El día en que los monstruos salieron

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Summary

Estuve dormida varias horas, ni siquiera sabía dónde me encontraba, pero cuando desperté todo a mi alrededor estaba echo ruinas. Ni siquiera podía ver a alguien con vida, y en ese instante supe que el día por fin había llegado. El día en que los monstruos salieron.

Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
18+

PRÓLOGO

No recuerdo mucho de el día anterior, solo recuerdo que hice lo mismo que todos los días, ir a la preparatoria, ir a comer con mi padre, ducharme y después dormirme. Eso fue lo que te recuerdo que  hice, pero al día siguiente cuando desperté algo malo estaba ocurriendo, cuando salí de casa todo estaba oscuro, no se veía nadie, parecía que el lugar estaba desierto.


El aire me daba en la cara y hacía que mi cabello se enredara, así que cuando trataba de desenredarlo vi pasar algo, no sabía que era con exactitud, pero sentí curiosidad, saqué una liga de mi mochila y me hice una coleta para así poder ver mejor, esperé unos segundos y volví a verlo, era tenebroso, me asusté así que fui a casa.

Estaba aterrada, y no quería imaginarme que lo que estaba pasando era lo que pensaba.

Así que en casa traté de buscar respuestas con mi padre. Cuando lo encontré mire en su rostro la misma preocupación que yo tenía.

El día por fin había llegado, ambos estábamos asustados, él lo estaba más, yo, en cambio, ni entendia muy bien lo que pasaba, solo seguia las ordenes de mi padre.

Tomamos nuestras armas y nos colgamos una mochila y salimos de casa, pero al parecer nos tardamos demasiado, ya habían unos cuerpos sin vida.


Al caminar por las calles, se veían todos aquellos cuerpos que en tan solo unos minutos ya les habían arrebatado la vida, no quedaba más que hacer, así que seguimos buscando más personas en el pueblo. Y si, encontramos unas cuantas personas, pero estaban demasiado asustadas por lo que habían visto.

«Son horribles, Morgan. Jamás había visto algo así» había dicho temblando la señora Jones.

Mientras más buscábamos por el pueblo, habían más cadáveres, y talvez menos de cien personas quedaban junto a nosotros, mi padre y yo guiamos a las personas que quedaban a el refugio de nuestra casa.


Ya nada se sentía igual, porque cuando voltee hacia atrás mire todo lo que transmitía aquel lugar. Ya no era el pueblo donde siempre estabas seguro, dónde conocías a todas las personas y cada mañana se escuchaban las aves cantar. Ya no se comparaba con lo que veía. Un cielo oscuro, cuerpos sin vida y frialdad.

Cuando ya estuvimos dentro de el refugio, mi padre les mostró lo mismo que a mí.

Un mapa, y fotografías.

Mi papá nunca fue alguien extraño, ni nada rarito, por así decirlo, pero de pronto, de un dia a otro, todo el tiempo se la pasaba leyendo, cayó en una especie se obsesión. Por las noches, a veces lo escuchaba murmurar cosas incoherentes y a veces, simplemente no lo encontraba en casa. Un día se acercó a mí lado y me contó lo que le pasaba.


En sus sueños, que con el tiempo se volvieron repetitivos, habia una mujer que le advertía que tuviera cuidado, que habian unos monstruos que querían salir de su escondite y lo único que buscaban era acabar con todos los humanos que pudieran; mi padre juró que a veces miraba a aquella mujer caminando por los bosques, pero solo parecía una adolescente.

Cuando mi padre trató de contarles lo que pasaba, ninguno le creyó y solo lo señalaban como loco.


Yo siempre creí en él.


Todos comenzaron a creer en él, miraban con atención y esperaban con ansias lo que él estaba por decir.

Les mostró a todos lo mismo que me enseñó a mí, miraba caras dónde el miedo y la preocupación estaban plasmados en ellas y lo entiendo, hace algunas horas nos habíamos levantado para comenzar con nuestro día y sin embargo, el día inició para terminar con la vida.

Mientras más mi padre iba explicando lo que sucedía comenzaron a escucharse ruidos arriba de el refugio, con confusión levanté la mirada e iba viendo cómo el techo comenzaba a temblar, mi padre enseguida entendió lo que pasaba.

Ellos habían entrado en casa, y si queríamos seguir con vida, necesitábamos escapar.

Mi padre enseguida comenzó a guardar cada una de las cosas en una de las mochila y me la extendió, la tomé y comenzó a darles órdenes a las demás personas que se encontraban con nosotros. Todos prestaban atención y trataban de seguirle la conversación.

De repente, un sonido se escuchó.

Y después como si todo pasara en cámara lenta la habitación se oscureció, lamentos comienzan a oírse y mi cuerpo perdió fuerza haciendo que me derrumbara en medio de la habitación, mi mundo se volvió oscuro y lo último que recuerdo es el ruido de personas gritando de miedo.