cuando digo guapa es guapa. Sus ojos marrones y sus pecas hacían que se viera más guapa de lo que ya era. Su cabello era castaño y lacio, tambien era muy delgada y su cintura hacía un buen balance. Ella podía tener a quien quisiera. Ella era muy guapa y lo sabía.


No como yo. A mí me importaba un bledo cómo me veía. Nada que unos jeans y una sudadera no arreglaran.


—Cariño, puede ver tus ojeras a un kilómetro de distancia.


—¿Puedes parar ya?


No me respondió, encendió su auto y emprendió camino al instituto.


𖧷𖧷𖧷


Al llegar al instituto Fernanda siguió insistiendo con tapar mis ojeras, pero dejó de insistir al decirle que yo ya me había puesto corrector en mi casa. También le prometí ponerme más, cosa que no haría.


Nuestra primera clase era Anatomía humana. Ni siquiera sabía que esa materia existía. En el instituto en el que asistía les gustaba enseñar bastante este tema. ¿El motivo? No sé, pero a lo que había escuchado hace varios años el director tenía algo contra enseñar este tipo de cosas, y cuando por fin se fue empezaron a enseñar está materia. Bastante patético.


Fernanda y yo nos sentabamos juntas hace unos meses pero los profesores nos separaron por platicar mucho.


Ahora yo tenía a mí lado un asiento vacío, sin mi mejor amiga. Fernanda le había tocado la peor parte. El maestro me asignó asiento al lado de su ex.


Ambas sospechamos que el profesor Addams lo hizo como venganza, ya que digamos que Fernanda no es su alumna favorita.


—Silencio por favor —El profesor Addams entró al aula con una persona.


—Chico nuevo —Fernanda me susurró


—No me digas.


—Señoritas, ¿Otra vez ustedes? —Nos riñó el profesor.


Ambas nos callamos al instante.


—Bien, ya que sus compañeras guardaron silencio puedo proseguir —Sin ver a Fernanda pude notar como le volteaba los ojos —. Les presento a su nuevo compañero, Alexander Lennox. El viene desde Londres y me gustaría que lo trataran como uno de ustedes.


Todos asentimos.


—Puedes tomar asiento al lado de tu compañera Alicia.


Debe ser una broma.


—¿Quién es Alicia? —Alexander pregunto con una ceja enarcada.


—Oh, lo siento. Es la pelinegra de la esquina.


Su mirada se clavo en la mía, y madre mía, que mirada más intimidante.


Okay Alicia, tranquilízate. No bajes la mirada.


Hace calor, ¿No?


El fue quien rompió el contacto visual.


Caminó hacia mi lugar y se sentó a mi lado.


—Muy bien, como ya sabrán, las vacaciones están apunto de comenzar. Necesito que en estas vacaciones realicen un proyecto que será en parejas.


Fernanda alzó la mano.


—¿Qué pasa?


—¿Podemos elegir a nuestras parejas?


—No. Harán el proyecto con su compañero de asiento.


Esto va de mal en peor.


—Harán una maqueta del cuerpo humano y me explicarán algo sobre este.


—No me jodas —Susurré, pasandome las manos por mi cabello.


—Parece que a alguien no le ha gustado la idea de hacer equipo —Alexander susurró, burlón.


—Me gusta hacer trabajos en equipo pero solo con personas que conozco —Puntualicé.


—Pues creo que hay que empezar por conocernos.


—No, gracias.


—Mi nombre es Alexander.


—Creo que eso ya lo ha dicho el profesor.


—Supuse que no lo habías escuchado —Dejó de mirar al frente y me volteo a ver. Hice lo mismo —. Parecías bastante entretenida platicando con tu amiga.


—Bueno, eso es algo que a tí no te importa.


—Goau, supuse que eras un poco malhumorada, pero no pensé que tanto.


—Pues, supones mal. Ahora, déjame prestar atención a la clase.


—Ya, tanto que te importa.


—Me empieza a importar cuando tengo a un pesado a mi lado que no me deja de molestar.


—Pues tendrás que aguantar a este pesado por todo el curso —Alzo la comisura de su labio. Se veia jodidamente sexy.


—Lo sé.


—Sabes, te pareces a Barney.


—¿A que viene eso?


—No sé, solo te encontré parecido con el.


—Barney, goau, que gran parecido tengo.


—No. ¿Sabes a quién te pareces?


—Sorprendeme.


—A topoyiyo.


Ay no.


—¿Es en serio?


Soltó una carcajada.


—Guarden silencio —Nos riñó.


—Dios...


—Relajate topoyiyo.


—Deja de decirme así. ¿Se supone que es un cumplido?


—Se podría decir. Me gusta topoyiyo.


—Pues a mí no.


—Pues a mí si.


—No puedo más. ¿Puedes callarte hasta que acabe la clase?


—¿Cuál es la palabra mágica?


—¿Qué?


—Se dice por favor.


No dejaba de sonreír.


—Pues cállate, por favor.


Y eso hizo. No volvió a hablar durante toda la clase.


𖧷𖧷𖧷


Holaaaa.


Es mi primer cap y estoy muy emocionada por este nuevo proyecto que tengo.


Me gustaría que me apoyaran, de verdad, se los agradecería muchísimo.


Si encuentran alguna falla ortografía no duden en corregirme, por favor.


Muak. <3