♡ | único.
“milf”
***
Jungkook estaba nerviosa.
No sabe cómo— o tal vez sí sabe, pero no quiere admitir el cómo— terminó en aquella habitación de hotel, luciendo un bonito pero corto, revelador y moderno vestido floreado de color rosado pastel con flores amarillas y unos cuántos detalles de tonalidades verde y celeste.
Ella se había puesto ese vestido porque había sido una petición explícita por medio del mensaje que ese chiquillo le había mandado.
«Lleva algo sexy pero tierno, y en tonalidades suaves, usa colores pasteles. No lleves sostén, quiero obtener un acceso fácil y rápido a tus hermosos pechos. Por último, te quiero con unas bragas muy delgadas. Preferiblemente, usa un hilo. Nos vemos en el hotel Gold Palace, a las 3:00.»
Ese había sido el mensaje. Ella intentó seguir todas las indicaciones al pie de la letra. De no ser porque ahora que se encontraba sola en esa gran habitación esperando a ese chico con ansiedad mientras la culpa empezaba a consumirla de forma abrumadora desde adentro.
Estaba a punto de encontrarse con el mejor amigo de su hijo. El chiquillo que ella también crió como a un hijo y que vio crecer, joder. A un mocoso que ha visto desarrollarse frente a sus ojos, madurar en sus narices y, ahora, convertirse en un jodido hombre.
Pero Choi Soobin a penas y tenía la mayoría de edad; 18 añitos recién cumplidos.
Lo peor del caso es que su hijo, Beomgyu, le había preguntado a dónde iba vestida de esa forma; sobre todo, porqué salía a esas horas de la tarde cuando normalmente suele quedarse en casa en compañía de su hijo mientras ven alguna película, asea la casa o duerme profundamente, o también se queda preparando algunos postres para invitarle a los vecinos. Ella tuvo que mentirle y decirle que se iba a una entrevista de trabajo, que necesitaba un empleo porque el dinero no le estaba alcanzando para ese mes y para su colegiatura, agregando también la pequeña mentirilla de que no alcanzaba lo suficiente para los gastos de la casa; pero, sobre todo, porque deseaba distraerse un rato y hacer algo más que solo estar encerrada en casa.
Beomgyu no pareció tragarse ese cuento del todo, pues su padre biológico (y expareja de Jungkook) era jodidamente millonario y la remuneración no era nada simple después de la separación y el juicio que tuvieron cuando Beom tenía 5 añitos. Ellos recibían lo justo tras una buena demanda en la corte y abandono por parte del padre.
Pero ahora, volviendo al caso inicial. Al tema que está matando a esta madre soltera y mayor, que no la deja respirar en paz momentáneamente. Este tema hace que la ansiedad de Koo aumente cada vez más y se sienta no solo un poco asustada o miedosa. Sino también increíblemente excitada. No sabe porqué de repente la idea de acostarse con el mejor amigo de su hijo también se le hace jodidamente excitante. Mas sí sabe el cómo terminaron allí.
Todo comenzó cuando Soobin empezó a insinuarse hace un par de meses atrás, antes de cumplir los dieciocho (Soobin es unos meses mayor que Beom). Entonces, este insolente joven adolescente de camino a la adultez le había estado coqueteando de forma descarada para después insinuarse de forma casi abrumante hasta hacerla ceder, besándose por primera vez unas semanas después del cumpleaños de este chico, pronto volviéndose casi una rutina el hecho de tener que besarse y verse todos los días que Soobin iba a su casa. Hasta que, cuando intentaron ir más allá de besos y un leve manoseo (que no pasó más allá de acariciar sus senos y su coño por encima de la ropa), Beomgyu casi los atrapa.
Fue entonces que Soobin propuso verse fuera de la casa Jeon y mejor tener sexo en algún hotel que, por supuesto, él pagaría.
Soobin quiso hacerse responsable de eso, al menos.
Sin embargo, Jungkook aún seguía procesando que estaba por acostarse con el mejor amigo de su hijo. Que estaba a punto de tener sexo con un chiquillo que probablemente ha conocido mejores chicas en su vida, más jóvenes y con menos pancita, con menos estrías, tal vez con unos años menos encima.
No como ella.
No como una mujer en sus treinta. De hecho, más de treinta.
Jungkook tenía treinta y seis años. Y aunque debería sentirse halagada de que un joven hombrecito como Soobin sienta un deseo sexual por ella y su cuerpo, también tiene miedo. Porque desde el padre de Beomgyu, Jungkook no ha vuelto a tener sexo o siquiera algún otro tipo de interés romántico. No cuando ella no se lo permitió porque ya no quería más decepción, sino también porque ningún hombre la había aceptado en su vida con el hijo de otro tipo. Simplemente, no. Y cansada de todo eso, decidió renunciar a ello. Porque tal vez debía quedarse sola, aburrida y sin alguien que la amara o la complaciera de ese modo.
Hasta hoy.
Soobin, el amigo de su hijo, estaba a punto de llegar para destrozarle el coño.
Tras ese pensamiento, un gemido escapó de sus labios, dejando de dar vueltas por toda la habitación, sintiéndose tan ansiosa. Decidió dejar de mentirse, porque ella también deseaba que Soobin le destrozara los sesos y la jodiera como nunca nadie lo haya hecho en su vida y probablemente jamás lo vuelva a hacer.
Excitada, toma asiento en la gran cama king size de la habitación, recostando su cuerpo para luego abrir las piernas, alzando su vestido y próximamente bajando sus bragas de algodón algo húmedas. Sabe que, muy probablemente, haya decepcionado a Soobin con su petición del hilo, pero Jungkook no usaba ese tipo de interiores desde la secundaria. Pues trae buenos recuerdos de cuando era una chiquilla que amaba la atención masculina y que los hombres le miraran la tanguita y los labios de su gordo coño sobresalir cuando se agachaba o se inclinaba hasta por la más mínima cosa.
Recordando su pasado, no sabe cómo es que ahora, de pasar a desear a hombres maduros, está deseando justo en ese momento al amigo de su hijo.
Era inaudito.
“Ah~“, gime, pasando sus dedos por su clítoris ansioso y rojito, tan sensible, con tantas ganas de ser jodido, succionado.
Jungkook aprieta su capullo con sus dedos índice y pulgar, dando leves masajes mientras tiene las piernas abiertas, deslizando su otra mano libre para tantear su mojada entrada que no deja de votar jugos, ansiosa de ser llenada cuánto antes.
“Soobin”, ella gime, metiendo un dedo en su entrada sin abandonar su clítoris con la otra mano ocupada. “Bin~“, se arquea, metiendo un segundo dedo. “Nnghmmm”, se remueve en la cama, acelerando poco a poco sus movimientos. “Fóllame”, sus ojos se cristalizan, el deseo abrumador se adueña de su cuerpo por completo, sintiéndose tan cachonda, su coño ardiendo por dentro, con ganas de succionar más que un simple par de dedos. “Soobin~”
Jungkook tira la cabeza hacia atrás, abriendo más las piernas mientras sus manos trabajan avidamente sobre su coño, sin darse cuenta de que, pronto, alguien ingresa a la habitación, viéndola darse un rico auto placer mientras gime el nombre del amigo de su hijo.
“¡Soobin!” Ella gime, sus manos moviéndose ansiosas sobre su conchita empapada, votando jugos sin sesar al desear tanto ese orgasmo. “¡Binnie, sí, así, por favor~! ¡Fóllame el coño!” Grita, estremeciéndose, sintiendo el golpe de su orgasmo acentuarse en su vientre, a nada de correrse. “Ah~”
Tras un gemido ahogado, su orgasmo la golpeó de forma casi abrumante, corriéndose como nunca antes lo había hecho, mojando demasiado sus manos, parte de su culo y las sábanas, pues las sentía mojadas, además de sentir ciertos líquidos de su orgasmo chorreando hasta su ano.
“Ah”, suspira temblorosamente, bajando las piernas y dejando su cuerpo previamente tenso relajándose sobre la gran cama, respirando con calma y regularidad.
“Vaya, veo que te estabas divirtiendo sin mí“. Pero aquella voz definitivamente la congeló, tensando nuevamente el cuerpo. “¿Tan desesperada está porque la folle, señora Jeon?” Pregunta con burla.
Jungkook se alza sobre la cama, reposando su tronco sobre sus codos, observando al amigo de su hijo mirarla con burla mientras se desnuda poco a poco. Primero, se retiró su simple camiseta blanca, dejando a la vista su torso blanquecino con músculos, ciertamente trabajado y con un jodido six-pack en ese rico abdomen.
Entonces, su coño se apretó con ansias.
“Soobin”, ella siseó, incapaz de apartar la vista del show que le estaba brindando ese chico, pronto deshaciéndose de sus pantalones para quedar en unos simples bóxers que no le hacían justicia a esa erección en su entrepierna.
“¿Mmm? ¿Te gusta lo que ves?”
Petulante, el joven se deshace de las medias antes de aproximarse a la indefensa y nuevamente excitada señora Jeon quien lo espera con las piernas abiertas sobre la cama, exponiendo ese coñito rosado y brillante por los jugos previos derramados.
“Mírate nada más”, Soobin se inclinó sobre el cuerpo de la madre de su amigo, su vista clavada en ese coño que durante tanto tiempo ha deseado comer y romper con su polla. “Estás mojada y tan ansiosa de mí, de mi polla”. Deslizó su mano hasta ese rico coñito, acariciando con la yema de sus dedos esos labios vaginales internos y brillantes. Jungkook siseó por las caricias. “Realmente no pudiste esperar.”
“Soobin”, Jungkook lloriqueó, al borde del llanto. Se sentía tan avergonzada de que el adolescente la haya encontrado así. Pero, sobre todo, por alguna extraña razón, también se sentía humillada y eso, en vez de querer hacerla enterrar la cara de vergüenza, la hacía sentir más cachonda.
Se encontró nuevamente lloriqueando cuando ahora es el osado chico quien jode su clítoris todavía sensible y más rojito que antes, el tacto frío quemando en su caliente humedad.
“Soobin”, ella gime y ruega de forma patética, aferrándose a los hombros del chico cuando se inclinó más sobre ella, sin dejar de joder su clítoris con esos dedos que no sabía cómo es que eran tan expertos, pues se movían con habilidad sobre su bolita sensible.
“¿Qué es lo que quieres, mami Koo? ¿Quieres que Soobinnie te folle el coño, eso quieres?”
“Ah”, ella gime, arqueando el cuerpo con ganas, tus pezones erectos y tetas gorditas chocando contra el pecho trabajado del joven sobre ella quien pronto llevó su atención a esas preciosidades. “Soobin”, lloriqueó la madre, rogándole al chico con la mirada lo que tanto anhelaba.
“Palabras, mami Koo. Quiero saber qué quieres que te haga”, dijo, inclinándose para acercarse a los pechos de la madre y empezar a lamer y succionar uno de los pezones que retorcía entre sus labios y dientes, haciendo chillar y mojarse más a Jungkook.
Ella era tan sensible en esa zona.
Koo gemía con ganas cuando Soobin succionaba sus pezones mientras estimulaba su coño. No entendía cómo es que ese chiquillo sabía en dónde estimular, qué apretar y hacer para tenerla tan mal, chorreando para él, su cuerpo muy sensible a su tacto, dispuesto y excitado.
“Te lo diré una última vez, mami.” Soobin succionó por última vez un pezón. “¿Qué quieres que haga?”
Jungkook no lo pensó. Lo deseaba.
“Cómeme el coño”
Soobin sonrió. “Con gusto, mami”
Tras una sonrisa lobuna, el joven descendió hasta dar con la vagina empapada de la milf, quien jadeó al sentirlo soplar sobre su caliente coño, para después sentir leves besos que pronto pasaron a ser lengüetazos, y luego succiones fuertes hasta mordidas.
Jungkook se arqueó en la cama, gimiendo y gritando en voz alta mientras su cuerpo se sacudía de placer, apretando las sábanas bajo su cuerpo al sentir al adolescente trabajar adecuadamente en su coño, devorando su florcita de forma exquisita. Pues Soobin chupaba con ganas, lamiendo y metiendo su lengua en su entrada que no dejaba de botar jugos, follando su coño con esa lengua larga y gruesa. Entonces, ella se preguntó que tan grande y gorda tendría la polla.
Aquel pensamiento la hizo terminar, chorreando sobre la cara del adolescente que gustoso tomó toda su corrida.
“¡Soobin!” Jungkook lloriqueó. El adolescente seguía abusando de su coño sensible, alargando un poco más su orgasmo y toda esa sensación abrumante pero rica, excitante.
Ella estaba muy caliente.
“Me voy a volver adicto a tu coño”, gruñe extasiado, con sus manos separando las piernas de la milf que se querían enredar alrededor de su cabeza. “Mantén esas piernas abiertas, mami. Tu coño me pide a gritos que lo devore una vez más”
Jungkook lloriqueó. Si bien le gustaba cómo ese chico le hacía el cunnilingus, deseaba tener ya la polla de Soobin en su coño, abriendo sus paredes y destrozarlo hasta dejarlo lleno de semen.
“Quiero tu polla, por favor”, rogó de forma patética, sus ojos brillando, cristalizados por el placer. “Destroza el coño de mami con tu polla, Soobinnie. Por favor”.
El adolescente no lo pensó mucho. No cuando su polla ya dolía y también se lo exigía. Tal vez otro día pueda comer a gusto el coño de Jungkook. Pero hoy, hoy la follaría.
“¿Mi polla?” Pregunta petulante, bajando su bóxer hasta dejar libre su erección.
A Jungkook le sorprendió el tamaño, jadeando al ver esa majestuosa polla que no parecía la de un joven de dieciocho años.
“¡Es tan grande!” Exclamó por lo bajo.
“Y toda tuya, mami”.
Jungkook gimió ante la respuesta, abriendo más sus piernas para que el adolescente se acomodara entre ellas, viendo la polla de Soobin por encima de su brillante coño rosadito, fingiendo embestidas hasta que él tampoco pudo soportarlo ni un segundo más, colocando el glande en su entrada y hundiéndose en una sola estocada.
“¡Bin!” Jungkook gritó, aferrándose a la espalda del chico cuando éste se inclinó.
Soobin jadeó, sintiendo la calidez apretando su polla, chupándola y mojándola. Jungkook lubricaba para él, mojando su verga de sus jugos que ya había tenido el deleite de probar.
“Mierda, estás apretada”, gime.
Al no haber tenido sexo durante tanto tiempo, Jungkook estaba algo estrecha.
“Llevo a-años de celibato”, contesta ella, agradeciendo que el chico se mantuviera quieto para acostumbrarse correctamente a su tamaño. Sus paredes ardían, pero era un escozor agradable. “Tú- tú eres el primero después de- un buen tiempo”. Confesó avergonzada, ocultando su rostro en el cuello del chico quien rio enternecido por el comportamiento tímido de la madre de su mejor amigo teniendo su pene dentro de esa rica vagina toda apretada para él.
“Entonces, te haré sentir mejor que nunca, mami. Prometo darte los mejores orgasmos de tu vida”, empezó a moverse de forma lenta, gimiendo por la sensación de presión sobre su miembro. “Te haré chorrear mucho, mojarás mi gorda polla y te follaré hasta dejarte pre- preñada. Mierda”.
Aquel pensamiento de dejar embarazada a la mamá de su mejor amigo lo volvía loco, haciendo que un instinto primitivo se adueñara por completo de su ser, queriendo destrozar sin piedad el coño de esa mujer, pero conteniéndose ya que no quería lastimarlos y tampoco correrse tan rápido, arruinando así una casi perfecta primera vez.
Mientras tanto, Jungkook apretó su coño ansioso al oír aquellas palabras que hicieron repercusiones en su sistema, pues la hizo soltar un jadeo que más pareció un gemido ansioso, aferrándose con más fuerza al cuerpo sobre ella, encantándole la idea de volver a ser madre después de tanto tiempo.
Porque muy en el fondo, Jungkook lo quería. Jungkook anhelaba volver a ser madre, volver a quedar en estado y disfrutar esta vez de su embarazo. Vivir cada momento con alguien a su lado que lo disfrute igual que ella, que la consienta y la acompañe, que no los (la) abandone como el padre de Beomgyu.
“¿Criarme?” Jungkook estaba pasmada.
Soobin asintió, dejando un corto y suave beso sobre sus labios. Jungkook sintió el cariño de ese joven, el amor que él le tenía y eso casi la hace llorar, queriendo rogarle fervientemente que la follara de una vez hasta llenarla con su semen.
“Quiero tanto hacerte un hijo”, confesó el joven. “Pero si no es lo que tú quieres...”
“Quiero”, interrumpió, asintiendo emocionada, sus ojos brillando de felicidad. “Sí quiero tener un hijo tuyo”. Confesó emocionada.
Soobin se sintió el chico más feliz y afortunado del mundo, hasta que se acordó de su mejor amigo, el hijo de la mujer a la que quería embarazar.
Pero decidió obviar ese tema por el momento. Necesitaba follar a Jungkook y llenarla de sus hijos. No podía arruinar el momento.
Sonriendo contento, Soobin le dio otro beso, sintiendo las piernas de la milf enredarse por encima de sus caderas, apretándolo más hacia abajo.
“Entonces te llenaré, mami. Te haré todos los hijos que quieras”.
Se fundieron en un beso pasional y amoroso mientras que el más joven empezaba a moverse de forma lenta, pronto recibiendo los gemidos de la milf en su boca, atrapando cada gemido que moría en su garganta, besando con devoción esos labios que lo traían loco mientras su miembro estaba en el cielo, pues el interior de Jungkook era tan cálido, apretado y suavecito... Estaba amando todo.
“Soobin”, ella jadeó cuando el chico aceleró un poco el ritmo.
“Gime mi nombre”, la azotó, Jungkook gimió, arqueando levemente el cuerpo. “Grita mi nombre, zorrita. Vamos, hazlo.”
El joven empezó a ir más rápido, hundiéndose todo lo que podía en ese chorreante coño que lo succionaban con ganas. Jungkook gemía mientras se aferraba a esa ancha espalda, arañando, acariciando y apretando. Soobin la estaba jodiendo tan bien, destrozando su coño.
“¡Binnie!“, chilló, casi sollozando. El chico se inclinó levemente y empezó a joder su punto.
“¿Disfrutas cómo la polla del mejor amigo de tu hijo te está follando?” Jungkook boqueó, consiguiendo únicamente gemir sin poder decir nada. “¿Disfrutas cómo mi polla abre cada centímetro de tu mojado coño, uhm? ¿El cómo tu sucio y jodido coño de zorra lubrica únicamente para mi polla?” Jungkook lloró, encantado con su lenguaje tan sucio. Soobin se acercó hasta su oído sin dejar de golpear fuertemente su coño. “¿Disfrutas saber cómo te llenaré con mi semen, con mis hijos? Porque no me detendré hasta criarte, mami”.
Dejando un beso sobre la húmeda oreja de la mamá de su amigo, Soobin toma las rellenitas piernas de la mujer hasta alzarlas lo suficiente, encantado con la flexibilidad de Jungkook, hundiéndose todo lo que podía en esa entrada codiciosa que lo chupaba, queriendo drenarlo.
“Joder, que coño de puta tienes, mami”.
“¡Ah, Binnie, tu polla es tan grande!”
El chico no se detuvo. Soobin continuó golpeando ese coño de forma rápida, dura y profunda, deslizando sus manos hasta el culo gordo de Jungkook el cual apretó a su gusto mientras se sostenía con fuerza, embistiendo de forma casi desenfrenada, jadeando y gimiendo junto a Jungkook, quien se deshacía de placer sobre la cama.
Sin previo aviso o alusión, Soobin metió un dedo en el culo de Jungkook, forzando su índice en anillo levemente tenso pero mojado, empapado por los liquidos de la milf. Jungkook soltó un poderoso grito tras la invasión en su entrada trasera, cerrándose fuertemente alrededor del dedo del chico mientras su coño también se contraía, corriéndose con la verga del chico todavía jodiendo su interior.
“¡Soobin!” Jungkook lloró. Lloró de placer, de sobreestimulación porque el chico no se detuvo hasta empujarse con fuerza y hundirse hasta el fondo, sintiendo esas bolas golpear su culo para próximamente ser llenado por tiras y tiras de semen en su útero.
Pronto se sintió llena, jadeando sobre la boca contraria, mínimos centímetros separando sus caras.
“Eso fue...” Ella se quedó sin aire.
“Jodidamente increíble”, completó el menor, besando de forma rápida pero profunda a la mayor. “Me apretaste tan bien… Y tu culito, joder”, llevó sus manos a las mejillas traseras las cuales apachurró de forma morbosa. “Prepárate, porque ahora toca joder tu culito antes de volver a llenar tu coñito, mami. No pararemos hasta asegurar ese niño.”
Jungkook dejó escapar un pequeño gemido antes de ser besado nuevamente por el amigo de su hijo quien pasó a preparar su entrada trasera, listo para penetrarlo.
Fue una tarde bastante larga, extendiéndose hasta la noche entre varias rondas de sexo. Sus cuerpos terminaron exhaustos, sudados y con fluidos impropios encima, pero, al menos, quedaron más que satisfechos.
Ambos estaban teniendo su última sesión mientras Soobin hundía su pene en esa vagina rojita, sensible y brillosa la cual no solo botaba jugos, sino también semen. El semen de ese joven que repletaba el coño de esta milf.
“¡Adentro!” Gritó desesperada, apretando sus piernas alrededor del chico, gimiendo ruidosamente, como si la vida se le fuera en ello. “¡Córrete dentro, Binnie!” Sollozó. Su pobre vagina estaba más que abusada y para perderse, pero no quería (ni podía) dejar de ser llenada. “¡Lléname! Mmm~, ¡sí!”
El joven empujó con más fuerza, teniendo empotrada a Jungkook contra la pared, follándola en el aire, teniendo su última sesión al sentirse ya algo cansado y estar casi drenado.
“Mierda, mami, te dejaré preñada. Te llenaré con mi esperma, ¡prepárate para recibir mi carga!”
Manteniendo el ritmo de las embestidas, Soobin golpeó una última vez antes de vaciar su semen en ese cálido y lleno interior, dejando también que un poco de orina se filtrara con su corrida.
Jungkook gimió gustosa, sollozando en el cuello del chico, abrazándolo con fuerza. Pronto, ambos terminaron sobre la cama, con Soobin todavía en el interior de la señora Jeon, el más joven estando abajo y la mayor quedando arriba. Jungkook se desparramó sobre el cuerpo del joven, estaba exhausta.
“Binnie… Jamás me habían cogido así en toda mi vida”, confesó aturdida, todavía en su nube, sintiéndose algo descolocada después de tantas rondas y un poco perdida por la sensación del miembro que tenía en su interior.
El susodicho se carcajeó en voz baja. “Pues, ¿felicidades por tu primera vez? ¿Te gustó?” Pregunta ansioso, temiendo por una parte su respuesta.
“Me encantó“, pero aquello lo relaja, haciendo que una perezosa sonrisa se extendiera por sus labios. “Pero… uhm, Binnie”.
“¿Mhm?”
“¿De verdad quieres… quieres que yo quede en estado?” Dice un poco insegura.
Jungkook no cree poder con otro niño ella sola. No cuando ya pasó por eso y, bien pudo haber sido también lo mejor de su vida, pero no todo fue color de rosa. Tuvo momentos duros, difíciles y en los que sentía que dependía de un hilo. No fue fácil. Sin embargo, siguió adelante por ella y por su hijo. Por los dos, por algo mejor. Y si bien era cierto que quería otro hijo (o hija), mayormente era porque Beomgyu la terminaría dejando cuando ingresara a la universidad y ella se quedaría sola en casa, extrañando a cada momento a su risueño niño. Y ella sentía que todavía no estaba lista para dejar ir a su pequeño polluelo. Necesitaba un poco más de tiempo para asimilarlo.
Soobin pareció entender su miedo e inseguridad, porque pronto se encontró tomándola del mentón para que sus miradas chocaran, recibiendo caricias suaves en su mejilla mientras observaba casi perdida los ojos amorosos del menor.
“Jungkook…” Era la primera vez que Soobin era tan informal con ella. “Yo sí quiero tener ese hijo contigo, o los que vengan. Quiero tanto disfrutar más momentos contigo, casarnos si se puede y vivir nuestro felices por siempre. Y aunque no todo sea color de rosas, quiero todo un mundo contigo”, declaró. “Es cierto que soy algo joven, inmaduro y que tal vez no sea el mejor candidato para ti. Pero te amo desde que tengo solo quince años, cuando supe que te quería como la mujer con la que quería compartir el resto de mi vida. Porque no solo es deseo sexual, no solo quiero perderme en ti y tu humedad, no solo quiero que lleguemos a un hotel y luego nos hagamos los locos. Quiero algo bonito y formal contigo. Quiero me tomes en serio. Y puede que sea también peligroso, algo ilegal e incluso prohibido. Sobre todo porque eres la madre de mi mejor amigo y todavía falta la opinión de Beom-”
Jungkook jadeó, recordando a su hijo. “Dios, es verdad. ¡Mi Beommie!” Intentó pararse apresurada, pero el más joven la retuvo por la cintura, deteniéndola.
“Por favor, aún no termino de hablar”, pidió de forma suave, sus ojos rogando por esta oportunidad. “Jungkook, si tú me permites-”
“Lo siento, Binnie. Pero Beommie también me necesita, van a ser las ocho y- Y tengo que ir a preparar la cena. Él odia comer después de las ocho, yo-”
“Jungkook”, Soobin la interrumpió. ”Amor, él ya no es un niño.”
Aquellas palabras resonaron en lo más profundo de su ser, doliéndole la realidad de las cosas. De su vida.
“Pero él sigue siendo mí niño“, refutó con ojos llorosos. Se negaba a aceptar ese hecho todavía.
Soobin suspiró. “Lo entiendo, o eso intento. Pero, regresando al tema anterior... ¿Tú qué piensas de todo esto? En primer lugar, ¿tú quieres esto? Porque hay más involucrados, no solo somos tú y yo. Beom también se incluye”.
“Él no tiene por qué saber de esto”, saltó a la defensiva, nerviosa.
“Pero en algún momento se enterará, Jungkook. Se va a enterar y no va a reaccionar como se esperaba con tanto tiempo viéndole la cara, ¿no lo crees? Además, sería imposible ocultar tu panza de embarazo. Si todavía quieres tener a mis hijos”.
Jungkook mordió su labio inferior, indecisa. Su cuerpo empezó a sufrir leves espasmos por el llanto que pronto se desató en ella.
“Es que, no puedo”, sollozó con tristeza. “Te juro que quiero pero no puedo. Eres el mejor amigo de mi hijo. Podría hasta ser tu madre, pero, tú... Tú me amas”. Lloró más fuerte.
Soobin la consoló, abrazándola, apegando su cuerpo contra el suyo en un intento de brindarle seguridad y confort.
“Prometo que no estarás sola, que estaré contigo en todo momento y que lo enfrentaremos juntos. Ambos le diremos a Beom cuando te sientas lista y si es lo que terminas eligiendo”, le sonrió una vez pudo verle la carita, secando con sus pulgares el rastro de lágrimas. “Pero si no es así...” Su sonrisa fue decayendo, un nudo se formó en su garganta. “Tendremos que olvidar esto, fingir que nunca pasó y seguir como si nada. Es tu decisión. Por mi parte, tú ya sabes que te amo locamente.”
Jungkook se le quedó mirando, pensando en tantas cosas que en cuestión de segundos atormentaron su mente. Hasta que decidió mandar todo al carajo, queriendo arriesgarse por una vez en su vida, decidiendo ser valiente por un nuevo amor y una nueva vida. Por algo de lo que no se arrepentiría. Estaba segura.
Así que, sin más, se lanzó sobre Soobin, besándolo con amor, transmitiendo todo en ese beso.
“Yo también quiero todo contigo, Soobinnie”, respondió sonriente. “Enfrentaremos a Beommie más adelante, tendremos que prepararnos para eso. Pero, ahora, solo te quiero. Quiero fundirme en ti y corresponderte, amarte”.
Soobin sonrió con ojos llorosos. “Puedes corresponderme, amarme. Te enseñaré, te enamoraré. Te demostraré mis sentimientos por ti y verás qué tan perdido estoy por ti”.
Se sonrieron mutuamente antes de besarse por un largo tiempo, solo disfrutando de sus labios chocando, sus lenguas frotándose mientras se acariciaban levemente, sin querer iniciar (todavía) algo sexual.
Hasta que un teléfono empezó a sonar.
A regañadientes, Soobin se separó, gruñendo con molestia mientras Jungkook reía, gimiendo casi en voz baja cuando Bin salió de su interior para rodar por la cama hasta alcanzar el teléfono móvil en el suelo. Y sin fijarse a quien pertenecía el teléfono, él contestó.
“¿Hola?” Respondió malhumorado. Habían interrumpido su sesión de besos con el amor de su vida.
“¿Soobin?” Aquella voz lo dejó helado. “¿Tú qué haces con el teléfono de mi mamá? ¿Ella está por ahí? ¿Me la podrías pasar? Es que hace horas ella salió y…”
Soobin se perdió, congelado en la sorpresa de que había respondido aquella llamada sin darse cuenta de quién era.
Probablemente, ambos estarían en serios problemas.
“Soobinnie, ¿quién es?” Jungkook le llamó a una poca distancia con un tono meloso sin percatarse de la llamada contestada y el gesto del chico. “Ven acá, quiero que me des cariñitos”, pidió de forma chocha con un puchero en los labios.
“Jungkook”, respondió él a duras penas, casi en un murmullo. “El de la llamada... El de la llamada es Beomgyu”.
Y el rostro de Jungkook se puso pálido.
El silencio reinó, escuchándose de fondo el altavoz del celular.
“¡¿Hola?! ¡¿Mamá?! ¡¿Mamá?! ¡¿Qué haces con Soobin?! ¡¿Y por qué le estás pidiendo cariñitos?! ¡¿Mamá?!”
Sí… Tal vez ambos estaban en un grave problema. Y uno muy grande.
THE END?
todavía no sé si publicaré un extra. pero en fin, ¡espero que les haya gustado! <33.
gracias por leer, reaccionar y comentar a casa historia. lxs tqm, nos estamos leyendo pronto. kiss, kiss. ♡